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viernes, 24 de marzo de 2023

¿Debieron los Foo Fighters Revelar la causa del Fallecimiento de Taylor Hawkins? (opinión)

 


Ha pasado un año desde la repentina partida de Taylor Hawkins, y aún no sabemos realmente qué pasó. Solo tenemos rumores, especulación, y testimonios de colegas de Hawkins sobre la causa de su fallecimiento. ¿Debieron los Foo Fighters contar al mundo las razones del deceso de su amigo y compañero de banda, o estuvo bien que se lo hayan guardado?

El 25 de marzo de 2022, cuando Foo Fighters estaba a escasas horas de su presentación en el Estéreo Picnic, un baldado de agua fría cayó sobre el mundo de la música, su baterista Taylor Hawkins había fallecido en el hotel Casa Medina de Bogotá. Tenía entradas para ese concierto, pero un par de semanas antes decidí venderlas. ¿Por qué? No sé. Tal vez mi sexto sentido me dijo que no fuera. De haberlo hecho, habría la experiencia más triste en concierto alguno al que haya asistido. Esa noche, antes de acostarme, revisé Twitter para ver en qué iba la presentación de Dave Grohl y los suyos, para encontrarme con el fatal anuncio. "Debe ser una noticia falsa", pensé. Cuando diferentes medios comenzaron a confirmarlo, resultó evidente que era cierto. Las especulaciones no se hicieron esperar. Suicidio, una prostituta lo mató en su habitación, y la clásica sobredosis de drogas fueron las primeras versiones que circularon. Incluso el periodista Luis Carlos Velez dijo tener fuentes que le informaron que había lo que parecía ser cocaína en la habitación del baterista. Mientras los rumores se encendían como fuego, los fanáticos de los Foo que estaban en el lugar del concierto trataban de digerir la noticia. Todos tratábamos. 


¿No hubiera sido más fácil que la banda lanzara un comunicado oficial sobre la muerte de Hawkins y así evitar rumores? Tal vez, pero por alguna razón decidieron no hacerlo. Simplemente no querían hablar del tema o no creían necesario decir nada. Y esto es entendible, pero los seguidores de la banda queríamos, y aún queremos, saber qué pasó. No por amarillismo, sino para tener un cierre al duelo que muchos le hemos guardado a una persona que, a pesar de no conocerla, la sentíamos cercana tras varias décadas de seguir al grupo. Los Foo Fighters decidieron guardar silencio y sufrir en privado, y ninguno de nosotros tenemos derecho de castigarlos por esto. 

En mayo de 2022, Andy Fletcher, tecladista de Depeche Mode, falleció mientras dormía. Apenas unas semanas después, el grupo publicó un comunicado en el que explicaban en detalle las causas de su deceso. Cuando vi ese comunicado, inmediatamente deseé que Foo Fighters hubiera hecho lo mismo. En mi caso, la principal razón, además de cerrar un duelo y entender qué demonios había pasado, era cuidar la imagen de Taylor, pues muchos decidieron que su muerte había sido por drogas, afirmando cosas como "ese tipo era un drogo y llegó a la tierra de la droga y se pegó su buen viaje". Un simple y cortó comunicado lo hubiera exonerado de una mala imagen. De quedar como otra clásica historia de la estrella de rock que muere por consumo de sustancias ilícitas. Amigos y colegas de la música como Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers, señalaron que su muerte se debió a problemas cardiacos que nada tuvieron que ver con sobredosis ni abuso de drogas, lo cual aclara algo el panorama, pero no del todo.

Quizás algún día lo sepamos. Quizás no. Independientemente de la causa de su muerte, lo cierto es que su ausencia será imposible de llenar, y la escena del rock por siempre tendrá un enorme vacío, pero también tendrá el recuerdo de su música y de su gran talento. Por siempre Taylor Hawkins, probablemente el mejor baterista de nuestros tiempos.








lunes, 13 de febrero de 2023

¿Y Si Vuelve el Rock al Super Bowl? (columna)

 


A comienzos de siglo, el rock dominaba el show de medio tiempo del Super Bowl. Quienes amamos el género esperábamos con ansias cada año que llegara el medio tiempo del partido, pues sabíamos que algún gran artista iba a montarse al escenario a darnos una buena dosis de rock. Infortunadamente, nuestra alegría terminó cuando en 2010 los encargados del espectáculo decidieron dar un giro radical a los artistas que se presentaban. 

De Paul McCartney en 2005, los Rolling Stones en 2006, Prince en 2007 con la mejor presentación de la historia del evento, Tom Petty en 2008, Bruce Springsteen en 2009, y The Who en 2010, pasaron a una fría y aburrida seguidilla de artistas que sencillamente no han tenido la talla ni el voltaje correctos para tan grande escenario. De Black Eyed Peas a Madonna, de Beyonce a Katy Perry, de Coldplay a Lady Gaga, pasando por palidísimas presentaciones de Justin Timberlake, The Weeknd, Maroon 5, hasta llegar al somnífero de Rihanna anoche. Ninguno ha realmente brillado en el escenario, al menos no de la misma forma en que lo hicieron quienes estuvieron en durante la primera década del siglo. Ni hablemos del desastre que fue Bruno Mars en 2014 cuando -para hacer las cosas aún peores- les dio por invitar a los Red Hot Chili Peppers para que estuvieran menos de 3 minutos y sin dejarlos tocar realmente en vivo, razón por la cual salieron a escena con los instrumentos desconectados y haciendo mímica. Una falta de respeto poner de acompañantes de Bruno Mars a unos tipos que para 2014 cumplían tres décadas haciendo música. 

No me entiendan mal. El pop o cualquier otro género merecen su lugar en el show de medio tiempo del Super Bowl, pues la buena música no es exclusiva de ningún estilo o corriente musical específica. Es solo que la fórmula no parece haber tenido los mejores resultados, y ya han pasado 14 años desde la última vez que un artista rock estuvo a cargo del medio tiempo. Se puede llegar a afirmar sin temor a errar que la razón tras el cambio de rock a pop está en el rating. Los organizadores seguro piensan que Rihanna les puede ayudar a subir los números de una forma que ningún artista rock puede. Eso puede o no ser cierto. Lo que sí es cierto es que el rock puede encender el escenario de una forma en que ningún otro género puede. Con músicos sudándola sobre el escenario, en vez de docenas de bailarines  y cero músicos. ¿Cuánto tiempo estuvieron los músicos de Rihanna anoche sobre el escenario? No pudieron haber sido más de 2 minutos. 

Cerremos los ojos un momento e imaginemos que en 2024 Metallica es el escogido para hacer el show de medio tiempo. Se apagan las luces. Suena The Ecstasy of Gold, pieza de Ennio Morricone que siempre suena por los altavoces justo antes de que la banda salga al escenario. El estadio se queda a oscuras. La gente grita. De repente, los inconfundibles acordes de Master of Puppets comienzan a estremecer el estadio. Metallica toca un fragmento de la canción. De este clásico pasan a la parte más pesada de One. Fuego y pólvora hacen su aparición. Se acaba la canción. James Hetfield hace "rechinar" su guitarra contra uno de los amplificadores. Comienza Enter Sandman. Más pólvora. Más fuego. Termina la canción. Los cuatro integrantes de Metallica hacen una venia y se retiran. El público y los jugadores quedan encendidos después de tanto voltaje. La energía de la banda en vivo contagia a los asistentes y jugadores. Se hace historia musical con tan solo cuatro tipos y sus instrumentos. Sin tanto bailarín ni gente flotando por los aires en plataformas. 

El día después del Super Bowl siempre sueño con un mejor mañana para el show de medio tiempo. Un mañana en el que Metallica, o Guns N' Roses, o Foo Fighters, la rompen sobre el escenario, pero hace un rato vi una foto de anoche del organizador del espectáculo junto a Billie Eilish en uno de los palcos del estadio y tuve que despertar. 

jueves, 12 de enero de 2023

In Memoriam: Jeff Beck

 


Tal vez Jeff Beck no contaba con la popularidad de otros maestros de las seis cuerdas como Jimi Hendrix y Eddie Van Halen, pero sí que contaba con el talento suficiente para poner su nombre en el mismo renglón que las ya mencionadas luminarias del instrumento. Dueño de una estridencia blues bañada con un estilo y elegancia únicas, esta leyenda de la guitarra nos regaló una muy prolífica carrera que incluye a bandas como los Yardbirds -banda que catapultó no solo su carrera sino la de Eric y Jimmy Page- y The Jeff Beck Group, en la cual tocó junto a Rod Stewart y Ron Wood, quien años después se convertiría en guitarrista de los Rolling Stones.

La facilidad que tenía para tocar la guitarra generaba tanto placer como admiración, pues era incomprensible cómo un ser humano podía hacerlo ver tan fácil. Cuando se colgaba el instrumento, no solo no parecía pesarle sino que también daba la sensación de que las cuerdas eran de goma. Sus colegas lo apreciaban enormemente y lo consideraban como uno de los mejores. Basta con ver cuando compartía el escenario con otros músicos, fuera quien fuera quien estuviera a su lado, todo parecía girar en torno a su presencia. Basta con ver la versión de Train Kept a Rollin' en el marco de la ceremonia de inducción al Rock and Roll Hall of Fame en 2009. Metallica, con su antiguo bajista Jason Newsted como invitado, Flea, de los Red Hot Chili Peppers, el guitarrista de Aerosmith Joe Perry, Ron Wood, su excompañero y guitarrista de los Stones, y el mismísimo Jimmy Page, de Led Zeppelin, se unieron a Jeff Beck sobre el escenario, y todos parecían estar observándolo como el maestro que era, casi como apreciando lo que hacía. Como James Hetfield, cantante y guitarrista de Metallica dijo antes de comenzar la presentación: "esto es el cielo de guitarras rítmicas". Un cielo lleno de estrellas, pero era claro cuál brillaba más.

Decir que nunca habrá otro como él puede ser entrar en el terreno de lo cursi o cliché, pero también de lo cierto. Sin embargo, siempre hay fe de que algún niño en algún lugar del mundo se cuelgue una guitarra y diga "quiero ser como Jeff Beck"...y el mundo será un lugar mejor. 




miércoles, 11 de enero de 2023

David Bowie: un viejito cool (columna)

 


La adolescencia es la época en la que la gran mayoría de personas encuentran un gran aliado en la música. Hay artistas que uno escoge, mientras que otros lo escogen a uno. En mi caso, muchos me escogieron debido a influencia familiar (mi tío me presentó a Guns N' Roses) o al enorme rol que las emisoras y MTV jugaban a mediado de los 90. Llegar del colegio era sinónimo de sentarse frente al televisor a ver videos musicales, tan importantes en aquel entonces. Que las bandas favoritas de uno salgan en la tele era algo casi celestial. Metallica, Red Hot Chili Peppers, Soundgarden, Pearl Jam, Stone Temple Pilots, Smashing Pumpkins, Nirvana, por nombrar solo algunos, eran los autores de los sonidos que nos enloquecían a los adolescentes de los 90. 

Sin embargo, en medio de la marea de videos y canciones de los artistas en cuestión, se colaban otros que, casi como extraterrestres, llegaban de otras épocas en su respectiva nave espacial. Eran músicos que no tenían que ver con lo que estaba de moda. Eran más bien ese bicho raro que llamamos "la música de nuestros padres". Rolling Stones, Beatles, Hendrix, y un tal David Bowie. 

"Ese man es como bueno", pensaba sobre Bowie. Había algo muy cautivante en su arte, que - a pesar de no ser de mi generación- llamaba mucho la atención. Para mí, y seguro para muchos otros, era un viejito cuarentón que estaba quemando sus últimos cartuchos musicales antes de retirarse a su ancianato. Al verme de cierta forma obligado por MTV  a consumir su música, empezó a interesarme algo más. No sabía por qué me gustaba lo que hacía, que sonaba tan diferente a "lo mío", hasta que un día di con la razón: el tipo era un genio visionario que se estaba adaptando perfectamente a los tiempos sonoros en los que vivíamos. 

A mediados de los 90, el rock duro y alternativo estaba comenzando a ceder su trono a otras tendencias como el nü metal y el rock/metal industrial, que no es otra cosa que la incorporación de elementos de música electrónica a la música. Bandas como Ministry, Marilyn Manson, White Zombie y Nine Inch Nails comenzaban a desfilar por la escena como los grandes abanderados de esta causa. Bowie lanzó dos discos que sonaban como estos grupos: Outside (1995) y Earthling (1997). Me encantaba como un "viejito" podía sonar tan actual y codearse con los jóvenes de la época con tanta gracia y sutileza. Es más, esos jóvenes morían por trabajar con él. Trent Reznor y su Nine Inch Nails llegaron a hacerlo en la canción I'm Afraid of Americans. 

Ayer, 10 de enero, cuando se cumplía el aniversario seis de su temprana partida, me puse en la tarea -como lo hago cada año- de rendirle homenaje musical oyendo su música. Tarea muy difícil, por cierto, pues el Camaleón del Rock, como el apodo lo indica, tiene mil encarnaciones sónicas diferentes y -por ende- muchísima música por consumir. Escuché alrededor de 40 canciones, y siento que no fue suficiente tributo. Perdón, señor Bowie, su talento era infinitamente más grande que el tiempo que se puede tener para disfrutarlo. El siguiente año trataré de hacerlo mejor. 


 

viernes, 30 de diciembre de 2022

Mis Álbumes Favoritos de 2022


Cada año que pasa se hace más y más difícil hacer esta lista, pues la oferta de sonidos crece y las propuestas se hacen cada vez más variadas y versátiles. Prueba de ello es esta lista de mis discos favoritos de 2022, en la cual predomina el rock duro y sonidos pesados, pero hay espacio para otras cosas más suaves y rítmicas. Esa es la música, un lienzo de miles de colores para todos los gustos. Con ustedes (sin ningún orden especial) mi tradicional lista anual de los mejores discos, al menos para mí, del año que está llegando a su fin.

ALTER BRIGDE- PAWNS & KINGS


Si hay una banda sólida y duradera en el mundo del rock, esa es Alter Bridge. A pesar de los múltiples proyectos paralelos de sus integrantes, siempre se puede contar con que eventualmente regresarán para patearnos el trasero una vez más. Eso es precisamente lo que hacen con su séptimo lanzamiento, Pawns & Kings, 10 canciones que van directo al grano por medio de los contundentes riffs de Mark Tremonti y la versátil voz de Myles Kennedy, probablemente el mejor cantante del rock de la actualidad. Si bien el álbum no propone nada que la banda no haya hecho antes, siempre es una gran alegría saber que con cada disco nos van a regalar una electrizante y estridente descarga musical. 

INTERPOL- THE OTHER SIDE OF MAKE-BELIEVE


Para un álbum que fue concebido parcialmente a distancia debido a la pandemia de COVID-19, Interpol suena como una máquina perfectamente aceitada y engranada. Tal vez no sea el disco con las canciones más "pegajosas" de la banda neoyorquina ni tenga los coros más memorables, pero ofrece algo que ha hecho que los liderados por Paul Banks se hayan convertido en un culto del rock independiente: melodías y letras que le cantan a un alma existencialista y trascendental. En su séptimo álbum, Interpol nos regala la posibilidad de creer en que aún hay magia en la música moderna.

OZZY OSBOURNE- PATIENT NUMBER 9


Hace unos años la carrera del Príncipe de las Tinieblas tenía más cara de estar llegando a su fin que de seguir el camino de prosperidad gracias al cual se convirtió en uno de los más grandes íconos de la historia de la música. Sin embargo, y afortunadamente para todos, Ozzy para ser un mutante de mil vidas, y con Patient Number 9, el segundo álbum de su nueva etapa nos regala una colección de canciones en las que suena absolutamente vital y sin intención alguna de parar. Además de sonar a lo Ozzy, hay fuertes influencias de blues, y -por si fuera poco- tiene a su lado a ilustres invitados como Zakk Wylde, Mike McCready (Pearl Jam), Jeff Beck, Eric Clapton, Josh Homme (Queens of the Stone Age), Robert Trujillo (Metallica), Duff Mckagan (Guns N' Roses), Chad Smith (Red Hot Chili Peppers), Taylor Hawkins (Foo Fighters) y su máximo compinche musical: Toni Iommi. Imposible hacer música mala así. 

EDDIE VEDDER- EARTHLING


No soy muy fan de los discos solistas de cantantes de grandes bandas, pero con Earthling -su tercer álbum en solitario- el cantante de Pearl Jam me volvió a callar la boca. Tras hacer dos álbumes que se desviaron muchísimo de su trabajo con su grupo, se podría caer en la trampa que Vedder lanzaría algo exótico e impredecible, pero en su lugar puso en el mercado una producción que suena bastante a lo que haría con Pearl Jam, lo cual representa una clara señal de que aún puede ser estridente, colgarse su guitarra y darnos una buena despelucada roquera.  

RED HOT CHILI PEPPERS- UNLIMITED LOVE


Para su álbum número 12, los Chili Peppers fueron bendecidos con el regreso de dos piezas claves de su éxito: el productor Rick Rubin y el guitarrista John Frusciante, quien vuelve a las filas del grupo estadounidense después de 10 años y dos discos de ausencia. La presencia de ambos se siente fuerte a lo largo de la producción, con el fuego que caracterizó al cuarteto a lo largo de los 90 y la primera década del presente siglo. La madurez y tonos rock funk de Californication y By the Way vibran en Unlimited Love. 

MEGADETH- THE SICK, THE DYING...AND THE DEAD


Al igual que Ozzy, Dave Mustaine es otro personaje del metal que desafío la adversidad y la venció. Ni la pandemia, ni el cáncer, ni los líos internos de la banda pudieron detener el álbum 16 de Megadeth. Por el contrario, las dificultades parecen haber sido la fuente de inspiración que suena como el Megadeth que siempre hemos amado: letal y sombrío. 

SLASH- 4


El cuarto álbum de Slash junto a Myles Kennedy (quien repite en este conteo) & The Conspirators es el primero en ser lanzado a través del nuevo sello discográfico Gibson Records, y es difícil pensar en un mejor artista que Slash para darle la patadita de la buena suerte al sello de las guitarras que él ha representado tan bien por más de tres décadas. Es posible que no sea un disco que rompa esquemas, pero es uno guitarrero a morir en un mundo en el que, tristemente, las guitarras parecen andar de vacaciones. Músico que se junta con Myles Kennedy no puede fracasar.

JACK WHITE- ENTERING HEAVEN ALIVE


El exlíder de los White Stripes ha tenido un año bastante productivo, lanzando dos álbumes en un periodo de apenas 3 meses: Fear of the Dawn y Entering Heaven Alive. Ambos muestran facetas muy distintas de su talento, el primero es su lado más estridente y guitarrero, mientras que el segundo es más calmado y orientado al folk. Es más fácil conectar una guitarra y sorprender, que desconectarla y asombrar, y esto último es precisamente lo que hace White con este álbum: sorprender con su versatilidad y la sensibilidad lírica y musical de sus composiciones. 

SLIPKNOT- THE END, SO FAR


Cuando se reveló el nombre del séptimo álbum de la banda estadounidense, muchos temieron que era el final del grupo, pero no era nada más que el anuncio del fin de su relación con su sello discográfico. El último disco con Roadrunner Records es uno que sorprende con un al menos un par de canciones que se salen del molde de Slipknot, pues están cargadas de sintetizadores, en lo que es quizás un guiño al futuro. Sin embargo, los seguidores fieles del grupo de Iowa no estarán decepcionados, ya que la producción tiene todo lo que nos gusta de Slipknot: brutalidad y potencia. 

GHOST-IMPERA


Hay quienes dicen que el el rock de guitarras está muerto. Claramente, no han escuchado Ghost. Con su quinto álbum, la banda sueca presenta una colección de canciones que dejan muy claro que las guitarras están más vivas que nunca. La mezcla de sonidos es exquisita. Un poco de heavy metal, mucho de glam, bastante teatralidad y pomposidad, y con influencia de artistas como Boston, Alice Cooper, Bon Jovi y -aquí me pueden tildar de loco, pero los invito a analizar las melodías vocales- ABBA, Ghost llegó para espantar la música ultraprocesada y ficticia que domina el mainstream hoy.




























 

lunes, 28 de marzo de 2022

Foo Fighters: ¿y ahora?

 


*Sabiendo que el futuro del grupo no es exactamente lo más importante en este momento y respetando el dolor de sus integrantes, me permito, como seguidor de la banda desde 1995, preguntarme qué pasará con esta.

El pasado viernes 25 de marzo, los Foo Fighters perdieron a Taylor Hawkins, una pieza fundamental en su andamiaje. Creo que no es errado o exagerado afirmar que, después de Dave Grohl, él era el segundo en jerarquía. No solo llevaba un cuarto de siglo en el grupo, sino que buena parte de la electricidad de la música de la banda giraba en torno a él. Ni hablar de sus conciertos, en los que el baterista tenía su propio segmento, en el que tomaba el micrófono para cantar una canción de Queen, su grupo favorito. Al ver conciertos de la agrupación, la química entre todos es innegable, pero Grohl y Hawkins parecían los más conectados. Uno siempre miraba y seguía al otro. Hawkins era algo así como el ancla de Grohl, su referente sobre el escenario. 

Lo que comenzó siendo un proyecto para desahogarse de la muerte de Kurt Cobain en 1994, terminó convirtiéndose en una banda titánica, sin duda la más grande del rock en las últimas dos décadas. Donde quiera que uno mirara estaba Foo Fighters. Entregas de premios, festivales, televisión, emisoras, en todos lados. Son la punta de la corona de la realeza del rock moderno. En el año 2000 los vi como teloneros de Red Hot Chili Peppers. No era lo que son hoy, pero ya se veía que no tenían techo. Desde entonces, su química creció y creció, y sus conciertos se hicieron cada vez más masivos. Pasaron de ser teloneros y "el grupo del tipo de Nirvana" a ser un grande del rock por derecho propio. ¿Cómo lograron esto? Con una química brutal, impulsada en muy buena parte por el fuego de la suma de sus partes, sobre todo por el voltaje de la dupla Grohl/Hawkins, almas gemelas arriba y abajo del escenario. 

Hoy, es imposible no preguntarse qué pasará con el grupo. Dave Grohl es un adicto al trabajo. Está en todos lados. Cuando no está con los Foo, está haciendo proyectos en solitario, llámense música, videos, libros, películas, documentales, etc. Por ende, no lo veo dejando el grupo atrás ni retirándose de la música, pero tampoco lo veo reemplazando a su gran amigo y compañero de vida. No veo a Foo Fighters continuando, al menos no en un futuro cercano. ¿Cómo se podría volver a parar uno en un escenario o estudio, mirar atrás y ver a una persona distinta en la batería? Antes de que haya la más pequeña posibilidad de que eso suceda, los integrantes del grupo tendrían que sanar, y -dada la conexión que tenían con Hawkins- eso podría tomar muchos años. Tomemos como ejemplo el caso de Linkin Park, cuyo cantante, Chester Bennington, se quitó la vida en 2017. Van a ser 5 años desde aquel trágico suceso, y las señales de que el grupo esté pensando en seguir adelante son practicamente inexistentes. Otro gran ejemplo es el de Led Zeppelin, banda que perdió al baterista John Bonham en 1980 y, sabiendo que era irremplazable, decidieron no continuar. Quizás un caso que pueda dar esperanza es el de Metallica, quienes perdieron a Cliff Burton en un accidente a mediados de los 80. Él, al igual que Hawkins, era pieza fundamental de la banda. Lograron reponerse y construir una muy ilustre carrera llena de éxito. 

Quiero pensar en positivo y creer que algún día volveremos a ver a Foo Fighters sobre un escenario, pero, lastimosamente, la posibilidad de que eso no suceda es muy real.






miércoles, 12 de enero de 2022

In Memoriam: Michael Lang, organizador de Woodstock

 


A los 24 años de edad la mayoría de nosotros está en la universidad o comenzando la vida laboral, entre otras tantas cosas normales. Otros, como Michael Lang, deciden partir la historia de la música en dos, qué digo dos, miles de pedazos, creando el festival contracultural más famoso de la historia.

Junto con Artie Kornfeld, a quien conoció cuando se mudó a Woodstock, Nueva York, tuvo la idea de organizar un festival que celebrara los movimientos artísticos de los 60, además de abrir un estudio de grabación. Dicha idea germinó en agosto de 1969, cuando- en la granja de Max Yasgur- se llevó a cabo el festival de Woodstock, el cual contó con la participación de los más importantes artistas de la época como Joe Cocker, Crosby, Stills & Nash, The Who, Santana, Janis Joplin, Jimi Hendrix, entre otros. 

El festival tendría otras dos ediciones, una en 1994, y una más en 1999, siendo esta un absoluto desastre por cuenta de los graves desórdenes que se presentaron durante los tres días del festival, principalmente durante las presentaciones de Limp Bizkit y los Red Hot Chili Peppers. En 2019 se planeó llevar a cabo una nueva edición del festival, con la cual se celebrarían los 50 años del mismo, pero problemas logísticos y financieros le pusieron fin dichos planes. 

Es cierto que desde el punto de vista logístico, Woodstock -sobre todo en sus ediciones de los años 69 y 99- fueron un verdadero desastre, pero su legado cultural es invaluable, a tal punto que al día de hoy se sigue hablando del festival. Woodstock marcó un hito en la organización de eventos culturales, y Michael Lang pasara a la historia como el hombre que tuvo la visión de crear una vitrina para aquellos que se sentían oprimidos pero que necesitaban una ventana para ventilar sus emociones e ideas. 






jueves, 25 de noviembre de 2021

Rituales de músicos antes de salir al escenario

 


Es moneda corriente ver a diferentes integrantes de un grupo hacer un círculo y decir unas palabras, o incluso rezar, antes de salir al escenario, pero, por lo general, los artistas tienen muchas más costumbres y ritos. Estos son algunos de ellos.

Coldplay

Antes de montarse al escenario, los integrantes del grupo británico se funden en un profundo abrazo y se dan aliento para lo que viene. Hablando de aliento, su cantante Chris Martin confeso en entrevista con el Herald Sun que hace unas 18 cosas antes de iniciar un concierto, pero que una de las más importantes es lavarse los dientes, pues de otra forma, como él mismo dice, "me sentiría menos inteligente".


Robert Plant

Uno pensaría que Plant y sus compañeros en Led Zeppelin tenían todo tipo de rituales extraños cuando estaban en la cima, pues las historias de sus andanzas y pilatunas no son pocas, pero el cantante aclaró el tema en una entrevista para BBC diciendo que nunca ha sido una persona con peticiones de diva, pero que le gusta verse bien en el escenario, razón por la cual es de vital importancia para él tener una plancha, ya que "planchar me ayuda a animarme antes de salir al escenario". 


Leonard Cohen

Conocido por ser un artista multifacético, el cantante, poeta, y novelista tenía un muy curioso ritual antes de saltar a escena. 30 minutos antes de comenzar un recital, se juntaba con su banda y equipo para repetir las palabras "pauper sum ego, nihil habeo", un verso en latín que significa "soy pobre, no tengo nada". ¿Quizás un gesto de humildad para recordar las bendiciones de las que gozaban siendo músicos?


Alice Cooper

No sería extraño que en el imaginario colectivo se tuviera a un tipo como Alice Cooper haciendo todo tipo de cosas extrañas y oscuras en su camerino, pero son dos cosas las que el cantante realiza como ritual previo a una presentación: comer dulces y ver películas de kung fu. 


Keith Richards 

Otro al que es difícil imaginar haciendo algo terrenal es al excéntrico guitarrista de los Rolling Stones, pero cuenta la leyenda que antes de tomar el escenario el legendario músico pide algo muy específico para comer: un pastel de pastor, que no es otra cosa que carné picada y cocida cubierta con puré de papa. Pero no todo es tan simple, ya que obligatoriamente debe ser él quien lo corte. Nadie puede hacerlo por él.


Jack White

Al otrora miembro de los White Stripes le gusta tomar un shot de whisky y una lata de Red Bull, pero para encontrar el frenesí adecuado para electrizar a las masas con su música, el cantante y guitarrista toma un bate y rompe cosas. 


Foo Fighters

Según Dave Grohl, "muchas bandas le piden a Dios tener el mejor concierto de sus vidas, otras hacen un grito tipo ´¡vamos, equipo!´, pero nosotros oímos Off the Wall (disco de Michael Jackson) y tomamos Jagger". Ya sabemos por qué se ven tan felices en sus shows.


Red Hot Chili Peppers

Si hay un espectáculo lleno de energía ese es el de los Chili Peppers, pero para llegar a tal nivel voltaje su cantante Anthony Kiedis dice tener que "correr, estirar, y hacer flexiones". Flea, tal vez el más "loco" de todos, parece tener que contener su electricidad y guardarla para la presentación, pues en su menú previo a un concierto están rezar y meditar. Chad Smith es mucho más tranquilo con respecto a sus rituales y hace cosas tan simples como llegar temprano al lugar del concierto, ver al público y a la banda telonera.



























miércoles, 3 de noviembre de 2021

Lulu: 10 años del disco más confuso de Metallica

 


Desde mediados de los 90 Metallica no ha sido ajeno a las controversias y a las decisiones cuestionables. Que se cortaron el pelo, que ya no hacen metal, que se vendieron, que ya no tienen pinta de metaleros, que hicieron un disco sin solos (St. Anger), que se fue Jason Newsted, que hicieron un álbum con una orquesta sinfónica, etc, etc, etc, zzzz, zzzz, zzzzzz.......

Pero la movida del grupo de San Francisco que más ha levantado cejas y ha hecho que muchos se rasquen la cabeza se llama Lulu, álbum lanzado en 2011 junto a Lou Reed. Cuando se hizo el anuncio, muchos pensaron (me incluyo) que se trataba de algún tipo de broma. Lastimosamente (para la inmensa mayoría) la noticia era real: las leyendas del thrash metal se juntarían con quien es considerado como el padre del rock independiente. ¿qué podría salir mal al juntar a dos artistas icónicos en un mismo álbum? Bueno, mucho.

Nada tenía sentido. Los mundos musicales en los que Reed y Metallica tienen sus aventuras sónicas son absolutamente distintos, y no supieron encontrarse a mitad de camino, en un lugar que fuera lo suficientemente coherente para ambos. Todos los integrantes de Metallica se oyen totalmente confundidos, casi cómo sin saber dónde están ni para dónde van, en especial James Hetfield, quien intenta con todo su esfuerzo de hacer que letras como "I am the table (yo soy la mesa)", de la canción The View, suenen convincentes y se ajusten a su estilo. Por su parte, Lou Reed, acostumbrado a tener un apoyo musical menos estridente, no se sabe si está hablando, cantando, o haciendo ambas a la vez. Su voz, ¡sorpresa!, no suena bien junto a la furia de Metallica. 

Sin embargo, es precisamente Reed quien salió mejor librado de este Frankestein sonoro. Nadie lo culpó a él por el fallido experimento. Todo el peso de la crítica se lo llevaron Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett, y Robert Trujillo. A propósito de la crítica, esta fue todo menos benévola con Lulu. Algunas publicaciones, como el caso de Pitchfork, le dieron al lanzamiento un puntaje de 1 sobre 10, señalando que el disco es "extremadamente audaz, pero su resultado es agotadoramente tedioso". Chuck Klosterman, analista de cultura pop, dijo que el álbum suena "como si los Red Hot Chili Peppers hicieran versiones acústicas para Starbucks de las 12 peores canciones de Primus". Los integrantes del grupo, ocasionalmente celebran los aniversarios de Lulu de manera jocosa, publicando cosas como "hoy es el aniversario de su disco favorito".

Tal vez en algún aniversario el disco por fin tenga sentido y podamos valorarlo, pero ese no ha sido el caso en sus primeros 10 años. ¿Quizás en el aniversario 20?






miércoles, 12 de mayo de 2021

Presentaciones controversiales en la música

 


¿Qué hace de una presentación en vivo un evento memorable? La música, el escenario, el público, sí. Pero, en ocasiones, la controversia. 

Janet Jackson y Justin Timberlake en el Super Bowl de 2004

El show de medio tiempo del Super Bowl, además de ser una gran fuente de audiencia, es un momento seguro para todas las edades. Pues bien, en la presentación de los dos iconos pop eso no fue tan así, ya que hacía el final de la misma, Timberlake despoja a Janet Jackson de un pedazo de su corsé, dejando al descubierto el pezón de la cantante, el cual estaba decorado con un accesorio en forma de sol. El escándalo fue mayúsculo, a tal nivel que el incidente fue portada de varios diarios al día siguiente. Como consecuencia del suceso, gracia a ese momento la televisión comenzó a trasmitir el espectáculo de medio tiempo con algunos segundos de retraso, para poder censurar lo inapropiado. Por muchos años se especuló que todo fue planeado, a pesar de que ambos cantantes afirmaron que todo había sido un accidente. Recientemente, la estilista de Jackson reveló que la idea de dejar a la cantante al descubierto fue del mismo Timberlake. 

Los Rolling Stones en Altamont 

Unos meses después de Woodstock, los Stones decidieron organizar un festival que resaltará el poder de la música estadounidense, pero todo se fue al demonio cuando Mick Jagger y su corte tomaron el escenario. Durante la presentación del grupo británico una asistente fue apuñalada por un miembro de la pandilla de motociclistas Hells Angels, encargada de la seguridad del evento. Lo que se suponía iba a ser una celebración de la generación del peace and love terminó siendo el caos que acabó con el sueño hippie. 

The Doors en el show de Ed Sullivan

Cuando el grupo estadounidense liderado por Jim Morrison fue invitado al famoso show, la idea era interpretar su éxito Light My Fire, pero había un problema: Sullivan le pidió a Morrison que no cantara la frase "we couldn't get much higher", por su supuesta alusión a estar bajo el efecto de las drogas. ¿Qué hizo el cantante? Ser fiel a su naturaleza rebelde y desobedecer. A consecuencia de esto, a los Doors se les prohibió volver a aparecer en el programa.

Elvis Presley en el show de Ed Sullivan

En la década de los 60, aparecer en el show de Ed Sullivan era un paso obligatorio para llegar a la cima del éxito (pregúntenle a los Beatles). Presley, el Rey del Rock N' Roll, no podía faltar. Cuando el cantante comenzó su presentación y sus caderas comenzaron a moverse de maneras nunca antes vistas hasta entonces, el mundo se escandalizó, ya que dichos movimientos eran considerados sucios y obscenos por aquel entonces. 

Woodstock '99

El aniversario 30 del legendario festival fue promocionado bajo el lema de "tres días más de paz y amor". Lastimosamente no todo fue paz y amor, ya que a lo largo de los tres días del evento hubo incendios, vandalismo, y agresiones sexuales. Dos momentos específicos fueron señalados como catalizadores de los sucesos: la presentación de Limp Bizkit, en la que el grupo emanó tanta energía que los espectadores comenzaron a romper cosas, y el cierre a cargo de los Red Hot Chili Peppers, quienes hicieron su versión de Fire, clásico de Hendrix, lo cual fue tomado como el público como banda sonora perfecta para quemar todo. 

Metallica en los premios MTV Europa de 1996

El 16 de noviembre de 1996, en el marco de la entrega europea de los premios MTV, Metallica le hizo matoneo extremo a la cadena de televisión. El cuarteto de San Francisco iba a presentar su canción King Nothing en vivo, pero el plan cambió cuando ejecutivos del otrora canal de música pidieron a la banda que no dijera palabras obscenas durante su actuación. Esto disgustó tanto al grupo, que decidieron -sin decir a nadie- tocar algo diferente. En vez de King Nothing, las leyendas del metal interpretaron dos covers: Last Caress, original de los Misfits, y So What, de Anti-Nowhere League. La primera, habla sobre matar a un bebé y asesinar a una madre. Por su parte, la segunda cuenta la explicita historia de un hombre que ha tenido sexo con la reina, con una cabra, una oveja, además de tener sexo oral con un anciano, usando malas palabras en más de una docena de ocasiones. 








miércoles, 16 de septiembre de 2020

En defensa de One Hot Minute, de Red Hot Chili Peppers

   

Portada del álbum de 1995.

La década de los 90 fue una década prolífica en la carrera de los Red Hot Chili Peppers, comenzando en 1991 con el lanzamiento de Blood Sugar Sex Magik, álbum que los terminó de catapultar, y finalizando con el consagratorio Californication. ¿Pero qué sucedió en el medio? El cuestionado One Hot Minute. 

Por estos días el álbum está cumpliendo 25 años, época propicia para analizarlo una vez más y ,tal vez, entenderlo de una manera diferente y hacerle justicia. Personalmente, este es mi disco favorito de los Chili. ¿Por qué? Simple: admiro la capacidad de reinvención de una banda. Para One Hot Minute, el grupo se vio casi obligado a reinventarse, ya que John Frusciante ya no estaba en el grupo. Su reemplazo, Dave Navarro, guitarrista de Jane's Addiction, siendo un músico tan diferente, obviamente traería nuevas influencias sónicas. Después de varias sesiones de ensayo, Navarro obtuvo la posición, a pesar de no sentirse del todo conectado con la música de la banda, admitiendo en su momento que "realmente no me conecta, pero cuando estás con unos tipos que quieres y con los cuales tiene camaradería, se disfruta hacer funk".

En julio de 1994, los Chili entraron a estudio para grabar, y -sin que los demás integrantes lo supieran- Anthony Kiedis, cantante, había caído de nuevo en la adicción a las drogas, dejándolo sumergido en un mundo oscuro en el que tenía que luchar con sus demonios internos. La dinámica en el grupo había cambiado. Con Navarro abordo, la forma de componer era distinta, pues Frusciante solía sentarse con Kiedis a escribir cosas, lo cual ya no pasaba con el nuevo guitarrista. Además, Flea se puso a la tarea de escribir, lo cual no era muy habitual antes. Por si esto fuera poco, a cargo de la producción entró Rick Rubin, quien trajo consigo una visión diferente. 

Lanzado el 12 de septiembre de 1995, One Hot Minute presentó a los Red Hot Chili Peppers tomando bastante distancia de sus raíces funk para explorar territorios más cercanos a la psicodelia y el heavy metal, tal como se muestra con claridad en Warped, primer sencillo del disco, canción en la que Kiedis revela sutilmente su oscuro estado anímico. En el video del track, Kiedis parece darle la bienvenida a Navarro con un profundo besos en los labios, escena que se pensó en eliminar, ya que los fans probablemente se alejaría, lo cual no fue así. La canción tuvo un digno desempeño en listados, a pesar de ser muy distinta a lo que la banda tenía acostumbrada a su fanaticada. Sin embargo, otros sencillos como My Friends y Aeroplane gozaron de mayor aceptación, pues en ellos se asomaban rastros melodiosos y funky más habituales. El álbum vendió menos de la mitad de copias que su antecesor, escalando así las tensiones dentro del cuarteto californiano.

Para 1998, Navarro ya no era parte del grupo, y la era One Hot Minute llegaba a su fin. Lastimosamente, el grupo ha decido ignorar el álbum. Sus canciones nunca hacen parte de su repertorio en vivo, excepto cuando Flea interpreta la juguetona Pea. Durante una sesión de preguntas en Reddit, el baterista Chad Smith señaló que "no nos sentimos conectados con ese álbum. No hay una razón en especial. No digo que nunca tocaremos alguna de sus canciones, pero en este momento no nos sentimos emocionalmente conectados con esa música". 










 





            

miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿Flea tocó trompeta con Nirvana? Sí


Nirvana en vivo era un tiro al aire. Si bien sus presentaciones eran llenas de energía cruda y una furia inigualable, también solían ser desordenadas, impredecibles y no necesariamente agradables al oído. Kurt Cobain solía, a propósito, sonar excesivamente estridente y gritón. En esta apreciación no clasifica el MTV Unplugged, concierto que fue sencillamente una perfecta obra de arte. 

En enero de 1993, el trío de Seattle se encontraba en Río de Janeiro como parte de la alineación del festival Hollywood Rock, en el cual también participaron Alice in Chains, Simply Red, y los Red Hot Chili Peppers. La presentación de Nirvana es considerada hasta la fecha como la peor en toda la historia de la banda, pues -dicen las malas lenguas- Cobain estaba fuertemente intoxicado y muy nervioso por tocar antes una audiencia tan grande. Además, de un momento a otro decidieron dejar de hacer sus canciones e interpretar una serie de covers de artistas como Queen, Iron Maiden, The Clash, entre otros, que sonaron todo menos bien. El público, unas 110.000 personas, no tuvo más opción que chiflarlos. En entrevista con MTV en 1993, Dave Grohl recuerda dicho concierto como "un desastre". 

Para poner más leña al fuego, Cobain y su corte decidieron que sería una gran idea invitar a Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers, al escenario. Lo lógico habría sido invitarlo a que tocara el bajo en alguna de sus canciones, pero como las dos presentaciones que hizo Nirvana en ese festival tenían todo menos lógica, lo llamaron para que tocara trompeta en Smells Like Teen Spirit, un momento tan what the fuck?! como cuando Metallica grabó un álbum junto a Lou Reed (esperen más de esto en una futura publicación). 

¿Cómo sonó el clásico de Nirvana con trompeta a bordo? Un desastre, por supuesto, pero juntó a músicos en una presentación que, a pesar de su muy cuestionable calidad, hoy podemos recordar como un momento histórico y -tristemente- irrepetible entre dos fuerzas mayúsculas del rock. 



 

lunes, 16 de diciembre de 2019

¡Bienvenido de Nuevo, John!


John Frusciante hizo como el buen hijo y volvió a casa. Otra vez...por segunda vez. Después de 10 años de su partida de Red Hot Chili Peppers y tras varios genialmente exóticos proyectos en solitario, el arma secreta de la banda vuelve a sus filas. Así lo anunció el grupo a través de sus redes sociales, al informar que cortaban relaciones con Josh Klinghoffer, quien reemplazó a Frusciante a finales de la década pasada y con quien la banda lanzó un par de álbumes (I'm with You y The Getaway).

Si bien las razones de la salida de Klinghoffer no se saben, al menos no en este instante, solo podemos jugar a especular con que Anthony Kiedis, Flea, y Chad Smith, se dieron cuenta de que la química, la magia, el fuego es con Frusciante. O tal vez su sucesor renunció y no quisieron ponerse en la tediosa tarea de buscar a alguien nuevo. Como dicen en la calle: "mejor malo conocido..." Claro está que en este caso el conocido no solo no es malo, es brillante.

Siempre he creído que Frusciante es el arma secreta del grupo y posiblemente el mejor músico del cuarteto. Sí, Flea y Kiedis se llevan todas las luces por su puesta en escena y desbordante energía. Chad Smith es un gigante que toca la batería con precisión quirúrgica, pero es el guitarrista -y esto es solo mi opinión- quien pone el chile en la receta musical de la banda. Si repasamos la historia de Red Hot Chili Peppers es claro como el día el hecho de que cuando Frusciante llegó tras la muerte de Hillel Slovak en 1988, la banda se catapultó a la fama. No es coincidencia. Como tampoco es coincidencia que cuando en las dos ocasiones en las que se ha marchado de la alineación de los Chili, sus discos no son tan aclamados o pasan muy por fuera del radar.

En 1991, con él a cargo de las seis cuerdas, la banda lanzó su obra maestra: Blood Sugar Sex Magik, con míticas canciones como Give it Away y Under the Bridge. Cuando se fue por primera vez en 1992 y fue reemplazado un par de años más tarde por Dave Navarro, al mercado llegó One Hot Minute, un disco interesantísimo (para mí intocable) pero que a la crítica y a buena parte de los fans no les gustó, pues el funk se hizo a un lado para dar paso a un sonido más oscuro y estridente. en 1999, después de su regreso un año antes, el grupo lanzó su segunda obra maestra: Californication. Los hits siguieron a la orden del día con By the Way (2002) y el ambicioso Stadium Arcadium (2006). En 2009 decidió abandonar el barco de nuevo, para ser reemplazado por Josh Klinghoffer, quien llevaba en la banda dos años como guitarrista adicional en vivo. Era, sin duda, el reemplazo natural. (continúa después de la foto) 


Con él lanzaron dos álbumes que tuvieron canciones dignas pero nunca de un nivel asombroso. El picante no estaba y el grupo parecía comenzar a caducar. Nunca llegué a saber quién era Klinghoffer como músico, pues me parece que en la década que estuvo en las filas del cuarteto no hizo sino emular a su antecesor. 

Cuando Frusciante salió por segunda vez del grupo, parecía que jamás iba a volver. Según él mismo afirmó, ya había hecho en la banda todo lo que tenía que hacer. La música que empezó a hacer como solista no tenía mucho (más bien nada) que ver con los Chili Peppers. Sus discos estaban cargados de psicodelia e intensa experimentación electrónica. Recomiendo particularmente Letur-Lefr y PBX Funicular Intaglio Zone, tan exóticos y raros como sus inpronunciables títulos. 

Afortunadamente para los fans de antaño del grupo (habrá quienes crecieron oyendo la era Klinghoffer), los sentimientos y deseos de las personas cambian, y Frusciante es una vez más Chili, esperemos que no haya una tercera partida, mi corazón estaría tan triste como hoy está emocionado con su regreso. en el año 2000 vi al grupo en el marco de la gira Californication. En 2011 hice lo propio, en esta ocasión promocionaban I'm with You. Tras verlos con ambos guitarristas no tengo duda, Frusciante es EL guitarrista del grupo, punto final. 







jueves, 22 de agosto de 2019

Live y Throwing Copper: Una de las joyas ocultas de los 90


La década de los 90 fue una de gran revuelco musical y grandes producciones, sobre todo en su primera mitad. Nomás en 1991 Nirvana publicada su opera prima Nevermind, Metallica lanzaba el Álbum Negro, Pearl Jam debutaba con Ten, los Red Hot Chili Peppers nos deleitaban con Blood Sugar Sex Magik, y Guns N´Roses invadía las tiendas de discos con los Use Your Illusion. Pero por debajo de la realeza del rock había una segunda línea de muy buena música. Menos aclamada, sí, pero no menos atractiva. 

Era abril de 1994, el grunge y el rock alternativo daban su último coletazo. En la penumbra ya comenzaba a gestarse el movimiento del nü metal con Korn.  El 24 del mes en cuestión Live lanza Throwing Copper, su tercer álbum, apenas un par de semanas después de la muerte de Kurt Cobain. Si bien el disco ha vendido 8 millones de copias a la fecha (una de ellas reposa en mi biblioteca musical) y alcanzó el puesto número 1 en el Billboard 200, su impacto y legado no fueron equivalentes. Tal vez era el disco correcto lanzado en el momento equivocado. Quizás de haber sido lanzado en 1991 o 1992, durante el mejor momento de la movida alternativa, otra sería la historia y hoy Live llenaría estadios o los sencillos del álbum estarían oficialmente a la altura de los Smells Like Teen Spirit, Jeremy, o Black Hole Sun. 

De las 13 canciones que hacen parte de Throwing Copper (14 si contamos la escondida), al menos 4 son de primer nivel. Comenzando por Selling the Drama, primer sencillo, pasando por I Alone y Lightning Crashes, hasta llegar a la nostálgicamente oscura All Over You. En medio de este póker de canciones se encuentran otras que soportan su peso de forma heroica como White, Discussion, Iris, y Shit Towne. Es posible que Ed Kowalczyk y su combo hayan llegado tarde a la fiesta, pero si me preguntan a mí y sin el más mínimo temor a exagerar, este disco está en las grandes ligas de álbumes de los 90. 

En noviembre de 2016 Kowalczyk regresó al grupo después de años de disputas legales y otro cantante tomando su lugar, y en octubre de 2018 lanzaron el EP Local 717. En el verano del presente año Live unió fuerzas con Our Lady Peace y Bush (otro subvalorado de los 90) para embarcarse en el ALTimate Tour, una gira celebratoria con motivo de los 25 años de Throwing Copper, del cual -a propósito- se lanzó una edición de lujo con 3 tracks inéditos grabados en las sesiones del álbum y que a pesar de contar con excelente calidad no llegaron a ser publicados en el disco.

 ¡Live está vivo, señores!