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jueves, 2 de mayo de 2024

Y un buen día Creed regresó.

 


Todos los grupos se reúnen eventualmente, de una forma u otra (Sí, incluso Oasis lo hará algún día). En julio de 2023, tras semanas de rumores, Creed anunció su segunda reunión tras una década de silencio en la que Scott Stapp (cantante) se ocupó de diversos proyectos, mientras que los otros tres integrantes del cuarteto hacían lo suyo con Alter Bridge. 

Un Creed más maduro y ya sin los roces que ocasionaron su separación comenzó sus conciertos de regreso en el marco de la gira Summer of 99, en la cual -junto a otros grupos que estaban pegando fuerte en 1999- se embarcaron en un crucero para navegar las calmadas aguas de la reconciliación, todo mientras tocaban en vivo en un ambiente distensionado y celebratorio. Con respecto a por qué habían decidido hacer su regreso tocando en un crucero, algo que ha estado de moda en los últimos años, los integrantes del grupo estadounidense señalaron que buscaban un ambiente cálido para hacerlo, quizás para aliviar las tensiones de la reunión. 

Sobre el escenario se ve a una banda totalmente cómoda con su presente y con total química entre sus partes, pareciendo haberse perdonado los errores del pasado y dejando allí cualquier problema que causó que ese Titanic que era Creed a finales del siglo pasado y comienzos de este se hundiera. La armonía entre ellos es tan grande que incluso les queda tiempo para dedicarse canciones mientras las tocan, como en el caso de "My Sacrifice", canción en la que los videos dejan ver claramente como Scott Stapp le canta a Mark Tremonti la línea de "we've seen our share of ups and downs, how quickly life can turn around" (hemos tenidos altibajos, qué rápido la vida puede cambiar).

Esta especie de vuelta olímpica de Creed ha recibido gran cobertura por parte de la prensa especializada, confirmando que el cuarteto, a pesar de ser -por alguna razón que aún no entiendo- uno de los grupos más odiados, tiene música de gran calidad y dejó una huella innegable en la escena rock. tal vez ahora, después de tantas críticas destructivas, podamos apreciar su buena música. Perdón, tal vez puedan apreciar su bueno música. Yo la apreció desde su presentación en Woodstock 99.




miércoles, 12 de julio de 2023

Canciones para acompañar un duelo

 



LEONARD COHEN-HALLELUJAH

Si bien el cantante canadiense no escribió esta canción pensando en la pérdida de un ser querido o el respectivo duelo, esta se ha convertido en una de las asociadas a estos temas. Cohen describió "Hallelujah" como una pieza de "júbilo", además de señalar que la inspiración para la misma en "un deseo de afirmar mi fe en la vida, no de una manera religiosa formal, pero con entusiasmo, con emoción". 



ERIC CLAPTON -TEARS IN HEAVEN

En 1991, el legendario guitarrista sufrió una terrible pérdida en su vida, cuando su hijo Connor -de apenas 4 años- se cayó de la ventana del piso 53 del apartamento en Nueva York en el que vivía con su padre. La tragedia la supo transformar en una de las baladas más hermosas en la historia de la música y, tal vez, su canción más popular. Según el mismo Clapton, "la música se convirtió en sanadora para mí. Aprendí a escucharla con todo mi ser. Descubrí que podía borrar todas las emociones de miedo y confusión".



THE BEATLES- LET IT BE

A la tierna edad de 14 años, Paul McCartney perdió a su madre. Años más tarde, hacia el final de la carrera del cuarteto de Liverpool, decidió componer esta canción basada en cuando su madre lo visitó en un sueño: "en mi hora más oscura, ella está parada frente a mí. Hablando palabras sabias. Déjalo ser". 



ALTER BRIDGE -IN LOVING MEMORY

El álbum debut de la banda estadounidense contiene una de las grandes joyas ocultas de su carrera en forma de una hermosa balada que el guitarrista Mark Tremonti compuso para su madre tras su fallecimiento. "Definitivamente es una canción triste, pero alentadora", señaló el músico. "Gracias por todo lo que has hecho. Te he extrañado por mucho tiempo. No puedo creer que te hayas ido. Aún vives en mí. Te siento en el viento". 












viernes, 30 de diciembre de 2022

Mis Álbumes Favoritos de 2022


Cada año que pasa se hace más y más difícil hacer esta lista, pues la oferta de sonidos crece y las propuestas se hacen cada vez más variadas y versátiles. Prueba de ello es esta lista de mis discos favoritos de 2022, en la cual predomina el rock duro y sonidos pesados, pero hay espacio para otras cosas más suaves y rítmicas. Esa es la música, un lienzo de miles de colores para todos los gustos. Con ustedes (sin ningún orden especial) mi tradicional lista anual de los mejores discos, al menos para mí, del año que está llegando a su fin.

ALTER BRIGDE- PAWNS & KINGS


Si hay una banda sólida y duradera en el mundo del rock, esa es Alter Bridge. A pesar de los múltiples proyectos paralelos de sus integrantes, siempre se puede contar con que eventualmente regresarán para patearnos el trasero una vez más. Eso es precisamente lo que hacen con su séptimo lanzamiento, Pawns & Kings, 10 canciones que van directo al grano por medio de los contundentes riffs de Mark Tremonti y la versátil voz de Myles Kennedy, probablemente el mejor cantante del rock de la actualidad. Si bien el álbum no propone nada que la banda no haya hecho antes, siempre es una gran alegría saber que con cada disco nos van a regalar una electrizante y estridente descarga musical. 

INTERPOL- THE OTHER SIDE OF MAKE-BELIEVE


Para un álbum que fue concebido parcialmente a distancia debido a la pandemia de COVID-19, Interpol suena como una máquina perfectamente aceitada y engranada. Tal vez no sea el disco con las canciones más "pegajosas" de la banda neoyorquina ni tenga los coros más memorables, pero ofrece algo que ha hecho que los liderados por Paul Banks se hayan convertido en un culto del rock independiente: melodías y letras que le cantan a un alma existencialista y trascendental. En su séptimo álbum, Interpol nos regala la posibilidad de creer en que aún hay magia en la música moderna.

OZZY OSBOURNE- PATIENT NUMBER 9


Hace unos años la carrera del Príncipe de las Tinieblas tenía más cara de estar llegando a su fin que de seguir el camino de prosperidad gracias al cual se convirtió en uno de los más grandes íconos de la historia de la música. Sin embargo, y afortunadamente para todos, Ozzy para ser un mutante de mil vidas, y con Patient Number 9, el segundo álbum de su nueva etapa nos regala una colección de canciones en las que suena absolutamente vital y sin intención alguna de parar. Además de sonar a lo Ozzy, hay fuertes influencias de blues, y -por si fuera poco- tiene a su lado a ilustres invitados como Zakk Wylde, Mike McCready (Pearl Jam), Jeff Beck, Eric Clapton, Josh Homme (Queens of the Stone Age), Robert Trujillo (Metallica), Duff Mckagan (Guns N' Roses), Chad Smith (Red Hot Chili Peppers), Taylor Hawkins (Foo Fighters) y su máximo compinche musical: Toni Iommi. Imposible hacer música mala así. 

EDDIE VEDDER- EARTHLING


No soy muy fan de los discos solistas de cantantes de grandes bandas, pero con Earthling -su tercer álbum en solitario- el cantante de Pearl Jam me volvió a callar la boca. Tras hacer dos álbumes que se desviaron muchísimo de su trabajo con su grupo, se podría caer en la trampa que Vedder lanzaría algo exótico e impredecible, pero en su lugar puso en el mercado una producción que suena bastante a lo que haría con Pearl Jam, lo cual representa una clara señal de que aún puede ser estridente, colgarse su guitarra y darnos una buena despelucada roquera.  

RED HOT CHILI PEPPERS- UNLIMITED LOVE


Para su álbum número 12, los Chili Peppers fueron bendecidos con el regreso de dos piezas claves de su éxito: el productor Rick Rubin y el guitarrista John Frusciante, quien vuelve a las filas del grupo estadounidense después de 10 años y dos discos de ausencia. La presencia de ambos se siente fuerte a lo largo de la producción, con el fuego que caracterizó al cuarteto a lo largo de los 90 y la primera década del presente siglo. La madurez y tonos rock funk de Californication y By the Way vibran en Unlimited Love. 

MEGADETH- THE SICK, THE DYING...AND THE DEAD


Al igual que Ozzy, Dave Mustaine es otro personaje del metal que desafío la adversidad y la venció. Ni la pandemia, ni el cáncer, ni los líos internos de la banda pudieron detener el álbum 16 de Megadeth. Por el contrario, las dificultades parecen haber sido la fuente de inspiración que suena como el Megadeth que siempre hemos amado: letal y sombrío. 

SLASH- 4


El cuarto álbum de Slash junto a Myles Kennedy (quien repite en este conteo) & The Conspirators es el primero en ser lanzado a través del nuevo sello discográfico Gibson Records, y es difícil pensar en un mejor artista que Slash para darle la patadita de la buena suerte al sello de las guitarras que él ha representado tan bien por más de tres décadas. Es posible que no sea un disco que rompa esquemas, pero es uno guitarrero a morir en un mundo en el que, tristemente, las guitarras parecen andar de vacaciones. Músico que se junta con Myles Kennedy no puede fracasar.

JACK WHITE- ENTERING HEAVEN ALIVE


El exlíder de los White Stripes ha tenido un año bastante productivo, lanzando dos álbumes en un periodo de apenas 3 meses: Fear of the Dawn y Entering Heaven Alive. Ambos muestran facetas muy distintas de su talento, el primero es su lado más estridente y guitarrero, mientras que el segundo es más calmado y orientado al folk. Es más fácil conectar una guitarra y sorprender, que desconectarla y asombrar, y esto último es precisamente lo que hace White con este álbum: sorprender con su versatilidad y la sensibilidad lírica y musical de sus composiciones. 

SLIPKNOT- THE END, SO FAR


Cuando se reveló el nombre del séptimo álbum de la banda estadounidense, muchos temieron que era el final del grupo, pero no era nada más que el anuncio del fin de su relación con su sello discográfico. El último disco con Roadrunner Records es uno que sorprende con un al menos un par de canciones que se salen del molde de Slipknot, pues están cargadas de sintetizadores, en lo que es quizás un guiño al futuro. Sin embargo, los seguidores fieles del grupo de Iowa no estarán decepcionados, ya que la producción tiene todo lo que nos gusta de Slipknot: brutalidad y potencia. 

GHOST-IMPERA


Hay quienes dicen que el el rock de guitarras está muerto. Claramente, no han escuchado Ghost. Con su quinto álbum, la banda sueca presenta una colección de canciones que dejan muy claro que las guitarras están más vivas que nunca. La mezcla de sonidos es exquisita. Un poco de heavy metal, mucho de glam, bastante teatralidad y pomposidad, y con influencia de artistas como Boston, Alice Cooper, Bon Jovi y -aquí me pueden tildar de loco, pero los invito a analizar las melodías vocales- ABBA, Ghost llegó para espantar la música ultraprocesada y ficticia que domina el mainstream hoy.




























 

martes, 24 de diciembre de 2019

Mis Discos Favoritos de 2019


2019 está tocando sus notas finales, lo cual indica que la tradición anual debe cumplirse: con ustedes la infaltable lista de mis 10 discos favoritos del año (sin ningún orden particular). Si piensan que el rock está muerto, como se suele creer constantemente, los invito a pensar dos veces y a oír cada uno de los álbumes de esta lista y después hablamos. A todos les agradezco por leerme y les deseo un feliz 2020, que el año que llega nos traiga descargas brutales y ensordecedoras de esa hermosa "música del demonio" 👿 . 

¡A vuestra salud!

ALTER BRIDGE- WALK THE SKY



Si bien el grupo estadounidense ya parece haber encontrado su formula musical tras 15 años de carrera y seis discos, sus lanzamientos son una descarga de adrenalina a través de canciones sólidas y adictivas. Desde la primera canción (One Life), pasando por Take the Crown y Forever Falling hasta llegar al épico cierre con Dying Light, Walk the Sky es una colección de temas llenos de riffs contundentes, melodías pegajosas, y la espectacular voz de Myles Kennedy, fácilmente el mejor cantante rock del momento. 

THE BLACK KEYS- LET'S ROCK


A menos que un grupo de geólogos haya decidido grabar un disco homenaje a su ciencia, uno sabe que un álbum que se llame "Let's Rock" debe estar cargado de rock. Y sí, el noveno disco del dúo conformado por Dan Auerbach y Patrick Carney es rock en su estado más puro y orgánico. En tiempos de música meticulosa y cuadriculada no es nada menos que un bálsamo auditivo oír un grupo de canciones construidas sobre riffs tipo rock n´roll de los 60 y solos blues. 

DUFF MCKAGAN- TENDERNESS


¿Qué hace en sus ratos libres un tipo que es bajista de una de las bandas de rock duro más importantes de la historia y cuyas raíces musicales están en el punk rock? Un disco de country rock. Producido por el cantautor de música country Shooter Jennings, el tercer disco de McKagan en solitario es una especie de grito de ayuda/llamado de atención que nace de las entrañas de todo lo que anda mal en el mundo. Historias de abuso sexual, tiempos difíciles en la política, tiroteos en escuelas, epidemia de suicidios y adicción a opioides son algunos de los temas que se tratan en las 11 canciones que hacen parte del álbum.

THE RACONTEURS- HELP US STRANGER


Tras 11 años del último disco del grupo, Jack White regresa con otra de sus múltiples encarnaciones musicales y nos da una lección más de sus talentos en guitarra, su peculiar voz, y una colección de canciones que parecen sacadas de la década de los 60. El estudio en el que White y su corte grabaron este álbum, el tercero de la banda, debe doblar como máquina del tiempo en la que viajaron para componer melodías adictivas de rock clásico y traerlas a la modernidad y presentarlas de una forma en la que hoy, en plena época de ritmos procesados y no muy orgánicos, funcionan con total frescura.  

RIVAL SONS- FERAL ROOTS


Otros que se metieron en una máquina del tiempo para grabar su nuevo álbum, sexto en su carrera, fueron los Rival Sons. Sin ningún temor a sonar "pasados de moda", el grupo estadounidense ofrece con Feral Roots una descarga absoluta de riffs llenos de blues al mejor estilo de Led Zeppelin y de sus contemporáneos de The Black Keys. Es difícil hacer un disco con tonos vintage y no sonar aburrido o como una banda tributo, los liderados por Scott Holiday toman el riesgo  y salen triunfantes. 

SUM 41- ORDER IN DECLINE


A comienzos del milenio, cuando Sum 41 comenzaba a pegar fuerte, jamás pensé que llegaría el día en que uno de sus álbumes se ganara el derecho de estar entre mis favoritos del año. El día llegó. Si bien su sonido pop punk nunca ha sido totalmente de mis afectos, este disco es todo menos eso. Es un álbum de heavy metal. Punto. El grupo se ha negado a caer en la nostalgia o en el boom de ritmos procesados, e hizo un disco lleno de riffs y solos metaleros que suenan absolutamente genuinos. 

TAYLOR HAWKINS & THE COATTAIL RIDERS


"Mientras tengo un tiempito libre de los Foo Fighters voy a grabar un señor disco", es lo que debió decir Taylor Hawkins, quien se lanza al agua (o al jacuzzi) con su tercera producción junto a los Coattail Riders, un álbum que suena a rock de los 70 con uno que otro signo de teclados ochenteros y reggae. Prácticamente todas las canciones cuentan con grandes invitados especiales entre ellos Dave Grohl, Duff McKagan (Guns N' Roses), Joe Walsh (Eagles), Perry Farrell (Janes Addiction), Roger Taylor (Queen), entre otros, a pesar de lo cual Get The Money nunca pierde el enfoque y la banda base nunca pasa a segundo plano.

BAD RELIGION- AGE OF UNREASON


A casi 40 años después del inicio de su carrera estas leyendas del punk siguen quejándose y señalando todo aquello que les parece que está mal con la sociedad. En este disco, el número 17 de su historia, todo lo que está mal para ellos tiene nombre y apellido: Donald Trump, a quien a lo largo de las 14 canciones del álbum atacan con guante blanco. Si creen que el punk murió con la llegada de los 80, les tengo dos palabras: Bad Religión. 

WHITESNAKE- FLESH & BOOD


Con 40 años de carrera y algo más de una docena de discos uno creería que no hay nada más por hacer y que retirarse de la música para vivir de la nostalgia (por no hablar de las regalías) es el camino a seguir. No para David Coverdale, quien con el álbum número 13 de Whitesnake nos demuestra que aún tiene gasolina para rato y talento que plasmar en canciones vitales y poderosas. Shut Up & Kiss Me, Hey You (You Make me Wanna Rock), y Trouble is Your Middle Name, son claro botón de muestra de que, si bien los ochenta terminaron, los días de gloria del grupo británico están todo menos acabados. 

KORN- THE NOTHING


El álbum número trece en la carrera de la banda californiana está lleno de todo lo que los hizo grandes en los 90: rabia, dolor, riffs inclementes, y las letras depresivas y melancólicas de Jonathan Davis, quien obtuvo inspiración en la pérdida de su madre y esposa en 2018 para escribir The Nothing. Sin duda esta es una muy cercana aproximación a la mejor forma de Korn en años, ¡con gaitas incluidas y la voz llorosa de Davis, quien entre lágrimas cierra el disco cantando "I failed, I failed" (fallé, fallé). Si fallar es hacer música de alta calidad, pues qué siga fallando. Nosotros lo consolamos con aplausos.












lunes, 29 de abril de 2019

Guitarristas Subvalorados


Por cada ídolo de las 6 cuerdas (7, en algunos casos) hay uno que injustamente no se le cuelga el rótulo de "gran guitarrista". Por cada Hendrix hay un N.N. Por cada Eddie Van Halen hay un Don Nadie. Por cada Slash hay un "¿y ese quién es?". A continuación encontrarán apenas un puñado de aquellos guitarristas cuyas facultades no han sido justamente valoradas.

David Gilmour (Pink Floyd)


Es muy fácil perderse en la grandeza de Pink Floyd y considerar a Roger Waters como el principal arquitecto del sonido e imagen de la banda, pero los invito a que oigan la música del grupo inglés antes y después de la llega de Gilmour. Sin él, el cuarteto se hubiera quedado en las épicas estructuras creadas por Waters, pero hubiera carecido de la profunda y onírica voz de Gilmour, la cual es un acompañamiento exquisito a su pureza al tocar la guitarra. Casi como un buen vino acompaña al caviar. Hasta la fecha no he oído un guitarrista más impecable en su interpretación. No le sobra ni le falta nunca nada. 

Neal Schon (Journey)


Si bien sus inicios fueron en el grupo de un tal Carlos Santana, donde Schon ha demostrado el grueso de sus talentos es en Journey. Tal vez la música de esta banda no, al menos a oídos de las masas, es necesariamente algo "cool", y posiblemente eso haya influido en que su talento sea subvalorado. Parece que no hay nada que Schon no pueda hacer. ¿Quien oírlo tocar acordes pesados? Oigan Separate Ways. ¿Baladas románticas? Open Arms. ¿Acercarse al instrumento con elegancia? I´ll be Alright Without You. El tipo es un maestro. Y hay que serlo para tocar al lado de Santana. 

Gustavo Cerati (Soda Stereo)


Su talento en la guitarra ha sido sin duda eclipsado por sus letras, buena pinta, y por las miles de melodías pegajosas que hizo en su carrera, sobre todo con Soda Stereo. Sin embargo debajo de esa torre de hits y letras memorables, yacen riffs contundentes y gran maestría y exquisitez. Quizás el botón de muestra más claro de su poder guitarrero es el Unplugged de Soda, principalmente En la Ciudad del la Furia, en la que su manejo de efectos de pedal resultan absolutamente espléndidos. 

The Edge (U2)


Cuando el cantante del grupo en el que uno toca guitarra es Bono, un tipo con una voz privilegiada que ama las cámaras y luces tanto como estas lo aman a él, es muy difícil no pasar a un segundo plano. A pesar de esto, The Edge es todo menos un simple segundón en las filas del grupo, pues su sonido ha sido trascendental y , según fuentes cercanas al grupo, lo que aporta tras bambalinas es igual de importante. Sí, Bono es la cara del grupo, pero hagan el ejercicio de tratar de oír canciones como Pride y Where the Streets Have no Name sin la guitarra y efectos de The Edge. 

Mark Tremonti (Creed/Alter Bridge)


Satanizado por su paso por Creed y haber sido compañero de banda del muy poco querido Scott Stapp, Tremonti no ha logrado establecer su reputación como el excelente guitarrista que es, al menos no en la las grandes ligas. Con su trabajo solista y Alter Bridge mucho respeto ha logrado ganar. No es para menos, pues ese voltaje con el que interpreta el instrumento y las murallas de riffs inclementes que crea no se oyen todos los días. 

Wes Borland (Limp Bizkit)


Otro que se ha visto perjudicado por el grupo en el que se hizo famoso y el cantante que lo acompaña en este. Ser guitarrista de Limp Bizkit y compañero de Fred Durst tal vez le haya hecho pocos favores a Borland. No es fácil ser respetado cuando se es parte de uno de los grupos más odiados junto a uno de los cantantes más detestados. Pero si se logra oírlo a través de esto, no es difícil encontrar a un guitarrista muy sólido y que crea riffs muy interesantes, y aún mejor y más admirable, toca guitarras de siete cuerdas.

Jerry Cantrell (Alice in Chains) 


Este es tal vez uno de los casos más aberrantes de subvaloración que he visto en la música. ¿Las razones? No las tengo muy claras, pero es posible que el grupo de Cantrell -Alice in Chains- haya vivido bajo la sombra de otros grupos de la época que fueron más grandes comercialmente, como Nirvana y Pearl Jam. Cantrell es una doble amenaza, canta bien y toca guitarra de forma maestral y logra unos tonos oscuros que no pueden ser de otro guitarrista sino de él. 

John Frusciante (Red Hot Chili Peppers)


Hoy por hoy, tras años de la partida de Frusciante de los Chili Peppers- el grupo estadounidense sigue vigente, pero da más la impresión de que es por nombre e historia que por la música que hacen actualmente. Sí, han sabido hacer buenas canciones, pero la época de grandes éxitos parece haber quedado atrás, y no creo que sea coincidencia. John Frusciante era su arma secreta y fuente importante de su éxito, antes y después de él. Su vibra en el escenario, buena onda, y tonos hendrixianos hacen de él un guitarrista como pocos. 





















jueves, 9 de agosto de 2018

LAS BANDAS DE ROCK MÁS ODIADAS


Por cada Black Sabbath, Kiss, Pink Floyd, Beatles, hay una (o más) banda o artista que la gente simplemente detesta y no soporta escuchar. A continuación algunas de las más odiadas. 

JOHN MAYER


Desafortunadamente para el cantante y guitarrista, Taylor Swift no es la única persona que lo odia. Alguna vez un profesor de filosofía dijo en clase que definitivamente el alma y el rostro están conectados, y Mayer es clara muestra de esto. De otra forma ¿Cómo se puede explicar que actuar de forma tan petulante y verse igual? Como botón de muestra de su petulancia basta leer esta cita célebre del tan querido John hablando sobre él mismo: "Si antes no era percibido como un joven Bruce Springsteen, ahora estoy seguro de que ahora lo soy". No, John. No eres ni una uña de Springsteen.

DAVE MATTHEWS BAND


Salvo quizás por un par de canciones este grupo no es ni malo ni bueno, la banda está en incómodas aguas tibias donde, a pesar de su imagen anti-cool, son queridos por algunos. Sin embargo, muchos de los fans de sus primeros discos en los 90 se cansaron de la peculiar voz de su cantante y sonido que es de todo y a la vez es nada. Todo un mazacote musical. 

LIMP BIZKIT


No les voy a mentir, en mis años de adolescencia me gustaba Limp Bizkit, y aún hoy hay canciones que no me molestan. Supongo que vi en el grupo algo que no muchos vieron, a pesar del éxito masivo que los liderados por Fred Durst cosecharon a finales de los 90 y comienzos del nuevo milenio. Su mezcla de rap, hip hop, y metal resultó intolerable para los puristas, así como la actitud sobrada y cursi de Durst. 

CREED


Otro grupo que al igual que Limp Bizkit tenía su principal problema en la actitud de su cantante. Respetando el trastorno bipolar del cual sufre Scott Stapp y con el cual me compadezco, su muchas veces extraña actitud fue una de las cosas que hizo de Creed una de las bandas más odiadas de la historia, por no hablar de las acusaciones de que estaban robando a Pearl Jam con su sonido pero palideciendo en el intento. Eso sí, Creed tenía en Mark Tremonti un excelente guitarrista. Oigan su grupo Alter Bridge y lo notarán. Nickelback antes de que Nickelback existiera, como les dicen algunos.

NICKELBACK


Tal vez sea el hecho de ser canadienses, la actitud  y voz de su cantante, Chad Kroeger, o simplemente esta banda apesta en los oídos de las masas. El tema de ser la peor banda de la historia se ha vuelto tan popular que sus integrantes -al menos en ocasiones- se han negado a conceder entrevistas, seguramente anticipándose al espinoso tema. Por otra parte, las ventas de sus álbumes han bajado (¿acaso las de qué artista no?). Artistas como Patrick Carney de los Black Keys y Corey Taylor de Slipknot y Stone Sour han manifestado abiertamente su oído hacia Nickelback, este último diciendo sobre Kroeger cosa como "no puedo decir nada malo sobre Nickelback...Es solo él. Así que, hombre, escóndete en tu cama con tu almohada de Hello Kitty y cierra la boca". 












martes, 24 de abril de 2018

(¿) Creed Apesta (?)


A finales de los 90, cuando el post-grunge se había tomado las ondas radiales y era la nueva "moda" en el rock, el grupo estadounidense Creed comenzaba a sembrar las semillas de un éxito masivo que recogería en los primeros años del nuevo milenio. Con el lanzamiento de Weathered, su tercer álbum, Creed estaba en todos lados. El disco vendió 887 mil copias en Estados Unidos durante su primera semana y estuvieron en el lugar número 1 en ventas por ocho semanas consecutivas, récord que comparten con unos tales Beatles. Si eran tan exitosos en los listados, ¿por qué y de dónde viene el odio a la banda?

A mí me gustaba Creed (¿y qué?), principalmente sus dos primeros álbumes. Es más, me atrevo a decir que su debut -My Own Prison- es una joya del último lustro de los 90. Con canciones como Torn, My Own Prison, What´s this Life for? y One, Creed se metió a críticos y fans al bolsillo. Para entonces su música, de tintes más oscuros y densos, sonaba en cuanto emisora de rock había en Estados Unidos. El odio hacia el cuarteto comenzó a nacer con su segundo lanzamiento, Human Clay, con el cual comenzaron a ser más "pop" y menos rock, más comerciales y menos underground, algo que no cayó bien entre sus fans y prensa especializada. Por un lado eran acusados de haberse "vendido" a la industria, por otro los señalaban de copiar a Pearl Jam. Pero, ¿Eran esas la verdaderas razones para odiarlos? Sumaban, pero creo que no eran los principales motivos.

Había otros catalizadores de odio. Como el hecho de que el grupo fuera de una forma más bien oculta un grupo de rock cristiano disfrazado de banda post-grunge. En cuanto las masas comenzaron a caer en cuenta de esto, Creed dejó de ser tan cool. Pero la principal razón del inclemente odio al grupo tenía nombre y apellido: Scott Stapp, su cantante y líder. Muchos  detestaban su cara, sus gestos su pinta de modelo y voz de tarro. Otros no soportaban su actitud, la cual resultó ser determinante en el momento en que el grupo decidió separarse en 2004, momento para el cual los otros tres integrantes de Creed anunciaron su nuevo grupo: Alter Bridge, con el entonces desconocido pero hoy un señor cantante llamado Myles Kennedy. Tanto era Stapp el problema que una vez sus excompañeros armaron carpa aparte la gente comenzó a alabar las destrezas de Mark Tremonti en la guitarra y al grupo en general. Hoy en día Alter Bridge cuenta con 5 álbumes de estudio y tres en vivo, y Mark Tremonti ya va para su cuarto disco con su proyecto en solitario. Mientras tanto el pobre Stapp no despega ni como solista ni con otros proyectos. En 2016 fue anunciado como el reemplazo de Scott Weiland en Art of Anarchy, pero la felicidad duró poco, ya que sus propios compañeros de banda lo demandaron por incumplimiento de contrato. 

Con el paso del tiempo Creed pasó de ser un éxito masivo a una banda que el tiempo ha olvidado, de tocar en Woodstock 99 a ser prácticamente irrelevante en el presente. Sin embargo, al menos su primer disco vale la pena desempolvar. 











jueves, 22 de diciembre de 2016

Mis Discos Favoritos de 2016


Es esa época del año otra vez. Época en la que mis oídos pitan más de lo habitual por tanto oír música. Gracias a la facilidad que hay a la hora de acceder a nuevos contenidos musicales, la competencia por un lugar en mi tradicional lista de diez discos favoritos del año estuvo más reñida que nunca, con algo más de 40 álbumes en contienda e interminables horas analizando y digiriendo cada uno de estos.  ¿"Cuál es su requisito para que un disco entre en sus favoritos del año?", me preguntaban hace poco. Lo que busco es lo que yo llamo "poder de permanencia", es decir, que los discos tengan algo que permanezca en mi memoria y alma, un algo que me haga volver a ellos a pesar de que hayan pasado años, décadas de ser lanzados. Los álbumes de este año que me dieron ese "algo" son los siguientes (sin ningún orden particular de preferencia):


Alter Bridge- The Last Hero


Sin ser un álbum de grandes éxitos, el quinto disco del grupo suena como un repaso por toda su carrera, desde sus sonidos más comerciales del álbum debut One Day Remains, pasando por el lado más pesado y oscuro de lanzamientos como Blackbird, creando así -y tal vez sin buscarlo- un sonido nuevo para la banda. La dinámica entre Myles Kennedy, cuya voz brilla en el disco, y Mark Tremonti y su talento subvalorado son una de las fuerzas más contundentes del rock comercial hoy. 


Fiona Brice- Postcards From


Tal vez la entrada más extraña en la historia de este top 10. El primer álbum solista de Fiona Brice -conocida por su trabajo en estudio y en vivo con diferentes artistas, principalmente  con la banda inglesa Placebo- es una colección de 10 canciones, cada una inspirada y llamada por una ciudad. Compuesto en un periodo de cinco años, Postcards From es una especie de registro de los viajes de Brice y los paisajes mentales y emocionales que cada ciudad le genera, todo plasmado a través de hermosas melodías de violín, piano, y -ocasionalmente- su propia voz. 



The Cult- Hidden City


Pasaron varios años para que un disco de los liderados por Ian Astbury llamara mi atención. Tal vez este no sea un álbum innovador ni arriesgado, pero deja oír a Astbury y al guitarrista Billy Duffy-acompañados por John Tempesta en la batería- capturando algo de esa magia que habían perdido con la llegada del nuevo milenio. Las letras místicas de Astbury, así como su voz profunda y oscura, engalanan las 12 canciones del álbum, en especial Birds of Paradise, en la que se hace las veces de crooner al estilo Sinatra o Bennett. 


David Bowie- Blackstar


Grabado en total secreto en Nueva York junto al co-productor Tony Visconti y con un grupo de  músicos de jazz de la ciudad, el álbum 25 en la carrera del Duque Blanco salió el 8 de enero para coincidir con su cumpleaños. Apenas un par de días después, el cantante murió de cáncer, y los tonos, letras lúgubres, y videos del disco tuvieron sentido. Bowie sabía que su muerte estaba cerca y nos dejó un último y brillante lanzamiento, por no hablar de su carácter innovador, pues este -lejos de ser un álbum rock- experimenta con los sonidos del jazz y el hip hop. 


Gojira-Magma


Antes de este año no conocía nada de este grupo francés más que su nombre y procedencia. Sin embargo, Kirk Hammett (Metallica) no ahorró elogios al hablar del sexto disco de la banda, lo cual despertó mi curiosidad. Lo que encontré fue una colección de canciones pesadas pero melódicas, letras oscuras inspiradas en la muerte de la madre de los hermanos Duplantier, y una serie de riffs los cuales deberían enseñar en institutos de música en la clase de Cómo Hacer Riffs 101. Una joya del metal moderno.


Iggy Pop- Post Pop Depression


En un año en el que hemos perdido a tantos íconos del rock, es un alivio tener aún entre nosotros a Iggy Pop. A comienzos de 2015, Pop contactó a Josh Homme (Queens of the Stone Age) para escribir música juntos. Después de varias semanas intercambiando letras e ideas, el dúo entró a estudio junto a Dean Fertita (Queens of the Stone Age, The Dead Weather) y Matt Helders (Arctic Monkeys), y grabaron el álbum 17 en la historia de Pop. Un álbum en el que la leyenda punk suena como cuando era joven: vital, energético y lleno de rabia. Si este disco, como se ha rumorado, es el último de su carrera, también sería uno de sus mejores. 


Kings of Leon- WALLS


Es oficial: los Followill se cansaron de intentar gustarle de nuevo a sus fans que dicen que ya no suenan como en sus primeros discos y que les recriminan  que ahora son un grupo grande que toca en gigantescos festivales y recintos alrededor del mundo. El séptimo disco del cuarteto estadounidense está lleno de canciones con coros hechos para ser cantados por miles, así como de letras melancólicas y nostálgicas que -con la voz de Caleb Followill- siempre encuentran una forma de mover mis sentimientos. 


Metallica- Hardwired...to Self-Destruct


Ocho años pasaron para que el grupo de San Francisco lanzara el sucesor de Death Magnetic. La recompensa por la paciencia es un álbum doble de una hora y 18 minutos, uno de los más largos en la historia del grupo. Los sonidos de este se pasean básicamente por toda la discografía de Metallica, con canciones que recuerdan al thrash violento de sus primeros discos, pasando por su etapa más comercial y experimental de los 90. Es un álbum que, si bien puede resultar un poco extenso y se beneficiaría de tener un par de canciones menos, está diseñado para complacer a los fans de las diferentes etapas del cuarteto. Los integrantes del grupo- todos entrados en los cincuenta- no tuvieron miedo de lanzar un disco doble en una época en la que los discos parecen extinguirse, así como tampoco temieron a tocar tan rápido y duro como en sus años formativos. Me pregunto si se han preguntado cómo van a hacer para tocar estas canciones dentro de un par de décadas. 


Radiohead- A Moon Shaped Pool


Llevaba años pidiendo a gritos que Radiohead dejara de lado tanta experimentación electrónica e hiciera algo diferente. Mis plegarías fueron escuchadas. Tal vez no es el disco convencional de guitarras distorsionadas al estilo de su discografía de los 90 que quisiera oír del grupo británico, pero al menos se desconectaron de los efectos y experimentación electrónica para dar paso a un álbum más orgánico. El noveno disco de Thom Yorke y su combo puede parecer aburrido y dormilón, sin canciones radiales y grandes coros (¿acaso Radiohead se ha caracterizado alguna vez por grandes coros y canciones pegajosas?), pero su belleza está en los meticulosos y hermosos arreglos orquestales. Un disco impecable. 


Suede- Night Thoughts


A dos décadas del apogeo del brit pop, del cual Suede fue parte importante, el grupo inglés lanzó en enero su séptimo álbum y el segundo desde su reunión en 2010. Dejando de lado las presiones de ser uno de los abanderados del rock británico de mediados de los 90, el quinteto compuso el que puede ser su mejor disco hasta la fecha. Atrás quedaron las canciones hechas para satisfacer los intereses radiales y las letras sobre fiestas y adicciones, para dar paso a temas más trascendentales como relaciones fallidas y envejecer, así como a canciones más elaboradas en las que el grupo lleva su sonido a lugares desconocidos e innovadores para ellos, esto a través de estructuras musicales más complejas y densas.