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martes, 22 de julio de 2025

In Memoriam: Ozzy Osbourne

El metal quedó huérfano. 

No hay mucho que uno pueda decir sobre el legado de Ozzy Osbourne que no se haya dicho una y mil veces, pero digámoslo todo una vez más: pionero como pocos. Icónico como tan solo unos cuantos. Maestro de la reinvención. Visionario. Leyenda. Dueño de una silla en la mesa en la que se sientan Lennon, McCartney, Hendrix, Eddie Van Halen, Freddie Mercury, Michael Jackson. Si pensamos en artistas que hayan reinventado su carrera con tanto éxito después de dejar su banda, Ozzy es uno de los pocos casos que vienen a la mente. 

A finales de los 70 dejó de ser el cantante de Black Sabbath, y a comienzos de los 80 lanzó su carrera como solista. Y qué señora carrera. Tan grande fue, que cuesta saber si le fue mejor como líder de un grupo o en solitario. En ambas etapas no hizo sino llenarnos de clásicos y canciones memorables. Por si fuera poco, en su periodo solista catapultó la carrera a varios músicos que hoy por hoy son lo que son porque Ozzy les dio la patadita de la buena suerte. Zakk Wylde, Jake E. Lee, Motley Crue, y ni hablar de Randy Rhoads quien, de no ser porque se nos fue muy joven, habría estado sin duda como candidato al mejor guitarrista de la historia. Su aporte al crecimiento del heavy metal no fue solo por medio de su propia arte, pues también creó el Ozzfest, festival que sirvió como una vitrina dorada para los artistas. 

Si alguien no lo seguía por su música, seguro lo hacía por su paso por el mundo de lo realities en The Osbournes, programa en el que mostraba su lado familiar mientras nos dejaba ver lo irreverente y ocurrente que era. 

Esta mañana, por alguna razón cósmica incomprensible, me dio por escuchar Changes, de Black Sabbath. Horas después se anunció la muerte de Ozzy. Tal vez, sin saberlo pero intuyendo su partida, le estaba haciendo un homenaje mientras volaba de regreso a casa. Fue una gran fortuna ver a Black Sabbath en vivo en 2013 y poguear mientras tocaban Paranoid. 

Descansa en paz, Ozzy, el meta, el arte, la cultura te deben todo y más.ç







martes, 8 de julio de 2025

Las leyendas del rock se nos están apagando (Opinión)

 


El sábado pasado, mientras seguía el concierto Back to the Beginning en el que Ozzy Osbourne se despedía de la música rodeado una lista interminable de luminarias del rock y el metal, me fue inevitable pensar que todas nuestras leyendas se están comenzando a apagar. Algunos ya se nos fueron, y se nos fueron muy jóvenes, otros se los está llevando la edad y el paso inevitable del tiempo. Ozzy decidió retirarse básicamente porque su cuerpo ya no le da para los rigores del mundo del entretenimiento. Imagínense lo que debe ser viajar por el mundo y estar en un escenario por alrededor de dos horas con Parkinson y problemas de columna. 

La apoteósica despedida de Ozzy es una señal tan grande como pueda haber del comienzo del fin de una serie de leyendas que, como él, rondan los 80 o ya son octogenarios y su energía para este estilo de vida y requerimientos de la misma ya se comienza a agotar. Paul McCartney, Ringo Starr, los Rolling Stones, AC/DC, Jimmy Page, Robert Plant, John Paul Jones, entre otros, siguen vigentes y activos, pero ¿cuánto les puede quedar? Sí, Mick Jagger se mueve sobre el escenario más que músicos décadas menores que él, pero ya tuvo su buen susto de salud con los problemas cardiacos que tuvo hace algunos años. Los Stones no parecen tener planes de parar, pero en cualquier momento pueden cambiar de parecer y retirarse. Lo mismo aplica para todos los músicos anteriormente mencionados.

Cuantos estos monstruos de la música se vayan, ¿qué será de nosotros y quién nos podrá defender? Afortunadamente detrás de ellos hay una serie de artistas que aún son relativamente jóvenes y que tienen, sobre el papel, un rato más para hacer ruido: Guns N´ Roses, Metallica, Iron Maiden, por nombrar solo algunos. El problema es también qué pasará después de ellos. Porque, si bien siempre han surgido muy buenos músicos y artistas, la verdad es que las generaciones más modernas y nuevas no tienen la mística de antaño. Además, la escena del espectáculo actual no da para la creación de estrellas y leyendas de verdad. Todas estás figuras del pop son pseudo estrellas. Mercadeo. Ni hablemos de los pseudo músicos del reggaeton. Una vergüenza. Hoy en día la escena solo permite artistas de medio pelo. En muchos casos ni componen sus letras o música, mucho menos saben tocar un instrumento. Hoy todo es efímero, pegan una canción por casi que literalmente dos segundos y ya, eso es todo. Hablando de Black Sabbath, su ilustre álbum Paranoid salió en 1970, y les aseguro que en alguna emisora o en el Spotify de alguien hoy suena alguna de sus canciones. De hecho, antes de escribir esto me dio por escuchar Changes, de su álbum Vol. 4. (A propósito, ¿vieron cómo Yungblud la sacó del estadio con su interpretación de esta canción en el concierto de despedida de Black Sabbath?) Hay canciones de otros géneros que fueron lanzadas hace apenas unos años y ya a nadie le interesan. Ejemplo: Despacito, de Luis Fonsi. 

Aprovechemos a las leyendas que aún nos quedan, pues algún día ya no estarán. Aprovechémosles así ya no sean lo mismo, así ya no canten o toquen como antes. Algún día las vamos a extrañar y desearíamos tenerlas así sea en su peor versión. ¡Larga vida a Ozzy, Black Sabbath y al rock y metal! 




miércoles, 18 de marzo de 2020

Canciones Para Quedarse en Casa


El mundo pasa por días muy difíciles. Nuestra tranquilidad está siendo puesta a prueba como nunca. Sin embargo, entre más fuerte la situación, nosotros debemos ser igual o más fuertes. Fuertes no significa no sentir miedo o evitar llorar, fuertes quiere decir tomar medidas, ser juiciosos, aceptar las emociones que tengamos. No es hora de ponernos a jugar ni de ser rebeldes o ciegos ante esta nueva realidad. Este momento pasará, seguro, pero debemos actuar ya para que pase más rápido. Lavemonos las manos al menos cada dos horas, usemos gel antibacterial en caso de no tener agua y jabón, revisemos nuestro estado de salud y el de los nuestros, no saludemos de mano ni de beso o abrazo, meditemos, oremos, y -por sobre todas las cosas- quedémonos en casa. 

La siguiente es una lista de canciones acerca de estar en casa. 

Mötley Crüe- Home Sweet Home

Sin duda una de las power ballads más representativas de los 80 y que muestra que los chicos malos por excelencia del rock también tiene su lado suave. Lejos de letras sobre fiestas y excesos, la canción habla sobre sentirse agotado de estar de gira y querer volver al hogar, dulce hogar. 


Rolling Stones- Please Go Home

En esta canción escrita por Mick Jagger y Keith Richards para el álbum Between the Buttons de 1967, los Stones le suplican al destinatario de la letra que vaya a casa, que no es momento para estar  por ahí. Cuando Jagger y Richards, dos de los personajes más rebeldes del rock, imploran el regreso a casa, hay que hacerles caso. 



Ozzy Osbourne- Mama, I'm Coming Home

Hay quienes dicen que esta canción habla sobre la drogadicción del Padre del Metal, otros afirman que trata sobre el deseo de volver a casa tras estar de gira. Las primeras líneas de la canción son casi proféticas y parecen casi como un valioso consejo de Ozzy: "los tiempos han cambiado y son extraños. Aquí voy, pero no soy el mismo. Mamá, estoy regresando a casa". 



Blind Melon- Tones of Home

La gran mayoría de gente conoce al grupo estadounidense únicamente por el súper éxito No Rain. Sin embargo, los otrora liderados por Shannon Hoon, son mucho más que eso, y esta canción es prueba de ellos. Pintar nuestras vidas con tonos de casa es justo lo que necesitamos en estos días. 



Depeche Mode- Home

Si bien esta canción no le habla al hogar en su forma física y visible sino más bien a un estado de ánimo en el que se encuentra una anhelada sensación de tranquilidad mental que se siente tan cómoda como el hogar, sus líneas pueden extrapolarse y adaptarse al deseo e intención de ir a casa y permanecer allí. 









miércoles, 3 de abril de 2019

¿Podría Mötley Crüe Triunfar Hoy?


Tras el estreno de The Dirt, película autobiográfica basada en el libro del mismo nombre y que cuenta las travesuras de Mötley Crüe a lo largo de su carrera, me he preguntado si el grupo de Los Angeles triunfaría si comenzara hoy y, mejor aún, si su comportamiento sería aprobado en la actualidad. Si no ha visto la película y no quiere spoilers mejor deténgase aquí y regrese en cuanto la haya visto.

Para el año en que el libro de The Dirt salió , 2001, las pilatunas de Nikki Sixx, Mick Mars, Tommy Lee y Vince Neil ya eran ampliamente conocidas, pero el detalle y sinvergüencería con la que relataban las historias era, al menos por momentos, demasiado. Tras leerlas daban ganas de lavarse las manos y los ojos. Un examen de enfermedades de transmisión sexual tampoco estaba de más. Si bien la película estaba entre el tintero hace varios años, muy seguramente sus productores pusieron el pie en el acelerado para lanzarla tras ver el rotundo éxito del filme de Queen, Bohemian Rhapsody. Tal vez menos masiva pero más fiel a la realidad de la banda, The Dirt es una celebración al caos que era Mötley Crüe, casi que una apología a ser un perfecto idiota, un jackass dos décadas antes de Jackass. 

El sexo, las drogas, las fiestas, todo está ahí, y -cómo no- Ozzy Osbourne inhalando una fila de hormigas y lamiendo orines del piso. Cuando comencé a escuchar al grupo, más o menos a mediados de los 90, sus locuras me parecían divertidas por alguna razón. Culpo a mi mente adolescente. Ver el Behind the Music de VH1 sobre el cuarteto era comedia pura, aunque también algo aterrador. ¿Podrían estos cuarto dementes salirse con la suya en 2019? Musicalmente hablando, lo dudo. La escena musical de hoy está dada para todo menos para el rock estridente de guitarras y letras fiesteras. Si no haces rap pop o reggaeton estás perdido. Por otra parte, ya casi nadie vende discos, y Mötley supo vender unos cuantos en sus días de gloria. 

Si Nikki Sixx y compañía hubieran comenzado su carrera hace un puñado de años y adoptaran ese mismo comportamiento que los caracterizó en los 80 lo más seguro es que hoy estuvieran presos o fuertemente señalados dentro del movimiento Me Too. No me malentiendan, su música es excelente. De hecho, sueño con el día en que un grupo vuelva a sonar así. Pero su comportamiento era aberrante y hoy en día pocas personas se tomarían el tiempo de celebrarlo. Estas anécdotas de largas fiestas, sobredosis de drogas y mujeres por doquier básicamente nadie las aplaudiría en estos tiempos. The Dirt es una película que se deja ver, cumple el efecto de entretener un rato, pero fue lanzada en el peor momento posible, cuando ser un chico malo está más pasado de moda que hablar por una línea fija de teléfono. Mötley Crüe tuvo suerte de llegar a escena cuando llegó, pues en esta época probablemente no serían más que un grupo de bar. 













miércoles, 2 de noviembre de 2011

Metallica? Lou Reed? WTF!?!



Hace un par de meses leí la noticia de que Metallica y Lou Reed estaban poniendo toques finales a un disco en conjunto. Pensé que era una broma. Sin embargo, y tras consultar varias fuentes, confirmé la veracidad de la información. Aún así, no podía creer que dos artistas tan diferentes juntaran fuerzas. Los responsables de la masificación del Metal por un lado, el padre del Indie por el otro. Uno de los cuatro grandes del Thrash con el líder The Velvet Underground, grupo pionero del Art Rock que Pink Floyd haría grande en la década de los 70. Mundos absolutamente paralelos.

Se preguntará usted de dónde nació la idea para crear esta masa musicalmente amorfa. En 2009, el Rock and Roll Hall of Fame celebró sus 25 años con una serie de conciertos. Metallica y Lou Reed tocaron a dúo. En los camerinos de dicho evento la idea comenzó a gestarse, idea que era algo diferente a lo que terminó siendo. Lo que inicialmente quería Lou Reed era que Metallica grabara-sin él- algunas canciones que había escrito y que nunca había lanzado. Entre esas canciones había varias compuestas para una obra teatral llamada Lulu, la cual estaba inspirada en dos obras del alemán Frank Wedekind. Lulu, precisamente, es el nombre del producto final, el cual fue lanzado el 1 de noviembre en Estados Unidos y el 31 de octubre en el resto del mundo.


No es un disco nada fácil de oír por varias razones. La primera, y que de alguna forma ya planteé al comienzo del artículo, radica en lo diferentes que son los artistas involucrados. Si Metallica hubiera hecho un álbum con Ozzy Osbourne o Lemmy Kilmister, sería perfectamente coherente. Si Lou Reed hubiera hecho lo propio con The Killers –banda con la que ya ha trabajado- o Interpol, seguramente habría funcionado muy bien. La segunda razón es el tiempo de duración de las canciones y las características musicales de las mismas. Mistress Dread, por ejemplo, es una muestra clara y contundente de la furia “thrashera” de Metallica con Lou Reed hablando. Sí, hablando. Oigan la canción y traten de imaginar cómo se vería en vivo. Sencillamente no lo imagino, sería un momento casi cómico.


 Las 10 canciones suenan como si Metallica hubiera compuesto música a una colección de poemas escritos por Reed. De esas 10 canciones, siete duran más de seis minutos, siendo Cheat On Me (11:26) y Junior Dad (19:29) las más largas, por no decir insoportables. Los momentos más interesantes del álbum son aquellos en los que Reed no habla y la interpretación instrumental de Metallica manda la parada. Ocasionalmente James Hetfield, cantante y guitarrista de Metallica, adorna brevemente las canciones con su voz, pero no por mucho tiempo ni en muchas canciones. Lulu es una colección de canciones en las que Hetfield, Ulrich, Trujillo y Hammett hacen de banda de apoyo, algo similar a lo que hizo Pearl Jam con Neil Young en los 90 para el proyecto conocido como Mirrorball.

Fans de ambos lados no están muy contentos, sobre todo los de Metallica, quienes han clasificado al disco como “Basura” y “Porquería”, e incluso han amenazado de muerte a Lou Reed. Para oír este disco hay que armarse de tiempo y paciencia y, sobre todo, entender que este no es el nuevo álbum de Metallica ni la nueva dirección del cuarteto. Respiren, no se van a dedicar a ponerle música a poemas ni a obras teatrales. Es simplemente un experimento y, como tal, puede ser exitoso o un fracaso. Si no les gusta lo experimental, lo denso y extraño, Lulu no es para ustedes. Sin embargo, y como siempre, no pretendo ser la “última palabra” sobre ningún tema musical. Por ende recomiendo que juzguen ustedes si el disco es una abominación musical o una joya preciosa: http://www.loureedmetallica.com/listen-to-lulu.php