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jueves, 15 de septiembre de 2022

¿Cuál es realmente el rock clásico? (columna)

 


Cuando comencé a escuchar música en los años 90, lo que se consideraba como rock clásico era el que hacían bandas como los Rolling Stones, Led Zeppelin, Beatles, The Doors, Black Sabbath, Pink Floyd, entre otros. Por su parte, el rock moderno existía en la forma de grupos como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Smashing Pumpkins, Stone Temple Pilots, por nombrar tan solo algunos. Mientras que otros artistas como Guns N' Roses, Metallica, y Red Hot Chili Peppers, a pesar de gozar de un gran respeto entre las masas, caían en una zona intermedia entre los "viejitos" y los "de moda". Escuchar a los Stones, por ejemplo, era escuchar lo que entre los jóvenes de siempre se conoce como "la música de los papás", música que yo comencé a consumir desde muy joven, a sabiendas de que era lo "clásico". Hace unos días caí en cuenta cómo varios de mis álbumes favoritos ya tienen casi tres décadas de haber sido lanzados, y -si bien suenan supremamente frescos- ya son discos de antaño, lo cuál me llevó a preguntarme si estos ahora también clasifican como "rock clásico".

Hace unos días, uno de mis discos favoritos (One Hot Minute, de Red Hot Chili Peppers) cumplió 27 años de haber llegado al mercado. ¡Casi tres décadas! ¿Qué etiqueta se le pone si no la de "clásico"? El dilema es cómo demonios se mide qué es clásico y qué no. Máxime cuando agrupaciones como los Chili Peppers, Aerosmith, Metallica, y otras tantas, siguen siendo tan vigentes y, además, lucen tan modernos. Basta con ver la pinta de "pelado" de Axl Rose sobre un escenario. ¿Es clásico el grupo cuyos integrantes pasen de 50 años? ¿Es clásico el grupo que toque música que ya no sea la que mande la parada en popularidad? ¿Es clásico quien haya sacado su primer disco hace tres décadas o más? o ¿es clásico quien tenga arrugas y canas? ¿Todas o ninguna de las anteriores?

En mi opinión, nada tiene que ver ni con la ropa ni con las arrugas ni mucho menos con las canas. El tema de qué es clásico o no, radica en un tema estrictamente de sonido y de tiempo transcurrido desde su época de gloria o lanzamiento de sus discos. En ese orden de ideas, una banda nueva como Dirty Honey es rock clásico,  a pesar de haber lanzado su álbum debut en 2021, pues su sonido se basa en el rock y blues de los 70. Un disco que haya sido lanzado hace 20 años o más es un disco clásico de una banda clásica, sin importar si se ponen los jeans rotos o tienen camisetas de colores fosforescentes o diseños modernos. Dicho eso, una producción lanzada en 2002 es clásica. Por ejemplo, Songs for the Deaf, el álbum más aclamado de Queens of the Stone Age, es un clásico total, sin importar que en su momento haya mandado la parada de los sonidos modernos de comienzos de siglo. Ni hablar de discos insignia como Superunknown, de Soundarden, o el ilustre Ten, de Pearl Jam,¡ clásicos en mayúscula sostenida! Ahora, otra forma de saber qué es "clásico"y que no es la del impacto que una canción/álbum haya tenido. Seven Nation Army, de los White Stripes, tiene menos de 20 años, al igual que el éxito de Kings of Leon Sex on Fire, sin embargo, su gran rotación y masiva aceptación las convirtieron en clásicos casi súbitos. 

Si usted querido lector, se está sintiendo viejo al leer estas líneas e identificarse con los artistas mencionados, entiendo la sensación, pero no lo haga. Más bien siéntase orgulloso de la música clásica con la que creció, pues la calidad de la misma es algo que se extinguió hace ratos, pues a los jóvenes se les olvidó hacer música buena, ahora solo hacen cosas pasajeras y sin poder de permanencia. Y sí, con eso soné como un viejito que cree que todo pasado fue mejor, pero ¿acaso no lo fue?



miércoles, 22 de diciembre de 2021

Mis discos favoritos de 2021



Usualmente, para hacer este tradicional conteo de mis álbumes favoritos del año tengo todo tipo de líos, principalmente porque hay tantos discos por escuchar que no hay tiempo que aguante y no sé por dónde comenzar. Pero, como siempre, encontré la manera de escuchar, analizar, volver a escuchar y volver analizar, así que he aquí mi lista (sin ningún orden particular9 de los 10 discos que, por diversas razones, más me cautivaron en 2021. 

¡A todos les deseo un muy feliz Navidad y el mejor de los años en 2022!

Kings of Leon- When you See Yourself


Si bien este álbum, el octavo de la banda, fue lanzado en el primer semestre, lo escuché en su totalidad en noviembre. El grupo de los Followill siempre ha tenido un toque enorme de nostalgia y añoranza, y When you See Yourself tiene mucho de eso. A lo largo de las 11 canciones de la producción, temas como el paso del tiempo y envejecer están en primera línea. Si a usted les gusta el lado más estridente del cuarteto, este disco no le va a gustar, pero sí lo suyo es el melodrama y melancolía, va a encontrar un lindo refugio en él.

Jerry Cantrell- Brighten


Casi dos décadas tuvieron que pasar para que el guitarrista de Alice in Chains nos diera su tercer álbum solista. La espera valió la pena. A diferencia de lo que hace con su banda o incluso de su anterior álbum solista, Brighten se aleja de los tonos y matices oscuros para adentrarnos en un mundo lleno de positivismo y brillo, seguramente inspirados en buenos momentos que Cantrell está viviendo a nivel personal. No cabe duda de que el guitarrista es uno de los músicos más icónicos que el rock duro ha producido en los últimos 30 años, y este álbum, para el cual contó con la ilustre compañía de Duff McKagan (Guns N' Roses) , es la muestra más contundente de ello. 

Dirty Honey- álbum autotitulado 


El álbum debut del grupo estadounidense iba a ser grabado y lanzado en 2020, pero la pandemia cambio el plan, el cual constaba originalmente en ir a un estudio en Australia, peor las restricciones impuestas debido al coronavirus los llevó a hacerlo en Hollywood, California. Alguna vez alguien me dijo que ya no hay bandas como los Black Crowes o Guns N' Roses, pues bien, el rock pesado y lleno de blues presente en las 8 canciones del disco demuestran todo lo contrario, además de llenarnos de fe con un futuro cargado de rock a la vieja guardia. 

Foo Fighters- Medicine at Midnight


El décimo disco de los liderados por Dave Grohl también fue víctima de la pandemia (la idea era lanzarlo en 2020), pero la espera sirvió para que el grupo puliera detalles del mismo y pudiera salir de gira para presentarlo en sociedad. Salvo por unas pocas canciones que plasman al grupo en su versión más pesada y gritona, este es un álbum mucho más melódico y orientado a algo más pop o incluso "bailable", sin embargo es una muestra clara de lo grande que la banda se ha vuelto en más de 25 años de historia y es una más que interesante adición a un catalogo lleno de éxitos y gloria roquera. 

Third Eye Blind- Our Bande Apart


La idea del grupo era salir de gira extensivamente en 2019 para promocionar el antecesor de Our Bande Apart, pero el coronavirus cambió la ruta del camino de los liderados por Stephan Jenkins, obligando al grupo a cancelar las fechas de conciertos ya programadas, lo cual llevó a la banda a componer nuevo material antes de los presupuestado. El álbum, supremamente nostálgico y autoreflectivo, es un documento de los tiempos locos en los que fue escrito, haciendo alusión en sus letras a la pandemia y al encierro al que esta llevó a la humanidad, todo a través de hermosas melodías que enaltecen el alma y ayudan a seguir transitando este difícil momento. 

Chevelle- Niratias


Para su noveno álbum y el primero en cinco años, los hermanos Loeffler decidieron cambiar radicalmente su fórmula musical y hacer algo un poco más complejo. Sin sentirse forzado o antinatural, ni dejando del todo el clásico sonido melódico pero pesado tan característico de Chevelle, Niratias es un álbum conceptual que habla del espacio, viajes interestelares, pérdida, el pasado, y desconfianza en los líderes, incorporando elementos novedosos para el grupo como canciones instrumentales y piezas habladas. 

Buckcherry- Hellbound


Cuando Buckcherry daba sus primeros pasos a finales de los 90, era difícil imaginar que un poco más de dos décadas después seguiría haciendo ruido, pero ese -afortunadamente- ha sido el caso. Los constantes cambios de alineación no han detenido al grupo, por el contrario, lo ha llenado de nuevos bríos y mantenido a flote en una industria en la que desaparecer después un puñado de discos parece ser la norma. No para los liderados por Josh Todd, quienes con su noveno álbum siguen llenando nuestros oídos de rock n' roll en su estado más puro. 

Black Label Society- Doom Crew Inc.


Puedo decir sin que la voz me tiemble que este es uno los mejores esfuerzos musicales que el gran Zakk Wylde ha hecho en su carrera, sobre todo en los últimos años, en los que el guitarrista ha pasado de ser "el guitarrista de Ozzy Osbourne" para ser una leyenda del heavy metal en su propio derecho. Nunca había escuchado a Wylde cantar tan bien ni hacer solos de guitarra tan encendidos como en este, el álbum número 11 de su banda. 

Dinosaur Jr.- Sweep It Into Space


Escuchar a estos héroes del rock alternativo es toda una deliciosa aventura sonora, pues su fórmula de estridentes canciones combinadas con la delicadeza de melodías pop sigue tan vigente y poderosa como siempre lo ha sido. Es cierto que este es un disco algo más "melódico", sí, pero los incandescentes y distorsionados solos de guitarra cortesía de J Mascis siguen siendo tan fascinantes como adictivos. El álbum 12 del grupo estadounidense es una brillante joya del rock underground

Iron Maiden- Senjutsu


Cada vez que Iron Maiden anuncia un nuevo álbum, a los aficionados al heavy metal se nos hace agua la boca. Los últimos discos del grupo han sido algo desenfocados y por momentos no tan memorables, Senjutsu -disco número 17 de Maiden- llega a corregir eso con canciones épicas, pomposas, y absolutamente ambiciosas diseñadas para llenar los grandes recintos en los que las presenten en vivo. El mejor disco de la banda desde Brave New World. 








































 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

La Importancia de la Reunión de Rage Against The Machine


A riesgo de sonar como un viejito anticuado pero creyendo firmemente que lo que digo es cierto, creo que el rock hace rato perdió sus cojones y capacidad de alterar el status quo. Los últimos en hacerlo realmente fueron Guns N' Roses y Nirvana. Después de la ola del nü metal, de la cual muchos no gustan, el rock le cedió su trono al pop y al rap, y los grupos del género se volvieron blandos y cuadriculados. Aclaro, no necesariamente malos, pero sí algo aburridos. Bandas como Kings of Leon y The Killers, simplemente no dan la talla en la categoría de incitar a las masas a rebelarse ante el sistema. En épocas de alta turbulencia política mundial alguien tiene que sentar su voz de protesta. Axl Rose y su corte no pueden ser los únicos con pantalones para criticar a Trump (¿recuerdan cuando al final de un concierto en México los Guns sacaron una piñata del encopetado presidente estadounidense para que el público la cogiera a golpes?). Que no pande el cúnico, diría el gran Chespirito, Rage Against The Machine viene al rescate. 

Hace un puñado de días el grupo estadounidense anunció su regreso después de casi una década para hacer unas fechas por Estados Unidos, y no podrían haber llegado en mejor momento, sobre todo teniendo en cuenta el caliente panorama electoral estadounidense. A mediados de los 90, cuando era un adolescente y mi gusto musical seguía en formación, llegó a mis manos el álbum debut de la banda. Su portada, un monje ardiendo en llamas tras encenderse adrede, me mandó un claro mensaje sobre el contenido auditivo del disco: fuego puro. Eso siempre ha sido Rage, fuego puro. Desde las rimas desenfadadas de Zack de la Rocha y las guitarras distorsionadas de Tom Morello, hasta el bajo rebelde de Tim Commeford (el gigante de 1.93 que se atrevió a quemar una bandera gringa en pleno Woodstock 99) y la inexplicablemente pequeña pero potente batería de Brad Wilk, no sé si haya existido un grupo más rebelde e importaculista en la historia del rock.

Después del lanzamiento del álbum de covers Renegades en el año 2000 el grupo anunció su separación, culpando a la falta de ideas y otros tantos de los clichés que las bandas siempre nos venden al separarse. De dicho final nació Audioslave, banda formada por la parte instrumental de Rage, pero con Chris Cornell en la voz. En 2016, Morello, Commeford, y Wilk juntaron fuerzas una vez más para formar Prophets of Rage (que no se note que morían por revivir a Rage), banda con la que giraron alrededor de tres años junto a los raperos Chuck D y B-Real, de Public Enemy y Cypress Hill, respectivamente. Pero el fuego de ambas bandas no fue muy grande, quizás porque faltaba el fósforo perfecto para encenderlo: Zack de la Rocha, quien pasó sus años fuera del grupo haciendo cosas en solitario y en diversos proyectos. 

Bienvenidos de regreso, muchachos. Es hora de quemar más banderas y de gritarle en la cara a la máquina política "fuck you, I won't do what you tell me". 













jueves, 22 de diciembre de 2016

Mis Discos Favoritos de 2016


Es esa época del año otra vez. Época en la que mis oídos pitan más de lo habitual por tanto oír música. Gracias a la facilidad que hay a la hora de acceder a nuevos contenidos musicales, la competencia por un lugar en mi tradicional lista de diez discos favoritos del año estuvo más reñida que nunca, con algo más de 40 álbumes en contienda e interminables horas analizando y digiriendo cada uno de estos.  ¿"Cuál es su requisito para que un disco entre en sus favoritos del año?", me preguntaban hace poco. Lo que busco es lo que yo llamo "poder de permanencia", es decir, que los discos tengan algo que permanezca en mi memoria y alma, un algo que me haga volver a ellos a pesar de que hayan pasado años, décadas de ser lanzados. Los álbumes de este año que me dieron ese "algo" son los siguientes (sin ningún orden particular de preferencia):


Alter Bridge- The Last Hero


Sin ser un álbum de grandes éxitos, el quinto disco del grupo suena como un repaso por toda su carrera, desde sus sonidos más comerciales del álbum debut One Day Remains, pasando por el lado más pesado y oscuro de lanzamientos como Blackbird, creando así -y tal vez sin buscarlo- un sonido nuevo para la banda. La dinámica entre Myles Kennedy, cuya voz brilla en el disco, y Mark Tremonti y su talento subvalorado son una de las fuerzas más contundentes del rock comercial hoy. 


Fiona Brice- Postcards From


Tal vez la entrada más extraña en la historia de este top 10. El primer álbum solista de Fiona Brice -conocida por su trabajo en estudio y en vivo con diferentes artistas, principalmente  con la banda inglesa Placebo- es una colección de 10 canciones, cada una inspirada y llamada por una ciudad. Compuesto en un periodo de cinco años, Postcards From es una especie de registro de los viajes de Brice y los paisajes mentales y emocionales que cada ciudad le genera, todo plasmado a través de hermosas melodías de violín, piano, y -ocasionalmente- su propia voz. 



The Cult- Hidden City


Pasaron varios años para que un disco de los liderados por Ian Astbury llamara mi atención. Tal vez este no sea un álbum innovador ni arriesgado, pero deja oír a Astbury y al guitarrista Billy Duffy-acompañados por John Tempesta en la batería- capturando algo de esa magia que habían perdido con la llegada del nuevo milenio. Las letras místicas de Astbury, así como su voz profunda y oscura, engalanan las 12 canciones del álbum, en especial Birds of Paradise, en la que se hace las veces de crooner al estilo Sinatra o Bennett. 


David Bowie- Blackstar


Grabado en total secreto en Nueva York junto al co-productor Tony Visconti y con un grupo de  músicos de jazz de la ciudad, el álbum 25 en la carrera del Duque Blanco salió el 8 de enero para coincidir con su cumpleaños. Apenas un par de días después, el cantante murió de cáncer, y los tonos, letras lúgubres, y videos del disco tuvieron sentido. Bowie sabía que su muerte estaba cerca y nos dejó un último y brillante lanzamiento, por no hablar de su carácter innovador, pues este -lejos de ser un álbum rock- experimenta con los sonidos del jazz y el hip hop. 


Gojira-Magma


Antes de este año no conocía nada de este grupo francés más que su nombre y procedencia. Sin embargo, Kirk Hammett (Metallica) no ahorró elogios al hablar del sexto disco de la banda, lo cual despertó mi curiosidad. Lo que encontré fue una colección de canciones pesadas pero melódicas, letras oscuras inspiradas en la muerte de la madre de los hermanos Duplantier, y una serie de riffs los cuales deberían enseñar en institutos de música en la clase de Cómo Hacer Riffs 101. Una joya del metal moderno.


Iggy Pop- Post Pop Depression


En un año en el que hemos perdido a tantos íconos del rock, es un alivio tener aún entre nosotros a Iggy Pop. A comienzos de 2015, Pop contactó a Josh Homme (Queens of the Stone Age) para escribir música juntos. Después de varias semanas intercambiando letras e ideas, el dúo entró a estudio junto a Dean Fertita (Queens of the Stone Age, The Dead Weather) y Matt Helders (Arctic Monkeys), y grabaron el álbum 17 en la historia de Pop. Un álbum en el que la leyenda punk suena como cuando era joven: vital, energético y lleno de rabia. Si este disco, como se ha rumorado, es el último de su carrera, también sería uno de sus mejores. 


Kings of Leon- WALLS


Es oficial: los Followill se cansaron de intentar gustarle de nuevo a sus fans que dicen que ya no suenan como en sus primeros discos y que les recriminan  que ahora son un grupo grande que toca en gigantescos festivales y recintos alrededor del mundo. El séptimo disco del cuarteto estadounidense está lleno de canciones con coros hechos para ser cantados por miles, así como de letras melancólicas y nostálgicas que -con la voz de Caleb Followill- siempre encuentran una forma de mover mis sentimientos. 


Metallica- Hardwired...to Self-Destruct


Ocho años pasaron para que el grupo de San Francisco lanzara el sucesor de Death Magnetic. La recompensa por la paciencia es un álbum doble de una hora y 18 minutos, uno de los más largos en la historia del grupo. Los sonidos de este se pasean básicamente por toda la discografía de Metallica, con canciones que recuerdan al thrash violento de sus primeros discos, pasando por su etapa más comercial y experimental de los 90. Es un álbum que, si bien puede resultar un poco extenso y se beneficiaría de tener un par de canciones menos, está diseñado para complacer a los fans de las diferentes etapas del cuarteto. Los integrantes del grupo- todos entrados en los cincuenta- no tuvieron miedo de lanzar un disco doble en una época en la que los discos parecen extinguirse, así como tampoco temieron a tocar tan rápido y duro como en sus años formativos. Me pregunto si se han preguntado cómo van a hacer para tocar estas canciones dentro de un par de décadas. 


Radiohead- A Moon Shaped Pool


Llevaba años pidiendo a gritos que Radiohead dejara de lado tanta experimentación electrónica e hiciera algo diferente. Mis plegarías fueron escuchadas. Tal vez no es el disco convencional de guitarras distorsionadas al estilo de su discografía de los 90 que quisiera oír del grupo británico, pero al menos se desconectaron de los efectos y experimentación electrónica para dar paso a un álbum más orgánico. El noveno disco de Thom Yorke y su combo puede parecer aburrido y dormilón, sin canciones radiales y grandes coros (¿acaso Radiohead se ha caracterizado alguna vez por grandes coros y canciones pegajosas?), pero su belleza está en los meticulosos y hermosos arreglos orquestales. Un disco impecable. 


Suede- Night Thoughts


A dos décadas del apogeo del brit pop, del cual Suede fue parte importante, el grupo inglés lanzó en enero su séptimo álbum y el segundo desde su reunión en 2010. Dejando de lado las presiones de ser uno de los abanderados del rock británico de mediados de los 90, el quinteto compuso el que puede ser su mejor disco hasta la fecha. Atrás quedaron las canciones hechas para satisfacer los intereses radiales y las letras sobre fiestas y adicciones, para dar paso a temas más trascendentales como relaciones fallidas y envejecer, así como a canciones más elaboradas en las que el grupo lleva su sonido a lugares desconocidos e innovadores para ellos, esto a través de estructuras musicales más complejas y densas. 


















lunes, 23 de diciembre de 2013

Mis Discos Favoritos de 2013

Damas y caballeros, niños y niñas, conocidos y extraños, melómanos, curiosos, fans, groupies, aliens, etc, etc, etc…. He aquí mi tradicional lista navideña de los discos que más me gustaron en 2013. No dejen de oír discos, el mercado actual se enfoca casi exclusivamente en los sencillos, los cuales nunca dan un panorama preciso o satisfactorio de lo que es realmente un artista. 

ARCADE FIRE- REFLEKTOR


En la actual escena musical -una en la que nadie compra/oye discos y las bandas han dejado de hacerlos- hay que ser bastante atrevido para lanzar un álbum doble de más de una hora de duración. Más atrevido si se tiene en cuenta que este, el cuarto LP del grupo canadiense, es el sucesor  de The Suburbs, disco con el cual ganaron el Grammy por mejor disco de 2011. Mientras otro grupo hubiera preferido lanzar algo más conservador, Arcade Fire decidió hacer lo completamente opuesto: escribir y lanzar una pieza lo más épica posible. Los dos discos que componen Reflektor –uno muy fiestero, el otro más suave y melancólico- se convertirán, al igual que The Suburbs, en algunos de los discos esenciales del siglo XXI. ¡Ah! Por si acaso, David Bowie –influencia enorme en el sonido de la banda- canta en el sencillo que da nombre al disco.

DAVID BOWIE- THE NEXT DAY


Nadie sabía que el Duque Blanco llevaba un par de años componiendo y grabando un nuevo disco. De hecho, todos lo daban por retirado. Tuvo que hacer miles de triquiñuelas para evitar que el secreto fuera revelado. Acuerdos de confidencialidad, cambio de estudios y trabajar con un staff de no más de dos personas, fueron algunas de las medidas tomadas para evitar que se dañara la sorpresa. El esfuerzo valió la pena. The Next Day – su primer album de estudio desde 2003- es un disco supremamete sólido de principio a fin, lleno de la magia rocanrolera y glam que siempre han caracterizado al cantante. Sus canciones dan ganas de bailar, reír, llorar y cantar a todo pulmón. Una obra maestra digna de uno de los músicos más creativos e innovadores que el mundo haya oído.

DEPECHE MODE- DELTA MACHINE


Apenas un puñado de artistas logran lanzar disco tras disco con una calidad que sea irrefutable. El trío inglés conformado por Martin Gore, Dave Gahan y Andy Fletcher hace parte de tan selecto grupo. Delta Machine tiene todo lo que es y siempre ha hecho de Depeche Mode una de las bandas más aclamadas alrededor del mundo: alegres y adictivas melodías electro-pop combinadas con un exquisito toque gótico, sin olvidar la sensibilidad y profundidad de la voz de David Gahan.  

THE STROKES- COMEDOWN MACHINE


En los últimos años, el grupo liderado por Julian Casablancas ha parecido estar más cerca de la separación que de seguir unido. A pesar de ello y de grabar música nueva casi a regañadientes, el grupo ha encontrado la forma de permanecer junto y encontrar belleza en el caos, concepto que quizás mejor describa su quinto disco. Por momentos, las 11 canciones del álbum parecen no tener conexión alguna. Sin embargo, Casablancas y compañía se dieron mañas de hacer un disco coherente dentro de lo desconexo y bizarro que  es. Prueba de esto es One Way Trigger, canción que coquetea con sonidos ochenteros reminiscentes a A-Ha mientras Casablancas canta desafinado como si no le interesara en absoluto lo que está haciendo. Inexplicáblemente, el álbum funciona a la perfección.

QUEENS OF THE STONE AGE- LIKE CLOCKWORK


Probablemente el mejor álbum de Queens of the Stone Age desde el aclamado Songs for the Deaf, …Like Clockwork encuentra a Josh Homme y los suyos paseando por territorio familiar, no por ello cuadriculado ni predecible. Quienes conocen el trabajo previo de la banda, van a sentirse absolutamente satisfechos con este disco, ya que cuenta con todos los elementos característicos del grupo estadounidense: melodías misteriosas, guitarras estridentes, tonadas oscuras bañadas por una enigmática sensibilidad pop, y la siempre seductora voz de Homme. Por si fuera poco, el disco cuenta con una serie de invitados especiales de lujo, comenzando por Dave Grohl en la batería, Elton John, Alex Turner, cantante y guitarrista de Arctic Monkeys, Trent Reznor –cerebro de Nine Inch Nails-, y Mark Lanegan y Nick Oliveri, antiguos integrantes de la banda.

BLACK SABBATH- 13


Referirse a un grupo clásico con frases como “todavía conservan la magia de antaño” o “suenan tan vitales como siempre”, probablemente sea caer en un cliché y adentrarse en territorio de una crítica aburrida y carente de creatividad. Sin embargo, al oír el primer álbum de Black Sabbath con Ozzy Osbourne desde 1978, clichés como los ya citados caen a la perfección y sería un pecado no señalar el hecho de que el cuarteto suena increíblemente vital. El bajo de Geezer Butler desborda enorme precisión, Ozzy tiene su talento vocal prácticamente intacto, y Tommy Iommi da una imperdible lección sobre como construir riffs arrolladores, sin dejar de lado el aporte de Brad Wilk (Audioslave, Rage Against the Machine) en la batería, quien tomó el lugar de Bill Ward en las sesiones de grabación. Pensar que alguna vez casi me crucifican en las redes sociales por sugerir un baterista más joven para el grupo.

NEWSTED- HEAVY METAL MUSIC


En enero de 2001, Jason Newsted anunció su salida de Metallica, desde entonces, el bajista ha participado en diferentes proyectos musicales. Voivod, Echobrain, Rock Star Supernova y en la banda de Ozzy Osbourne, por nombrar algunos. Sin embargo, apenas ahora -a casi 14 años de su renuncia a Metallica- es que parece haber encontrado su lugar y su mejor versión. Junto a músicos como Mike Mushok, guitarrista de Staind, formó Newsted y lanzó su disco debut, apropiadamente llamado Heavy Metal Music, una oda absoluta al género. Destapen una cerveza, pongan el disco y alístense para una buena dosis de headbanging.

ALICE IN CHAINS- THE DEVIL PUT DINOSAURS HERE


Después de varios cambios en la fecha de lanzamiento del disco, el grupo de Seattle puso en el mercado su quinto álbum de estudio, segundo después de la muerte de Layne Staley, cantante original.  Con 120 mil copias vendidas en Estados Unidos, el disco ha sido todo un éxito comercial, y es que sus 12 canciones son una muestra clara y contundente de los elementos que hicieron famoso al cuarteto a comienzos de los 90: letras oscuras, melodías evocadoras y la maestría de Jerry Cantrell, quizá uno de los guitarristas más subvalorados de la historia.  

KINGS OF LEON- MECHANICAL BULL


Si bien el nuevo álbum de los hermanos Followill conserva algunos de los elementos nostálgicos de su predecesor (Come Around Sundown), también registra al grupo regresando a un sonido más cercano a sus primeros lanzamientos. Todavía hay espacio para baladas melancólicas, pero el disco encuentra su centro en canciones pegajosas llenas de guitarras sucias y melodías alegres y veraniegas, como Supersoaker, su primer sencillo. Muchos creyeron que Kings of Leon no sobreviviría al enorme éxito de Only by the Night. Mechanical Bull prueba lo contrario.  

PEARL JAM- LIGHTNING BOLT


Por alguna razón, me cuesta mucho trabajo entender los discos de Pearl Jam. Si bien no son complejos ni “retadores” a los oídos, tampoco tienen canciones comerciales con coros ni melodías contagiosas, formula que Eddie Vedder y compañía abandonaron a mediados de los 90.  Sin embargo, después de varias sesiones de escucha, la magia del disco sale a relucir. Lighting Bolt es, a mi juicio, el disco más maduro en la historia del grupo. Producción impecable, la majestuosa voz de Vedder, letras introspectivas y adaptables a la rutina de cualquier ser humano, canciones llenas de la actitud punk grunge que caracterizó a la banda en sus primeros años, así como baladas y uno que otro punto experimental.