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viernes, 24 de marzo de 2023

¿Debieron los Foo Fighters Revelar la causa del Fallecimiento de Taylor Hawkins? (opinión)

 


Ha pasado un año desde la repentina partida de Taylor Hawkins, y aún no sabemos realmente qué pasó. Solo tenemos rumores, especulación, y testimonios de colegas de Hawkins sobre la causa de su fallecimiento. ¿Debieron los Foo Fighters contar al mundo las razones del deceso de su amigo y compañero de banda, o estuvo bien que se lo hayan guardado?

El 25 de marzo de 2022, cuando Foo Fighters estaba a escasas horas de su presentación en el Estéreo Picnic, un baldado de agua fría cayó sobre el mundo de la música, su baterista Taylor Hawkins había fallecido en el hotel Casa Medina de Bogotá. Tenía entradas para ese concierto, pero un par de semanas antes decidí venderlas. ¿Por qué? No sé. Tal vez mi sexto sentido me dijo que no fuera. De haberlo hecho, habría la experiencia más triste en concierto alguno al que haya asistido. Esa noche, antes de acostarme, revisé Twitter para ver en qué iba la presentación de Dave Grohl y los suyos, para encontrarme con el fatal anuncio. "Debe ser una noticia falsa", pensé. Cuando diferentes medios comenzaron a confirmarlo, resultó evidente que era cierto. Las especulaciones no se hicieron esperar. Suicidio, una prostituta lo mató en su habitación, y la clásica sobredosis de drogas fueron las primeras versiones que circularon. Incluso el periodista Luis Carlos Velez dijo tener fuentes que le informaron que había lo que parecía ser cocaína en la habitación del baterista. Mientras los rumores se encendían como fuego, los fanáticos de los Foo que estaban en el lugar del concierto trataban de digerir la noticia. Todos tratábamos. 


¿No hubiera sido más fácil que la banda lanzara un comunicado oficial sobre la muerte de Hawkins y así evitar rumores? Tal vez, pero por alguna razón decidieron no hacerlo. Simplemente no querían hablar del tema o no creían necesario decir nada. Y esto es entendible, pero los seguidores de la banda queríamos, y aún queremos, saber qué pasó. No por amarillismo, sino para tener un cierre al duelo que muchos le hemos guardado a una persona que, a pesar de no conocerla, la sentíamos cercana tras varias décadas de seguir al grupo. Los Foo Fighters decidieron guardar silencio y sufrir en privado, y ninguno de nosotros tenemos derecho de castigarlos por esto. 

En mayo de 2022, Andy Fletcher, tecladista de Depeche Mode, falleció mientras dormía. Apenas unas semanas después, el grupo publicó un comunicado en el que explicaban en detalle las causas de su deceso. Cuando vi ese comunicado, inmediatamente deseé que Foo Fighters hubiera hecho lo mismo. En mi caso, la principal razón, además de cerrar un duelo y entender qué demonios había pasado, era cuidar la imagen de Taylor, pues muchos decidieron que su muerte había sido por drogas, afirmando cosas como "ese tipo era un drogo y llegó a la tierra de la droga y se pegó su buen viaje". Un simple y cortó comunicado lo hubiera exonerado de una mala imagen. De quedar como otra clásica historia de la estrella de rock que muere por consumo de sustancias ilícitas. Amigos y colegas de la música como Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers, señalaron que su muerte se debió a problemas cardiacos que nada tuvieron que ver con sobredosis ni abuso de drogas, lo cual aclara algo el panorama, pero no del todo.

Quizás algún día lo sepamos. Quizás no. Independientemente de la causa de su muerte, lo cierto es que su ausencia será imposible de llenar, y la escena del rock por siempre tendrá un enorme vacío, pero también tendrá el recuerdo de su música y de su gran talento. Por siempre Taylor Hawkins, probablemente el mejor baterista de nuestros tiempos.








miércoles, 16 de septiembre de 2020

En defensa de One Hot Minute, de Red Hot Chili Peppers

   

Portada del álbum de 1995.

La década de los 90 fue una década prolífica en la carrera de los Red Hot Chili Peppers, comenzando en 1991 con el lanzamiento de Blood Sugar Sex Magik, álbum que los terminó de catapultar, y finalizando con el consagratorio Californication. ¿Pero qué sucedió en el medio? El cuestionado One Hot Minute. 

Por estos días el álbum está cumpliendo 25 años, época propicia para analizarlo una vez más y ,tal vez, entenderlo de una manera diferente y hacerle justicia. Personalmente, este es mi disco favorito de los Chili. ¿Por qué? Simple: admiro la capacidad de reinvención de una banda. Para One Hot Minute, el grupo se vio casi obligado a reinventarse, ya que John Frusciante ya no estaba en el grupo. Su reemplazo, Dave Navarro, guitarrista de Jane's Addiction, siendo un músico tan diferente, obviamente traería nuevas influencias sónicas. Después de varias sesiones de ensayo, Navarro obtuvo la posición, a pesar de no sentirse del todo conectado con la música de la banda, admitiendo en su momento que "realmente no me conecta, pero cuando estás con unos tipos que quieres y con los cuales tiene camaradería, se disfruta hacer funk".

En julio de 1994, los Chili entraron a estudio para grabar, y -sin que los demás integrantes lo supieran- Anthony Kiedis, cantante, había caído de nuevo en la adicción a las drogas, dejándolo sumergido en un mundo oscuro en el que tenía que luchar con sus demonios internos. La dinámica en el grupo había cambiado. Con Navarro abordo, la forma de componer era distinta, pues Frusciante solía sentarse con Kiedis a escribir cosas, lo cual ya no pasaba con el nuevo guitarrista. Además, Flea se puso a la tarea de escribir, lo cual no era muy habitual antes. Por si esto fuera poco, a cargo de la producción entró Rick Rubin, quien trajo consigo una visión diferente. 

Lanzado el 12 de septiembre de 1995, One Hot Minute presentó a los Red Hot Chili Peppers tomando bastante distancia de sus raíces funk para explorar territorios más cercanos a la psicodelia y el heavy metal, tal como se muestra con claridad en Warped, primer sencillo del disco, canción en la que Kiedis revela sutilmente su oscuro estado anímico. En el video del track, Kiedis parece darle la bienvenida a Navarro con un profundo besos en los labios, escena que se pensó en eliminar, ya que los fans probablemente se alejaría, lo cual no fue así. La canción tuvo un digno desempeño en listados, a pesar de ser muy distinta a lo que la banda tenía acostumbrada a su fanaticada. Sin embargo, otros sencillos como My Friends y Aeroplane gozaron de mayor aceptación, pues en ellos se asomaban rastros melodiosos y funky más habituales. El álbum vendió menos de la mitad de copias que su antecesor, escalando así las tensiones dentro del cuarteto californiano.

Para 1998, Navarro ya no era parte del grupo, y la era One Hot Minute llegaba a su fin. Lastimosamente, el grupo ha decido ignorar el álbum. Sus canciones nunca hacen parte de su repertorio en vivo, excepto cuando Flea interpreta la juguetona Pea. Durante una sesión de preguntas en Reddit, el baterista Chad Smith señaló que "no nos sentimos conectados con ese álbum. No hay una razón en especial. No digo que nunca tocaremos alguna de sus canciones, pero en este momento no nos sentimos emocionalmente conectados con esa música". 










 





            

lunes, 16 de diciembre de 2019

¡Bienvenido de Nuevo, John!


John Frusciante hizo como el buen hijo y volvió a casa. Otra vez...por segunda vez. Después de 10 años de su partida de Red Hot Chili Peppers y tras varios genialmente exóticos proyectos en solitario, el arma secreta de la banda vuelve a sus filas. Así lo anunció el grupo a través de sus redes sociales, al informar que cortaban relaciones con Josh Klinghoffer, quien reemplazó a Frusciante a finales de la década pasada y con quien la banda lanzó un par de álbumes (I'm with You y The Getaway).

Si bien las razones de la salida de Klinghoffer no se saben, al menos no en este instante, solo podemos jugar a especular con que Anthony Kiedis, Flea, y Chad Smith, se dieron cuenta de que la química, la magia, el fuego es con Frusciante. O tal vez su sucesor renunció y no quisieron ponerse en la tediosa tarea de buscar a alguien nuevo. Como dicen en la calle: "mejor malo conocido..." Claro está que en este caso el conocido no solo no es malo, es brillante.

Siempre he creído que Frusciante es el arma secreta del grupo y posiblemente el mejor músico del cuarteto. Sí, Flea y Kiedis se llevan todas las luces por su puesta en escena y desbordante energía. Chad Smith es un gigante que toca la batería con precisión quirúrgica, pero es el guitarrista -y esto es solo mi opinión- quien pone el chile en la receta musical de la banda. Si repasamos la historia de Red Hot Chili Peppers es claro como el día el hecho de que cuando Frusciante llegó tras la muerte de Hillel Slovak en 1988, la banda se catapultó a la fama. No es coincidencia. Como tampoco es coincidencia que cuando en las dos ocasiones en las que se ha marchado de la alineación de los Chili, sus discos no son tan aclamados o pasan muy por fuera del radar.

En 1991, con él a cargo de las seis cuerdas, la banda lanzó su obra maestra: Blood Sugar Sex Magik, con míticas canciones como Give it Away y Under the Bridge. Cuando se fue por primera vez en 1992 y fue reemplazado un par de años más tarde por Dave Navarro, al mercado llegó One Hot Minute, un disco interesantísimo (para mí intocable) pero que a la crítica y a buena parte de los fans no les gustó, pues el funk se hizo a un lado para dar paso a un sonido más oscuro y estridente. en 1999, después de su regreso un año antes, el grupo lanzó su segunda obra maestra: Californication. Los hits siguieron a la orden del día con By the Way (2002) y el ambicioso Stadium Arcadium (2006). En 2009 decidió abandonar el barco de nuevo, para ser reemplazado por Josh Klinghoffer, quien llevaba en la banda dos años como guitarrista adicional en vivo. Era, sin duda, el reemplazo natural. (continúa después de la foto) 


Con él lanzaron dos álbumes que tuvieron canciones dignas pero nunca de un nivel asombroso. El picante no estaba y el grupo parecía comenzar a caducar. Nunca llegué a saber quién era Klinghoffer como músico, pues me parece que en la década que estuvo en las filas del cuarteto no hizo sino emular a su antecesor. 

Cuando Frusciante salió por segunda vez del grupo, parecía que jamás iba a volver. Según él mismo afirmó, ya había hecho en la banda todo lo que tenía que hacer. La música que empezó a hacer como solista no tenía mucho (más bien nada) que ver con los Chili Peppers. Sus discos estaban cargados de psicodelia e intensa experimentación electrónica. Recomiendo particularmente Letur-Lefr y PBX Funicular Intaglio Zone, tan exóticos y raros como sus inpronunciables títulos. 

Afortunadamente para los fans de antaño del grupo (habrá quienes crecieron oyendo la era Klinghoffer), los sentimientos y deseos de las personas cambian, y Frusciante es una vez más Chili, esperemos que no haya una tercera partida, mi corazón estaría tan triste como hoy está emocionado con su regreso. en el año 2000 vi al grupo en el marco de la gira Californication. En 2011 hice lo propio, en esta ocasión promocionaban I'm with You. Tras verlos con ambos guitarristas no tengo duda, Frusciante es EL guitarrista del grupo, punto final. 







lunes, 19 de septiembre de 2011

EL RENACER DE LOS RED HOT CHILI PEPPERS


Cuando el cuarteto estadounidense lanzó en 2006 el álbum doble Stadium Arcadium, me pregunté: “¿Qué pueden hacer los Chili Peppers para superar este disco?”. Pues bien, eso mismo se preguntó John Frusciante, quien entonces estaba encargado de tocar las 6 cuerdas. Su respuesta llegaría unos años más tarde, más exactamente a finales de 2009 cuando confirmó públicamente que un año atrás había dejado el grupo, argumentando que ya había hecho todo lo que tenía que hacer con la banda. Supuse que el final de los Chili había llegado. No supuse mal, pues Flea, bajista, consideró poner punto final a casi 3 décadas de grooves Funk/Rock.

Afortunadamente para los fans, me incluyo, la salvación estaba ya en las filas de la agrupación. Tenía nombre y apellido: Josh Klinghoffer. En 2007, para la gira promocional de Stadium Arcadium, la banda decidió enriquecer su sonido en vivo y vincular teclados, percusión y una segunda guitarra. Es aquí donde entra Klinghoffer. Ya conocido por el resto de los integrantes (Anthony Kiedis, Flea y Chad Smith), vieron en él la solución a sus problemas. Para qué desgastarse haciendo audiciones si ya tenían a alguien acostumbrado a estar de gira con ellos, alguien que ya conocía la química de la banda y que, mejor aún, sabía tocar las canciones. El reemplazo era obvio.


Con Klinghoffer abordo, el grupo estaba completo y listo para seguir rockeando. En septiembre de 2010 comenzaron las sesiones de grabación de un nuevo álbum, el primero desde la partida de Frusciante en “términos amigables”. Bajo la batuta de Rick Rubin, eterno productor del grupo, la nueva alineación de los Red Hot Chili Peppers grabó su décimo álbum en los estudios EastWest en Los Angeles. El resultado: I´m With You, lanzado el 29 de agosto, 5 años y 3 meses después de Stadium Arcadium. En cuanto la fecha de publicación del álbum fue anunciada, sentí ansiedad, ya que soy fan del grupo desde mediados de los 90, pero tenía mis dudas. No estaba seguro de que la banda pudiera seguir adelante sin el  menospreciado virtuosismo de John Frusciante. Muy poco se supo del disco mientras estaba siendo grabado. Más allá de revelar que tendría algo de experimentación con sonidos africanos, Kiedis y compañía mantuvieron en secreto lo que ocurría en las sesiones de grabación.

Desde que I´m With You llegó a mis manos, debo haberlo oído unas 20 veces. Con audífonos, sin ellos, en computador, en equipo de sonido. Contagiado por su "pegajoso" primer sencillo (The Adventures of Rain Dance Maggie), he analizado todas las canciones una y otra vez. ¿Mi veredicto? Estamos ante un gran disco, uno que, cuando partió Frusciante, pensé que jamás iba a llegar y que el último capítulo en la historia de los Chili Peppers había sido escrito. Pero no, la banda aún tiene mucho fuego, mucho picante que ofrecer. La prueba de ello son las 14 canciones que componen el álbum, las cuales, a pesar de no tener impregnadas el clásico feeling Funk del cuarteto, son lo suficientemente RHCP como para no alienar a los fans de antaño. 


Tan sólo tengo una única queja del disco: faltó experimentación. Sí, hay tintes leves de ritmos africanos en canciones como Ethiopia, Did I Let You Know y Dance, Dance, Dance, así como piano en Happiness Loves Company, Even You Brutus? y Police Station, instrumento que -a menos que me haya perdido de algo- nunca había oído en alguno de sus álbumes. Sin embargo, la presencia de dichos elementos no es lo suficientemente fuerte como para rotular I´m With You como un “disco experimental”. Faltó más riesgo, romper el molde, quizá uno que otro toque electrónico hubiera sido interesante. Muchas de las canciones del disco encajarían perfectamente en Californication o By The Way. Si juzgamos por niveles de experimentación, la calificación sería muy baja, lo cual no quiere decir que este sea un disco aburrido. Si no experimentar fuera aburrido,  entonces las carreras de AC/DC, Iron Maiden y Tool serían verdaderas calamidades.

Una de las cosas en las que más enfoqué mis sentidos a la hora de “diseminar” el disco, fue la guitarra de Josh Klinghoffer, a quien hace unos párrafos describí como el “reemplazo obvio”. Tal vez ser el reemplazo de Frusciante era algo que tenía muy presente en su conciencia musical, tanto así que por momentos parece que su antecesor fuera quien tocara en el álbum y no él. Klinghoffer debió ser más él mismo, tanto en el disco como en vivo, donde incluso improvisa los solos como hacía Frusciante.


En general I´m With You es un muy buen álbum, tal vez no sea el mejor de su carrera, pero sí uno del cual pocos estarán decepcionados. La pregunta que queda es: ¿Cuánto durará está alineación junta? Desde que Frusciante se vinculó al grupo a finales de los 80, sin él sólo han lanzado dos discos (One Hot Minute y I´m With You). Por alguna razón siempre, como el buen hijo, ha regresado a casa. Amanecerá y veremos.