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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Lulu: 10 años del disco más confuso de Metallica

 


Desde mediados de los 90 Metallica no ha sido ajeno a las controversias y a las decisiones cuestionables. Que se cortaron el pelo, que ya no hacen metal, que se vendieron, que ya no tienen pinta de metaleros, que hicieron un disco sin solos (St. Anger), que se fue Jason Newsted, que hicieron un álbum con una orquesta sinfónica, etc, etc, etc, zzzz, zzzz, zzzzzz.......

Pero la movida del grupo de San Francisco que más ha levantado cejas y ha hecho que muchos se rasquen la cabeza se llama Lulu, álbum lanzado en 2011 junto a Lou Reed. Cuando se hizo el anuncio, muchos pensaron (me incluyo) que se trataba de algún tipo de broma. Lastimosamente (para la inmensa mayoría) la noticia era real: las leyendas del thrash metal se juntarían con quien es considerado como el padre del rock independiente. ¿qué podría salir mal al juntar a dos artistas icónicos en un mismo álbum? Bueno, mucho.

Nada tenía sentido. Los mundos musicales en los que Reed y Metallica tienen sus aventuras sónicas son absolutamente distintos, y no supieron encontrarse a mitad de camino, en un lugar que fuera lo suficientemente coherente para ambos. Todos los integrantes de Metallica se oyen totalmente confundidos, casi cómo sin saber dónde están ni para dónde van, en especial James Hetfield, quien intenta con todo su esfuerzo de hacer que letras como "I am the table (yo soy la mesa)", de la canción The View, suenen convincentes y se ajusten a su estilo. Por su parte, Lou Reed, acostumbrado a tener un apoyo musical menos estridente, no se sabe si está hablando, cantando, o haciendo ambas a la vez. Su voz, ¡sorpresa!, no suena bien junto a la furia de Metallica. 

Sin embargo, es precisamente Reed quien salió mejor librado de este Frankestein sonoro. Nadie lo culpó a él por el fallido experimento. Todo el peso de la crítica se lo llevaron Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett, y Robert Trujillo. A propósito de la crítica, esta fue todo menos benévola con Lulu. Algunas publicaciones, como el caso de Pitchfork, le dieron al lanzamiento un puntaje de 1 sobre 10, señalando que el disco es "extremadamente audaz, pero su resultado es agotadoramente tedioso". Chuck Klosterman, analista de cultura pop, dijo que el álbum suena "como si los Red Hot Chili Peppers hicieran versiones acústicas para Starbucks de las 12 peores canciones de Primus". Los integrantes del grupo, ocasionalmente celebran los aniversarios de Lulu de manera jocosa, publicando cosas como "hoy es el aniversario de su disco favorito".

Tal vez en algún aniversario el disco por fin tenga sentido y podamos valorarlo, pero ese no ha sido el caso en sus primeros 10 años. ¿Quizás en el aniversario 20?






miércoles, 16 de junio de 2021

La conexión entre Guns N' Roses y Enrique Iglesias


Es cierto que en el mundo de la música se han producido extrañas uniones. Lou Reed y Metallica es una de las que más ha levantado cejas en los últimos años, por no mencionar la de Slash con la cantante española Martha Sanchez. Tranquilos, los gunners no piensan hacer una canción con Enrique Iglesias, pero sí existe una conexión entre ambos artistas. 

A comienzos del nuevo milenio, Axl Rose -como ya era costumbre para entonces- estaba buscando un nuevo guitarrista para que entrara a formar parte de la nueva y siempre cambiante alineación de Guns N' Roses. Richard Fortus, actual guitarrista de la banda, viajó a Los Angeles para hacer su audición. Sin embargo, ya estando allá, se enteró de que Axl le había dado el trabajo a un excéntrico pero virtuoso guitarrista llamado Buckethead (sí, el que se pone el balde de KFC en la cabeza). Un tiempo después, volvieron a contactarlo. Fortus se encontraba de gira en Europa con Enrique Iglesias, pero aprovechó un par de días libres para viajar a Estados Unidos a reunirse con Axl, con quien habló horas y horas, hasta que por fin le ofreció el trabajo como su nuevo guitarrista.

Cuenta Fortus que en el aeropuerto de regreso a Europa, se encontraba esperando su vuelo cuando un hombre le dijo: "Disculpe, ¿es usted quien pienso que es?", a lo que él contestó que probablemente no. El curioso hombre luego le preguntó: "¿no es usted Izzy Stradlin?". Fortus respondió "no, pero me acabo de quedar con su trabajo".

Dos décadas han pasado desde entonces, y Fortus ha logrado consolidarse como un miembro importante del grupo, a tal grado que ni el mismo Izzy Stradlin le quitó el lugar en la reunión del grupo con Duff McKagan y Slash. 




 

viernes, 4 de junio de 2021

25 años atrás Metallica da un salto generacional con Load


Para 1996, el panorama musical era muy diferente al   que Metallica se había acostumbrado en los 80. El metal ya no era tan popular, tampoco lo era tocar multiples acordes a la velocidad de un rayo. La llegada de los 90 lo había cambiado todo, y bandas como Iron Maiden, Slayer, Megadeth ya no reinaban. Lo alternativo, liderado por el grunge de grupos como Nirvana, Pearl Jam, Alice in Chains, y Soundgarden mandaba la parada.

El cuarteto de San Francisco notó eso y siguió alejándose del thrash metal que lo había catapultado al estrellato en la anterior década. Atrás quedaron las canciones épicas estilo Master of Puppets, o las estridentes como Whiplash. Era hora de intentar algo nuevo, de sonar diferente y verse diferente. En entrevista de 1997, James Hetfield señaló que para aquel entonces hacer música rápida "no nos emocionaba más". 

Dicho desencanto por la música veloz quedó plasmado en las 14 canciones de Load, las cuales suenan más al rock alternativo de la época que al heavy metal de los 80. Con tintes de blues, rock alternativo e incluso algo de country, Metallica dejó a todo el mundo con la boca abierta. Algunos valoraron su nueva dirección y los riesgos tomados. Otros, los puristas del metal, detestaron cada segundo del álbum, dándole el rótulo de "traidores vendidos" al grupo. Por si fuera poco, los cuatro integrantes de la banda decidieron cortarse el pelo, pintar sus uñas de negro, usar maquillaje, y cambiar su manera de vestir, tal como se evidencia en las fotos del disco, sobre todo en la contraportada, en la cual posan con una pinta que se acerca más a la de un grupo de salsa que de metal.

Load es sin duda uno de los discos más odiados de toda la discografía de Metallica, prácticamente con todos los que hicieron desde ese momento, especialmente St. Anger y Lulu, la colaboración con Lou Reed. Sin embargo, un cuarto de siglo después de su lanzamiento, es fácil entender lo que la banda quería hacer con el cambio de sonido: ganar la aprobación de una nueva generación de fans, a la cual no le interesaba el metal, pero sí el rock duro y alternativo.

¿Podemos culparlos por querer dar un salto generacional?




miércoles, 7 de abril de 2021

Cuando el grunge y la literatura se cruzaron

 


No es nada extraño que el mundo de la música nos dé colaboraciones que parecieran carecer de todo sentido: Lou Reed y Metallica, Sting y Shaggy, Jack White y Alicia Keys, entre otras tantas. Lo que si es extraño es cuando dos formas distintas de arte se juntan, más aún cuando dos líderes de la contracultura están involucrados. Ese fue el caso de Kurt Cobain, cabeza del movimiento del rock alternativo de los 90 con Nirvana, y William S. Burroughs, una de las caras más visibles de los escritores de la llamada Generación Beat. 

Si bien a William S. Burroughs no le gustaba la música estridente de Cobain, lo suyo era el blues, el líder de Nirvana le tenía una gran admiración. Era uno de sus ídolos. Uno años después de la muerte del músico, sus diarios fueron publicados. En una entrada Cobain señalaba que le encantaba "todo lo que empieza por B: Bukowski, Beckett, pero sobre todo Burroughs". Unos meses antes de la muerte de Kurt, ambos artistas se reunieron. Hablaron un rato, y el escritor regaló a Cobain un autorretrato debidamente autografiado. Sobre el encuentro, Burroughs admitió que el cantante y guitarrista "es un chico raro. Frunce el ceño sin ningún motivo". Cuando se supo del suicidio del líder de Nirvana, Burroughs dijo que "él ya estaba muerto".

Pero el encuentro entre ambos no se quedó solo ahí. En 1992 los dos grabaron juntos lo que tiene que ser una de las piezas musicales más raras en la historia de la música: The "Priest" They Called Him, una grabación de casi 10 minutos en la que Burroughs recita The Junky's Christmas, una de sus historias cortas, mientras Cobain toca en su altamente distorsionada guitarra una versión de la canción navideña Silent Night y To Anacreon in Heaven, tema oficial de una sociedad inglesa de músicos amateur del siglo XVIII. Burroughs grabó su parte en septiembre de 1992, mientras Cobain hizo lo suyo en noviembre del mismo año. En la portada del sencillo aparece Krist Novoselic, bajista de Nirvana, interpretando a The Priest, protagonista del relato de la canción.

El track tuvo cero rotación comercial debido a su extraña naturaleza, pero hace parte del legado de Cobain, a quien probablemente nunca nos cansaremos de escuchar, incluso si se trata de él haciendo ruido con su guitarra por 9 minutos 41 segundos. 






miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿Flea tocó trompeta con Nirvana? Sí


Nirvana en vivo era un tiro al aire. Si bien sus presentaciones eran llenas de energía cruda y una furia inigualable, también solían ser desordenadas, impredecibles y no necesariamente agradables al oído. Kurt Cobain solía, a propósito, sonar excesivamente estridente y gritón. En esta apreciación no clasifica el MTV Unplugged, concierto que fue sencillamente una perfecta obra de arte. 

En enero de 1993, el trío de Seattle se encontraba en Río de Janeiro como parte de la alineación del festival Hollywood Rock, en el cual también participaron Alice in Chains, Simply Red, y los Red Hot Chili Peppers. La presentación de Nirvana es considerada hasta la fecha como la peor en toda la historia de la banda, pues -dicen las malas lenguas- Cobain estaba fuertemente intoxicado y muy nervioso por tocar antes una audiencia tan grande. Además, de un momento a otro decidieron dejar de hacer sus canciones e interpretar una serie de covers de artistas como Queen, Iron Maiden, The Clash, entre otros, que sonaron todo menos bien. El público, unas 110.000 personas, no tuvo más opción que chiflarlos. En entrevista con MTV en 1993, Dave Grohl recuerda dicho concierto como "un desastre". 

Para poner más leña al fuego, Cobain y su corte decidieron que sería una gran idea invitar a Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers, al escenario. Lo lógico habría sido invitarlo a que tocara el bajo en alguna de sus canciones, pero como las dos presentaciones que hizo Nirvana en ese festival tenían todo menos lógica, lo llamaron para que tocara trompeta en Smells Like Teen Spirit, un momento tan what the fuck?! como cuando Metallica grabó un álbum junto a Lou Reed (esperen más de esto en una futura publicación). 

¿Cómo sonó el clásico de Nirvana con trompeta a bordo? Un desastre, por supuesto, pero juntó a músicos en una presentación que, a pesar de su muy cuestionable calidad, hoy podemos recordar como un momento histórico y -tristemente- irrepetible entre dos fuerzas mayúsculas del rock. 



 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Metallica? Lou Reed? WTF!?!



Hace un par de meses leí la noticia de que Metallica y Lou Reed estaban poniendo toques finales a un disco en conjunto. Pensé que era una broma. Sin embargo, y tras consultar varias fuentes, confirmé la veracidad de la información. Aún así, no podía creer que dos artistas tan diferentes juntaran fuerzas. Los responsables de la masificación del Metal por un lado, el padre del Indie por el otro. Uno de los cuatro grandes del Thrash con el líder The Velvet Underground, grupo pionero del Art Rock que Pink Floyd haría grande en la década de los 70. Mundos absolutamente paralelos.

Se preguntará usted de dónde nació la idea para crear esta masa musicalmente amorfa. En 2009, el Rock and Roll Hall of Fame celebró sus 25 años con una serie de conciertos. Metallica y Lou Reed tocaron a dúo. En los camerinos de dicho evento la idea comenzó a gestarse, idea que era algo diferente a lo que terminó siendo. Lo que inicialmente quería Lou Reed era que Metallica grabara-sin él- algunas canciones que había escrito y que nunca había lanzado. Entre esas canciones había varias compuestas para una obra teatral llamada Lulu, la cual estaba inspirada en dos obras del alemán Frank Wedekind. Lulu, precisamente, es el nombre del producto final, el cual fue lanzado el 1 de noviembre en Estados Unidos y el 31 de octubre en el resto del mundo.


No es un disco nada fácil de oír por varias razones. La primera, y que de alguna forma ya planteé al comienzo del artículo, radica en lo diferentes que son los artistas involucrados. Si Metallica hubiera hecho un álbum con Ozzy Osbourne o Lemmy Kilmister, sería perfectamente coherente. Si Lou Reed hubiera hecho lo propio con The Killers –banda con la que ya ha trabajado- o Interpol, seguramente habría funcionado muy bien. La segunda razón es el tiempo de duración de las canciones y las características musicales de las mismas. Mistress Dread, por ejemplo, es una muestra clara y contundente de la furia “thrashera” de Metallica con Lou Reed hablando. Sí, hablando. Oigan la canción y traten de imaginar cómo se vería en vivo. Sencillamente no lo imagino, sería un momento casi cómico.


 Las 10 canciones suenan como si Metallica hubiera compuesto música a una colección de poemas escritos por Reed. De esas 10 canciones, siete duran más de seis minutos, siendo Cheat On Me (11:26) y Junior Dad (19:29) las más largas, por no decir insoportables. Los momentos más interesantes del álbum son aquellos en los que Reed no habla y la interpretación instrumental de Metallica manda la parada. Ocasionalmente James Hetfield, cantante y guitarrista de Metallica, adorna brevemente las canciones con su voz, pero no por mucho tiempo ni en muchas canciones. Lulu es una colección de canciones en las que Hetfield, Ulrich, Trujillo y Hammett hacen de banda de apoyo, algo similar a lo que hizo Pearl Jam con Neil Young en los 90 para el proyecto conocido como Mirrorball.

Fans de ambos lados no están muy contentos, sobre todo los de Metallica, quienes han clasificado al disco como “Basura” y “Porquería”, e incluso han amenazado de muerte a Lou Reed. Para oír este disco hay que armarse de tiempo y paciencia y, sobre todo, entender que este no es el nuevo álbum de Metallica ni la nueva dirección del cuarteto. Respiren, no se van a dedicar a ponerle música a poemas ni a obras teatrales. Es simplemente un experimento y, como tal, puede ser exitoso o un fracaso. Si no les gusta lo experimental, lo denso y extraño, Lulu no es para ustedes. Sin embargo, y como siempre, no pretendo ser la “última palabra” sobre ningún tema musical. Por ende recomiendo que juzguen ustedes si el disco es una abominación musical o una joya preciosa: http://www.loureedmetallica.com/listen-to-lulu.php