viernes, 12 de agosto de 2011

EL ÁLBUM QUE CAMBIÓ A METALLICA


1991 fue un año inolvidable para el Rock. Artistas como Nirvana, Red Hot Chili Peppers y Guns N´ Roses lanzaron álbumes esenciales para la historia del género, pero tal vez uno de los más relevantes e influyentes es el disco auto titulado de Metallica, mejor conocido por sus fans como The Black Album, el cual salió hoy hace 20 años y sigue tan vigente y fresco como siempre. 

Producido por Bob Rock junto a James Hetfield (cantante y guitarrista) y Lars Ulrich (baterista), sus 12 canciones representaron un cambio radical en el sonido de la banda, así como la apertura de la misma al mainstream, algo que alienó a unos cuantos y atrajo a miles alrededor del mundo. Canciones como Enter Sandman, The Unforgiven y Nothing Else Matters son consideradas como algunas de las más emblemáticas de la discografía de la banda y, por supuesto, de este disco, el cual -al menos en mi concepto-, es prácticamente perfecto, la docena de canciones que lo componen, todas tenían la suficiente calidad para ser sencillos.


 Si usted hace parte de ese grupo de fans alienados por la música del álbum, muy seguramente esté en total desacuerdo con el anterior párrafo. Lo entiendo, sin duda haber conocido a Metallica a través discos “Thrasheros” como Kill ´Em All y Master of Puppets para pasar a los sonidos más refinados del disco en cuestión tuvo que ser algo traumático. En mi caso, el ahora mítico Álbum Negro fue mi primer contacto con el grupo, por ende ya podrá imaginarse el aprecio que tengo hacia este.

The Black Album fue el primer número 1 en la historia de la banda, alcanzando la cima de los charts en 10 países y con 22 millones de copias vendidas en todo el globo, además de haber sido certificado por la RIAA como disco de platino. Sin embargo no todo fue color de rosa, el proceso de grabación fue negro, tan negro como el nombre del disco y su portada. Según cuenta Bob Rock, la tensión en el estudio llegó a un punto tan alto que las peleas entre los integrantes no se hicieron esperar, sobre todo entre Hetfield y Ulrich, quienes -más que intercambiar ideas para las canciones- intercambiaban todo tipo de gritos e insultos.

Los seguidores que Metallica había conseguido con sus 4 primeros álbumes se sentían traicionados, no podían creer que el grupo quitara tanto el pie del acelerador y compusiera canciones mid-tempo como Sad But True y My Friend of Misery o baladas como The Unforgiven y Nothing Else Matters, pero esa era la idea desde el momento mismo en que comenzaron a trabajar en el disco, dejar el Thrash atrás y hacer algo más melódico. ¿La inspiración? Quizá la menos esperada de todas, la entonces competencia musical del cuarteto: Mötley Crüe y su álbum Dr. Feelgood, producido por Bob Rock. James Hetfield quería hacer un álbum que sonara así y que lograra capturar la vibra de la banda tocando en vivo, consiguiendo así un sonido más sólido y al grano, lejos del formato de canciones que duraban entre 7 y 8 minutos y sí muy cerca de algo más “radial”, aunque, según Hetfield, sonar en radio no era la intención. 


En cuanto a las letras, escritas por Hetfield, estas ya no le cantaban -como en discos previos- a la guerra ni a temas místicos sino a asuntos de la vida personal del cantante como la muerte de su madre (The God That Failed) e incluso a sentimientos como el de extrañar a su novia mientras el grupo estaba de gira (Nothing Else Matters).

Tal vez este no sea el mejor disco de la banda y posiblemente lanzarlo le costó muchos fans, pero nada de lo que Metallica haya perdido fue tan grande e importante como los premios, ventas y exposición masiva que recibió, por no hablar de la madurez musical adquirida, haber grabado uno de los álbumes clásicos e imprescindibles del Rock e influir a una nueva generación de bandas como Godsmack, Avenged Sevenfold, Bullet for My Valentine, Mastodon entre muchos otros.

Los puede tildar de “Vendidos”, pero gústele o no, con The Black Álbum Metallica logró sonar como ningún grupo de Metal había sonado antes, ampliando los límites del Thrash y llevando a la escena metalera más allá de su resguardo underground y hacia un lugar más visible. ¿Había necesidad de hacerlo? ¿Era necesario que sus videos rotaran en MTV y su música en las principales emisoras? Tal vez no, puede que hoy en día rotar en dicho “canal de música” no sea el más grande de los honores, pero un grupo de las características de Metallica lo hace en medio de tanto reality y música Pop. Eso debe tener cierto valor, ¿o no? 

lunes, 1 de agosto de 2011

DEL GRUNGE AL UKELELE


Pensar en Eddie Vedder es pensar en una lista interminable de cualidades, calificativos y datos históricos como dios del Grunge, voltaje y 20 años al frente de una de las más importantes bandas de Rock: Pearl Jam. Sin embargo, hay que añadir algo a esa lista: ukelele. Sí, se lee extraño. Suena aún más extraño, créanme.

Recientemente Vedder lanzó Ukulele Songs, su segundo álbum solista, una aventura sónica en la que nos lleva por un universo musical más bien bizarro para oídos educados con Jeremy, Animal o Alive. Los gritos, energía desenfrenada y guitarras distorsionadas dieron paso al intenso barítono de Vedder, el cual es guiado por simples, pero dulces e hipnóticas melodías que provienen de su ukelele. “Se lo tenía bien guardado”, podrá decir quien no esté del todo familiarizado con la discografía de Pearl Jam, pero la verdad es que en uno de los álbumes del grupo, Binaural, este ícono del Rock de los 90 ya había usado este exótico instrumento en una de sus canciones. Tal vez fue ese el momento en que nació la idea para este proyecto.

Poner las palabras “ukelele” y “Rock” en la misma oración no es muy común, pero si revisamos la historia, la unión entre estos dos mundos no es tan reciente como parece, ya que otros rockeros como Brian May, George Harrison, Jimi Hendrix y Neil Young, conocido como “El padrino del Grunge” y principal influencia de Vedder, se acercaron a este instrumento mientras aprendían a tocar guitarra, y, ya como músicos profesionales, en sus grabaciones y conciertos.

El álbum abre con una nueva versión de “Can´t Keep”, original de Pearl Jam, una jugada inteligente con miras a que quienes conocen la historia musical de Vedder no se sientan del todo alienados con este experimento sonoro en el que decidió incursionar el cantante. Una vez concluyen los casi 3 minutos que dura dicha canción, comienza lo realmente interesante aunque, al menos en mi experiencia, también lo más difícil de digerir, pues no es mucho lo que se puede hacer con un ukelele, así como tampoco es mucho lo que se puede hacer con este para lograr canciones diversas y atractivas. Sin embargo, Vedder lo consigue magistralmente con tracks que llenan el alma con su contenido lírico y simpleza musical: Without You, Sleeping by Myself, Goodbye y Longing to Belong son los puntos más fuertes del disco.


Ukulele Songs cuenta también con una serie de covers como More Than You Know, Tonight You Belong to Me, canción en la que participa la cantante Cat Powers, y Dream a Little Dream of me, cuya interpretación original es atribuida a Wilbur Schwandt y Fabian Andre, pero que hicieron famosa artistas como Ella Fitzgerald y The Mammas and The Pappas. En este álbum, la profunda voz de Vedder y sus letras llenas de melancolía e introspección se funden con los sonidos del ukelele para formar una amalgama que, después de unas cuantas horas cara a cara con las 16 canciones del disco, hacen de este un experimento exitoso y en el que es inevitable sentir el deseo de pararse y aplaudir. Vedder ha hecho lo que ningún cantante ha hecho antes: hacer que 34 minutos de ukelele sean soportables y que este pequeño instrumento de apenas cuatro cuerdas pueda lograr tanta grandeza musical.


Si usted es, como dicen por ahí, “rockero de pura cepa” y no está seguro de que pueda soportar algo más de media hora de música que gira en torno a un instrumento exótico, le cuento que, como rockero de pura cepa, he disfrutado este álbum tanto como aquellos que me ponen a hacer headbanging y me antojan de meterme en un buen pogo. Desde que el disco llegó a mis manos, he cambiado el air guitar por el air ukulele. 10 puntos para Ukulele Songs.