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lunes, 27 de marzo de 2023

¿Qué tal si los Conciertos Comenzaran más temprano? (opinión)


Hace unas semanas, la actriz Jamie Lee Curtis afirmó que le gustaría mucho ver a Coldplay en vivo, pero que sus conciertos, como casi todos, comienzan muy tarde. Curtis sugirió algo: conciertos matiné. Es una idea interesante, pero ¿es viable? Analicemos. 

Seamos realistas, a muchos de nosotros ya nos están alcanzando los años, y la idea de estar en un lugar diferente a nuestras viviendas o camas en horas de la noche ya no es tan atractiva como lo era antes. En mi caso, la asistencia a conciertos se ha disminuido con el paso del tiempo, pues simplemente me da física pereza hacer largas filas y estar horas y horas de pie. Recuerdo la primera vez que vi a Metallica. Era mayo de 1999. El concierto comenzaba alrededor de las 8 p.m., sin embargo, decidí llegar al lugar del mismo a las 6 a.m. Tenía 18 años y el físico para soportar 12 horas de fila y luego otras tantas de concierto. Hoy, a casi cuarto de siglo de dicho evento, no hay opción alguna de que llegue a un concierto a la misma hora en la que los gallos comienzan a cantar. De hecho, a los últimos conciertos a los que he asistido, he llegado sobre el tiempo. Hace un mes, por ejemplo, entré al concierto de Def Leppard y Mötley Crüe 10 minutos antes de que comenzara. En 2016, los Rolling Stones comenzaron a tocar cuando yo apenas estaba entrando. 

Hay quienes llegan/llegamos a los conciertos relativamente tarde ya sea por responsabilidades o por pereza de hacerlo antes. Otros, tal vez más jóvenes, lo hacen con horas y hasta días de anticipación. Incluso acampando en los predios del lugar. En el pasado, diferentes grupos hacían varias presentaciones en un solo día. En sus comienzos, los Beatles hacían unas 6 presentaciones por día, comenzando en horas de la tarde. ¿Por qué no hacer uno que otro concierto así? Pues bien, hay muchas cosas que, para bien o para mal, juegan en contra de conciertos diurnos. La primera es que serían imposibles de hacer entre semana. ¿Cuánta gente iría a un concierto un martes a la 1 p.m.? Seguramente muchos, pero no tantos como si fuera en la noche. Imagínense la cantidad de empleados pidiendo permiso para salir del trabajo temprano, y la cantidad de jefes bravos porque media oficina se quiere ir rápido al concierto de x artista. 

Por otra parte, un concierto de día, a menos que sea en un lugar cerrado, pierde un gran porcentaje de su atractivo, pues probablemente no se usarían ni luces, ni láseres, ni pirotecnia, elementos que hacen, en resumen, que un concierto sea un concierto. Si han visto presentaciones de artistas en el verano europeo, seguramente habrán notado que estas suelen comenzar cuando aún no ha caído la noche. Se ve rarísimo. Otro elemento que hace poco viable llevar acabo espectáculos en horario martiné es la venta de alcohol, la cual disminuiría fuertemente en eventos diurnos, y -si el concierto es en un bar- a los dueños del establecimiento poco les va a interesar esto. 

Si bien un concierto de día, diga usted que comience a las 7 p.m. y no a las 10 p.m. sería una belleza para quienes ya poco nos gusta trasnochar o tenemos obligaciones tempraneras el día siguiente, creo que estos nunca van a suceder y , por las razones ya expuestas, son muy poco viables. Tal vez, y esto lo he visto pasar en Colombia, algunas bandas puedan hacer dos presentaciones en un día. Una más íntima para seguidores menores de edad en horas de la tarde, y otra ,la principal, en horas de la noche. Estaría en manos de los músicos, y desde ya puedo ver a más de uno negándose a tocar dos veces en un día. ¿Ustedes creen que Mick Jagger y los Stones se le medirían a dos conciertos en un mismo día? Yo no creo. El impacto físico para el artista sería muy fuerte. 

Mi querida Jamie Lee Curtis, creo que tendremos que seguirnos poniendo la 10 e ir a los conciertos en horarios habituales. Cada vez cuesta más, sí, pero son un sacrificio/incomodidad por un rato, y el júbilo por haber visto a un artista en vivo dura toda la vida. 








 

miércoles, 22 de marzo de 2023

Artistas que han Tenido Problemas con la Altura de Bogotá

 


Bogotá es famosa por muchas cosas. El ajiaco, tamales, el clima impredecible son apenas algunas de las cosas que hacen de la capital colombiana una ciudad más que curiosa. Pero quizás una de las características más particulares de la ciudad es su altura, pues a 2.625 metros sobre el nivel del mar, es una de las capitales con más altura del mundo, lo cual causa el llamado "soroche" o mal de alturas a muchos de sus visitantes, incluyendo a los artistas que vienen a presentarse en concierto.

Esta es la lista de aquellos artistas que han sufrido por la altura bogotana.

Bruce Dickinson (Iron Maiden).

En febrero de 2007, cuando el grupo británico visitó Colombia por primera vez, Bruce Dickinson tuvo uno que otro inconveniente con los 2.625 metros de Bogotá. Su puesta en escena suele ser más bien atlética. Durante los conciertos, el cantante suele correr de un lado al otro del escenario, lo cual puede ser todo un reto cuando se está acostumbrado a alturas más benévolas. En dicho concierto, quienes estábamos cerca al escenario pudimos ser testigos de cómo Dickinson se dirigía a los costados del escenario durante los solos de guitarra para ponerse una máscara de oxígeno, cargar sus pulmones y seguir cantando y corriendo. Como el maestro que es, sacó adelante lo que terminó siendo una presentación de 10 puntos.

Miley Cyrus

En marzo de 2022, la cantante estadounidense aterrizó en Colombia para realizar un concierto en el Movistar Arena, esto después de venir de presentaciones en Chile y Argentina, países mucho más fáciles en cuanto al tema de la altura. Sus presentaciones suelen ser cargadas de energía y vigor, pero en la capital colombiana tuvo que quitar un poco el pie del acelerador, pues el soroche la estaba afectando. En un fragmento del concierto, confesó a los asistentes no sentirse muy bien: "me siento jodida en este momento, pero me quedaré todo lo que pueda, pues sé todo lo que ustedes han esperado por este show".  El concierto continuó, pero tuvo que hacer algunas canciones sentada e incluso afirmó sentir ganas de vomitar.

Sam Smith, Lady Gaga, y Katy Perry

Durante su visita para el festival Estéreo Picnic en 2019, a Sam Smith se le vio paseándose por el backstage luciendo una máscara y arrastrando una bala de oxígeno por el lugar. El mismo cantante publicó una foto en redes sociales con el comentario "vestimenta para la altura".


Por su parte, Lady Gaga también se dejó ver tras bambalinas pegada a una máscara de oxigeno durante su presentación en Bogotá en el año 2012.


Otra estrella pop que sufrió de mal de alturas fue Katy Perry cuando se presentó en Colombia en 2015. La cantante estadounidense publicó una foto en Twitter con la leyenda "cantando y bailando a más de 8.000 pies de altura. No problemo Bogotá, Colombia". 


Joe Elliott (Def Leppard)

El pasado 25 de febrero, Def Leppard y Mötley Crüe se presentaron en Bogotá en el marco de su World Tour. La mañana del concierto, todos los que teníamos entrada nos dimos un buen susto con la noticia de que Joe Elliot estaba hospitalizado en la clínica Marly por mal de alturas, como el mismo músico confirmó esa noche en el escenario, contra todo pronóstico, pues la cancelación de su presentación parecía inminente. Durante el show, Elliott agradeció a los doctores que lo atendieron. Creo que habló por todos los que disfrutamos de su impecable presentación, con todo y soroche. Días después, el grupo publicó en YouTube un video sobre su paso por Bogotá en el que contaron la experiencia de tocar en la altura capitalina, señalando lo difícil que fue y cómo pudieron sortear la altura bogotana con la ayuda del té de coca. Elliott incluso llegó a preguntarse si la altura de Bogotá no habría jugado un rol en la muerte de Taylor Hawkins un año atrás. 


Slash (Guns N' Roses)

El 11 y 12 de octubre de 2022, Guns N' Roses llenó dos veces el estadio El Campín, haciendo dos presentaciones de tres horas cada una. La novia de Slash, Meegan Hodges, publicó en Instagram una imagen de la bala de oxigeno, con el mensaje "bienvenidos a Colombia. El oxigeno listo en la habitación. El mal de alturas APESTA." Cuando Axl Rose saludó al público asistente en la primera presentación, dijo algo así como "buenas noches, malditas criaturas de altura", haciendo clara alusión a lo difícil que es tocar por estas latitudes, cosa que no se notó, pues la banda se dio mañas de hacer dos conciertos de tres horas en dos noches consecutivas. 


Sam Fogarino (Interpol)

En noviembre de 2019, Interpol visitaba Colombia por cuarta vez. En esta ocasión, se presentarían junto a Franz Ferdinand en el Movistar Arena. Lastimosamente, Sam Fogarino, baterista, no pudo lidiar con los síntomas del mal de alturas y tuvo que ser reemplazado por el técnico de batería quien, afortunadamente, se sabía las canciones. Sin embargo, y a pesar del esfuerzo de los otros integrantes de la banda, la presentación del grupo de Nueva York careció de la química habitual. 























lunes, 27 de febrero de 2023

Def Leppard y Mötley Crüe en Bogotá (opinión)

 


El pasado sábado 25 de febrero hubo dos eventos en Bogotá. Uno de reggaeton, y otro de rock. Ambos relativamente cerca. En uno, los artistas que se presentaron no tenían músicos sobre el escenario, solo bailarines. Mientras que en el otro, el de Def Leppard y Mötley Crüe, los músicos la sudaban sobre el escenario, entregándose a su instrumento en un show lleno de energía y ejecutado de forma orgánica, con Rick Allen, baterista de Def Leppard, haciendo un emotivo e inspirador solo de batería...con un solo brazo. Rock 1-Reggaeton 0. Suficiente de hablar de reggaeton, ya me están dando náuseas. 

La última vez que Def Leppard estuvo en Colombia fue en 1997, y -de no ser por la pandemia- habrían regresado mucho antes. Por su parte, Mötley Crüe debutaba en el país. Como telonero de ambas bandas estaba Kraken, sí, sin Elkin Ramírez. Con el respeto que se merecen, no tuve ninguna intención de verlos, pues ese Kraken ya no es Kraken. Por ende, llegué a las instalaciones del parque Simón Bolívar 30 minutos antes del inicio de Def Leppard. Después de una fila larga pero rápida, en la que un personaje vendía "¡pepas, hierba, perico!", ingresé en sano juicio a la plaza de eventos del parque, que ya estaba a 10 minutos de recibir a la banda británica, como lo indicaba una cuenta regresiva en las pantallas del escenario. Cuando faltaban 10 segundos, varios de los presentes gritaban "10! 9! 8! 7! 6! 5!" casi como cuando uno espera la llegada de un nuevo año. En cuanto el conteo llegó a cero, las pantallas decían "take off!", señalando que era hora de que la presentación de Def Leppard despegará. 

La curiosidad era enorme por ver en qué estado se encontraba el cantante Joe Elliott, pues en horas de la mañana se confirmó la noticia de que estaba hospitalizado en la clínica Marly de Bogotá. Se temió lo peor. La cancelación de la presentación de su banda parecía inminente. Peor aún, se temía por su vida, ya que la clínica había dado las tenebrosas palabras "pronóstico reservado" para referirse a la salud del cantante. Después de lo sucedido con Taylor Hawkins el año pasado en la capital, el trauma nos llevó a creer en que eso podría volver a pasar exactamente 11 meses después. Pero ahí estaba Joe Elliott, parado en el centro del escenario como si no hubiera pasado la noche en el hospital siendo tratado por mal de alturas. Si bien el set de la banda fue un par de canciones más corto (con las dolorosas omisiones de Foolin' y Promises), Elliott estuvo impecable. Creo que yo estaba en peor estado. No desafinó una sola vez ni se le vio ahogado. El resto de la banda lo acompañó de forma impecable. demostrando con cada canción del repertorio, que son una máquina de hacer éxitos. Uno de los momentos más especiales de su show fue la pieza instrumental Switch 625, en la que el baterista Rick Allen, quien perdió un brazo en los 80, lo dio absolutamente todo. Pegándole a la batería como si nada. Potente y enérgico. Para completar, al final de esta canción, como si no hubiera ya demostrado que es un genio y una inspiración, nos regaló un breve solo de batería. ¡Un tipo con un solo brazo haciendo un solo de batería! Es de los más conmovedor que he visto no solo en un concierto sino en la vida. continúa después del video. 

9:55 p.m. se acercaba el otro plato fuerte de la noche: Mötley Crüe. el grupo de Nikki Sixx, Tommy Lee, y Vince Neil tenía la difícil tarea de mantener el fuego que sus colegas habían encendido sobre el escenario antes de ellos, además de no dejar caer el ánimo de un público que ya había dejado un porcentaje no menor de su energía. Con todos los himnos fiesteros que tienen los Crüe, era absolutamente imposible que el concierto se viniera abajo. Tal vez les costó un poco entrar en calor y compenetrarse con el público, pero en cuanto lo hicieron, su concierto fue candela pura. Al igual que Def Leppard, también demostraron que son una especie de rocola de éxitos. Wild Side, Shout at the Devil, Girls, Girls, Girls, Kickstart my Heart, entre muchas otras, pusieron a saltar, bailar, y gritar al Simón Bolívar, siendo Home Sweet Home uno de los puntos más altos de la noche, canción que puso a cantar a grito herido a todo el lugar y que le sacó una que otra lágrima a Nikki Sixx, quien -tras finalizar la presentación- subió un video en Instragram casi llorando y hablando de la enorme emoción que sintió tras tocar en Bogotá. 

Tommy Lee siendo Tommy Lee, ese personaje desparpajado y genuinamente rebelde, en un momento se dirigió al público para pedirle a las asistentes que mostraran sus pechos, a los que un puñado accedió para el deleite de los allí presentes. Vince Neil, quien ha luchado muchísimo con su voz y con las letras en los últimos años, dio una presentación más que digna. Se nota que se puso en la tarea de prepararse lo mejor posible. A priori, el factor que generaba más intriga de la presentación de Mötley Crüe era John 5, guitarrista que llegó a la banda para reemplazar en vivo a Mick Mars, quien decidió dejar los escenarios por problemas de salud. Cuando Mars anunció su retiro de las giras, tuve una leve decepción, pues su estilo de tocar y su pinta oscura y lúgubre son increíblemente cool, pero no tenía la menor duda de que su reemplazo la iba a romper. Así fue. En solo una ocasión recordé que Mick Mars no estaba en el escenario. Lo que perdieron con la partida de Mars, lo ganaron con la presencia vampirezca y voltaje de John 5, por no hablar de que el tipo toca todas las canciones con una precisión que da miedo. A pesar de haber tenido problemas técnicos en las primeras canciones (durante Live Wire su guitarra dejó de sonar) demostró que es el hombre correcto para llenar tan grandes zapatos. 

A pesar de los clásicos problemas de logística (filas que no son fila y que parecen no terminar, por ejemplo) y de sonido (tal vez el Simón Bolívar no es el mejor lugar para conciertos), y ni mencionar el tremendo susto que nos dio Joe Elliott, Def Leppard y Mötley Crüe -a pesar del paso del tiempo- tienen una energía envidiable (los tipos parecen de 20) y nos regalaron un 3 horas de las más hermosas que ha visto el país en materia de rock en los últimos años. 











miércoles, 1 de junio de 2022

Def Leppard y su récord Guinness

 


Para entrar al selecto (y extraño) grupo de quienes tienen un récord Guinness hay que hacer algo supremamente exótico o tener una característica física inusual. Las uñas más largas del mundo, la piel que más se estira, o tener la lengua más larga (no, no es la de Gene Simmons), le han abierto las puertas de la historia a unos cuantos. En 1995, Def Leppard se preparaba para lanzar su disco de grandes éxitos, y para celebrar su lanzamiento decidieron hacer algo muy especial: hacer tres conciertos acústicos en tres continentes diferentes en 24 horas. 

Su primera parada fue en Marruecos, donde se presentaron en una cueva en la ciudad de Tangier. El segundo concierto del quinteto británico tuvo lugar en un club en Londres, para el cual no solo tocaron varios de sus éxitos sino que hicieron covers de David Bowie y los Rolling Stones. El tercer y último show fue en Vancouver, Canadá. 

Según Joe Elliott, cantante del grupo, el público en las tres presentaciones fue bastante especial, pero quizás el que más lo sorprendió fue el canadiense, del cual señaló que "fue asombroso. Era como la Beatlemanía. La gente estaba pogueando, ¡pogueando! En un concierto acústico". Con respecto a la posibilidad de volver a hacerlo, el vocalista dijo que no habría opción alguna, pues -entre otras cosas- no durmió en 24 horas: "¿Lo haríamos otra vez? Por supuesto que no".



miércoles, 8 de septiembre de 2021

John Deacon: de bajista de Queen a recluso


Tras la muerte de Freddie Mercury, Queen encontró una manera de que el show siguiera adelante, aunque solo con Brian May y Roger Taylor. El bajista de la agrupación, John Deacon, decidió que había tenido suficiente y que sin Mercury, ya nada tenía sentido. "No tiene sentido seguir. Es imposible reemplazar a Freddie", comentó el bajista después de la muerte de su compañero. 

Los tres integrantes sobrevivientes de Queen tocaron juntos en apenas dos ocasiones más. El 20 de abril de 1992 en el concierto tributo a Freddie Mercury, en el cual participaron artistas como George Michael, Def Leppard, Metallica, Guns N' Roses, entre otros, y el 17 de enero de 1997 en Paris, en la apertura del Bejart Ballet, ocasión en la que interpretaron The Show Must Go On, con Elton John en la voz. En octubre de ese mismo año, Deacon grabó la última canción de dicha alineación de Queen: No-One but You (Only the Good Die Young). 

Deacon se retiró por completo de la música, prefiriendo vivir una vida normal y lejos de las luces junto a su esposa, con quien contrajo matrimonio en 1975 y tuvo seis hijos. Después de colgar el bajo, el antiguo integrante de Queen no da entrevistas ni está involucrado en nada que tenga que ver con la banda, ni siquiera asistió a la inducción de Queen al Rock and Roll Hall of Fame. A pesar de ello, dio su aprobación para que se llevara a cabo Bohemian Rhapsody, película enfocada en la historia del cuarteto. 

Lastimosamente para quienes nos gustaría ver a Queen con los tres integrantes, los chances de que eso pase parecen casi nulos, pues según Brian May no existe contacto alguno entre ellos: "No nos mantenemos en contacto. Él no quiere. Quiere ser privado y estar en su propio universo. Él nunca nos contacta". 

Si bien John Deacon está totalmente distanciado de la industria del entretenimiento y de cualquier tipo de vida social, en ocasiones se le puede ver caminando por las calles de Londres y amablemente firmando autógrafos.







 

jueves, 2 de mayo de 2019

Metallica y Su Primera Visita a Colombia


Un 2 de mayo de 1999 el cuarteto de San Francisco se presentaba por primera vez en territorio colombiano. El número de asistente nunca lo he tenido claro. Algunos dicen que hubo 30.000 almas en el Parque Simón Bolívar, otros dicen que fueron 90.000. Lo que sí sé es que ha sido uno de los conciertos más apoteósicos que se han visto en el país.  

Por aquel entonces la imagen del país era muy negativa. 20 años después no es difícil ver cómo hemos cambiado como sociedad. Nos falta, pero ahí vamos. Que Metallica viniera era algo que parecía nunca iba a suceder. Yo estaba en la universidad y recuerdo ir caminando a mi apartamento cuando en una camioneta sonaba una canción del grupo, Turn the Page, y el DJ interrumpió para anunciar algo. No pude oír bien, pues seguí caminando y alejándome del vehículo. Pero en cuanto llegué a casa mi mamá me dio la noticia. No lo podía creer. Uno de mis grupos favoritos iba a venir. ¿A Colombia? Era increíble, pues por estas tierras no pasaba nadie. O bueno, todos pasaban derecho en su camino a Argentina, Chile o Brasil. Colombia era una ruleta rusa y ningún artista quería tener problemas con la precaria seguridad del país. El panorama de conciertos aquí era tan pobre, que el último gran concierto había sido Def Leppard en 1997. Antes de ellos Elton John y Bon Jovi estuvieron en 1995. INXS en 1994 y Guns N´Roses en 1992. 

La venta de boletas fue un caos. No había orden alguno y a estas se podía acceder acercándose a unas cuantas distiendas y rezar para que aún hubiera existencias. Yo estuve el día que salieron a la venta desde las 6am haciendo una fila interminable, todo para llegar a la puerta de la tienda a las 4pm y que un tipo que trabajaba ahí dijera "las boletas de platino (la mejor localidad) se acabaron. De pronto mañana llegan". Yo pensé: "mierda. No puedo quedarme sin ver a estos tipos". ¿Qué hice? Fácil. Capar clase otra vez al día siguiente para ir a otra tienda. Fui con un amigo. No había casi nadie haciendo fila, pues el rumor era que ya las boletas de platino estaban agotadas, pero no era así y pudimos comprar las nuestras. Mi felicidad era indescriptible. Al salir de la tienda me monté en un bus con la boleta en el bolsillo, todo el tiempo tocándola y protegiéndola como si se tratara de mi vida, y -de cierta forma- se trataba de mi vida. (continúa después de la foto)


Dos meses después por fin llegó el gran día. La entrada al concierto fue un desorden total. Muy a la colombiana. Gente corriendo, saltándose barreras de seguridad, colándose, etc. Confieso haber saltado por encima de un policía que estaba en el piso cuando la multitud salió a correr para ganarse unos puestos en la fila y estar más cerca al escenario. La logística era tan deplorable que la fila pasaba por encima de un puente peatonal. ¡Un puente peatonal sosteniendo a varios cientos de personas! Por si fuera poco, cuando estábamos en el puente por los parlantes tuvieron la brillante idea de poner One. En la parte pesada de la canción todo el mundo comenzó a saltar y el puente a sacudirse como un edificio en un terremoto japonés. Pensé que el puente se iba a caer y me iba a tocar ver a Metallica desde el cielo. Finalmente pudimos entrar y ver a la Pestilencia, cuota colombiano en el concierto, par después ver a Fanny Mickey (gran impulsora de la cultura en Colombia) decir algo así como "¿Están listos para Metallico?". Sí, ¡Metallico! Los chiflidos y otras muestras de gaminada chibchombiana no se hicieron esperar.  


A las 7:20 de la noche y recién bajados del avión (así de mala era la imagen del país que el grupo no quiso quedarse más tiempo del necesario) Metallica subió al escenario para patear el trasero de todos los allí presentes. Pogos, saltadera, gritos y mucho calor fueron los protagonistas del concierto, y -por supuesto- el brutal setlist que James Hatfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Jason Newsted nos ofrecieron. Un hermoso paseo por toda su discografía. Finalizado el evento y con una sensación de júbilo inmortal y agotamiento extremo volví a casa con el alma llena y el sueño cumplido. Al día siguiente tenía clase de 7am, pero no pude ir. No había una zona de mi cuerpo que no estuviera azotada por el dolor y la exigencia física que representa un concierto de Metallica. Mi cuello seguía doliendo de tanto headbanging una semana después. si bien Metallica ha venido varias veces después de esa ocasión (¿4, 5? Ya perdí la cuenta), esta  siempre será sin duda la más memorable.