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martes, 8 de julio de 2025

Las leyendas del rock se nos están apagando (Opinión)

 


El sábado pasado, mientras seguía el concierto Back to the Beginning en el que Ozzy Osbourne se despedía de la música rodeado una lista interminable de luminarias del rock y el metal, me fue inevitable pensar que todas nuestras leyendas se están comenzando a apagar. Algunos ya se nos fueron, y se nos fueron muy jóvenes, otros se los está llevando la edad y el paso inevitable del tiempo. Ozzy decidió retirarse básicamente porque su cuerpo ya no le da para los rigores del mundo del entretenimiento. Imagínense lo que debe ser viajar por el mundo y estar en un escenario por alrededor de dos horas con Parkinson y problemas de columna. 

La apoteósica despedida de Ozzy es una señal tan grande como pueda haber del comienzo del fin de una serie de leyendas que, como él, rondan los 80 o ya son octogenarios y su energía para este estilo de vida y requerimientos de la misma ya se comienza a agotar. Paul McCartney, Ringo Starr, los Rolling Stones, AC/DC, Jimmy Page, Robert Plant, John Paul Jones, entre otros, siguen vigentes y activos, pero ¿cuánto les puede quedar? Sí, Mick Jagger se mueve sobre el escenario más que músicos décadas menores que él, pero ya tuvo su buen susto de salud con los problemas cardiacos que tuvo hace algunos años. Los Stones no parecen tener planes de parar, pero en cualquier momento pueden cambiar de parecer y retirarse. Lo mismo aplica para todos los músicos anteriormente mencionados.

Cuantos estos monstruos de la música se vayan, ¿qué será de nosotros y quién nos podrá defender? Afortunadamente detrás de ellos hay una serie de artistas que aún son relativamente jóvenes y que tienen, sobre el papel, un rato más para hacer ruido: Guns N´ Roses, Metallica, Iron Maiden, por nombrar solo algunos. El problema es también qué pasará después de ellos. Porque, si bien siempre han surgido muy buenos músicos y artistas, la verdad es que las generaciones más modernas y nuevas no tienen la mística de antaño. Además, la escena del espectáculo actual no da para la creación de estrellas y leyendas de verdad. Todas estás figuras del pop son pseudo estrellas. Mercadeo. Ni hablemos de los pseudo músicos del reggaeton. Una vergüenza. Hoy en día la escena solo permite artistas de medio pelo. En muchos casos ni componen sus letras o música, mucho menos saben tocar un instrumento. Hoy todo es efímero, pegan una canción por casi que literalmente dos segundos y ya, eso es todo. Hablando de Black Sabbath, su ilustre álbum Paranoid salió en 1970, y les aseguro que en alguna emisora o en el Spotify de alguien hoy suena alguna de sus canciones. De hecho, antes de escribir esto me dio por escuchar Changes, de su álbum Vol. 4. (A propósito, ¿vieron cómo Yungblud la sacó del estadio con su interpretación de esta canción en el concierto de despedida de Black Sabbath?) Hay canciones de otros géneros que fueron lanzadas hace apenas unos años y ya a nadie le interesan. Ejemplo: Despacito, de Luis Fonsi. 

Aprovechemos a las leyendas que aún nos quedan, pues algún día ya no estarán. Aprovechémosles así ya no sean lo mismo, así ya no canten o toquen como antes. Algún día las vamos a extrañar y desearíamos tenerlas así sea en su peor versión. ¡Larga vida a Ozzy, Black Sabbath y al rock y metal! 




lunes, 26 de mayo de 2025

La mala hora de los Foo Fighters (opinión)

 


Los últimos años han sido bastante turbulentos en la historia de los Foo Fighters. Hasta 2022, todo era orden y armonía, al menos así parecía, pero todo dio un giro hacia territorio oscuro cuando en aquel fatídico 25 de marzo de 2022 el baterista Taylor Hawkins falleció de forma inesperada en un hotel en Bogotá, Colombia. Los liderados por Dave Grohl, como era de esperarse, se tomaron un descanso del ojo público, seguramente para lidiar con sus emociones y tomar decisiones sobre el futuro. En mayo de 2023, Josh Freese fue anunciado como su nuevo baterista, pero la alegría duro poco, ya que en hace un par de semanas Freese anunció que ya no era parte de la banda y que lo había "dejado ir" por vía telefónica. Anexo a esto, las su primera producción tras la muerte de Hawkins (But Here We Are) fue medio "meh!", tanto así como sus giras. Los Foo no tocan desde agosto de 2024. 

En el plano personal, la cosa tampoco está muy bien. Hace unos meses, Dave Grohl confesó que le fue infiel a su esposa y que dejó embarazada a una mujer, de cuyo bebé se haría cargo. El apodo de "el tipo más amable del rock" parece buscar un nuevo dueño. Pero, ¿qué pasa en las líneas de la agrupación? ¿Por qué todo este caos?

Probablemente todo tenga su raíz en la muerte de Taylor Hawkins, algo que no han podido superar. La salida de Josh Freese me parece me recuerda a cuando Cliff Burton murió y en su reemplazo llegó Jason Newsted, a quien, al menos al inicio, no pudieron tratar peor. Las miles de bromas pesadas que le hacían están bien documentadas y confesadas por los propios integrantes del grupo. No sabemos cómo trataban a Freese, pero no me extrañaría que descargaran en él parte del dolor por la partido de Hawkins. Lo que sí sabemos es que, según el mis baterista, su despido se dio por via telefónica y con la más bien escueta razón de "hemos decidido tomar una dirección diferente en cuanto a la batería". ¿Qué dirección es esa, Dave? La de encontrar un baterista que no sea tan capaz y versátil como Freese y que no tenga su experiencia. No se entiende cómo uno no puede querer a un baterista tan pasado de bueno. Tendrán sus razones. Y ahora tienen que volver a hacer audiciones y pasar por todo el proceso de encontrar a un baterista una vez más, con todo lo que eso supone, incluyendo revivir el dolor de que Taylor no está. 

Para mí que Grohl se va a encargar de la batería en los discos, y en vivo llevarán a un músico que sea parte del grupo en vivo, mas no del grupo como tal. O tal vez estén esperando a Shane Hawkins, hijo de Taylor, a quien tal vez tratarían con mucho cariño y respeto. Pero es un niño, y tal vez no esté listo ahora. 






viernes, 31 de enero de 2025

Cuando Metallica y Marianne Faithfull nos hicieron decir "what!?"


Para 1997 Metallica ya había hecho grandes esfuerzos para sorprendernos: cortarse el pelo y bajarle al volumen de su música fueron dos de las cosas que nos dejaron boquiabiertos. Sin embargo, dentro de su álbum Reload, una colección de "sobras" del cuestionado Load, había una bomba más: la canción The Memory Remains, para la cual colaboraron con la cantante y actriz británica Marianne Faithfull. 

Recuerdo la primera vez que la canción llegó a mis oídos. No me sorprendió que siguieran por ese camino de rock duro con tintes blues y cero thrash que ya habían presentado con Load, pero sí me asombró esa voz femenina que aparece a lo largo del tema. "de quién será esa voz de abuelita?", me pregunté. Luego, gracias a los poderes que la radio tenía entonces, me enteré de que era Marianne Faithfull, y así -sin querer queriendo-Metallica la puso en mi radar. Pero ¿cómo demonios llegó una artista que nada tenía que ver con la banda a una de sus canciones?

Mientras James Hetfield trabaja en la canción, específicamente en la letra, no sabía qué hacer con la parte de "la la la la". Quería escribir algo ahí, pero nada le salía. Fue cuando uno de los ingenieros del cuarteto le dijo que así estaba bien y que la canción no necesitaba letra ahí. The Memory Remains cuenta la historia de alguien que alguna vez fue famoso y ahora lidiaba con haber desaparecido, algunos dicen que se escribió pensando en Axl Rose, pero eso nunca ha sido comprobado ni negado, el caso es que Hetfield comenzó a cantar los "la la la", pero algo no le convencía. "Oía la voz de una mujer mayor en esa parte", señaló el cantante y guitarrista en su momento. Fue justo ahí cuando entró Faithfull a la foto, todo tras la recomendación de Bob Rock, quien coprodujo Reload. 

Después de haber escuchado a Faithfull más a fondo, Hetfield dijo "tenemos que ir a buscarla. Fue uno de esos retos muy a lo Metallica". El resto es historia.

Paz en la tumba de Marianne Faithfull. 










 

jueves, 17 de agosto de 2023

Frisson: cuando la música nos eriza la piel.


Toda persona que tenga una canción que le guste mucho habrá sentido en alguna ocasión ese corrientazo que recorre todo el cuerpo al escucharla. Los pelos se erizan, sobre todo en los brazos, al oír una melodía que llega al alma. Es casi como si la piel tuviera un orgasmo. Este fenómeno conocido como "frisson" puede ocurrir al contemplar un hermoso paisaje, al probar un plato suculento, o al apreciar una obra de arte, pero la música es el principal culpable de ese curioso escalofrío, pero ¿por qué se produce?

Según diferentes estudios, para tener un "frisson" es necesario tener ciertas características de personalidad. Una de ellas es contar con la capacidad de entregarse a una canción. Por otra parte, quien la escucha debe ser una persona de gran imaginación, abierta a experiencias nuevas, y que no tiene temor a expresar sus sentimientos. Si usted es de los que oye, por ejemplo, Stairway to Heaven, de Led Zeppelin, o el solo de guitarra de Slash en November Rain, y puede aislarse del mundo o meterse tan profundo en la canción que llega a soñar despierto con la misma, tal vez imaginándose que está en el concierto o que la canción suena de fondo mientras usted realiza algún tipo de gesta heroica, entonces muy seguramente usted hará parte del selecto grupo que siente estos orgasmos en las piel. 

Según el musicólogo David Huron en su libro Sweet Anticipation, una de las razones por las cuales sentimos esa respuesta fisiológica al escuchar una canción es por el contraste que nos genera la misma y un proceso llamado "evaluación cognitiva", en el que nuestras mentes se reformulan el significado de algo. Si una canción nos produce cierta incomodidad al comienzo, pero después nos comienza a gustar, ese cambio de opinión con respecto a la misma es, al menos en parte, lo que nos produce el "frisson".

Un grupo de científicos se puso en la tarea de crear una lista de 715 canciones que pueden causar escalofríos a las personas. Una de ellas es Master of Puppets, de Metallica, la cual -como explica la teoría de evaluación cognitiva ya analizada- genera un cambio drástico de opinión a medida que avanza. De una introducción que suena amenazante, se pasa a una melódica y reconfortante sección intermedia, en la que el escucha posiblemente alcanzará una gran sensación de confort con la pieza. Asimismo, si una canción grandes cambios de ritmo, pasa de notas bajas a altas, y el cantante hace algún tipo de grito, el "frisson" es casi una certeza. 

Escuche su canción favorita y sumérjase profundamente en su melodía y letra, incluso piense en algo que la canción le haga sentir, algún recuerdo o emoción, y estoy seguro de que su piel lo sentirá. 




 

miércoles, 26 de abril de 2023

¿Estamos ante un renacer del nü metal?


Hace un par décadas, el nü metal era lo que dominaba la escena, al menos del rock. Aquel subgénero del metal (o el rock) con sonidos estridentes y beats de rap y hip hop acompañados de, en muchas ocasiones, un rapero. Los puristas del metal lo detestaron, tachándolo de basura y acusándolo de no ser metal verdadero. Si tenían razón o no, tal vez nunca lo sepamos. Lo que sí es seguro es que artistas como Korn, Limp Bizkit, Rage Against the Machine, Kid Rock, Linkin Park, Deftones, entre otros, lideraban esta escena, la cual comenzó a perder fuerza después de la segunda mitad de la primera década de los 2000. Sin embargo, 20 años después de su apogeo, el nü metal, para bien o para mal, podría estar de regreso.

A comienzos de los 2000, era casi una obligación ver a Fred Durst con su cachucha roja volteada y sus pantalones y camisetas dos tallas más grandes. El tipo se convirtió en el abanderado del nü metal y en uno de los favoritos de MTV. Una generación de adolescentes rebeldes e inconformes encontraron en él y el subgénero una voz para ventilar sus frustraciones y ,como dice una de las canciones de Limp Bizkit, romper todo, casi que literalmente. Incluso grupos de otras generaciones se contagiaron del movimiento. Metallica, por ejemplo, salió de gira con Linkin Park, Deftones, Korn, Kid Rock, y Limp Bizkit, además de lanzar un disco, St. Anger, que tenía momentos que sonaban sospechosamente a lo nü metal. Pero un buen día el fuego de esta tendencia musical se comenzó a apagar, dando paso a muchas otras cosas como el garage rock revival y el indie rock

A pesar de que los 15 minutos de fama del nü metal pasaron hace décadas, muchos de sus representantes siguen activos, lanzando música nueva y girando por el mundo. Tal vez eso esté generando un renovado interés en el sonido, pues una estadística reciente de búsquedas de Google así lo demuestra. (continúa después de la  gráfica)


Si analizamos la gráfica, veremos cómo al comienzo de la misma (hacia le año 2004, cuando Google comenzó a analizar estadísticas de búsquedas) el interés por el nü metal estaba en su máximo pico, para posteriormente empezar su declive, apenas con algunos muy leves intentos de recuperación. Al final de la gráfica (año 2023) la curva ha ascendido e incluso superado el tope máximo inicial. Traducción: el nü metal está generando de nuevo gran interés en las personas, las cuales se están acercando al motor de búsqueda para indagar con respecto al subgénero. ¿Por qué? esa es la pregunta del millón. Puede ser por que los representantes del nü metal han estado activos recientemente, o quizás su música hizo parte de alguna banda sonora o sonó en algún programa de televisión, o las generaciones actuales se cansaron de la música plástica de hoy y andan en busca de algo que los satisfaga, o están siguiendo sus impulsos de rabia y rebeldía juvenil, encontrando refugio en esta tendencia sonora. 

Cualquiera que sea la razón, me alegra que el nü metal tenga un renacer, pues siempre he apreciado su energía y cojones. Y sí, no es metal en su estado más puro. No es Judas Priest, ni Black Sabbath, ni Iron Maiden, ni nunca lo será, pero seguro es mejor que la música desechable y ultraprocesada que llaman reggaeton. 








 

lunes, 27 de marzo de 2023

¿Qué tal si los Conciertos Comenzaran más temprano? (opinión)


Hace unas semanas, la actriz Jamie Lee Curtis afirmó que le gustaría mucho ver a Coldplay en vivo, pero que sus conciertos, como casi todos, comienzan muy tarde. Curtis sugirió algo: conciertos matiné. Es una idea interesante, pero ¿es viable? Analicemos. 

Seamos realistas, a muchos de nosotros ya nos están alcanzando los años, y la idea de estar en un lugar diferente a nuestras viviendas o camas en horas de la noche ya no es tan atractiva como lo era antes. En mi caso, la asistencia a conciertos se ha disminuido con el paso del tiempo, pues simplemente me da física pereza hacer largas filas y estar horas y horas de pie. Recuerdo la primera vez que vi a Metallica. Era mayo de 1999. El concierto comenzaba alrededor de las 8 p.m., sin embargo, decidí llegar al lugar del mismo a las 6 a.m. Tenía 18 años y el físico para soportar 12 horas de fila y luego otras tantas de concierto. Hoy, a casi cuarto de siglo de dicho evento, no hay opción alguna de que llegue a un concierto a la misma hora en la que los gallos comienzan a cantar. De hecho, a los últimos conciertos a los que he asistido, he llegado sobre el tiempo. Hace un mes, por ejemplo, entré al concierto de Def Leppard y Mötley Crüe 10 minutos antes de que comenzara. En 2016, los Rolling Stones comenzaron a tocar cuando yo apenas estaba entrando. 

Hay quienes llegan/llegamos a los conciertos relativamente tarde ya sea por responsabilidades o por pereza de hacerlo antes. Otros, tal vez más jóvenes, lo hacen con horas y hasta días de anticipación. Incluso acampando en los predios del lugar. En el pasado, diferentes grupos hacían varias presentaciones en un solo día. En sus comienzos, los Beatles hacían unas 6 presentaciones por día, comenzando en horas de la tarde. ¿Por qué no hacer uno que otro concierto así? Pues bien, hay muchas cosas que, para bien o para mal, juegan en contra de conciertos diurnos. La primera es que serían imposibles de hacer entre semana. ¿Cuánta gente iría a un concierto un martes a la 1 p.m.? Seguramente muchos, pero no tantos como si fuera en la noche. Imagínense la cantidad de empleados pidiendo permiso para salir del trabajo temprano, y la cantidad de jefes bravos porque media oficina se quiere ir rápido al concierto de x artista. 

Por otra parte, un concierto de día, a menos que sea en un lugar cerrado, pierde un gran porcentaje de su atractivo, pues probablemente no se usarían ni luces, ni láseres, ni pirotecnia, elementos que hacen, en resumen, que un concierto sea un concierto. Si han visto presentaciones de artistas en el verano europeo, seguramente habrán notado que estas suelen comenzar cuando aún no ha caído la noche. Se ve rarísimo. Otro elemento que hace poco viable llevar acabo espectáculos en horario martiné es la venta de alcohol, la cual disminuiría fuertemente en eventos diurnos, y -si el concierto es en un bar- a los dueños del establecimiento poco les va a interesar esto. 

Si bien un concierto de día, diga usted que comience a las 7 p.m. y no a las 10 p.m. sería una belleza para quienes ya poco nos gusta trasnochar o tenemos obligaciones tempraneras el día siguiente, creo que estos nunca van a suceder y , por las razones ya expuestas, son muy poco viables. Tal vez, y esto lo he visto pasar en Colombia, algunas bandas puedan hacer dos presentaciones en un día. Una más íntima para seguidores menores de edad en horas de la tarde, y otra ,la principal, en horas de la noche. Estaría en manos de los músicos, y desde ya puedo ver a más de uno negándose a tocar dos veces en un día. ¿Ustedes creen que Mick Jagger y los Stones se le medirían a dos conciertos en un mismo día? Yo no creo. El impacto físico para el artista sería muy fuerte. 

Mi querida Jamie Lee Curtis, creo que tendremos que seguirnos poniendo la 10 e ir a los conciertos en horarios habituales. Cada vez cuesta más, sí, pero son un sacrificio/incomodidad por un rato, y el júbilo por haber visto a un artista en vivo dura toda la vida. 








 

lunes, 13 de febrero de 2023

¿Y Si Vuelve el Rock al Super Bowl? (columna)

 


A comienzos de siglo, el rock dominaba el show de medio tiempo del Super Bowl. Quienes amamos el género esperábamos con ansias cada año que llegara el medio tiempo del partido, pues sabíamos que algún gran artista iba a montarse al escenario a darnos una buena dosis de rock. Infortunadamente, nuestra alegría terminó cuando en 2010 los encargados del espectáculo decidieron dar un giro radical a los artistas que se presentaban. 

De Paul McCartney en 2005, los Rolling Stones en 2006, Prince en 2007 con la mejor presentación de la historia del evento, Tom Petty en 2008, Bruce Springsteen en 2009, y The Who en 2010, pasaron a una fría y aburrida seguidilla de artistas que sencillamente no han tenido la talla ni el voltaje correctos para tan grande escenario. De Black Eyed Peas a Madonna, de Beyonce a Katy Perry, de Coldplay a Lady Gaga, pasando por palidísimas presentaciones de Justin Timberlake, The Weeknd, Maroon 5, hasta llegar al somnífero de Rihanna anoche. Ninguno ha realmente brillado en el escenario, al menos no de la misma forma en que lo hicieron quienes estuvieron en durante la primera década del siglo. Ni hablemos del desastre que fue Bruno Mars en 2014 cuando -para hacer las cosas aún peores- les dio por invitar a los Red Hot Chili Peppers para que estuvieran menos de 3 minutos y sin dejarlos tocar realmente en vivo, razón por la cual salieron a escena con los instrumentos desconectados y haciendo mímica. Una falta de respeto poner de acompañantes de Bruno Mars a unos tipos que para 2014 cumplían tres décadas haciendo música. 

No me entiendan mal. El pop o cualquier otro género merecen su lugar en el show de medio tiempo del Super Bowl, pues la buena música no es exclusiva de ningún estilo o corriente musical específica. Es solo que la fórmula no parece haber tenido los mejores resultados, y ya han pasado 14 años desde la última vez que un artista rock estuvo a cargo del medio tiempo. Se puede llegar a afirmar sin temor a errar que la razón tras el cambio de rock a pop está en el rating. Los organizadores seguro piensan que Rihanna les puede ayudar a subir los números de una forma que ningún artista rock puede. Eso puede o no ser cierto. Lo que sí es cierto es que el rock puede encender el escenario de una forma en que ningún otro género puede. Con músicos sudándola sobre el escenario, en vez de docenas de bailarines  y cero músicos. ¿Cuánto tiempo estuvieron los músicos de Rihanna anoche sobre el escenario? No pudieron haber sido más de 2 minutos. 

Cerremos los ojos un momento e imaginemos que en 2024 Metallica es el escogido para hacer el show de medio tiempo. Se apagan las luces. Suena The Ecstasy of Gold, pieza de Ennio Morricone que siempre suena por los altavoces justo antes de que la banda salga al escenario. El estadio se queda a oscuras. La gente grita. De repente, los inconfundibles acordes de Master of Puppets comienzan a estremecer el estadio. Metallica toca un fragmento de la canción. De este clásico pasan a la parte más pesada de One. Fuego y pólvora hacen su aparición. Se acaba la canción. James Hetfield hace "rechinar" su guitarra contra uno de los amplificadores. Comienza Enter Sandman. Más pólvora. Más fuego. Termina la canción. Los cuatro integrantes de Metallica hacen una venia y se retiran. El público y los jugadores quedan encendidos después de tanto voltaje. La energía de la banda en vivo contagia a los asistentes y jugadores. Se hace historia musical con tan solo cuatro tipos y sus instrumentos. Sin tanto bailarín ni gente flotando por los aires en plataformas. 

El día después del Super Bowl siempre sueño con un mejor mañana para el show de medio tiempo. Un mañana en el que Metallica, o Guns N' Roses, o Foo Fighters, la rompen sobre el escenario, pero hace un rato vi una foto de anoche del organizador del espectáculo junto a Billie Eilish en uno de los palcos del estadio y tuve que despertar. 

lunes, 30 de enero de 2023

¿Es Queen el mejor grupo de rock clásico?

 


Liberty Games, empresa británica vendedora de juegos como billar, ping pong, futbolín, dardos, entre otros, se salió -por alguna extraña razón- de su zona de confort para realizar un estudio de los artistas más escuchados alrededor del mundo. Tomando estadísticas de reproducción de YouTube, se pusieron en la tarea de encontrar los artistas y canciones más populares en el planeta. Mientras que en el presente, personajes como Ed Sheeran y Bad Bunny dominan el gusto de las personas, el estudio también analizó cuáles son los grupos de rock clásico que más se oyen en el mundo.

En varios países de América Latina, Guns N' Roses goza de gran popularidad, sobre todo en Colombia y Brasil, donde el grupo recientemente llevó a cabo una serie de exitosos conciertos. Por su parte, AC/DC es el líder en reproducciones en Estados Unidos y Canadá siendo también profetas en su tierra Australia. Pero un artista parece ser el dueño del mundo: Queen, como lo muestra la siguiente gráfica:


En buen parte de Suramérica y prácticamente toda Europa Queen reina. Y es que, según los datos que arrojó el estudio, en los últimos 12 meses los de Freddie Mercury fueron el artista más escuchado en 63 países, más que cualquier otro artista en todos los géneros, y tuvo la no menor suma de 1.86 billones de reproducciones en total. El top 10 lo completan Guns N' Roses con 1.33, AC/DC con 1.33, Bon Jovi con 1.05, Metallica con 1.05, Nirvana con 1.05, los Beatles con 1.01, los Rolling Stones, 571 millones, Creedence Clearwater Revival con 561 millones, y Pink Floyd con 494 millones. Una de las más grandes sorpresas del estudio es la casi total ausencia de U2, quienes -a pesar de ser inmensamente populares- solo lideraron en Angola. 

Esto abre el debate de si Queen es el mejor grupo de rock clásico por encima de otros como los Beatles, los Stones, Led Zeppelin, y Black Sabbath. ¿Pueden estar 63 países y 1.86 billones de reproducciones equivocadas? Probablemente no. 






jueves, 12 de enero de 2023

In Memoriam: Jeff Beck

 


Tal vez Jeff Beck no contaba con la popularidad de otros maestros de las seis cuerdas como Jimi Hendrix y Eddie Van Halen, pero sí que contaba con el talento suficiente para poner su nombre en el mismo renglón que las ya mencionadas luminarias del instrumento. Dueño de una estridencia blues bañada con un estilo y elegancia únicas, esta leyenda de la guitarra nos regaló una muy prolífica carrera que incluye a bandas como los Yardbirds -banda que catapultó no solo su carrera sino la de Eric y Jimmy Page- y The Jeff Beck Group, en la cual tocó junto a Rod Stewart y Ron Wood, quien años después se convertiría en guitarrista de los Rolling Stones.

La facilidad que tenía para tocar la guitarra generaba tanto placer como admiración, pues era incomprensible cómo un ser humano podía hacerlo ver tan fácil. Cuando se colgaba el instrumento, no solo no parecía pesarle sino que también daba la sensación de que las cuerdas eran de goma. Sus colegas lo apreciaban enormemente y lo consideraban como uno de los mejores. Basta con ver cuando compartía el escenario con otros músicos, fuera quien fuera quien estuviera a su lado, todo parecía girar en torno a su presencia. Basta con ver la versión de Train Kept a Rollin' en el marco de la ceremonia de inducción al Rock and Roll Hall of Fame en 2009. Metallica, con su antiguo bajista Jason Newsted como invitado, Flea, de los Red Hot Chili Peppers, el guitarrista de Aerosmith Joe Perry, Ron Wood, su excompañero y guitarrista de los Stones, y el mismísimo Jimmy Page, de Led Zeppelin, se unieron a Jeff Beck sobre el escenario, y todos parecían estar observándolo como el maestro que era, casi como apreciando lo que hacía. Como James Hetfield, cantante y guitarrista de Metallica dijo antes de comenzar la presentación: "esto es el cielo de guitarras rítmicas". Un cielo lleno de estrellas, pero era claro cuál brillaba más.

Decir que nunca habrá otro como él puede ser entrar en el terreno de lo cursi o cliché, pero también de lo cierto. Sin embargo, siempre hay fe de que algún niño en algún lugar del mundo se cuelgue una guitarra y diga "quiero ser como Jeff Beck"...y el mundo será un lugar mejor. 




miércoles, 11 de enero de 2023

David Bowie: un viejito cool (columna)

 


La adolescencia es la época en la que la gran mayoría de personas encuentran un gran aliado en la música. Hay artistas que uno escoge, mientras que otros lo escogen a uno. En mi caso, muchos me escogieron debido a influencia familiar (mi tío me presentó a Guns N' Roses) o al enorme rol que las emisoras y MTV jugaban a mediado de los 90. Llegar del colegio era sinónimo de sentarse frente al televisor a ver videos musicales, tan importantes en aquel entonces. Que las bandas favoritas de uno salgan en la tele era algo casi celestial. Metallica, Red Hot Chili Peppers, Soundgarden, Pearl Jam, Stone Temple Pilots, Smashing Pumpkins, Nirvana, por nombrar solo algunos, eran los autores de los sonidos que nos enloquecían a los adolescentes de los 90. 

Sin embargo, en medio de la marea de videos y canciones de los artistas en cuestión, se colaban otros que, casi como extraterrestres, llegaban de otras épocas en su respectiva nave espacial. Eran músicos que no tenían que ver con lo que estaba de moda. Eran más bien ese bicho raro que llamamos "la música de nuestros padres". Rolling Stones, Beatles, Hendrix, y un tal David Bowie. 

"Ese man es como bueno", pensaba sobre Bowie. Había algo muy cautivante en su arte, que - a pesar de no ser de mi generación- llamaba mucho la atención. Para mí, y seguro para muchos otros, era un viejito cuarentón que estaba quemando sus últimos cartuchos musicales antes de retirarse a su ancianato. Al verme de cierta forma obligado por MTV  a consumir su música, empezó a interesarme algo más. No sabía por qué me gustaba lo que hacía, que sonaba tan diferente a "lo mío", hasta que un día di con la razón: el tipo era un genio visionario que se estaba adaptando perfectamente a los tiempos sonoros en los que vivíamos. 

A mediados de los 90, el rock duro y alternativo estaba comenzando a ceder su trono a otras tendencias como el nü metal y el rock/metal industrial, que no es otra cosa que la incorporación de elementos de música electrónica a la música. Bandas como Ministry, Marilyn Manson, White Zombie y Nine Inch Nails comenzaban a desfilar por la escena como los grandes abanderados de esta causa. Bowie lanzó dos discos que sonaban como estos grupos: Outside (1995) y Earthling (1997). Me encantaba como un "viejito" podía sonar tan actual y codearse con los jóvenes de la época con tanta gracia y sutileza. Es más, esos jóvenes morían por trabajar con él. Trent Reznor y su Nine Inch Nails llegaron a hacerlo en la canción I'm Afraid of Americans. 

Ayer, 10 de enero, cuando se cumplía el aniversario seis de su temprana partida, me puse en la tarea -como lo hago cada año- de rendirle homenaje musical oyendo su música. Tarea muy difícil, por cierto, pues el Camaleón del Rock, como el apodo lo indica, tiene mil encarnaciones sónicas diferentes y -por ende- muchísima música por consumir. Escuché alrededor de 40 canciones, y siento que no fue suficiente tributo. Perdón, señor Bowie, su talento era infinitamente más grande que el tiempo que se puede tener para disfrutarlo. El siguiente año trataré de hacerlo mejor. 


 

miércoles, 26 de octubre de 2022

¿Pudo Duff McKagan haber salvado a Kurt Cobain?

 


A comienzos de los 90, tres bandas mandaban la parada en la escena rock mundial: Metallica, Nirvana, y Guns N' Roses. Los caminos de estas parecían estar predestinados a cruzarse de formas extrañas y más bien caóticas. Metallica y los Gunners hicieron una gira por Estados Unidos que fue más un desastre que la unión apoteósica de dos pesos pesados. Basta con recordar aquel bochornoso concierto en Montreal en el que James Hetfield, vocalista y guitarrista de Metallica, resultó quemado por un incidente pirotécnico sobre el escenario, y Axl Rose, quien pudo ser el héroe de la jornada, decidió marcharse del escenario sin terminar su concierto, lo cual desató una revuelta entre los asistentes. Pero tal vez la relación más disfuncional fue la que tuvieron Guns N' Roses y Nirvana, banda que -a propósito- estuvo cerca de haber sido parte de la ya mencionada gira junto a Metallica. 

Entre los de Axl Rose y Kurt Cobain había todo menos cariño y respeto. Los insultos volaban de un lado al otro, y llegaron a un punto máximo en los premios MTV de 1992, cuando ambas bandas estaban presentes. Aparentemente, Courtney Love -viuda de Cobain y líder de Hole- gritó a Axl en los camerinos si quería ser el padrino de su hija, a lo cual el controversial cantante respondió pidiéndole a Kurt que controlara a la "perra" de su esposa. Los roces entre ambas bandas no eran solo personales sino también musicales. Hay quienes creen que Nirvana fue responsable de bajar a Guns N' Roses de su trono musical y de acabar con el reinado de rock duro y glam que venía pisando fuerte desde mediados de los 80. 

A pesar de la pésima relación entre ambos grupos, una jugada del destino ubicó a dos de sus integrantes en un momento determinante y que pudo cambiar la historia de Nirvana. 

Era marzo de 1994, apenas unos días antes de que el cuerpo de Cobain fuera hallado sin vida en su residencia, cuando el líder de Nirvana escapó de rehabilitación y tomó un vuelo de regreso a Seattle. ¿Quién iba en ese mismo vuelo? Duff McKagan, bajista de Guns N' Roses, quien señaló que Cobain parecía feliz de verlo, a pesar de toda la animosidad en los años previos. Cuenta McKagan que "apenas intercambiamos como 87 palabras. Éramos dos tipos jodidos, pero ambos estábamos en bandas grandes, y aterrizamos en el aeropuerto y hablamos un poco al respecto. Mi pancreas estalló cuatro semanas después. Él murió dos días después. Ambos estábamos al tope de nuestro aguante".

Al bajar del avión, McKagan recuerda simplemente ir por sus maletas y no volver a a ver a Cobain, lamentando, además, no haberle "invitado a mi casa. Tuve la sensación de que estaba solitario esa noche. Yo me sentía igual". 

Los años parecen haberse encargado de limar las asperezas entre Guns N' Roses y Nirvana, pues cuando Axl Rose se fracturó uno de sus pies en abril de 2016, fue Dave Grohl quien lo "rescató" al prestarle un trono que el mandó a construir cuando tuvo una lesión similar, lo cual permitió que la gira de reunión de Axl, Slash, y Duff siguiera su curso. En 2021, los Guns invitaron a Grohl a tocar Paradise City en uno de sus conciertos. Por otra parte, Krist Novoselic, bajista de Nirvana, alguna vez se unió a McKagan para tocar el clásico de Guns N' Roses Sweet Child o' Mine en vivo. McKagan también tocó con su banda Loaded un éxito Cobain y su corte, Lithium. 

¿Pudo Duff Mckagan salvar a Kurt Cobain si lo hubiera invitado a su casa? Nunca lo sabremos.













jueves, 15 de septiembre de 2022

¿Cuál es realmente el rock clásico? (columna)

 


Cuando comencé a escuchar música en los años 90, lo que se consideraba como rock clásico era el que hacían bandas como los Rolling Stones, Led Zeppelin, Beatles, The Doors, Black Sabbath, Pink Floyd, entre otros. Por su parte, el rock moderno existía en la forma de grupos como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Smashing Pumpkins, Stone Temple Pilots, por nombrar tan solo algunos. Mientras que otros artistas como Guns N' Roses, Metallica, y Red Hot Chili Peppers, a pesar de gozar de un gran respeto entre las masas, caían en una zona intermedia entre los "viejitos" y los "de moda". Escuchar a los Stones, por ejemplo, era escuchar lo que entre los jóvenes de siempre se conoce como "la música de los papás", música que yo comencé a consumir desde muy joven, a sabiendas de que era lo "clásico". Hace unos días caí en cuenta cómo varios de mis álbumes favoritos ya tienen casi tres décadas de haber sido lanzados, y -si bien suenan supremamente frescos- ya son discos de antaño, lo cuál me llevó a preguntarme si estos ahora también clasifican como "rock clásico".

Hace unos días, uno de mis discos favoritos (One Hot Minute, de Red Hot Chili Peppers) cumplió 27 años de haber llegado al mercado. ¡Casi tres décadas! ¿Qué etiqueta se le pone si no la de "clásico"? El dilema es cómo demonios se mide qué es clásico y qué no. Máxime cuando agrupaciones como los Chili Peppers, Aerosmith, Metallica, y otras tantas, siguen siendo tan vigentes y, además, lucen tan modernos. Basta con ver la pinta de "pelado" de Axl Rose sobre un escenario. ¿Es clásico el grupo cuyos integrantes pasen de 50 años? ¿Es clásico el grupo que toque música que ya no sea la que mande la parada en popularidad? ¿Es clásico quien haya sacado su primer disco hace tres décadas o más? o ¿es clásico quien tenga arrugas y canas? ¿Todas o ninguna de las anteriores?

En mi opinión, nada tiene que ver ni con la ropa ni con las arrugas ni mucho menos con las canas. El tema de qué es clásico o no, radica en un tema estrictamente de sonido y de tiempo transcurrido desde su época de gloria o lanzamiento de sus discos. En ese orden de ideas, una banda nueva como Dirty Honey es rock clásico,  a pesar de haber lanzado su álbum debut en 2021, pues su sonido se basa en el rock y blues de los 70. Un disco que haya sido lanzado hace 20 años o más es un disco clásico de una banda clásica, sin importar si se ponen los jeans rotos o tienen camisetas de colores fosforescentes o diseños modernos. Dicho eso, una producción lanzada en 2002 es clásica. Por ejemplo, Songs for the Deaf, el álbum más aclamado de Queens of the Stone Age, es un clásico total, sin importar que en su momento haya mandado la parada de los sonidos modernos de comienzos de siglo. Ni hablar de discos insignia como Superunknown, de Soundarden, o el ilustre Ten, de Pearl Jam,¡ clásicos en mayúscula sostenida! Ahora, otra forma de saber qué es "clásico"y que no es la del impacto que una canción/álbum haya tenido. Seven Nation Army, de los White Stripes, tiene menos de 20 años, al igual que el éxito de Kings of Leon Sex on Fire, sin embargo, su gran rotación y masiva aceptación las convirtieron en clásicos casi súbitos. 

Si usted querido lector, se está sintiendo viejo al leer estas líneas e identificarse con los artistas mencionados, entiendo la sensación, pero no lo haga. Más bien siéntase orgulloso de la música clásica con la que creció, pues la calidad de la misma es algo que se extinguió hace ratos, pues a los jóvenes se les olvidó hacer música buena, ahora solo hacen cosas pasajeras y sin poder de permanencia. Y sí, con eso soné como un viejito que cree que todo pasado fue mejor, pero ¿acaso no lo fue?



jueves, 28 de julio de 2022

La música de hoy apesta....y tengo pruebas.


Cada generación piensa que la música de su época es la mejor, y que todo lo demás pertenece en una caneca. Yo, querido lector, no soy la excepción, salvo por el hecho de que apreció mucho el rock de generaciones previas a la mía, y algo de lo actual. Cuando alguien dice cosas como "la música de hoy en día es horrible" o "en mi época la música era mejor", se le cataloga de "viejito", y dichas palabras son tildadas de "aburridas" y "trilladas". Es por esto que hoy vengo armado con diversas pruebas para decirles que la música de hoy apesta, es horrible, es un desastre, es una mentira. Discutamos. 

Cuando uno echa un vistazo a las listas de popularidad, de Spotify, por ejemplo, es claro ver que lo que el grueso de la gente prefiere el rap, pop, regaetton (como sea que eso se escriba), entre otros sonidos. Sin embargo, todo esto ha sufrido un cambio en lo que va de 2022. Según Music Business Worldwide, el consumo de música actual (aquella no más vieja de 18 meses) bajó en 1.4 % en lo que va del año, comparado con el mismo periodo de 2021. Por otra parte, la venta de álbumes en el primer semestre de 2022 fue de 131.3 millones, mientras que en los primeros 6 meses de 2021 fue de 133.1. ¿A qué puede deberse este comportamiento del consumo musical? ¿Será posible que la gente se esté dando cuenta de que la calidad de la música actual no es la mejor?, o ¿podrá ser posible que las generaciones actuales, a través de diferentes aplicaciones, pueden tener fácil acceso a música de otras épocas? Analicemos.

Todos los estilos musicales tienen sonidos característicos, es cierto, pero da la impresión de que la música moderna (el reggaeton, principalmente) tiene una base extremadamente igual, la cual se usa en todas las canciones. La temática de sus letras tampoco es muy cambiante ni profunda que digamos. Es cierto que bandas de rock de los 80 le cantan al sexo y las drogas, pero también iban más hondo para abarcar temas más densos. Basta con leer las letras de Welcome to the Jungle y Civil War, ambas de Guns N' Roses. La primera, un retrato de la vida oscura en Los Ángeles. La segunda, un repaso por la barbarie de la guerra y el cuestionamiento acerca de que tan civil es esta. Los "músicos" modernos se salen con la suya con muchas cosas: letras abusivas y misóginas, videos tontos con mil mujeres en vestido de baño bailando al lado de una piscina. Todo esto se ve como aceptable. Si un grupo de rock hace algo similar, casi de inmediato alguien lo condena y trata de inmoral. 

Lo que más me molesta y entristece de la música actual es lo poco orgánica que es. Todos son beats procesados x 1.0000, y las canciones carecen, por lo general, de instrumentos, lo cual suele trasladarse al escenario, donde rara vez se ven músicos tocando en vivo, solo gente bailando. Cuando hay músicos en vivo, los esconden al fondo o debajo del escenario, como si fueran ciudadanos de segunda mano. En cuanto a sus habilidades de composición, estas no son muchas, ya que -usualmente- las canciones las componen otros. 

Afortunadamente, y esto quizás explique por qué la música actual está siendo consumida menos que antes, hoy hay muchas aplicaciones de streaming: Spotify, Deezer, Apple Music, Tidal, entre otras, donde el consumidor de estas tiene muy fácil acceso a música de todo tipo y de otras épocas. Spotify, por ejemplo, tiene listas de diferentes décadas y años. En tiempos de antaño teníamos que ver MTV para estar relativamente enterados, y después correr a la discotienda a buscar la música. En los tiempos actuales todos tenemos millones de canciones en el bolsillo.

El acercamiento actual a sonidos clásicos es enorme y muy claro. Miremos estos datos:

-El disco de Greatest Hits de Queen acaba de convertirse en el más vendido de la historia en el Reino Unido tras permanecer 1.000 (!) semanas en listados. Pensar que ya nadie se acuerda de Despacito. 

-God Save the Queen, el legendario álbum de los Sex Pistols, es el vinilo más vendido de 2022. 

-Rumours, de Fleetwood Mac, es uno de los discos más vendidos del año, a pesar de haber sido lanzado en 1977.

-Gracias a Stranger Things, el clásico de Kate Bush Running up that Hill ha ingresado a los listados de varios países en el mundo, dándole un éxito que no tuvo antes.

-También gracia a la serie Stranger Things, Master of Puppets, una canción que Metallica lanzó a mediados de los 80, está de nuevo en los listados compitiéndole a Justin Bieber, Beyonce, y Cardi B. 

-Something in the Way, una de las canciones del Nevermind de Nirvana, también ha ganado gran reconocimiento debido a su uso en la nueva película de Batman. 

¿Ven el patrón que veo yo? El rock clásico está llegando a los oídos de las nuevas generaciones. ¿Será que encontraron en el género algo que a otras generaciones ya nos dio? Esa banda sonora perfecta para nuestra rabia, ira, dolor, represión y agudo sentido social? Solo el tiempo lo dirá. 








 

jueves, 7 de julio de 2022

La Patadita de la buena suerte de Stranger Things a Metallica y Kate Bush

*Si aún no ha visto la temporada 4 de Stranger Things, le recomiendo que lo haga antes de leer este artículo. Después no me culpe por los adelantos no deseados. Gracias.

Metallica y Kate Bush tienen algo en común, nunca han necesitado de mucha ayuda de los medios para conseguir su estatus de leyendas de la música ni para ganarse millones de seguidores por todo el mundo. Metallica no necesitó más que tocar en vivo de forma extensiva, y fue apenas hasta su cuarto álbum (...And Justice for All) cuando decidieron grabar un video y rotarlo por MTV. Por su parte, Bush solo ha hecho una gira en toda su carrera, y una que otra presentación esporádica, eso -según dice el rumor- por su temor a volar. 

Si algo ha sucedido en la última década, es un cambio radical en la forma en que se consume la música. Atrás quedaron los días en que para acceder a un artista había que prender la televisión y sintonizar MTV, o ir a la discotienda. Hoy por hoy, los artistas dependen de tocar en vivo, de las diferentes aplicaciones de streaming como Spotify, y de que alguna película o serie use su música. Este año Nirvana vio cómo Something in the Way, canción que nunca tuvo mayor exposición, se convirtió en un éxito 30 años después de su lanzamiento gracias a su uso en The Batman. Ahora, de la misma manera, Metallica y Kate Bush se han visto beneficiados gracias al uso de dos de sus canciones en la temporada 4 del hit de Netflix Stranger Things. 

Running up that Hill, la canción insignia de Kate Bush, fue usada en varias ocasiones y se convirtió básicamente en el himno de salvación de una de las protagonistas de la serie. El tema es actualmente el número 1 en el Top 50 Global de Spotify. Nada mal para un artista que parece más retirada que cualquier otra cosa. La misma Bush se declaró eufórica por el inesperado suceso: "¡no puedo creerlo! El número 1 por tercera semana. Todo está empezando a ser un poco surrealista". Sus seguidores, por su parte, no comparten la misma emoción de su ídolo, pues han manifestado su rechazo ante la popularización de la canción, la cual consideran algo así como una joya oculta que brilla mejor fuera de las luces. 

Quienes si han (hemos) estado muy contentos son (somos) los seguidores del heavy metal tras el uso de Master of Puppets, para muchos la mejor canción de Metallica. En una de las escenas más emblemáticas de la temporada, el personaje Eddie Munson saca su guitarra para empezar a tocar la canción y ayudar a sus amigos a matar a Vecna, un demonio que planea destruirlo todo. El grupo, a través de sus redes sociales, se mostró más que emocionado por la forma en que la serie hizo uso de su canción, la cual, dicho sea de paso, también se coló en el Top 50 Global de Spotify: "La forma en que los Duffer Brothers (creadores de Stranger Things) han incorporado la música en Stranger Things siempre ha sido de otro nivel, por lo que estamos más que emocionados de que no solo incluyeran Master of Puppets, sino que tuvieran una escena tan fundamental construida a su alrededor". 

Otros iconos del metal que han manifestado su aprobación por el apoyo de la serie al género son Iron Maiden, quienes en su página de Facebook agradecieron a Eddie Munson, quien dijo "¡esto es música!" mientras sostenía una copia en casete de Piece of Mind, cuarto álbum del grupo. "Estamos contigo, Eddie", publicó la banda en redes sociales. (continúa después de la foto)


Lastimosamente, Eddie, curiosamente llamado como la popular mascota de Iron Maiden, muere en el capítulo final, pero lo hizo de una forma fiel al espíritu de la música que amaba y a la manera de ser del fanático del metal: con cojones y con las botas siempre bien puestas. 

Es cierto que el heavy metal no es el género más comercial en el momento, pero tras la cuarta temporada de la serie de Netflix y la reacción viral de la misma, no cabe duda de que más de una persona le puso stop al reggaeton así sea por un momento, hizo el símbolo de los cuernos con sus manos y comenzó a sacudir su cabeza. 




 

lunes, 28 de marzo de 2022

Foo Fighters: ¿y ahora?

 


*Sabiendo que el futuro del grupo no es exactamente lo más importante en este momento y respetando el dolor de sus integrantes, me permito, como seguidor de la banda desde 1995, preguntarme qué pasará con esta.

El pasado viernes 25 de marzo, los Foo Fighters perdieron a Taylor Hawkins, una pieza fundamental en su andamiaje. Creo que no es errado o exagerado afirmar que, después de Dave Grohl, él era el segundo en jerarquía. No solo llevaba un cuarto de siglo en el grupo, sino que buena parte de la electricidad de la música de la banda giraba en torno a él. Ni hablar de sus conciertos, en los que el baterista tenía su propio segmento, en el que tomaba el micrófono para cantar una canción de Queen, su grupo favorito. Al ver conciertos de la agrupación, la química entre todos es innegable, pero Grohl y Hawkins parecían los más conectados. Uno siempre miraba y seguía al otro. Hawkins era algo así como el ancla de Grohl, su referente sobre el escenario. 

Lo que comenzó siendo un proyecto para desahogarse de la muerte de Kurt Cobain en 1994, terminó convirtiéndose en una banda titánica, sin duda la más grande del rock en las últimas dos décadas. Donde quiera que uno mirara estaba Foo Fighters. Entregas de premios, festivales, televisión, emisoras, en todos lados. Son la punta de la corona de la realeza del rock moderno. En el año 2000 los vi como teloneros de Red Hot Chili Peppers. No era lo que son hoy, pero ya se veía que no tenían techo. Desde entonces, su química creció y creció, y sus conciertos se hicieron cada vez más masivos. Pasaron de ser teloneros y "el grupo del tipo de Nirvana" a ser un grande del rock por derecho propio. ¿Cómo lograron esto? Con una química brutal, impulsada en muy buena parte por el fuego de la suma de sus partes, sobre todo por el voltaje de la dupla Grohl/Hawkins, almas gemelas arriba y abajo del escenario. 

Hoy, es imposible no preguntarse qué pasará con el grupo. Dave Grohl es un adicto al trabajo. Está en todos lados. Cuando no está con los Foo, está haciendo proyectos en solitario, llámense música, videos, libros, películas, documentales, etc. Por ende, no lo veo dejando el grupo atrás ni retirándose de la música, pero tampoco lo veo reemplazando a su gran amigo y compañero de vida. No veo a Foo Fighters continuando, al menos no en un futuro cercano. ¿Cómo se podría volver a parar uno en un escenario o estudio, mirar atrás y ver a una persona distinta en la batería? Antes de que haya la más pequeña posibilidad de que eso suceda, los integrantes del grupo tendrían que sanar, y -dada la conexión que tenían con Hawkins- eso podría tomar muchos años. Tomemos como ejemplo el caso de Linkin Park, cuyo cantante, Chester Bennington, se quitó la vida en 2017. Van a ser 5 años desde aquel trágico suceso, y las señales de que el grupo esté pensando en seguir adelante son practicamente inexistentes. Otro gran ejemplo es el de Led Zeppelin, banda que perdió al baterista John Bonham en 1980 y, sabiendo que era irremplazable, decidieron no continuar. Quizás un caso que pueda dar esperanza es el de Metallica, quienes perdieron a Cliff Burton en un accidente a mediados de los 80. Él, al igual que Hawkins, era pieza fundamental de la banda. Lograron reponerse y construir una muy ilustre carrera llena de éxito. 

Quiero pensar en positivo y creer que algún día volveremos a ver a Foo Fighters sobre un escenario, pero, lastimosamente, la posibilidad de que eso no suceda es muy real.






jueves, 10 de febrero de 2022

Cliff Burton: un legado grande en un corto tiempo

 


¿Cómo no celebrar el que sería el natalicio 60 de uno de los más genuinos, locos, excéntricos, únicos bajistas de la historia?

Hace varios años hablaba con un tipo que tenía al lado en un concierto de Roger Waters. Antes de que el músico británico saliera al escenario, nos pusimos a hablar de música, y -por alguna razón- terminamos hablando de Cliff. Sí, en un concierto de un artista que nada tiene que ver con Metallica terminamos hablando de él. "Cliff era un bajista inspirado". Creo que todos podemos decir "amén". Sin duda, Burton era dueña de un feeling distinto, particular. Su bajo no sonaba como un bajo, pues lo interpretaba básicamente como una guitarra. Basta con escuchar el legendario solo de Anesthesia (Pulling Teeth), de Kill 'Em All. Varias veces en mi vida he oído un comentario estilo "¿eso no es guitarra?". Y es que por momentos uno puede escuchar ciertos ecos hendrixianos en su tratamiento del instrumento.

Pero por qué hablar solo de la canción ya citada, cuando lo que hace en otras como Orion, Fade to Black, y For Whom the Bell Tolls es pura poesía metalera. Si tan solo Dios nos hubiera regalado su exorbitante talento un ratico más, solo Él sabe qué más desafíos sónicos hubiera conquistado.

Feliz cumpleaños 60, Cliff.

Cliff 'Em All! 



viernes, 10 de diciembre de 2021

Artistas que se han caído en el escenario

 


Cuando un artista está sobre el escenario cantando o tocando un instrumento, una de las últimas cosas que pasan por su cabeza es caerse, pero los accidentes suceden y varios músicos se han pegado sus buenos tramacazos mientras entretienen a su público. Algunos no han sufrido más que un susto y un ego aporreado, mientras que otros han terminado en el hospital, no sin antes dejarnos la tan valiosa enseñanza de levantarnos siempre que nos caemos. 

Dave Grohl se cae del escenario en Suecia

El carismático líder de los Foo Fighters se encontraba en el escenario haciendo de las suyas durante un concierto en 2015 en Suecia, cuando se cayó del escenario. Tal vez por la calentura del momento no sintió mayor dolor y se dio mañas de terminar la presentación, tras la cual fue llevado al hospital, donde -tras exámenes- se determinó que había roto su pierna. Dicho accidente llevó a que el grupo cancelara varias fechas. A su regreso a los escenarios, y aún recuperándose, tuvo que sentarse en un trono diseñado especialmente para él. Este trono has sido utilizado posteriormente por otros músicos como Axl Rose.


Axl Rose saluda al piso en Colombia

Si hay alguien propenso a sufrir caídas sobre el escenario, ese es el líder de los Guns N' Roses. Su forma de correr de un lado al otro durante los conciertos lo ponen siempre en alto riesgo de una caída como la que sufrió en Bogotá en 2010, durante la presentación de la encarnación de los Guns previa al regreso de Slash y Duff Mckagan. Rose se encontraba corriendo hacia un costado del escenario cuando un resbalón lo llevó al piso. El cantante, quien de haberse caído así 20 años atrás seguramente se habría ido del escenario y habría dado por concluido el concierto, se lo tomó muy bien, incluso de río de sí mismo y siguió cantando.


James Hetfield cae en un hueco.

Otro que lastimosamente no es ajeno a los accidentes en el escenario es el cantante y guitarrista de Metallica. Después de quemarse gravemente por pirotecnia a comienzos de los 90, el siempre amable Hetfield se pegó otro susto en el escenario en 2017 en un concierto que Metallica ofrecía en Amsterdam. Mientras recorría el escenario tocando su instrumento, dio un mal paso y fue a dar a un hueco que inexplicablemente había en el piso. Después de permanecer visiblemente enojado por un breve instante, el show continuó. 


Eddie Vedder da un salto mal calculado

En un concierto de Pearl Jam en 2006 en Italia, su cantante, en medio del voltaje de la presentación, quizo saltar unos amplificadores pero se quedó corto en el salto y termino de cara contra el piso. La escena quedó inmortalizada en el DVD Immagine in Cornice. 


Steven Tyler se "desaparece" del escenario

El cantante de Aerosmith es conocido por su inconfundible voz e inmenso despliegue físico en sus conciertos. En una presentación del grupo de Boston en 2009 en Estados Unidos, Tyler estaba haciendo uno de sus típicos bailes sobre el escenario, cuando sorpresivamente desapareció del mismo y al piso fue a dar. El show no pudo seguir, pues el cantante tuvo que ser trasladado al hospital, donde tuvo que ser hospitalizado por heridas en su cabeza y cuello. 
















jueves, 2 de diciembre de 2021

La agonía de las ceremonias de premios

 



Cuando era adolescente, la noche en que se llevan a acabo los premios MTV era supremamente especial, pues podía ver a mis artistas favoritas ser reconocidos y sentirme parte de sus triunfos, además de, en algunas ocasiones, verlos tocar en vivo, algo que por aquel entonces parecía un sueño distante. Tan especial como la ceremonia de entrega de premios, era el día después. Recuerdo llegar al colegio a debatir intensamente con mis amigos sobre la presentación de Metallica en 1996, el desenfado absoluto de Marilyn Manson en 1997, el "mal genio" de Liam Gallagher sobre el escenario en el 96, y la apertura de la ceremonia de ese mismo año a cargo de los Smashing Pumpkins. Pero esa euforia anual de repente se acabó, y ahora los premios son tan importantes como un cero a la izquierda. 

Los Oscar, premios que solían ser vistos por alrededor de 40 millones de personas, en los últimos años ya no llegan ni a 30. Aún es una cantidad importante de televidentes, pero el declive en el interés en este tipo de eventos ha aumentado considerablemente, pero ¿por qué? Aquí analizo posibles causas.

1. Nos vamos volviendo viejos

Seamos realistas. El tiempo nos alcanza a todos y hace que nuestros intereses cambien. Algunos están muy ocupados trabajando o cambiando pañales como para aguantarse 4 horas de televisión. Otros prefieren leer un libro mientras toman un vaso caliente de té verde. Lo que nos atraía como adolescentes no necesariamente nos atrae en otras etapas de la vida. Los canales, al tanto de esto, diseñan las entregas de premios con un target joven en mente. Aquellos que gritan al ver a sus artistas predilectos caminar por la alfombra roja, los que aún invierten grandes sumas de dinero en discos, conciertos, camisetas, esos son los importantes. Nosotros, los canosos, no. 



2. ¡Hay demasiados premios!

Hace dos décadas (quizás algo más) los premios que "tocaba ver" eran los Oscar, los Grammy, los Billboard, los MTV, y los Emmy. De un momento a otro comenzaron a aparecer eventos de galardones al por mayor, más de los necesarios. Por más que amemos a algunos artistas, verlos cada dos semanas (o menos) pierde sorpresa y magia. Más cuando podemos verlos con mucha frecuencia en sus redes sociales, ya no necesitamos verlos por 5 minutos en una entrega de premios.


3. Los mismos besando el trasero de los mismos.

Las entregas de premios se convirtieron en eventos predecibles y monótonos. Cada temporada de premios llega con los mismos actores, grupos, músicos nominados. Así como las mismas películas, canciones y álbumes, lo cual lleva a que todas los premios sean básicamente una copia de los otros. Los mismos presentadores adulando a los mismos actores y músicos, diciéndose que son los mejores y que sin ellos nada sería igual. Los mismos artistas tomando el escenario para cantar las mismas canciones y luego recibir un premio que probablemente ni merecían. 


4. ¿Se premia realmente lo mejor?

La industria del entretenimiento quiero meternos los dedos en la boca y hacernos creer que no sabemos nada y que ella lo sabe todo. ¿Cómo puede uno creer que los cuatro gatos que nominan a determinada categoría son realmente lo mejor que hay? No hay forma de saber eso, a menos que quienes escogen a los nominados hayan hecho la perfectamente imposible tarea de oír toda la música del mundo y ver todas las películas. Usualmente se equivocan, por ejemplo: en 1989 Metallica perdió a manos de Jethro Tull el premio en la categoría de Mejor artista de hard rock/heavy metal. ¿Es Jethro Tull hard rock o heavy metal? NO. Duff McKagan, bajista de Guns N' Roses, alguna vez dijo no entender los premios en la música, pues el arte no es un deporte, por ende, no debería haber competencia.


5. Ya no nos importa aquello que no podemos controlar

Con la llegada de nuevas tecnologías cada vez estamos más en control del contenido que consumimos. En los 90 nos tocaba recibir lo que la industria del entretenimiento nos quería dar. Si teníamos tres canales de televisión y no daban sino 3 películas a la misma hora y ninguna nos gustaba, nos tocaba ver alguna o apagar el televisor. Simple. Hoy, podemos escoger qué ver, qué oír. Incluso, podemos esperar al día siguiente y buscar en Youtube algún momento específico de una ceremonia, y sin tener que aguantarnos hasta que dicho momento suceda, casi de la misma manera en la que ya no tenemos que llamar a una emisora a pedir una canción. Ya no queremos que un grupo de ejecutivos aburridos nos digan que la mejor película es esta o aquella, que la mejor canción del año es la de Pepito o Fulanito. Lo mejor es lo que a nosotros nos gusta. Punto. Es por esto que una vez llega diciembre, millones de personas en todo el mundo, me incluyo, esperamos con ansias el Spotify Wrapped, algo así como nuestra propia entrega de premios en la que la famosa aplicación de música y podcasts nos cuenta qué fue lo que más escuchamos. Lo amamos porque lo controlamos.