Mostrando entradas con la etiqueta Grammy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Grammy. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de febrero de 2023

¿Y si dejan de hacer entregas de premios? (columna)

 


Hasta el momento en el que escribo esta columna, los números de la audiencia que vio la entrega 65 de los Grammy anoche no han sido publicados, pero estoy dispuesto a apostar a que es menor que la del año pasado, y que la del año anterior a ese, y que la de hace tres años, y así sucesivamente. Cada vez más las entregas de premios fracasan en captar audiencia nueva y en retener la que ya tenían. Las razones podrían ser varias: a las generaciones jóvenes no les interesan estas ceremonias como sí les interesaban a otras, los premios no les muestran a sus artistas favoritos, hay mucha competencia por audiencia que no había antes, las ceremonias son increíblemente largas (anoche los Grammy duraron más de tres horas). Analicemos.

Cuando era adolescente, las entregas de premios, sobre todo las de música y las de MTV, eran lo más cool del mundo. Era obligación ver los MTV Video Music Awards para tener de que hablar al día siguiente en el colegio. Por otra parte, la otrora cadena musical nos daba lo que queríamos: presentaciones en vivo de los artistas que nos gustaban, o apariciones de músicos que nos interesaban. Además, si queríamos ver a nuestros ídolos, los premios eran nuestra oportunidad. Hoy en día, los jóvenes tienen mil y un formas de ver a los artistas de sus amores. Redes sociales, YouTube, páginas web, etc, etc, etc...Hablando de redes sociales e Internet, ¿qué necesidad hay de aguantarse tres horas o más de una ceremonia si al día siguiente puedo ver en estas solo los momentos y presentaciones que me interesan? Por ejemplo, si hubiera querido ver a Madonna como un muñeco de cera andrógino, no hubiera tenido que esperar hasta que saltara al escenario. Una breve búsqueda en Twitter me hubiera ahorrado el sufrimiento. Las entregas de premios están agonizando, y no parece haber nada que realmente se pueda hacer para salvarlas, así que ¿por qué no pensar en cancelarlas del todo, y simplemente notificar a los artistas ganadores de su triunfo y enviarles la respectiva estatuilla por DHL? 

Si uno observa las caras de los artistas que asisten a las entregas de premios, se pueden detectar varias largas y aburridas...y hasta uno que otro bostezo. Creo que ni siquiera ellos quieren estar ahí y -siendo la mayoría de ceremonias en domingo- diría que prefieren estar viendo Netflix entre sus cobijas. Si yo fuera un ejecutivo encargado de las entregas de premios de MTV, los Oscar, los Grammy, los Billboard, o cualquier otra de las miles de entregas que hay, pasaría la propuesta de cancelar las ceremonias, enviar las estatuillas por correo, e invertir el tiempo y dinero en cualquier otra cosa. Nada pasaría, muy pocos las extrañarían, y el mundo seguiría su curso. ¿Cuánta gente solo se enteró hasta hoy que los Grammy era ayer? Yo me enteré ayer que eran ayer en la noche, y no sentí ni el más mínimo asomo de interés o emoción por esto. Estoy seguro de que mis sentimientos son compartidos por millones de personas. 

Si quieren seguir haciendo entregas de premios, al menos háganlas una hora y media más cortas, arriesguen más con los artistas (siempre Taylor Swift, siempre alguna estrella K pop, siempre los de siempre), y sean más incluyentes, pues hay géneros como el rock que tienen cero participación. Ah! y el horario de domingo por la noche puede ser absolutamente aburrido, a esa hora solo queremos ver una película mala y dormir. 





jueves, 2 de diciembre de 2021

La agonía de las ceremonias de premios

 



Cuando era adolescente, la noche en que se llevan a acabo los premios MTV era supremamente especial, pues podía ver a mis artistas favoritas ser reconocidos y sentirme parte de sus triunfos, además de, en algunas ocasiones, verlos tocar en vivo, algo que por aquel entonces parecía un sueño distante. Tan especial como la ceremonia de entrega de premios, era el día después. Recuerdo llegar al colegio a debatir intensamente con mis amigos sobre la presentación de Metallica en 1996, el desenfado absoluto de Marilyn Manson en 1997, el "mal genio" de Liam Gallagher sobre el escenario en el 96, y la apertura de la ceremonia de ese mismo año a cargo de los Smashing Pumpkins. Pero esa euforia anual de repente se acabó, y ahora los premios son tan importantes como un cero a la izquierda. 

Los Oscar, premios que solían ser vistos por alrededor de 40 millones de personas, en los últimos años ya no llegan ni a 30. Aún es una cantidad importante de televidentes, pero el declive en el interés en este tipo de eventos ha aumentado considerablemente, pero ¿por qué? Aquí analizo posibles causas.

1. Nos vamos volviendo viejos

Seamos realistas. El tiempo nos alcanza a todos y hace que nuestros intereses cambien. Algunos están muy ocupados trabajando o cambiando pañales como para aguantarse 4 horas de televisión. Otros prefieren leer un libro mientras toman un vaso caliente de té verde. Lo que nos atraía como adolescentes no necesariamente nos atrae en otras etapas de la vida. Los canales, al tanto de esto, diseñan las entregas de premios con un target joven en mente. Aquellos que gritan al ver a sus artistas predilectos caminar por la alfombra roja, los que aún invierten grandes sumas de dinero en discos, conciertos, camisetas, esos son los importantes. Nosotros, los canosos, no. 



2. ¡Hay demasiados premios!

Hace dos décadas (quizás algo más) los premios que "tocaba ver" eran los Oscar, los Grammy, los Billboard, los MTV, y los Emmy. De un momento a otro comenzaron a aparecer eventos de galardones al por mayor, más de los necesarios. Por más que amemos a algunos artistas, verlos cada dos semanas (o menos) pierde sorpresa y magia. Más cuando podemos verlos con mucha frecuencia en sus redes sociales, ya no necesitamos verlos por 5 minutos en una entrega de premios.


3. Los mismos besando el trasero de los mismos.

Las entregas de premios se convirtieron en eventos predecibles y monótonos. Cada temporada de premios llega con los mismos actores, grupos, músicos nominados. Así como las mismas películas, canciones y álbumes, lo cual lleva a que todas los premios sean básicamente una copia de los otros. Los mismos presentadores adulando a los mismos actores y músicos, diciéndose que son los mejores y que sin ellos nada sería igual. Los mismos artistas tomando el escenario para cantar las mismas canciones y luego recibir un premio que probablemente ni merecían. 


4. ¿Se premia realmente lo mejor?

La industria del entretenimiento quiero meternos los dedos en la boca y hacernos creer que no sabemos nada y que ella lo sabe todo. ¿Cómo puede uno creer que los cuatro gatos que nominan a determinada categoría son realmente lo mejor que hay? No hay forma de saber eso, a menos que quienes escogen a los nominados hayan hecho la perfectamente imposible tarea de oír toda la música del mundo y ver todas las películas. Usualmente se equivocan, por ejemplo: en 1989 Metallica perdió a manos de Jethro Tull el premio en la categoría de Mejor artista de hard rock/heavy metal. ¿Es Jethro Tull hard rock o heavy metal? NO. Duff McKagan, bajista de Guns N' Roses, alguna vez dijo no entender los premios en la música, pues el arte no es un deporte, por ende, no debería haber competencia.


5. Ya no nos importa aquello que no podemos controlar

Con la llegada de nuevas tecnologías cada vez estamos más en control del contenido que consumimos. En los 90 nos tocaba recibir lo que la industria del entretenimiento nos quería dar. Si teníamos tres canales de televisión y no daban sino 3 películas a la misma hora y ninguna nos gustaba, nos tocaba ver alguna o apagar el televisor. Simple. Hoy, podemos escoger qué ver, qué oír. Incluso, podemos esperar al día siguiente y buscar en Youtube algún momento específico de una ceremonia, y sin tener que aguantarnos hasta que dicho momento suceda, casi de la misma manera en la que ya no tenemos que llamar a una emisora a pedir una canción. Ya no queremos que un grupo de ejecutivos aburridos nos digan que la mejor película es esta o aquella, que la mejor canción del año es la de Pepito o Fulanito. Lo mejor es lo que a nosotros nos gusta. Punto. Es por esto que una vez llega diciembre, millones de personas en todo el mundo, me incluyo, esperamos con ansias el Spotify Wrapped, algo así como nuestra propia entrega de premios en la que la famosa aplicación de música y podcasts nos cuenta qué fue lo que más escuchamos. Lo amamos porque lo controlamos. 











lunes, 13 de febrero de 2017

El Despiste de los Grammy


No me gustan mucho las ceremonias de premios. ¿Por qué? porque siempre premian a la misma gente y siempre se presentan los mismos artistas. Por otra parte, los Grammy -como toda entrega de premios- solo toca la superficie de la música, dejando por fuera o subestimando otros géneros musicales, entre ellos el rock. No, no es que hago estas críticas porque lo mío es el rock y lo demás es una basura. No es así. Adele, Beyoncé, Bruno Mars, etc, han hecho méritos para estar ahí y, hasta donde tengo entendido, nadie les ha regalado nada. 

Es cierto que el rock hace dos décadas dejó de ser el género más popular y que ya no es donde está ni el rating ni el dinero, pero sí los Grammy se mueven bajo el lema "La noche más grande de la música", ¿por qué no incluir a todos de forma más equitativa? ¿Quieren pruebas de cómo se discrimina el rock en los premios en cuestión? 

-Cada año hay no más de una presentación en vivo de un grupo de rock. Sin embargo, para hacer de dicha presentación algo más seguro y agradable, al grupo de rock de turno lo emparejan con un artista  "amigable" a la audiencia. Hace unos años Metallica se presentó junto al pianista Lang Lang. Anoche, en su regreso al escenario de los Grammy, el cuarteto de San Francisco hizo lo propio junto a Lady Gaga. La presentación, lejos de ser un desastre pero tampoco cerca a pasar a la historia como algo inolvidable, salió mejor de lo esperado, a pesar de las fallas técnicas que sacaron de casillas a James Hetfield (ver cómo patea el micrófono y lanza su guitarra violentamente al final de la presentación) y lo hicieron ver como un idiota mientras compartía micrófono con la estrella pop.


-Los premios más importante de rock y metal los entregan en una ceremonia previa que no cuenta con transmisión televisiva. Ayer, por ejemplo, Megadeth recibió un premio en dicha ceremonia previa, lejos de toda cámara o aplauso, y más encima, cuando subían a aceptar el premio, la banda de los Grammy tocó una canción de Metallica. Quien conoce la historia vertiginosa en la relación de estas dos bandas entenderá la ironía. Por si fuera poco, Nick Menza -exbaterista de Megadeth- fue ignorado en la sección de In Memoriam. 

-La única presentación de rock/metal, la de Metallica, la ubicaron en una hora un poco menos familiar, ya cuando buena parte de la audiencia se ha cansado y ha cambiado de canal. El año pasado, Hollywood Vampires tocó al final de la ceremonia, y cuando Metallica se presentó junto a Lang Lang, lo hicieron aproximadamente 45 minutos antes del fin de la entrega de premios.

-La encarga de presentar a Metallica y Lady Gaga (no recuerdo su nombre), solo dijo algo así como "con ustedes: ¡Lady Gaga!".

-Por último, ¿Qué carajos hacía Beyoncé nominada en una categoría de rock? El argumento de los organización Grammy fue que, si bien no se trata de una artista rock, la canción es una canción rock. Es decir que si en los próximos 12 meses Megadeth lanza un disco pop junto a The Weekend, en los Grammy 2018 ¿si los dejan hacer parte de la ceremonia central y los nominan a Mejor Álbum Pop?

Aclaro, no tengo problema con ninguno de los artistas de otros géneros que se presentaron este año. Todos merecen estar ahí por una u otra razón, pero ¿no les parece que están abusando de Lady Gaga, Adele, y Bruno Mars? ¿Seré el único que está agotado de verlos cada 15 minutos? Ayer, por ejemplo, Adele cantó dos veces. Convirtiendo, en su segunda presentación de la noche, una de las canciones más divertidas de George Michael en una pieza aburrida y lenta, deteniendo abruptamente su interpretación para volver a comenzar. Bruno Mars, por su parte, en su segunda presentación de la noche, hizo un digno tributo a Prince. No voy a negarlo, le salió muy bien y -lejos de ser Jimi Hendrix o el mismo Prince- demostró que puede defenderse tocando las seis cuerdas. Pero, ¿no había ningún otro artista que pudiera hacerse cargo de los tributos en cuestión? No tenía que ser un artista rock, simplemente tenía que ser otra persona. Elton John habría sonado genial haciendo una versión en piano de One More Try de George Michael. ¿Y qué tal una colaboración entre Lenny Kravitz y Red Hot Chili Peppers para homenajear a Prince? Mucho rock, ¿cierto?