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lunes, 13 de febrero de 2023

¿Y Si Vuelve el Rock al Super Bowl? (columna)

 


A comienzos de siglo, el rock dominaba el show de medio tiempo del Super Bowl. Quienes amamos el género esperábamos con ansias cada año que llegara el medio tiempo del partido, pues sabíamos que algún gran artista iba a montarse al escenario a darnos una buena dosis de rock. Infortunadamente, nuestra alegría terminó cuando en 2010 los encargados del espectáculo decidieron dar un giro radical a los artistas que se presentaban. 

De Paul McCartney en 2005, los Rolling Stones en 2006, Prince en 2007 con la mejor presentación de la historia del evento, Tom Petty en 2008, Bruce Springsteen en 2009, y The Who en 2010, pasaron a una fría y aburrida seguidilla de artistas que sencillamente no han tenido la talla ni el voltaje correctos para tan grande escenario. De Black Eyed Peas a Madonna, de Beyonce a Katy Perry, de Coldplay a Lady Gaga, pasando por palidísimas presentaciones de Justin Timberlake, The Weeknd, Maroon 5, hasta llegar al somnífero de Rihanna anoche. Ninguno ha realmente brillado en el escenario, al menos no de la misma forma en que lo hicieron quienes estuvieron en durante la primera década del siglo. Ni hablemos del desastre que fue Bruno Mars en 2014 cuando -para hacer las cosas aún peores- les dio por invitar a los Red Hot Chili Peppers para que estuvieran menos de 3 minutos y sin dejarlos tocar realmente en vivo, razón por la cual salieron a escena con los instrumentos desconectados y haciendo mímica. Una falta de respeto poner de acompañantes de Bruno Mars a unos tipos que para 2014 cumplían tres décadas haciendo música. 

No me entiendan mal. El pop o cualquier otro género merecen su lugar en el show de medio tiempo del Super Bowl, pues la buena música no es exclusiva de ningún estilo o corriente musical específica. Es solo que la fórmula no parece haber tenido los mejores resultados, y ya han pasado 14 años desde la última vez que un artista rock estuvo a cargo del medio tiempo. Se puede llegar a afirmar sin temor a errar que la razón tras el cambio de rock a pop está en el rating. Los organizadores seguro piensan que Rihanna les puede ayudar a subir los números de una forma que ningún artista rock puede. Eso puede o no ser cierto. Lo que sí es cierto es que el rock puede encender el escenario de una forma en que ningún otro género puede. Con músicos sudándola sobre el escenario, en vez de docenas de bailarines  y cero músicos. ¿Cuánto tiempo estuvieron los músicos de Rihanna anoche sobre el escenario? No pudieron haber sido más de 2 minutos. 

Cerremos los ojos un momento e imaginemos que en 2024 Metallica es el escogido para hacer el show de medio tiempo. Se apagan las luces. Suena The Ecstasy of Gold, pieza de Ennio Morricone que siempre suena por los altavoces justo antes de que la banda salga al escenario. El estadio se queda a oscuras. La gente grita. De repente, los inconfundibles acordes de Master of Puppets comienzan a estremecer el estadio. Metallica toca un fragmento de la canción. De este clásico pasan a la parte más pesada de One. Fuego y pólvora hacen su aparición. Se acaba la canción. James Hetfield hace "rechinar" su guitarra contra uno de los amplificadores. Comienza Enter Sandman. Más pólvora. Más fuego. Termina la canción. Los cuatro integrantes de Metallica hacen una venia y se retiran. El público y los jugadores quedan encendidos después de tanto voltaje. La energía de la banda en vivo contagia a los asistentes y jugadores. Se hace historia musical con tan solo cuatro tipos y sus instrumentos. Sin tanto bailarín ni gente flotando por los aires en plataformas. 

El día después del Super Bowl siempre sueño con un mejor mañana para el show de medio tiempo. Un mañana en el que Metallica, o Guns N' Roses, o Foo Fighters, la rompen sobre el escenario, pero hace un rato vi una foto de anoche del organizador del espectáculo junto a Billie Eilish en uno de los palcos del estadio y tuve que despertar. 

jueves, 26 de enero de 2023

La moda de los reemplazos temporales en las bandas (columna)

 


Recuerdo cuando la encarnación 2001 de Guns N' Roses tenía una gira planeada por Estados Unidos y esta no pudo llevarse a cabo porque Buckethead, uno de sus guitarristas por aquel entonces, tuvo un problema personal. El comunicado de la banda, seguramente ideado por Axl Rose, señalaba que las fechas del tour quedaban canceladas por asuntos privados del guitarrista, y que el grupo era una familia y no harían conciertos sin él. Si eso hubiera pasado 20 años después, no tengo la menor duda de que Buckethead habría sido reemplazado y el show hubiera continuado.

Cada vez es más común que músicos sean reemplazados en caso de enfermedad o cualquier otro problema de índole personal, ¿pero es esto una buena idea? y ¿por qué está sucediendo?

Quizás tres de los reemplazos o fill-ins, como se les llama en inglés, han sido Ron Wood, quien en 1975 tomó el lugar de Mick Taylor en los Rolling Stones, esto con el fin de poder terminar una gira, después de la cual, Wood fue nombrado como miembro oficial. En 2016, la banda australiana AC/DC esta desmoronándose, principalmente por la salida de Brian Johnson, quien -según dicen- fue despedido debido a sus problemas auditivos. Axl Rose llamó a Angus Young, guitarrista de AC/DC, y se postuló como reemplazo de Johnson. Por su lado, en 2014 Steven Van Zant, mano derecha de Bruce Springsteen, fue reemplazado por Tom Morello, de Rage Against the Machine, mientras grababa un programa de televisión. Es claro que nadie es realmente irremplazable, y que los artistas están dispuestos a seguir adelante con sus compromisos, incluso eso signifique hacerlo sin integrantes vitales para las bandas. Tal es el caso de los Stones, quienes decidieron seguir adelante tras la muerte de Charlie Watts, o de Mötley Crüe, quienes nombraron a John 5 como reemplazo de Mick Mars, quien tomó la decisión de retirarse por problemas de salud. 

Muchas de las bandas más importantes que siguen activas tienen integrantes que pasan de los 60 años y, como dicen por ahí, los años no llegan solos, con ellos llegan diversos quebrantos de salud que, sin duda alguna, son un gran impedimento para salir de gira. Si metemos al covid en la ecuación, resulta claro que este virus tiene como uno de sus síntomas la fiebre por reemplazos temporales. Como recientemente sucedió en la gira latinoamericana de Pantera, en la cual el bajista Rex Brown debió ceder su lugar tras contagiarse, dejando a la banda con tan solo un integrante de la formación clásica en medio del inicio de la gira de "reunión". Tras la pandemia, o por lo menos tras su parte más aguda, y después de que se le diera luz verde al regreso de espectáculos masivos, nadie quiere dejar de tocar, pues la sed de espectáculos en vivo es altísima. Nadie puede darse el lujo de ponerle freno a una gira. 

Entiendo la necesidad de los artistas por seguir adelante y generar ingresos en un mercado tan competitivo, por no hablar de que, así como nosotros queremos verlos en vivo, ellos también deben calmar la sed de ver a su audiencia, después de tocar por cerca de dos años en la sala de su casa y por streaming. Sin embargo, creo que en algunos casos las giras o algunas fechas deberían aplazarse. Sí, seguramente esto no debe ser fácil y ha de representar todo tipo de líos, pero también estoy seguro de que muchos fans preferirían esperar y no ver a una banda a la que le falte algún integrante fundamental. Por ejemplo, ¿se puede hacer un concierto de Guns N' Roses sin Slash o Duff McKagan? De poderse, se puede, pero sería como ir a un partido del PSG y que no juegue Mbappe. O, ¿se imaginan a los Rolling Stones tocando un puñado de fechas sin Keith Richards? ¡Devuélvanme el dinero ya! 








viernes, 3 de julio de 2020

Canciones para el 4 de julio


El rock estadounidense es, sin lugar a dudas, uno de sus más grandes productos de exportación y un importante sello de su cultura. Muchos de los más emblemáticos exponentes del género son de Estados Unidos. Es cierto que Reino Unido es la cuna del rock, pero los norteamericanos tomaron atenta nota y, al menos en algunos casos, hicieron lo del buen estudiante: superar al maestro. Este es un pequeño homenaje al rock de dicho país, aprovechando -por supuesto- la celebración del 4 de julio. 

Jimi Hendrix- Star Spangled Banner

El legendario guitarrista tuvo gran éxito donde muchos otros han fallado: interpretando el himno nacional de su país. Hacerlo es un momento definitivo en la carrera de un artista, y muchos son traicionados por los nervios y olvidan la letra o hacen versiones desastrosas. Pero el mojo de Hendrix era todopoderoso y esto no le iba a salir mal. Si bien tocó esta canción en varias ocasiones, la más memorable fue aquella mañana de lunes en agosto de 1969 cuando fue el encargado de cerrar el festival de Woodstock. Cuentan Mitch Mitchell, baterista de Hendrix, que la banda no había ensayado ni planeado tocar el himno en ese concierto. Afortunadamente lo hicieron, pues la mezcla de furia, esperanza y patriotismo de la interpretación sigue siendo uno de los momentos más importantes de la historia del rock.


Chuck Berry- Back in the U.S.A

Dice la leyenda que Berry escribió esta canción como una especie de homenaje a Estados Unidos en cuanto regresó de un viaje por Australia. Su letra parece ser un canto de añoranza al país mientras se está fuera de él, pues menciona varias de sus ciudades y les dice cuánto las extrañó, así como a sus autopistas y rascacielos. "Buscando por un café en una esquina, donde las hamburguesas chisporrotean en un día y noche de parrilla". ¿Algo más "gringo" que esto?


U2- 4th of July

Se preguntará qué hace un grupo irlandés en un texto que homenajea al rock estadounidense. Más aún cuando se trata de una canción instrumental. Realmente no es un homenaje directo a Estados Unidos, es más uno a la hija del guitarrista The Edge, quien nació un cuatro de julio. La canción -la única pista instrumental en todo el catálogo de U2- fue grabada por Brian Eno cuando el bajista Adam Clayton y The Edge estaban improvisado. A Eno le pareció interesante lo que estaban haciendo y decidió grabarlos sin que los músicos se dieran cuenta. 4th of July, a pesar de no ser una canción sobre el país del Tío Sam, ha sido usada en canales de televisión estadounidense cuando llega este feriado nacional. 


Soundgarden- 4th of July

Con un título que hace directa alusión al Día de la Independencia de Estados Unidos, es fácil asumir que las letras de la canción hacen referencia a la festividad en cuestión. Fragmentos de la canción parecieran hablar de fuegos artificiales y fuego en el cielo, vista común cada 4 de julio, sin embargo Chris Cornell se encargó alguna vez de aclara el tema: "la canción no tiene nada que ver con el Día de la Independencia de Estados Unidos. Trata de un viaje con ácido que tuve mientras estaba en el océano". 


Bruce Springsteen- Born in the U.S.A 

Hay pocos representantes del rock estadounidense más icónicos que Springsteen, no en vano le dicen "El Jefe". Si la letra de esta canción lo coge a uno incauto, es fácil caer en la percepción de que es un homenaje directo y claro a Estados Unidos, pero no es tanto así. De hecho, puede ser más una crítica al país lanzada desde la historia de un veterano de Vietnam que vuelve a su tierra después de la guerra y no encuentra nada que esta pueda ofrecerle. Independientemente de su contenido lírico, Born in the U.S.A es casi un segundo himno de Estados Unidos. 















lunes, 5 de febrero de 2018

¡Qué Vuelva el Rock al Super Bowl!


Ni el Super Bowl ni el football gringo son lo mío. Sin embargo siempre me había llamado mucho la atención el espectáculo de medio tiempo. Lastimosamente este se convirtió en una especie de burla de lo que alguna vez fue, más o menos como los premios MTV. 

En la década pasada desfilaron por el escenario del aclamado show de intermedio artistas como Aerosmith, U2, los Rolling Stones, Paul McCartney, Bruce Springsteen, The Who, Tom Petty, y Prince, cuya presentación es considerada por muchos -incluyendo a su servidor- como la mejor de todos los tiempos en el Super Tazón. Con la llegada de la nueva década la NFL decidió cambiar el tono de los artistas y respectivas presentaciones, pasando de leyendas del rock a actos pop de medio pelo. Todo comenzó a irse abajo con la presentación de los Blacked Eyed Peas en 2011, en la cual apareció Slash por alrededor de 1 minuto (no les miento, vean en YouTube y hagan la cuenta). El año siguiente nos dieron a una Madonna que daba pesar. En 2013 al sobrevalorado Bruno Mars con unos dos minutos sobre el escenario de los "invitados especiales" de unos tales Red Hot Chili Peppers, quienes ya hacían música cuando el señor Mars aún tomaba tetero. Cómo olvidar la actuación de Katy Perry con el medio minuto de Lenny Kravitz tocando junto a ella y a ese vergonzoso tiburón que de bailar no sabía nada. Ni me menciones la pálida presentación de Coldplay en 2016 con , otra vez, Bruno Mars.

Anoche, en el Super Bowl LII, se presentó Justin Timberlake. Siempre he sido y seré un roquero devoto, pero sé admirar y reconocer cuando hay calidad en otros géneros, y Timberlake me parece un buen artista. Algunas de sus canciones solistas como con NSYNC hacen parte de mi lista de placeres culposos en Spotify (no mientan, ustedes también han cantado Cry me a River con ojos cerrados). Lo de anoche fue una vergüenza absoluta. No sé si Justin se levantó con el pie izquierdo o tenía los zapatos al revés, pero el cantante tuvo un pésimo día en la oficina. A los 3 minutos de su presentación ya me encontré distraído y pensando en todo menos en lo que estaba viendo. un mosaico de sus mejores canciones hicieron parte de los aproximadamente 12 minutos que duro este castigo musical. Un pedazo de una canción por aquí, un pedazo de otra canción por allá, todo juntado de forma desordenada e incoherente. Lo más interesante de su actuación fue la proyección de Prince sobre lo que parecía ser una sábana, lo cual pudo haber también jugado en su contra, pues pareció oportunista (Prince y Timberlake no se llevaban bien) y solo sirvió para recordarnos de lo que fue esa mágica y sublime presentación de Prince en el Super Bowl de 2007. 






sábado, 10 de septiembre de 2016

El 11 de Septiembre y El Rock


Hace 15 años el mundo entero cambió. Diferentes áreas de la vida se vieron afectadas por los actos terroristas del 11 de septiembre. Viajar e ir a eventos masivos fueron apenas un par de actividades que nunca volvieron a ser iguales.Me tocó vivir este día en Boston (de donde salió uno de los aviones usados por los terroristas) y el ámbito de auténtico pánico era dantesco. El mundo del entretenimiento sufrió mucho. A la gente le daba miedo ir a conciertos. Lo artistas no querían arriesgar su integridad ni la de sus fans. La radio comenzó un exhaustivo proceso de censura a una larga lista de canciones cuyas letras pudieran asociarse de alguna forma a lo sucedido en Nueva York. 


Highway to Hell de AC/DC, War Pigs de Black Sabbath, Speed Kills de Bush, Break Stuff de Limp Bizkit, Fly Away de Lenny Kravitz, fueron apenas algunas de las canciones que hacían parte de la extensa lista de canciones censuradas. Tal vez dos de los grupos que más sufrieron con el 11 de septiembre fueron Rage Against The Machine y Anthrax. Al primero, le fueron censuradas absolutamente todas sus canciones, mientras que a Anthrax se le exigía que -por aquello de la amenaza de los ataques con ántrax- cambiaran su nombre, a lo cual ellos se negaron vehementemente durante un concierto tributo a las víctimas en el cual vistieron overoles con las palabras "We´re not changing our name" (No cambiaremos nuestro nombre).


Varios conciertos benéficos se organizaron. Tal vez el más importante se llevó a cabo el 21 de septiembre en un lugar que, por razones de seguridad, nunca fue revelado. En este participaron artistas como Bruce Springsteen, Billy Joel, Sting, Fred Durst y Wes Borland (Limp Bizkit), U2 -quienes tocaron vía satélite desde Inglaterra- y Neil Young, entre otros. Precisamente, Young lanzó un par de meses después una canción llamada Let's Roll, inspirada en las últimas palabras de Todd Beamer, pasajero del vuelo 93 de United Airlines, quien -junto con otro grupo de pasajeros- intentó retomar control del avión.

El 11 de septiembre dejó una cicatriz indeleble en el mundo y la forma en que vivimos, pero también se convirtió en un símbolo de unidad, fortaleza y de salir adelante, así como una fuente -aunque oscura- de música hermosa. Como esta canción de U2, en la que Bono hace alusión a aquella tristemente inolvidable mañana con la frase "It's early fall, there's a cloud in the New York skyline. Innocence dragged across a yellow line". (Es principios de otoño. Hay una nube en el horizonte de Nueva York. La inocencia arrastrada a través de una línea amarilla).