Mostrando entradas con la etiqueta James Hetfield. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta James Hetfield. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de octubre de 2022

¿Pudo Duff McKagan haber salvado a Kurt Cobain?

 


A comienzos de los 90, tres bandas mandaban la parada en la escena rock mundial: Metallica, Nirvana, y Guns N' Roses. Los caminos de estas parecían estar predestinados a cruzarse de formas extrañas y más bien caóticas. Metallica y los Gunners hicieron una gira por Estados Unidos que fue más un desastre que la unión apoteósica de dos pesos pesados. Basta con recordar aquel bochornoso concierto en Montreal en el que James Hetfield, vocalista y guitarrista de Metallica, resultó quemado por un incidente pirotécnico sobre el escenario, y Axl Rose, quien pudo ser el héroe de la jornada, decidió marcharse del escenario sin terminar su concierto, lo cual desató una revuelta entre los asistentes. Pero tal vez la relación más disfuncional fue la que tuvieron Guns N' Roses y Nirvana, banda que -a propósito- estuvo cerca de haber sido parte de la ya mencionada gira junto a Metallica. 

Entre los de Axl Rose y Kurt Cobain había todo menos cariño y respeto. Los insultos volaban de un lado al otro, y llegaron a un punto máximo en los premios MTV de 1992, cuando ambas bandas estaban presentes. Aparentemente, Courtney Love -viuda de Cobain y líder de Hole- gritó a Axl en los camerinos si quería ser el padrino de su hija, a lo cual el controversial cantante respondió pidiéndole a Kurt que controlara a la "perra" de su esposa. Los roces entre ambas bandas no eran solo personales sino también musicales. Hay quienes creen que Nirvana fue responsable de bajar a Guns N' Roses de su trono musical y de acabar con el reinado de rock duro y glam que venía pisando fuerte desde mediados de los 80. 

A pesar de la pésima relación entre ambos grupos, una jugada del destino ubicó a dos de sus integrantes en un momento determinante y que pudo cambiar la historia de Nirvana. 

Era marzo de 1994, apenas unos días antes de que el cuerpo de Cobain fuera hallado sin vida en su residencia, cuando el líder de Nirvana escapó de rehabilitación y tomó un vuelo de regreso a Seattle. ¿Quién iba en ese mismo vuelo? Duff McKagan, bajista de Guns N' Roses, quien señaló que Cobain parecía feliz de verlo, a pesar de toda la animosidad en los años previos. Cuenta McKagan que "apenas intercambiamos como 87 palabras. Éramos dos tipos jodidos, pero ambos estábamos en bandas grandes, y aterrizamos en el aeropuerto y hablamos un poco al respecto. Mi pancreas estalló cuatro semanas después. Él murió dos días después. Ambos estábamos al tope de nuestro aguante".

Al bajar del avión, McKagan recuerda simplemente ir por sus maletas y no volver a a ver a Cobain, lamentando, además, no haberle "invitado a mi casa. Tuve la sensación de que estaba solitario esa noche. Yo me sentía igual". 

Los años parecen haberse encargado de limar las asperezas entre Guns N' Roses y Nirvana, pues cuando Axl Rose se fracturó uno de sus pies en abril de 2016, fue Dave Grohl quien lo "rescató" al prestarle un trono que el mandó a construir cuando tuvo una lesión similar, lo cual permitió que la gira de reunión de Axl, Slash, y Duff siguiera su curso. En 2021, los Guns invitaron a Grohl a tocar Paradise City en uno de sus conciertos. Por otra parte, Krist Novoselic, bajista de Nirvana, alguna vez se unió a McKagan para tocar el clásico de Guns N' Roses Sweet Child o' Mine en vivo. McKagan también tocó con su banda Loaded un éxito Cobain y su corte, Lithium. 

¿Pudo Duff Mckagan salvar a Kurt Cobain si lo hubiera invitado a su casa? Nunca lo sabremos.













viernes, 10 de diciembre de 2021

Artistas que se han caído en el escenario

 


Cuando un artista está sobre el escenario cantando o tocando un instrumento, una de las últimas cosas que pasan por su cabeza es caerse, pero los accidentes suceden y varios músicos se han pegado sus buenos tramacazos mientras entretienen a su público. Algunos no han sufrido más que un susto y un ego aporreado, mientras que otros han terminado en el hospital, no sin antes dejarnos la tan valiosa enseñanza de levantarnos siempre que nos caemos. 

Dave Grohl se cae del escenario en Suecia

El carismático líder de los Foo Fighters se encontraba en el escenario haciendo de las suyas durante un concierto en 2015 en Suecia, cuando se cayó del escenario. Tal vez por la calentura del momento no sintió mayor dolor y se dio mañas de terminar la presentación, tras la cual fue llevado al hospital, donde -tras exámenes- se determinó que había roto su pierna. Dicho accidente llevó a que el grupo cancelara varias fechas. A su regreso a los escenarios, y aún recuperándose, tuvo que sentarse en un trono diseñado especialmente para él. Este trono has sido utilizado posteriormente por otros músicos como Axl Rose.


Axl Rose saluda al piso en Colombia

Si hay alguien propenso a sufrir caídas sobre el escenario, ese es el líder de los Guns N' Roses. Su forma de correr de un lado al otro durante los conciertos lo ponen siempre en alto riesgo de una caída como la que sufrió en Bogotá en 2010, durante la presentación de la encarnación de los Guns previa al regreso de Slash y Duff Mckagan. Rose se encontraba corriendo hacia un costado del escenario cuando un resbalón lo llevó al piso. El cantante, quien de haberse caído así 20 años atrás seguramente se habría ido del escenario y habría dado por concluido el concierto, se lo tomó muy bien, incluso de río de sí mismo y siguió cantando.


James Hetfield cae en un hueco.

Otro que lastimosamente no es ajeno a los accidentes en el escenario es el cantante y guitarrista de Metallica. Después de quemarse gravemente por pirotecnia a comienzos de los 90, el siempre amable Hetfield se pegó otro susto en el escenario en 2017 en un concierto que Metallica ofrecía en Amsterdam. Mientras recorría el escenario tocando su instrumento, dio un mal paso y fue a dar a un hueco que inexplicablemente había en el piso. Después de permanecer visiblemente enojado por un breve instante, el show continuó. 


Eddie Vedder da un salto mal calculado

En un concierto de Pearl Jam en 2006 en Italia, su cantante, en medio del voltaje de la presentación, quizo saltar unos amplificadores pero se quedó corto en el salto y termino de cara contra el piso. La escena quedó inmortalizada en el DVD Immagine in Cornice. 


Steven Tyler se "desaparece" del escenario

El cantante de Aerosmith es conocido por su inconfundible voz e inmenso despliegue físico en sus conciertos. En una presentación del grupo de Boston en 2009 en Estados Unidos, Tyler estaba haciendo uno de sus típicos bailes sobre el escenario, cuando sorpresivamente desapareció del mismo y al piso fue a dar. El show no pudo seguir, pues el cantante tuvo que ser trasladado al hospital, donde tuvo que ser hospitalizado por heridas en su cabeza y cuello. 
















miércoles, 3 de noviembre de 2021

Lulu: 10 años del disco más confuso de Metallica

 


Desde mediados de los 90 Metallica no ha sido ajeno a las controversias y a las decisiones cuestionables. Que se cortaron el pelo, que ya no hacen metal, que se vendieron, que ya no tienen pinta de metaleros, que hicieron un disco sin solos (St. Anger), que se fue Jason Newsted, que hicieron un álbum con una orquesta sinfónica, etc, etc, etc, zzzz, zzzz, zzzzzz.......

Pero la movida del grupo de San Francisco que más ha levantado cejas y ha hecho que muchos se rasquen la cabeza se llama Lulu, álbum lanzado en 2011 junto a Lou Reed. Cuando se hizo el anuncio, muchos pensaron (me incluyo) que se trataba de algún tipo de broma. Lastimosamente (para la inmensa mayoría) la noticia era real: las leyendas del thrash metal se juntarían con quien es considerado como el padre del rock independiente. ¿qué podría salir mal al juntar a dos artistas icónicos en un mismo álbum? Bueno, mucho.

Nada tenía sentido. Los mundos musicales en los que Reed y Metallica tienen sus aventuras sónicas son absolutamente distintos, y no supieron encontrarse a mitad de camino, en un lugar que fuera lo suficientemente coherente para ambos. Todos los integrantes de Metallica se oyen totalmente confundidos, casi cómo sin saber dónde están ni para dónde van, en especial James Hetfield, quien intenta con todo su esfuerzo de hacer que letras como "I am the table (yo soy la mesa)", de la canción The View, suenen convincentes y se ajusten a su estilo. Por su parte, Lou Reed, acostumbrado a tener un apoyo musical menos estridente, no se sabe si está hablando, cantando, o haciendo ambas a la vez. Su voz, ¡sorpresa!, no suena bien junto a la furia de Metallica. 

Sin embargo, es precisamente Reed quien salió mejor librado de este Frankestein sonoro. Nadie lo culpó a él por el fallido experimento. Todo el peso de la crítica se lo llevaron Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett, y Robert Trujillo. A propósito de la crítica, esta fue todo menos benévola con Lulu. Algunas publicaciones, como el caso de Pitchfork, le dieron al lanzamiento un puntaje de 1 sobre 10, señalando que el disco es "extremadamente audaz, pero su resultado es agotadoramente tedioso". Chuck Klosterman, analista de cultura pop, dijo que el álbum suena "como si los Red Hot Chili Peppers hicieran versiones acústicas para Starbucks de las 12 peores canciones de Primus". Los integrantes del grupo, ocasionalmente celebran los aniversarios de Lulu de manera jocosa, publicando cosas como "hoy es el aniversario de su disco favorito".

Tal vez en algún aniversario el disco por fin tenga sentido y podamos valorarlo, pero ese no ha sido el caso en sus primeros 10 años. ¿Quizás en el aniversario 20?






miércoles, 4 de agosto de 2021

Cuando Joey Jordison fue el baterista de Metallica por una noche

 



El pasado 26 de junio, Joey Jordison, baterista fundador de la banda de metal Slipknot, falleció mientras dormía. Varios artistas del mundo del heavy metal le rindieron homenaje, entre ellos Metallica, para quienes se convirtió en el héroe del día cuando tomó el lugar de Lars Ulrich en la fecha del grupo en el festival Download en Inglaterra. 

Sin entrar en mayores detalles, Ulrich dijo después del festival que su ausencia simplemente se debió a agotamiento tras meses de gira y a un episodio de salud mientras iba en un avión, algo que prefirió chequear con un médico. Metallica estaba en problemas, no tenían baterista y su concierto estaba cerca. James Hetfield, tuvo una gran idea: echar mano de los bateristas que estaban cerca. Por aquel entonces, los gigantes del thrash y Slipknot estaban de gira, así que el cantante y guitarrista de Metallica decidió hacerle la propuesta formalmente a Jordison. 

En entrevista con Talk Music, el entonces baterista de Slipknot señaló que "justo cuando me bajé del escenario después de nuestro set en Download, apenas me quité la máscara alguien me dijo que James Hetfield necesitaba hablar conmigo", agregando además que Hetfield le dijo que "Lars no puede estar en el concierto, ¿puedes reemplazarlo?. Jordison inmediatamente dijo que sí, impulsado por su amor por Metallica. 

Tomando el lugar de Ulrich, también estuvieron Dave Lombardo (Slayer) y Flemming Larsen, el técnico de batería de Metallica, pero fue Jordison quien realmente se puso el overol, tocando en 8 de las 11 canciones del set. 






viernes, 4 de junio de 2021

25 años atrás Metallica da un salto generacional con Load


Para 1996, el panorama musical era muy diferente al   que Metallica se había acostumbrado en los 80. El metal ya no era tan popular, tampoco lo era tocar multiples acordes a la velocidad de un rayo. La llegada de los 90 lo había cambiado todo, y bandas como Iron Maiden, Slayer, Megadeth ya no reinaban. Lo alternativo, liderado por el grunge de grupos como Nirvana, Pearl Jam, Alice in Chains, y Soundgarden mandaba la parada.

El cuarteto de San Francisco notó eso y siguió alejándose del thrash metal que lo había catapultado al estrellato en la anterior década. Atrás quedaron las canciones épicas estilo Master of Puppets, o las estridentes como Whiplash. Era hora de intentar algo nuevo, de sonar diferente y verse diferente. En entrevista de 1997, James Hetfield señaló que para aquel entonces hacer música rápida "no nos emocionaba más". 

Dicho desencanto por la música veloz quedó plasmado en las 14 canciones de Load, las cuales suenan más al rock alternativo de la época que al heavy metal de los 80. Con tintes de blues, rock alternativo e incluso algo de country, Metallica dejó a todo el mundo con la boca abierta. Algunos valoraron su nueva dirección y los riesgos tomados. Otros, los puristas del metal, detestaron cada segundo del álbum, dándole el rótulo de "traidores vendidos" al grupo. Por si fuera poco, los cuatro integrantes de la banda decidieron cortarse el pelo, pintar sus uñas de negro, usar maquillaje, y cambiar su manera de vestir, tal como se evidencia en las fotos del disco, sobre todo en la contraportada, en la cual posan con una pinta que se acerca más a la de un grupo de salsa que de metal.

Load es sin duda uno de los discos más odiados de toda la discografía de Metallica, prácticamente con todos los que hicieron desde ese momento, especialmente St. Anger y Lulu, la colaboración con Lou Reed. Sin embargo, un cuarto de siglo después de su lanzamiento, es fácil entender lo que la banda quería hacer con el cambio de sonido: ganar la aprobación de una nueva generación de fans, a la cual no le interesaba el metal, pero sí el rock duro y alternativo.

¿Podemos culparlos por querer dar un salto generacional?




lunes, 6 de julio de 2020

La conexión entre Ennio Morricone y Metallica


Tras el fallecimiento del famoso compositor italiano Ennio Morricone a los 91 años de edad, vale la pena recordar cómo influyó en uno de los grupos de rock y metal más exitosos de la historia. Si bien Morricone se dedicó a componer música para películas (más de 500, según los registros), su influencia es aquella de los grandes artistas: trasciende fronteras musicales. A tal punto que llegó a influenciar a Metallica.

Era el año 1983 cuando el grupo de San Francisco daba los primeros pasos en su carrera. Desde entonces el grupo se caracterizaba por la potencia de sus presentaciones en vivo y la adrenalina y desenfado sonoro de su repertorio. Pero antes de iniciar sus conciertos, los liderados por James Hetfield y Lars Ulrich calentaban el ambiente poniendo en los altavoces Ecstasy of Gold, pieza escrita por Morricone para la película The Good, The Bad and the Ugly. Hasta el día de hoy, dicha composición da inicio a cada concierto de Metallica. Cada vez que las lucen se apagan y el rugir de los fans se hace sentir, la ostentosa e imponente melodía ruge a la par. Después de un par de minutos, el grupo toma enciende el escenario con la potencia de su música. 

Si bien todos los artistas usan algún tipo de antesala a su salida a escena, la de Metallica tiene que ser la mejor. No son muchas las melodías que generan ese nivel de gloria y grandeza, mientras generan un ambiente perfecto para que algo enorme suceda. Ecstasy of Gold se convirtió en una insignia en la historia del cuarteto estadounidense, sí, pero la composición ha sido usada en otros eventos de magna importancia. En la final del Mundial Rusia 2018, justo antes de que Francia y Croacia saltaran a la cancha, por los altavoces del estadio la canción hacía de las suyas, generando la tensión y voltaje para un evento de este nivel. 

En cuanto se supo de la muerte del compositor italiano, Metallica le rindió tributo a través de su cuenta de Twitter: 


En 2007 el álbum tributo We All Love Ennio Morricone salió al mercado, en este, varios artistas rindieron homenaje al artista, entre ellos Metallica, quienes grabaron una versión fiel a su estilo de Ecstasy of Gold, la cual el grupo solo ha tocado en vivo una vez: julio 28 de 2009 durante su presentación en Dinamarca. 













miércoles, 20 de mayo de 2020

Axl Rose contra el mundo parte 2


En la parte dos de Axl Rose contra el mundo, el talentoso pero incendiario cantante se mete en el ring con músicos, excompañeros y periodistas, y sin ahorrar en insultos los pone contra las cuerdas.

Axl Rose contra Scott Weiland y Velvet Revolver

A comienzos del nuevo milenio, Slash y Duff Mckagan volvieron a juntarse para formar Velvet Revolver junto a Scott Weiland, quien por aquel entonces anda libre tras la separación de Stone Temple Pilots. A pesar de no querer saber nada de ellos, cuando Axl se enteró no dudo un instante en atacarlos, acusando a Duff de no tener carácter y tildar de "fraude" a Weiland, quien no se aguantó las ganas y respondió a Rose: "Él es un hombrecito asustado que alguna vez pensó ser rey, pero desafortunadamente, este rey sin corte no es más que un recuerdo". 



Axl Rose contra Bob Guccione Jr

En el álbum Use Your Illusion II Guns N' Roses lanzó una canción bomba en respuesta a la negatividad de la prensa- Get in the Ring- en la que insultaban a varios miembros de los medios de comunicación con nombre propio. Quien llevó la peor parte fue Bob Guccione Jr, de la revista Spin, a quien Axl le dedicó esta cariñosa línea: "Bob Guccione Jr. de Spin, qué, estás bravo porque tu papá consigue más vaginas que tú". El papá de Guccione Jr. era el fundador de la revista para adultos Penthouse. El periodista aceptó el reto de Axl, pero ,quizás para fortuna del cantante, este nunca se dio, pues Guccione Jr. era experto en karate.


Axl Rose vs Metallica y Montreal

En 1992 los dos grupos de rock más grandes del momento juntaron fuerzas (y egos) para hacer una gira por Norteamérica. En la parada en Montreal, Canada, Metallica actuó como "telonero". Durante la canción Fade to Black, James Hetfield se confundió sobre en qué parte del escenario debería estar parado para evitar ser alcanzado por la pólvora. Para su infortunio, estaba parado prácticamente encima de la pirotecnia, se quemó y tuvo que ser llevado de emergencia al hospital. Guns N' Roses tenía la misión de salvar la noche y contentar al público, pero tras un rato nomás y debido a los problemas de sonido y afirmando sentir molestias en su garganta, Axl decidió acabar el concierto prematuramente, generando la rabia de las masas, las cuales crearon todo tipo de caos y disturbios en las ciudad. 



Axl Rose contra Kurt Cobain, Nirvana y Courtney Love

A comienzos de los 90 el grunge comenzaba a asomar la cabeza para convertirse en una amenaza para el reinado de Guns N' Roses. Según cuenta la leyenda, en 1992 Axl le preguntó a Kurt Cobain si Nirvana estaría dispuesto a ser telonero de Guns, a lo cual Kurt dio su negativa. En los premios MTV de ese mismo año, ambas bandas estaban presentes en la ceremonia y hubo todo tipo de roces durante el evento, tanto ante cámaras como tras de las mismas. En un incidente en camerinos, Courtney Love, viuda de Cobain, le preguntó a Rose si quería ser el padrino de Frances Bean, hija de la pareja. Axl, naturalmente, no aceptó, además de pedir a Cobain que hiciera que esa "perra" se callara. 

Por otra parte, Dave Grohl -baterista de Nirvana- tomó el micrófono para saludar a Axl al final de la explosiva presentación del trío, mientras Cobain arrojaba su guitarra contra los amplificadores y el bajista Krist Novoselic se tomaba la cabeza tras lanzar su instrumento al aire y ser golpeado por el mismo al caer. Según cuentan quienes estaban en el backstage, Axl estaba esperando al grupo para preguntarles qué era lo que estaban diciendo. 



Axl Rose contra Slash

Un recuento de las algunas de las peleas más memorables de Axl no sería completo si no incluyera algo sobre lo que parecía ser un interminable conflicto con Slash. Después de que el guitarrista dejara las filas de la banda en 1996,  el cantante le lanzó todo tipo de indirectas e insultos a través de los medios, pero quizás el más bajo fue cuando dijo que Slash es "un cáncer que es mejor remover y prevenir", añadiendo también que alguno de los dos iba a morir antes de que hubiera una reunión. Aún hoy no son claros los motivos del roce entre ambos, pero para felicidad de nosotros, sus fans, en 2015 limaron asperezas y nos dieron la enorme emoción de verlos de nuevo sobre un escenario. 



Axl Rose contra San Luis

Durante un concierto en 1991 en la ciudad estadounidense, en medio de una canción Axl vio a un hombre en el público tomándoles fotos. Al cantante no le gustó en lo más mínimo y comenzó a pedir a gritos a los miembros de seguridad y de logística que pararan al hombre y quitaran su cámara. Al ver que eso no sucedió, Axl mismo se lanzó al público, repartió varios puños, volvió al escenario y dijo: "gracias a la porquería de seguridad, me voy a casa", para irse del lugar, no sin antes lanzar el micrófono al piso. Un momento tan irreal, que roza con lo cómico. 


















jueves, 2 de mayo de 2019

Metallica y Su Primera Visita a Colombia


Un 2 de mayo de 1999 el cuarteto de San Francisco se presentaba por primera vez en territorio colombiano. El número de asistente nunca lo he tenido claro. Algunos dicen que hubo 30.000 almas en el Parque Simón Bolívar, otros dicen que fueron 90.000. Lo que sí sé es que ha sido uno de los conciertos más apoteósicos que se han visto en el país.  

Por aquel entonces la imagen del país era muy negativa. 20 años después no es difícil ver cómo hemos cambiado como sociedad. Nos falta, pero ahí vamos. Que Metallica viniera era algo que parecía nunca iba a suceder. Yo estaba en la universidad y recuerdo ir caminando a mi apartamento cuando en una camioneta sonaba una canción del grupo, Turn the Page, y el DJ interrumpió para anunciar algo. No pude oír bien, pues seguí caminando y alejándome del vehículo. Pero en cuanto llegué a casa mi mamá me dio la noticia. No lo podía creer. Uno de mis grupos favoritos iba a venir. ¿A Colombia? Era increíble, pues por estas tierras no pasaba nadie. O bueno, todos pasaban derecho en su camino a Argentina, Chile o Brasil. Colombia era una ruleta rusa y ningún artista quería tener problemas con la precaria seguridad del país. El panorama de conciertos aquí era tan pobre, que el último gran concierto había sido Def Leppard en 1997. Antes de ellos Elton John y Bon Jovi estuvieron en 1995. INXS en 1994 y Guns N´Roses en 1992. 

La venta de boletas fue un caos. No había orden alguno y a estas se podía acceder acercándose a unas cuantas distiendas y rezar para que aún hubiera existencias. Yo estuve el día que salieron a la venta desde las 6am haciendo una fila interminable, todo para llegar a la puerta de la tienda a las 4pm y que un tipo que trabajaba ahí dijera "las boletas de platino (la mejor localidad) se acabaron. De pronto mañana llegan". Yo pensé: "mierda. No puedo quedarme sin ver a estos tipos". ¿Qué hice? Fácil. Capar clase otra vez al día siguiente para ir a otra tienda. Fui con un amigo. No había casi nadie haciendo fila, pues el rumor era que ya las boletas de platino estaban agotadas, pero no era así y pudimos comprar las nuestras. Mi felicidad era indescriptible. Al salir de la tienda me monté en un bus con la boleta en el bolsillo, todo el tiempo tocándola y protegiéndola como si se tratara de mi vida, y -de cierta forma- se trataba de mi vida. (continúa después de la foto)


Dos meses después por fin llegó el gran día. La entrada al concierto fue un desorden total. Muy a la colombiana. Gente corriendo, saltándose barreras de seguridad, colándose, etc. Confieso haber saltado por encima de un policía que estaba en el piso cuando la multitud salió a correr para ganarse unos puestos en la fila y estar más cerca al escenario. La logística era tan deplorable que la fila pasaba por encima de un puente peatonal. ¡Un puente peatonal sosteniendo a varios cientos de personas! Por si fuera poco, cuando estábamos en el puente por los parlantes tuvieron la brillante idea de poner One. En la parte pesada de la canción todo el mundo comenzó a saltar y el puente a sacudirse como un edificio en un terremoto japonés. Pensé que el puente se iba a caer y me iba a tocar ver a Metallica desde el cielo. Finalmente pudimos entrar y ver a la Pestilencia, cuota colombiano en el concierto, par después ver a Fanny Mickey (gran impulsora de la cultura en Colombia) decir algo así como "¿Están listos para Metallico?". Sí, ¡Metallico! Los chiflidos y otras muestras de gaminada chibchombiana no se hicieron esperar.  


A las 7:20 de la noche y recién bajados del avión (así de mala era la imagen del país que el grupo no quiso quedarse más tiempo del necesario) Metallica subió al escenario para patear el trasero de todos los allí presentes. Pogos, saltadera, gritos y mucho calor fueron los protagonistas del concierto, y -por supuesto- el brutal setlist que James Hatfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Jason Newsted nos ofrecieron. Un hermoso paseo por toda su discografía. Finalizado el evento y con una sensación de júbilo inmortal y agotamiento extremo volví a casa con el alma llena y el sueño cumplido. Al día siguiente tenía clase de 7am, pero no pude ir. No había una zona de mi cuerpo que no estuviera azotada por el dolor y la exigencia física que representa un concierto de Metallica. Mi cuello seguía doliendo de tanto headbanging una semana después. si bien Metallica ha venido varias veces después de esa ocasión (¿4, 5? Ya perdí la cuenta), esta  siempre será sin duda la más memorable. 






miércoles, 5 de junio de 2013

Metallica: Una Década de St. Anger



Hace exactamente 10 años salió al mercado el octavo álbum de Metallica: St. Anger. Un disco que casi no sale. Un disco que, a decir verdad, no debió salir. Las sesiones de grabación de St. Anger fueron realmente tormentosas, una novela. No, en serio. Posterior al lanzamiento del disco, el grupo lanzó la novela disfrazada de documental Some Kind of Monster, la cual muestra abiertamente lo disfuncional que era el grupo por aquellos días. Ver esa novela -perdón, documental- da pena ajena. Los cuatro integrantes de Metallica con un psicólogo/niñera pegado a ellos las 24 horas del día tratando de evitar que peleen y que entienda las razones de sus rabietas. Ni hablar de la escena en la que Dave Mustaine –exintegrante de la banda y líder de Megadeth- llora junto a Lars Ulrich (baterista del grupo) al recordar lo que fue su salida del grupo a comienzos de los 80. Pena ajena. Pero bueno, Some Kind of Monster no es el tema que nos concierne, realmente. Si quieren, véanlo. Aunque recomiendo que no lo hagan.

El 5 de junio de 2003, Metallica terminaba la espera de millones de fans sedientos de música nueva. El ultimo disco de material original, ReLoad, había salido en 1997. Ya era hora de algo nuevo. La expectativa era enorme. Sobre todo porque con sus dos álbumes anteriores, el cuarteto de San Francisco había bajado el volúmen y velocidad de sus canciones. Los días de thrash habían quedado atrás, muy atrás. Sin embargo, según Ulrich, las canciones del disco eran pesadas y llenas de mucho metal. Seguidores alrededor del mundo se ilusionaron enormemente, esperando algo que sonara similar a Master of Puppets. Pero no fue así, y la desilusión no fue cualquier cosa.

Primer sencillo del disco: St. Anger. Más de 7 minutos de Hetfield cantando (terriblemente desafinado, a propósito) y exorcisando sus demonios, acompañado de una producción terrible, un bajista improvisado (Bob Rock –también productor del álbum- quien tuvo que llenar el vacío dejado por Jason Newsted unos años atrás), una batería que sonaba como tarros de galletas, y –tal vez lo que más ofendió a los fans- cero solos de guitarras. Esa, mis queridos lectores, es la base sobre la cual gira el disco. Once canciones en las que queda clarísimo que la química escaseaba en el grupo. Si quieren saber cómo suena una banda cuyos cimientos están apunto de colapsar, oigan este disco. Para muchos, el peor de Metallica. Lo que se nos vendió como un álbum del más puro y clásico metal, fue más bien uno de nü metal, sonido que estaba de moda por esos días. No en vano, Metallica salió de gira con Limp Bizkit, KoRn y Deftones, algunos de los representantes de dicho subgénero.

Hay discos que no son comprendidos en el momento en que salen, pero el tiempo los convierte en joyas ocultas de la música. Una década ha pasado del lanzamiento de St. Anger, y ese no es su caso. Quién sabe, tal vez en 2023 su status sea diferente.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Metallica? Lou Reed? WTF!?!



Hace un par de meses leí la noticia de que Metallica y Lou Reed estaban poniendo toques finales a un disco en conjunto. Pensé que era una broma. Sin embargo, y tras consultar varias fuentes, confirmé la veracidad de la información. Aún así, no podía creer que dos artistas tan diferentes juntaran fuerzas. Los responsables de la masificación del Metal por un lado, el padre del Indie por el otro. Uno de los cuatro grandes del Thrash con el líder The Velvet Underground, grupo pionero del Art Rock que Pink Floyd haría grande en la década de los 70. Mundos absolutamente paralelos.

Se preguntará usted de dónde nació la idea para crear esta masa musicalmente amorfa. En 2009, el Rock and Roll Hall of Fame celebró sus 25 años con una serie de conciertos. Metallica y Lou Reed tocaron a dúo. En los camerinos de dicho evento la idea comenzó a gestarse, idea que era algo diferente a lo que terminó siendo. Lo que inicialmente quería Lou Reed era que Metallica grabara-sin él- algunas canciones que había escrito y que nunca había lanzado. Entre esas canciones había varias compuestas para una obra teatral llamada Lulu, la cual estaba inspirada en dos obras del alemán Frank Wedekind. Lulu, precisamente, es el nombre del producto final, el cual fue lanzado el 1 de noviembre en Estados Unidos y el 31 de octubre en el resto del mundo.


No es un disco nada fácil de oír por varias razones. La primera, y que de alguna forma ya planteé al comienzo del artículo, radica en lo diferentes que son los artistas involucrados. Si Metallica hubiera hecho un álbum con Ozzy Osbourne o Lemmy Kilmister, sería perfectamente coherente. Si Lou Reed hubiera hecho lo propio con The Killers –banda con la que ya ha trabajado- o Interpol, seguramente habría funcionado muy bien. La segunda razón es el tiempo de duración de las canciones y las características musicales de las mismas. Mistress Dread, por ejemplo, es una muestra clara y contundente de la furia “thrashera” de Metallica con Lou Reed hablando. Sí, hablando. Oigan la canción y traten de imaginar cómo se vería en vivo. Sencillamente no lo imagino, sería un momento casi cómico.


 Las 10 canciones suenan como si Metallica hubiera compuesto música a una colección de poemas escritos por Reed. De esas 10 canciones, siete duran más de seis minutos, siendo Cheat On Me (11:26) y Junior Dad (19:29) las más largas, por no decir insoportables. Los momentos más interesantes del álbum son aquellos en los que Reed no habla y la interpretación instrumental de Metallica manda la parada. Ocasionalmente James Hetfield, cantante y guitarrista de Metallica, adorna brevemente las canciones con su voz, pero no por mucho tiempo ni en muchas canciones. Lulu es una colección de canciones en las que Hetfield, Ulrich, Trujillo y Hammett hacen de banda de apoyo, algo similar a lo que hizo Pearl Jam con Neil Young en los 90 para el proyecto conocido como Mirrorball.

Fans de ambos lados no están muy contentos, sobre todo los de Metallica, quienes han clasificado al disco como “Basura” y “Porquería”, e incluso han amenazado de muerte a Lou Reed. Para oír este disco hay que armarse de tiempo y paciencia y, sobre todo, entender que este no es el nuevo álbum de Metallica ni la nueva dirección del cuarteto. Respiren, no se van a dedicar a ponerle música a poemas ni a obras teatrales. Es simplemente un experimento y, como tal, puede ser exitoso o un fracaso. Si no les gusta lo experimental, lo denso y extraño, Lulu no es para ustedes. Sin embargo, y como siempre, no pretendo ser la “última palabra” sobre ningún tema musical. Por ende recomiendo que juzguen ustedes si el disco es una abominación musical o una joya preciosa: http://www.loureedmetallica.com/listen-to-lulu.php

viernes, 12 de agosto de 2011

EL ÁLBUM QUE CAMBIÓ A METALLICA


1991 fue un año inolvidable para el Rock. Artistas como Nirvana, Red Hot Chili Peppers y Guns N´ Roses lanzaron álbumes esenciales para la historia del género, pero tal vez uno de los más relevantes e influyentes es el disco auto titulado de Metallica, mejor conocido por sus fans como The Black Album, el cual salió hoy hace 20 años y sigue tan vigente y fresco como siempre. 

Producido por Bob Rock junto a James Hetfield (cantante y guitarrista) y Lars Ulrich (baterista), sus 12 canciones representaron un cambio radical en el sonido de la banda, así como la apertura de la misma al mainstream, algo que alienó a unos cuantos y atrajo a miles alrededor del mundo. Canciones como Enter Sandman, The Unforgiven y Nothing Else Matters son consideradas como algunas de las más emblemáticas de la discografía de la banda y, por supuesto, de este disco, el cual -al menos en mi concepto-, es prácticamente perfecto, la docena de canciones que lo componen, todas tenían la suficiente calidad para ser sencillos.


 Si usted hace parte de ese grupo de fans alienados por la música del álbum, muy seguramente esté en total desacuerdo con el anterior párrafo. Lo entiendo, sin duda haber conocido a Metallica a través discos “Thrasheros” como Kill ´Em All y Master of Puppets para pasar a los sonidos más refinados del disco en cuestión tuvo que ser algo traumático. En mi caso, el ahora mítico Álbum Negro fue mi primer contacto con el grupo, por ende ya podrá imaginarse el aprecio que tengo hacia este.

The Black Album fue el primer número 1 en la historia de la banda, alcanzando la cima de los charts en 10 países y con 22 millones de copias vendidas en todo el globo, además de haber sido certificado por la RIAA como disco de platino. Sin embargo no todo fue color de rosa, el proceso de grabación fue negro, tan negro como el nombre del disco y su portada. Según cuenta Bob Rock, la tensión en el estudio llegó a un punto tan alto que las peleas entre los integrantes no se hicieron esperar, sobre todo entre Hetfield y Ulrich, quienes -más que intercambiar ideas para las canciones- intercambiaban todo tipo de gritos e insultos.

Los seguidores que Metallica había conseguido con sus 4 primeros álbumes se sentían traicionados, no podían creer que el grupo quitara tanto el pie del acelerador y compusiera canciones mid-tempo como Sad But True y My Friend of Misery o baladas como The Unforgiven y Nothing Else Matters, pero esa era la idea desde el momento mismo en que comenzaron a trabajar en el disco, dejar el Thrash atrás y hacer algo más melódico. ¿La inspiración? Quizá la menos esperada de todas, la entonces competencia musical del cuarteto: Mötley Crüe y su álbum Dr. Feelgood, producido por Bob Rock. James Hetfield quería hacer un álbum que sonara así y que lograra capturar la vibra de la banda tocando en vivo, consiguiendo así un sonido más sólido y al grano, lejos del formato de canciones que duraban entre 7 y 8 minutos y sí muy cerca de algo más “radial”, aunque, según Hetfield, sonar en radio no era la intención. 


En cuanto a las letras, escritas por Hetfield, estas ya no le cantaban -como en discos previos- a la guerra ni a temas místicos sino a asuntos de la vida personal del cantante como la muerte de su madre (The God That Failed) e incluso a sentimientos como el de extrañar a su novia mientras el grupo estaba de gira (Nothing Else Matters).

Tal vez este no sea el mejor disco de la banda y posiblemente lanzarlo le costó muchos fans, pero nada de lo que Metallica haya perdido fue tan grande e importante como los premios, ventas y exposición masiva que recibió, por no hablar de la madurez musical adquirida, haber grabado uno de los álbumes clásicos e imprescindibles del Rock e influir a una nueva generación de bandas como Godsmack, Avenged Sevenfold, Bullet for My Valentine, Mastodon entre muchos otros.

Los puede tildar de “Vendidos”, pero gústele o no, con The Black Álbum Metallica logró sonar como ningún grupo de Metal había sonado antes, ampliando los límites del Thrash y llevando a la escena metalera más allá de su resguardo underground y hacia un lugar más visible. ¿Había necesidad de hacerlo? ¿Era necesario que sus videos rotaran en MTV y su música en las principales emisoras? Tal vez no, puede que hoy en día rotar en dicho “canal de música” no sea el más grande de los honores, pero un grupo de las características de Metallica lo hace en medio de tanto reality y música Pop. Eso debe tener cierto valor, ¿o no? 

jueves, 4 de febrero de 2010

MIS ÁLBUMES FAVORITOS 2000-2009 PT.3

He aquí la última parte de esta humilde trilogía que no es más que la banda sonora de lo que fue para mí la década que acaba de concluir.


10. METALLICA. Death Magnetic. 2008.
A comienzos de la década, estos 4 jinetes del Metal parecían más destinados al Apocalipsis que a la salvación. Sin embargo, James Hetfield logró superar sus adicciones y el grupo, tras un intenso proceso de audiciones, encontró en Robert Trujillo a un bajista merecedor de hacer parte de uno de los grandes del thrash. Este álbum deja oír a la banda reencontrándose con un pasado más heavy y con una energía revitalizada lo suficientemente fuerte como para recuperar el trono como los dioses del metal.




9. GUNS N´ ROSES. Chinese Democracy. 2008.
Una docena de músicos, más de una década y 13 millones de dólares fueron necesarios para que Axl y su nueva versión de los Gunners lanzarán uno de los álbumes más esperados en la historia de la música. Tal vez su éxito no haya sido rotundo y en él no aparezcan aquellos que hicieron que Guns N´ Roses fuera una fuerza incontrolable en el mundo del Rock, pero lo cierto es que Axl Rose, a pesar de que su voz no suena como en sus años maravillosos, sigue siendo un cantante diferente, lleno de polémica e irreverencia, factores que el Rock N´ Roll perdió hace mucho.




8. GREEN DAY. American Idiot. 2004.
A mediados de 2003 el trío californiano comenzó a trabajar en el que sería el sucesor de Warning, pero las grabaciones de lo que habían hecho desaparecieron. En vez de volver a grabar, Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tre Cool decidieron comenzar de cero. Inspirados en The Who y motivados por la falta de ambición de los grupos de Rock del momento, el grupo inició el proceso de composición de una opera Rock. American Idiot cuenta la historia de un anti-héroe llamado Jesus of Suburbia, que odia el lugar donde vive y aquellos que lo rodean, razón por la que decide marcharse. Hasta la fecha el álbum ha vendido 14 millones de copias en todo el mundo.





7. COLDPLAY. Viva La Vida. 2008.

Cuando abrí el booklet del CD para ver y “curiosear” a través de los créditos y agradecimientos (ritual que no puede faltar al comprar un CD), una de las primeras cosas que llamó mi atención fue ver los lugares en los que el grupo inglés grabó el álbum: una panadería, un convento, una iglesia y una tienda de magia. Indudablemente la mística de dichos lugares se tradujo en ese sonido que evoca imágenes y crea paisajes mágicos en canciones como Cemeteries of London, Lovers in Japan/Reign of Love y Violet Hill. Antes de Viva La Vida, en cuya producción participó el señor Brian Eno, Chris Martin y su combo no significaban gran cosa para mí. Hoy en día los considero una potencia imparable del Rock/Pop a nivel mundial.




6. RED HOT CHILI PEPPERS. Stadium Arcadium. 2006.

Con el mayor de los respetos que merecen álbumes como BloodSugarSexMagik y Californication, este álbum doble es, al menos en mi parecer, la opera prima de los Chili. La química innegable y contagiosa del grupo, la precisión de Chad Smith en la batería, el virtuosismo de Flea en el bajo, el inconfundible estilo vocal de Anthony Kiedis y la versatilidad de John Frusciante hacen que las 28 canciones que componen el álbum sean una muestra contundente y multiplicada por 2 de todo lo que son capaces los Chili Peppers, así como una noble enseñanza de que los grupos no tienen por qué perder ambición con el paso de los años. Lastimosamente, si Frusciante no hace como el buen hijo y regresa a casa por segunda vez, Stadium Arcadium pasará a la historia como el último que grabó con el grupo.




5. THE WHITE STRIPES. Elephant. 2003.
Antes de este álbum, Jack y Megan White (que, a propósito, nunca he podido entender a si son hermanos, ex esposos o sólo amigos) gozaban de una fama más bien moderada y de cierto reconocimiento dentro de la escena underground del Rock. Todo eso cambió una vez a la radio y televisión llegó esa línea de bajo tan simple pero tan bien construída de Seven Nation Army. David Fricke (Crítico de Rolling Stone) acertó al decir que Elephant “Sería una de las mejores cosas que oirá en todo el año”, en lo que si no acertó es que el álbum, lleno de blues, melódico y muy cercano a la perfección, sería de lo mejor no sólo de 2003 sino del resto de la década. Nada que hacer, Jack White es un monstruo.




4. THE STROKES. Is This It. 2001.
Las 11 canciones de Is This It, que no alcanzan a sumar ni siquiera 40 minutos, son una demostración contundente de que menos es más. Con letras que hablan sobre la juventud urbana y una parte instrumental simple y minimalista que recuerda al Garage Rock de los años 70, Julian Casablancas y su parche lograron asegurar su lugar dentro de lo mejor de la década e inspirar un movimiento de Garage Rock Revival con grupos como los Artic Monkeys, The Libertines y los mismisimos Kings Of Leon, movimiento que marcaría el curso del resto de la década.




3. QUEENS OF THE STONE AGE. Songs For The Deaf. 2002.
Con Songs For The Deaf, el grupo californiano pasó de ser reconocido en Estados Unidos a ser un acto de talla mundial. No muchos logran con tanta precisión y maestría hacer un álbum fuerte, agresivo, oscuro, melódico y salirse con la suya, y, por si fuera poco, con un invitado especialísimo como Dave Grohl en la batería. Con este álbum, Josh Homme, cantante y guitarrista de la banda, inició su camino a convertirse, junto con Jack White, en uno de los músicos revelación de la década y de los tipos más influyentes en la escena rock.




2. U2. All That You Can’t Leave Behind. 2000.
Después de pasar una década experimentando fuertemente con sonidos electrónicos, el cuarteto irlandés decidió dejar de lado lo que muchos vieron como excesos visuales y sonoros, especialmente en álbumes como Pop (menospreciado, pero exquisito) y volver a ser de nuevo ese U2 más básico y menos ambicioso. 7 Grammys, 110 millones de dólares recaudados con el Elevation Tour y las 12 millones de copias vendidas hasta hoy, son señal inequívoca de la grandeza de un álbum que, a casi 10 años de su lanzamiento, representa todo lo que no puedo dejar atrás. Dato curioso: In A Little While, séptima canción del álbum, fue la última canción que oyó Joe Ramone (The Ramones) antes de morir.




1. RADIOHEAD. Kid A. 2000
Aún recuerdo bien cuando terminé de oír por primera vez este álbum. Lo primero que pensé fue: “¿Dónde están las guitarras?”. La respuesta: se quedaron del otro lado cuando cayó el telón del siglo XX y los de Thom Yorke hicieron borrón y cuenta nueva en su sonido, dejando muy, pero muy atrás aquello que los hizo famosos en los 90. El Rock Alternativo de sus primeros álbumes pasó a ser una mezcla de todo lo que los integrantes del grupo oían mientras componían: Jazz, Electrónica, Techno…

A pesar de ser un álbum muy complejo en sonido, imagen y letras, Kid A alcanzó la posición número 1 en Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido, Irlanda y Nueva Zelanda y, sin ahorrar palabras, es una absoluta, irrefutable, rotunda, delicada y exquisita obra de arte que no sólo es lo mejor de la década pasada sino de la historia de la música en general.