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jueves, 2 de mayo de 2024

Y un buen día Creed regresó.

 


Todos los grupos se reúnen eventualmente, de una forma u otra (Sí, incluso Oasis lo hará algún día). En julio de 2023, tras semanas de rumores, Creed anunció su segunda reunión tras una década de silencio en la que Scott Stapp (cantante) se ocupó de diversos proyectos, mientras que los otros tres integrantes del cuarteto hacían lo suyo con Alter Bridge. 

Un Creed más maduro y ya sin los roces que ocasionaron su separación comenzó sus conciertos de regreso en el marco de la gira Summer of 99, en la cual -junto a otros grupos que estaban pegando fuerte en 1999- se embarcaron en un crucero para navegar las calmadas aguas de la reconciliación, todo mientras tocaban en vivo en un ambiente distensionado y celebratorio. Con respecto a por qué habían decidido hacer su regreso tocando en un crucero, algo que ha estado de moda en los últimos años, los integrantes del grupo estadounidense señalaron que buscaban un ambiente cálido para hacerlo, quizás para aliviar las tensiones de la reunión. 

Sobre el escenario se ve a una banda totalmente cómoda con su presente y con total química entre sus partes, pareciendo haberse perdonado los errores del pasado y dejando allí cualquier problema que causó que ese Titanic que era Creed a finales del siglo pasado y comienzos de este se hundiera. La armonía entre ellos es tan grande que incluso les queda tiempo para dedicarse canciones mientras las tocan, como en el caso de "My Sacrifice", canción en la que los videos dejan ver claramente como Scott Stapp le canta a Mark Tremonti la línea de "we've seen our share of ups and downs, how quickly life can turn around" (hemos tenidos altibajos, qué rápido la vida puede cambiar).

Esta especie de vuelta olímpica de Creed ha recibido gran cobertura por parte de la prensa especializada, confirmando que el cuarteto, a pesar de ser -por alguna razón que aún no entiendo- uno de los grupos más odiados, tiene música de gran calidad y dejó una huella innegable en la escena rock. tal vez ahora, después de tantas críticas destructivas, podamos apreciar su buena música. Perdón, tal vez puedan apreciar su bueno música. Yo la apreció desde su presentación en Woodstock 99.




lunes, 29 de abril de 2019

Guitarristas Subvalorados


Por cada ídolo de las 6 cuerdas (7, en algunos casos) hay uno que injustamente no se le cuelga el rótulo de "gran guitarrista". Por cada Hendrix hay un N.N. Por cada Eddie Van Halen hay un Don Nadie. Por cada Slash hay un "¿y ese quién es?". A continuación encontrarán apenas un puñado de aquellos guitarristas cuyas facultades no han sido justamente valoradas.

David Gilmour (Pink Floyd)


Es muy fácil perderse en la grandeza de Pink Floyd y considerar a Roger Waters como el principal arquitecto del sonido e imagen de la banda, pero los invito a que oigan la música del grupo inglés antes y después de la llega de Gilmour. Sin él, el cuarteto se hubiera quedado en las épicas estructuras creadas por Waters, pero hubiera carecido de la profunda y onírica voz de Gilmour, la cual es un acompañamiento exquisito a su pureza al tocar la guitarra. Casi como un buen vino acompaña al caviar. Hasta la fecha no he oído un guitarrista más impecable en su interpretación. No le sobra ni le falta nunca nada. 

Neal Schon (Journey)


Si bien sus inicios fueron en el grupo de un tal Carlos Santana, donde Schon ha demostrado el grueso de sus talentos es en Journey. Tal vez la música de esta banda no, al menos a oídos de las masas, es necesariamente algo "cool", y posiblemente eso haya influido en que su talento sea subvalorado. Parece que no hay nada que Schon no pueda hacer. ¿Quien oírlo tocar acordes pesados? Oigan Separate Ways. ¿Baladas románticas? Open Arms. ¿Acercarse al instrumento con elegancia? I´ll be Alright Without You. El tipo es un maestro. Y hay que serlo para tocar al lado de Santana. 

Gustavo Cerati (Soda Stereo)


Su talento en la guitarra ha sido sin duda eclipsado por sus letras, buena pinta, y por las miles de melodías pegajosas que hizo en su carrera, sobre todo con Soda Stereo. Sin embargo debajo de esa torre de hits y letras memorables, yacen riffs contundentes y gran maestría y exquisitez. Quizás el botón de muestra más claro de su poder guitarrero es el Unplugged de Soda, principalmente En la Ciudad del la Furia, en la que su manejo de efectos de pedal resultan absolutamente espléndidos. 

The Edge (U2)


Cuando el cantante del grupo en el que uno toca guitarra es Bono, un tipo con una voz privilegiada que ama las cámaras y luces tanto como estas lo aman a él, es muy difícil no pasar a un segundo plano. A pesar de esto, The Edge es todo menos un simple segundón en las filas del grupo, pues su sonido ha sido trascendental y , según fuentes cercanas al grupo, lo que aporta tras bambalinas es igual de importante. Sí, Bono es la cara del grupo, pero hagan el ejercicio de tratar de oír canciones como Pride y Where the Streets Have no Name sin la guitarra y efectos de The Edge. 

Mark Tremonti (Creed/Alter Bridge)


Satanizado por su paso por Creed y haber sido compañero de banda del muy poco querido Scott Stapp, Tremonti no ha logrado establecer su reputación como el excelente guitarrista que es, al menos no en la las grandes ligas. Con su trabajo solista y Alter Bridge mucho respeto ha logrado ganar. No es para menos, pues ese voltaje con el que interpreta el instrumento y las murallas de riffs inclementes que crea no se oyen todos los días. 

Wes Borland (Limp Bizkit)


Otro que se ha visto perjudicado por el grupo en el que se hizo famoso y el cantante que lo acompaña en este. Ser guitarrista de Limp Bizkit y compañero de Fred Durst tal vez le haya hecho pocos favores a Borland. No es fácil ser respetado cuando se es parte de uno de los grupos más odiados junto a uno de los cantantes más detestados. Pero si se logra oírlo a través de esto, no es difícil encontrar a un guitarrista muy sólido y que crea riffs muy interesantes, y aún mejor y más admirable, toca guitarras de siete cuerdas.

Jerry Cantrell (Alice in Chains) 


Este es tal vez uno de los casos más aberrantes de subvaloración que he visto en la música. ¿Las razones? No las tengo muy claras, pero es posible que el grupo de Cantrell -Alice in Chains- haya vivido bajo la sombra de otros grupos de la época que fueron más grandes comercialmente, como Nirvana y Pearl Jam. Cantrell es una doble amenaza, canta bien y toca guitarra de forma maestral y logra unos tonos oscuros que no pueden ser de otro guitarrista sino de él. 

John Frusciante (Red Hot Chili Peppers)


Hoy por hoy, tras años de la partida de Frusciante de los Chili Peppers- el grupo estadounidense sigue vigente, pero da más la impresión de que es por nombre e historia que por la música que hacen actualmente. Sí, han sabido hacer buenas canciones, pero la época de grandes éxitos parece haber quedado atrás, y no creo que sea coincidencia. John Frusciante era su arma secreta y fuente importante de su éxito, antes y después de él. Su vibra en el escenario, buena onda, y tonos hendrixianos hacen de él un guitarrista como pocos. 





















martes, 24 de abril de 2018

(¿) Creed Apesta (?)


A finales de los 90, cuando el post-grunge se había tomado las ondas radiales y era la nueva "moda" en el rock, el grupo estadounidense Creed comenzaba a sembrar las semillas de un éxito masivo que recogería en los primeros años del nuevo milenio. Con el lanzamiento de Weathered, su tercer álbum, Creed estaba en todos lados. El disco vendió 887 mil copias en Estados Unidos durante su primera semana y estuvieron en el lugar número 1 en ventas por ocho semanas consecutivas, récord que comparten con unos tales Beatles. Si eran tan exitosos en los listados, ¿por qué y de dónde viene el odio a la banda?

A mí me gustaba Creed (¿y qué?), principalmente sus dos primeros álbumes. Es más, me atrevo a decir que su debut -My Own Prison- es una joya del último lustro de los 90. Con canciones como Torn, My Own Prison, What´s this Life for? y One, Creed se metió a críticos y fans al bolsillo. Para entonces su música, de tintes más oscuros y densos, sonaba en cuanto emisora de rock había en Estados Unidos. El odio hacia el cuarteto comenzó a nacer con su segundo lanzamiento, Human Clay, con el cual comenzaron a ser más "pop" y menos rock, más comerciales y menos underground, algo que no cayó bien entre sus fans y prensa especializada. Por un lado eran acusados de haberse "vendido" a la industria, por otro los señalaban de copiar a Pearl Jam. Pero, ¿Eran esas la verdaderas razones para odiarlos? Sumaban, pero creo que no eran los principales motivos.

Había otros catalizadores de odio. Como el hecho de que el grupo fuera de una forma más bien oculta un grupo de rock cristiano disfrazado de banda post-grunge. En cuanto las masas comenzaron a caer en cuenta de esto, Creed dejó de ser tan cool. Pero la principal razón del inclemente odio al grupo tenía nombre y apellido: Scott Stapp, su cantante y líder. Muchos  detestaban su cara, sus gestos su pinta de modelo y voz de tarro. Otros no soportaban su actitud, la cual resultó ser determinante en el momento en que el grupo decidió separarse en 2004, momento para el cual los otros tres integrantes de Creed anunciaron su nuevo grupo: Alter Bridge, con el entonces desconocido pero hoy un señor cantante llamado Myles Kennedy. Tanto era Stapp el problema que una vez sus excompañeros armaron carpa aparte la gente comenzó a alabar las destrezas de Mark Tremonti en la guitarra y al grupo en general. Hoy en día Alter Bridge cuenta con 5 álbumes de estudio y tres en vivo, y Mark Tremonti ya va para su cuarto disco con su proyecto en solitario. Mientras tanto el pobre Stapp no despega ni como solista ni con otros proyectos. En 2016 fue anunciado como el reemplazo de Scott Weiland en Art of Anarchy, pero la felicidad duró poco, ya que sus propios compañeros de banda lo demandaron por incumplimiento de contrato. 

Con el paso del tiempo Creed pasó de ser un éxito masivo a una banda que el tiempo ha olvidado, de tocar en Woodstock 99 a ser prácticamente irrelevante en el presente. Sin embargo, al menos su primer disco vale la pena desempolvar.