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miércoles, 26 de abril de 2023

¿Estamos ante un renacer del nü metal?


Hace un par décadas, el nü metal era lo que dominaba la escena, al menos del rock. Aquel subgénero del metal (o el rock) con sonidos estridentes y beats de rap y hip hop acompañados de, en muchas ocasiones, un rapero. Los puristas del metal lo detestaron, tachándolo de basura y acusándolo de no ser metal verdadero. Si tenían razón o no, tal vez nunca lo sepamos. Lo que sí es seguro es que artistas como Korn, Limp Bizkit, Rage Against the Machine, Kid Rock, Linkin Park, Deftones, entre otros, lideraban esta escena, la cual comenzó a perder fuerza después de la segunda mitad de la primera década de los 2000. Sin embargo, 20 años después de su apogeo, el nü metal, para bien o para mal, podría estar de regreso.

A comienzos de los 2000, era casi una obligación ver a Fred Durst con su cachucha roja volteada y sus pantalones y camisetas dos tallas más grandes. El tipo se convirtió en el abanderado del nü metal y en uno de los favoritos de MTV. Una generación de adolescentes rebeldes e inconformes encontraron en él y el subgénero una voz para ventilar sus frustraciones y ,como dice una de las canciones de Limp Bizkit, romper todo, casi que literalmente. Incluso grupos de otras generaciones se contagiaron del movimiento. Metallica, por ejemplo, salió de gira con Linkin Park, Deftones, Korn, Kid Rock, y Limp Bizkit, además de lanzar un disco, St. Anger, que tenía momentos que sonaban sospechosamente a lo nü metal. Pero un buen día el fuego de esta tendencia musical se comenzó a apagar, dando paso a muchas otras cosas como el garage rock revival y el indie rock

A pesar de que los 15 minutos de fama del nü metal pasaron hace décadas, muchos de sus representantes siguen activos, lanzando música nueva y girando por el mundo. Tal vez eso esté generando un renovado interés en el sonido, pues una estadística reciente de búsquedas de Google así lo demuestra. (continúa después de la  gráfica)


Si analizamos la gráfica, veremos cómo al comienzo de la misma (hacia le año 2004, cuando Google comenzó a analizar estadísticas de búsquedas) el interés por el nü metal estaba en su máximo pico, para posteriormente empezar su declive, apenas con algunos muy leves intentos de recuperación. Al final de la gráfica (año 2023) la curva ha ascendido e incluso superado el tope máximo inicial. Traducción: el nü metal está generando de nuevo gran interés en las personas, las cuales se están acercando al motor de búsqueda para indagar con respecto al subgénero. ¿Por qué? esa es la pregunta del millón. Puede ser por que los representantes del nü metal han estado activos recientemente, o quizás su música hizo parte de alguna banda sonora o sonó en algún programa de televisión, o las generaciones actuales se cansaron de la música plástica de hoy y andan en busca de algo que los satisfaga, o están siguiendo sus impulsos de rabia y rebeldía juvenil, encontrando refugio en esta tendencia sonora. 

Cualquiera que sea la razón, me alegra que el nü metal tenga un renacer, pues siempre he apreciado su energía y cojones. Y sí, no es metal en su estado más puro. No es Judas Priest, ni Black Sabbath, ni Iron Maiden, ni nunca lo será, pero seguro es mejor que la música desechable y ultraprocesada que llaman reggaeton. 








 

martes, 29 de diciembre de 2020

Mis álbumes favoritos de 2020

 


Para haber sido un año tan horrible y desastroso, tuvo muy buena música. Al menos con eso nos podemos quedar de este pesado e intratable 2020 que está, gracia a Dios, llegando a su fin. Para ser sincero, este año no tenía muchas ganas de hacer este top de mis álbumes favoritos, pero tomé impulso y decidí no dejar que 2020 acabara con una tradición que llevo haciendo por 10 años. Con ustedes mis discos favoritos de este año, sin ningún orden en particular. A todos les deseo lo mejor para 2021, paz, amor, salud, todo lo que este año nos quitó o se negó a darnos. ¡A la mierda 2020!

*las opiniones expresadas a continuación son, bueno, opiniones de la apreciación de quien escribe, pero se aceptan reclamos y observaciones dentro del marco del respeto y sano debate. 

The Strokes- The New Abnormal


Si hay un grupo que trabaja lento y se toma muuuucho tiempo entre álbumes, ese es The Strokes. Siete largos años tuvieron que pasar para que el grupo estadounidense lanzara su sexto larga duración. Por momentos, parecía que la banda estaba más cerca de disolverse que de hacer nuevo material. Afortunadamente para todos, ese no fue el caso y, por el contrario, nos complacieron con una colección de canciones muy maduras y enfocadas. 

AC/DC- Power Up


Otro grupo que parecía estar más cerca del colapso que de otra cosa. Gracias a los dioses del rock el grupo australiano liderado por Angus Young supo sortear las muchas dificultades que tuvieron en los últimos años, entre ellas los problemas auditivos de Brian Johnson, y nos regalaron su álbum número 17, una colección de 12 canciones en las que suenan frescos y con su clásica, inagotable y adictiva fórmula. 

Chris Cornell- No One Sings Like You Anymore, Vol. 1


La frase que da nombre al álbum, tomada de el clásico de Soundgarden Black Hole Sun, cobra todo el sentido del mundo al oír el disco, una colección de covers de artistas como John Lennon, Prince, Janis Joplin, entre otros. Quizás el momento en que la voz de Cornell brilla más es en su versión de Patience, canción que Guns N' Roses hiciera famosa a finales de los 80. Chris Cornell es el regalo que sigue dando, incluso desde el más allá. 

Muzz- Muzz


De Nueva York llega este trío integrado por Josh Kauffman, Matt Barrick, y Paul Banks, este último conocido por su trabajo como cantante y guitarrista de Interpol. Este combo de amigos comenzó a hacer cosas junto desde 2015, pero fue apenas en 2019 que se pusieron serios y comenzaron a grabar. El resultado es este autotitulado álbum, una nueva joya del rock independiente que nos da un hermoso paseo por territorios de post-punk y folk.

Armored Saint- Punching the Sky


Siempre he tenido mucho aprecio por la capacidad vocal de John Bush desde sus días en Anthrax. Tan bueno es, que en algún momento en los 80 Metallica consideró reclutarlo como cantante para que James Hetfield se concentrara solo en la guitarra (de los miles de "yeah!" que nos hubiéramos perdido). En el nuevo álbum del veterano grupo de metal estadounidense, su voz sobresale como siempre. Potente y melódica a la vez. En cuanto a la música, las canciones del LP nos muestran a un grupo que, a pesar de ser un clásico del género, se niega a evolucionar y explorar cosas nuevas. 

Ozzy Osbourne- Ordinary Man


¿Quién mejor que el mismísimo Príncipe de las Tinieblas para ponerle algo de luz a un año tan oscuro? Ozzy, quien no se veía grabando un nuevo álbum, no solo lo hizo sino que también resultó ser uno tremendamente bueno. Si bien no cuenta con Zakk Wylde, quizás el guitarrista con quien mejor le ha ido desde los 90, tiene a su lado una banda con la que no se puede fallar: Chad Smith en la batería, Duff McKagan en el bajo. Por si fuera poco, invitados ilustres como Slash y Elton John engalanan algunas de las canciones. 

Deftones- Ohms


Si la ley de Ohms habla sobre la transmisión de corriente, este álbum, el noveno del grupo estadounidense no podría tener un mejor nombre, pues sus canciones son de alto voltaje. Ohms es todo lo que Deftones nos enseñó a amar de ellos: los riffs pesados y distorsionados, melodías crudas y oscuras, y la voz de Chino Moreno que puede lograr cosas que van desde poner los pelos de punta a quien la oye, hasta exorcizar nuestros demonios internos con la potencia de sus gritos.

Pearl Jam- Gigaton


Es cierto que Eddie Vedder y su corte ya perdieron el voltaje noventero y que parecen más oficinistas que las estrellas de rock que son, pero continúan haciendo buena música y negándose a permanecer estancado en la nostalgia grunge. Dicho esto, su álbum 11 suena muy bien condensado y maduro, con pizcas de rock estridente, baladas, y una alta dosis de experimentación, sobre todo en canciones como Dance of the Clairvoyants, en la cual la banda de Seattle coquetea con sonidos electrónicos mezclados disco, tal vez la canción más experimental del catálogo del grupo, lo cual demuestra que Pearl Jam, a diferencia del perro viejo, sí aprende nuevos trucos. 

Marilyn Manson- WE ARE CHAOS


Más de una década y varios álbumes han pasado desde que Marilyn Manson sonó así de maduro y melódico. Con este disco, el undécimo en su carrera, logra un matrimonio perfecto entre lo oscuro e íntimo -sobre todo en las letras- con lo pesado, estridente y melódico. Producido por el mismo Manson en conjunto con Shooter Jennings, más conocido por su influencia en el mundo de la música country, dan como resultado una muy interesante amalgama de lo mejor de los mundos a los que ambos músicos pertenecen: la sensibilidad melódica de Jennings con el factor shock  de Manson. 

The Killers- Imploding the Mirage


En el primer álbum de estudio desde Wonderful Wonderful de 2017, el primero sin el guitarrista Dave Keuning- quien decidió tomarse un descanso indefinido de la banda-, el grupo de Las Vegas recupera mucho del brillo de sus dos primeros álbumes. Guiados por la melódica voz de Brandon Flowers y a través de sus clásicas letras introspectivas, los Killers nos dan 10 canciones que, sin sonar como una fórmula usada o gastada, recuerdan a aquellas canciones de coros grandes de álbumes como Hot Fuss y Sam's Town. 









































jueves, 3 de diciembre de 2020

Recordando a Scott Weiland


Hace un par de semanas, quizás algo más, me dio por ver videos de Stone Temple Pilots en vivo, y me encontré con una presentación en 2001 de Plush y Trippin on a Hole in a Paper Heart. En cuanto terminó, puse en los comentarios del video que si fuera profesor de música, aquella sería una de las cosas que le mostraría a mis estudiantes en la materia de Manejo del Escenario y del Público 101. La puesta en escena de Weiland era tan impecable como arrolladora. El tipo parecía un huracán, un demonio. Entendía todo. Hacía todo bien. Muy afinado, algo que falla en la gran mayoría de cantantes cuando se presentan en vivo. Tenía la pinta, las movidas de Mick Jagger con el mojo de Jim Morrison y la voz de David Bowie. Se acercaba al público. Hacía sentir a los asistentes al concierto como parte vital del mismo. Si Weiland fuera clavadista, y yo juez, el cartel que sacaría 10. 

Se preguntará, ¿por qué carajos este tipo habla de Scott Weiland así como de la nada? Pues bien, no es tan fortuito este texto, ya que quien fuera cantante de los Stone Temple Pilots y Velvet Revolver dejó el plano físico un día como hoy hace 5 años. Me pareció un número redondo para celebrar su legado. No quisiera sonar como un viejito de mediana edad (aunque efectivamente soy un viejito de mediana edad), al que todo lo pasado le parece mejor, pero vocalistas e interpretes como él ya no se dan. Los reto a que piensen en alguien como él que haya salido a escena en los últimos 10 años. Si lo encuentran, con gusto debatimos. Weiland fue parte crucial del éxito de Stone Temple Pilots. Éxito que lo puso en el radar de Slash, Matt Sorum y Duff Mckagan, exintegrantes de Guns N' Roses quienes vieron en él al frontman perfecto para Velvet Revolver, por no hablar de otro súpergrupo para el cual prestó sus servicios: Art of Anarchy. Tan bueno y camaleónico era, algo que le heredo a Bowie, que le alcanzó la voz para grabar un álbum de canciones de Navidad. 

Era, además, muy respetado por sus colegas, tanto así que artistas como Sheryl Crow, Deftones, Limp Bizkit, entre otros, colaboraron con él. Lastimosamente, su talento es otro de los tantos que se vieron cortados por el monstruo de las drogas, pero su legado es tan grande que hoy, un lustro después de su partida, seguimos recordando y cantando sus canciones. 







 

lunes, 17 de septiembre de 2018

Placeres Culposos Musicales


Cuando tenía 11 tiernos años mi tío puso en mis manos mi primer disco de rock anglo: Use Your Illusion I de Guns N´Roses, desde entonces soy un roquero consumado. Sin embargo cada cierto tiempo aparece una canción de otro género que llama mi atención y me pone a cantar con ojos cerrados e incluso hasta a bailar. Las siguientes son algunas de esas canciones que logran ese efecto en mi. Con ustedes: mis placeres pulposos musicales. Y ustedes, ¿qué placeres pulposos tienen?

Wham! Careless Whisper 
La única razón por la cual considero esta canción un placer culposo es porque musicalmente se sale de mi zona de confort y por la forma en que la radio abusó de ella hasta el punto de convertirla en un cliché ochentero. De resto no me importa que lo sepa el mundo: ¡George Michael es el puto amo!


Backstreet Boys- Show me the Meaning of Being Lonely

Cuando este sencillo fue lanzado yo estaba en modo adolescente roquero rebelde. Tenía el pelo hasta los hombros y me vestía como si fuera integrante de los Deftones. Para mí esta boy band representaba casi todo lo que detestaba en la música: coreografías sin sentido, cursilería romántica, y el hecho de que ninguno de sus integrantes tocara un instrumento. Pero los años fueron pasando y me volví más tolerante en muchos sentidos, incluido el musical. Hoy por hoy oigo esta canción de forma frecuente y hasta la pongo en mis reuniones festivas. 


Kanye West- Runaway 

Después de Donald Trump creo que Kanye West es la persona más detestable del universo. Todo sobre él me da nauseas: su cara, actitud, ropa, y ni hablar de su sobrevalorada y famosa por nada esposa. Seguramente cuando me gustó Runaway, de su álbum My Beautiful Dark Twisted Fantasy, aún no sabía ni quién estaba detrás de la canción. Hay algo sumamente pegajoso en Runaway, tal vez sea ese simple pero hermoso piano, o el sentimiento nostálgico de la canción en contraste con su letra picante, tal vez eso sea lo bueno de la canción, que no puedo descifrarla. 



Drake- Hotline Bling

Está canción tuvo un éxito importante a pesar de que su video -objeto de todo tipo de parodias- y su letra fueron bastante criticados. Siempre he creído que el rap y el hip hop son géneros muy pobres, pero esta canción tiene algo de otras canciones que aprecio mucho como la versión de Kingston Town de UB40 y Rock with You de Michael Jackson: se pueden bailar pero también sirven para relajarse y dormir. 



Justin Timberlake- Cry me a River

Aquí hubiera podido poner varias canciones de NSYNC, pero me decidí por esta canción de la carrera solista de Timberlake. ¿Qué quieren que les diga? El tipo me parece un artista talentoso, y esta canción- una oda al dolor tras su ruptura con Britney Spears- me ha puesto la piel de gallina varias veces, ¿y qué? 







miércoles, 5 de junio de 2013

Metallica: Una Década de St. Anger



Hace exactamente 10 años salió al mercado el octavo álbum de Metallica: St. Anger. Un disco que casi no sale. Un disco que, a decir verdad, no debió salir. Las sesiones de grabación de St. Anger fueron realmente tormentosas, una novela. No, en serio. Posterior al lanzamiento del disco, el grupo lanzó la novela disfrazada de documental Some Kind of Monster, la cual muestra abiertamente lo disfuncional que era el grupo por aquellos días. Ver esa novela -perdón, documental- da pena ajena. Los cuatro integrantes de Metallica con un psicólogo/niñera pegado a ellos las 24 horas del día tratando de evitar que peleen y que entienda las razones de sus rabietas. Ni hablar de la escena en la que Dave Mustaine –exintegrante de la banda y líder de Megadeth- llora junto a Lars Ulrich (baterista del grupo) al recordar lo que fue su salida del grupo a comienzos de los 80. Pena ajena. Pero bueno, Some Kind of Monster no es el tema que nos concierne, realmente. Si quieren, véanlo. Aunque recomiendo que no lo hagan.

El 5 de junio de 2003, Metallica terminaba la espera de millones de fans sedientos de música nueva. El ultimo disco de material original, ReLoad, había salido en 1997. Ya era hora de algo nuevo. La expectativa era enorme. Sobre todo porque con sus dos álbumes anteriores, el cuarteto de San Francisco había bajado el volúmen y velocidad de sus canciones. Los días de thrash habían quedado atrás, muy atrás. Sin embargo, según Ulrich, las canciones del disco eran pesadas y llenas de mucho metal. Seguidores alrededor del mundo se ilusionaron enormemente, esperando algo que sonara similar a Master of Puppets. Pero no fue así, y la desilusión no fue cualquier cosa.

Primer sencillo del disco: St. Anger. Más de 7 minutos de Hetfield cantando (terriblemente desafinado, a propósito) y exorcisando sus demonios, acompañado de una producción terrible, un bajista improvisado (Bob Rock –también productor del álbum- quien tuvo que llenar el vacío dejado por Jason Newsted unos años atrás), una batería que sonaba como tarros de galletas, y –tal vez lo que más ofendió a los fans- cero solos de guitarras. Esa, mis queridos lectores, es la base sobre la cual gira el disco. Once canciones en las que queda clarísimo que la química escaseaba en el grupo. Si quieren saber cómo suena una banda cuyos cimientos están apunto de colapsar, oigan este disco. Para muchos, el peor de Metallica. Lo que se nos vendió como un álbum del más puro y clásico metal, fue más bien uno de nü metal, sonido que estaba de moda por esos días. No en vano, Metallica salió de gira con Limp Bizkit, KoRn y Deftones, algunos de los representantes de dicho subgénero.

Hay discos que no son comprendidos en el momento en que salen, pero el tiempo los convierte en joyas ocultas de la música. Una década ha pasado del lanzamiento de St. Anger, y ese no es su caso. Quién sabe, tal vez en 2023 su status sea diferente.