Mostrando entradas con la etiqueta MTV Awards. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MTV Awards. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de julio de 2023

La historia de la canción de Prince que popularizó Sinead O' Connor


Era el año 1985, cuando Prince formó un proyecto paralelo llamado The Family, con el cual lanzó un solo álbum. Entre las canciones escritas para dicha producción se encontraba Nothing Compares 2 U, la cual recibió muy poco, por no decir ningún, reconocimiento. Sin embargo, en 1990 Sinéad O' Connor la incluyó su propia versión en su álbum I Do Not Want What I Haven't Got, y la convirtió en un éxito masivo.

Cuando O' Connor invadió las ondas radiales y televisivas con su rendición de Nothing Compares 2 U, prácticamente nadie tenía la menor idea de que el compositor de esta era ni más ni menos que Prince. Y es que la cantante irlandesa se adueñó de la pieza y le dio un giro totalmente nuevo, tomando la canción original, quitándole la falta de alma de esta y agregándole, a través de su interpretación vocal, una dosis de dolor y amargura que , en últimas, la catapultó a la cima de los listados alrededor del mundo y la convirtió en una de los himnos de ruptura amorosa más grandes de la historia. 

Lo que para Prince era una canción olvidada en lo más profundo del baúl de sus composiciones, para O' Connor fue la que cambió su vida y carrera, y ahora -tras su fallecimiento- la inmortalizó. Tan poca cosa era Nothing Compares 2 U para Prince, que fue tan solo hasta que Sinéad la hizo famoso que él decidió tocarla en sus presentaciones, y fue apenas hasta 1993 que el Purple One, como se le conocía al cantante, lanzó una versión en vivo de esta para su álbum de éxitos y lados B The Hits/The B Sides, pero ya era muy tarde, Sinéad le había "robado" la canción. 

Por otra parte, O' Connor también le acertó al video de la canción, convirtiéndolo en uno de los más icónicos de los 90, esto por su sutileza y simplicidad. En él, se puede ver a la cantante interpretando la canción en un plano cerrado frente a un fondo negro, además de imágenes de ella caminando por París. El momento más poderoso del video es al final, cuando dos lágrimas bajan por su rostro. En entrevista, O' Connor declaró que las lágrimas fueron reales y que estas llegaron mientras pensaba en su madre, quien falleció en un accidente automovilístico en 1985. El clip ganó 3 estatuillas en los premios MTV de 1990. 

Si bien la versión de Sinéad O' Connor es la más conocida, en 2015, Chris Cornell -otro artista que como Prince y O'Connor- se nos fue muy pronto hizo su propia versión en vivo, esto durante una presentación para SiriusXM. Tal vez su versión no haya tenido la misma atención que la de O' Connor, pero la forma en que "desnudó" la canción y cómo su voz hace brillar letras tan contundentes, es digno de su genio musical. 

¿Quién la hizo mejor? Es irrelevante. Lo relevante es que nos regalaron tres versiones geniales que disfrutaremos por la eternidad. 










 

lunes, 6 de febrero de 2023

¿Y si dejan de hacer entregas de premios? (columna)

 


Hasta el momento en el que escribo esta columna, los números de la audiencia que vio la entrega 65 de los Grammy anoche no han sido publicados, pero estoy dispuesto a apostar a que es menor que la del año pasado, y que la del año anterior a ese, y que la de hace tres años, y así sucesivamente. Cada vez más las entregas de premios fracasan en captar audiencia nueva y en retener la que ya tenían. Las razones podrían ser varias: a las generaciones jóvenes no les interesan estas ceremonias como sí les interesaban a otras, los premios no les muestran a sus artistas favoritos, hay mucha competencia por audiencia que no había antes, las ceremonias son increíblemente largas (anoche los Grammy duraron más de tres horas). Analicemos.

Cuando era adolescente, las entregas de premios, sobre todo las de música y las de MTV, eran lo más cool del mundo. Era obligación ver los MTV Video Music Awards para tener de que hablar al día siguiente en el colegio. Por otra parte, la otrora cadena musical nos daba lo que queríamos: presentaciones en vivo de los artistas que nos gustaban, o apariciones de músicos que nos interesaban. Además, si queríamos ver a nuestros ídolos, los premios eran nuestra oportunidad. Hoy en día, los jóvenes tienen mil y un formas de ver a los artistas de sus amores. Redes sociales, YouTube, páginas web, etc, etc, etc...Hablando de redes sociales e Internet, ¿qué necesidad hay de aguantarse tres horas o más de una ceremonia si al día siguiente puedo ver en estas solo los momentos y presentaciones que me interesan? Por ejemplo, si hubiera querido ver a Madonna como un muñeco de cera andrógino, no hubiera tenido que esperar hasta que saltara al escenario. Una breve búsqueda en Twitter me hubiera ahorrado el sufrimiento. Las entregas de premios están agonizando, y no parece haber nada que realmente se pueda hacer para salvarlas, así que ¿por qué no pensar en cancelarlas del todo, y simplemente notificar a los artistas ganadores de su triunfo y enviarles la respectiva estatuilla por DHL? 

Si uno observa las caras de los artistas que asisten a las entregas de premios, se pueden detectar varias largas y aburridas...y hasta uno que otro bostezo. Creo que ni siquiera ellos quieren estar ahí y -siendo la mayoría de ceremonias en domingo- diría que prefieren estar viendo Netflix entre sus cobijas. Si yo fuera un ejecutivo encargado de las entregas de premios de MTV, los Oscar, los Grammy, los Billboard, o cualquier otra de las miles de entregas que hay, pasaría la propuesta de cancelar las ceremonias, enviar las estatuillas por correo, e invertir el tiempo y dinero en cualquier otra cosa. Nada pasaría, muy pocos las extrañarían, y el mundo seguiría su curso. ¿Cuánta gente solo se enteró hasta hoy que los Grammy era ayer? Yo me enteré ayer que eran ayer en la noche, y no sentí ni el más mínimo asomo de interés o emoción por esto. Estoy seguro de que mis sentimientos son compartidos por millones de personas. 

Si quieren seguir haciendo entregas de premios, al menos háganlas una hora y media más cortas, arriesguen más con los artistas (siempre Taylor Swift, siempre alguna estrella K pop, siempre los de siempre), y sean más incluyentes, pues hay géneros como el rock que tienen cero participación. Ah! y el horario de domingo por la noche puede ser absolutamente aburrido, a esa hora solo queremos ver una película mala y dormir. 





jueves, 2 de diciembre de 2021

La agonía de las ceremonias de premios

 



Cuando era adolescente, la noche en que se llevan a acabo los premios MTV era supremamente especial, pues podía ver a mis artistas favoritas ser reconocidos y sentirme parte de sus triunfos, además de, en algunas ocasiones, verlos tocar en vivo, algo que por aquel entonces parecía un sueño distante. Tan especial como la ceremonia de entrega de premios, era el día después. Recuerdo llegar al colegio a debatir intensamente con mis amigos sobre la presentación de Metallica en 1996, el desenfado absoluto de Marilyn Manson en 1997, el "mal genio" de Liam Gallagher sobre el escenario en el 96, y la apertura de la ceremonia de ese mismo año a cargo de los Smashing Pumpkins. Pero esa euforia anual de repente se acabó, y ahora los premios son tan importantes como un cero a la izquierda. 

Los Oscar, premios que solían ser vistos por alrededor de 40 millones de personas, en los últimos años ya no llegan ni a 30. Aún es una cantidad importante de televidentes, pero el declive en el interés en este tipo de eventos ha aumentado considerablemente, pero ¿por qué? Aquí analizo posibles causas.

1. Nos vamos volviendo viejos

Seamos realistas. El tiempo nos alcanza a todos y hace que nuestros intereses cambien. Algunos están muy ocupados trabajando o cambiando pañales como para aguantarse 4 horas de televisión. Otros prefieren leer un libro mientras toman un vaso caliente de té verde. Lo que nos atraía como adolescentes no necesariamente nos atrae en otras etapas de la vida. Los canales, al tanto de esto, diseñan las entregas de premios con un target joven en mente. Aquellos que gritan al ver a sus artistas predilectos caminar por la alfombra roja, los que aún invierten grandes sumas de dinero en discos, conciertos, camisetas, esos son los importantes. Nosotros, los canosos, no. 



2. ¡Hay demasiados premios!

Hace dos décadas (quizás algo más) los premios que "tocaba ver" eran los Oscar, los Grammy, los Billboard, los MTV, y los Emmy. De un momento a otro comenzaron a aparecer eventos de galardones al por mayor, más de los necesarios. Por más que amemos a algunos artistas, verlos cada dos semanas (o menos) pierde sorpresa y magia. Más cuando podemos verlos con mucha frecuencia en sus redes sociales, ya no necesitamos verlos por 5 minutos en una entrega de premios.


3. Los mismos besando el trasero de los mismos.

Las entregas de premios se convirtieron en eventos predecibles y monótonos. Cada temporada de premios llega con los mismos actores, grupos, músicos nominados. Así como las mismas películas, canciones y álbumes, lo cual lleva a que todas los premios sean básicamente una copia de los otros. Los mismos presentadores adulando a los mismos actores y músicos, diciéndose que son los mejores y que sin ellos nada sería igual. Los mismos artistas tomando el escenario para cantar las mismas canciones y luego recibir un premio que probablemente ni merecían. 


4. ¿Se premia realmente lo mejor?

La industria del entretenimiento quiero meternos los dedos en la boca y hacernos creer que no sabemos nada y que ella lo sabe todo. ¿Cómo puede uno creer que los cuatro gatos que nominan a determinada categoría son realmente lo mejor que hay? No hay forma de saber eso, a menos que quienes escogen a los nominados hayan hecho la perfectamente imposible tarea de oír toda la música del mundo y ver todas las películas. Usualmente se equivocan, por ejemplo: en 1989 Metallica perdió a manos de Jethro Tull el premio en la categoría de Mejor artista de hard rock/heavy metal. ¿Es Jethro Tull hard rock o heavy metal? NO. Duff McKagan, bajista de Guns N' Roses, alguna vez dijo no entender los premios en la música, pues el arte no es un deporte, por ende, no debería haber competencia.


5. Ya no nos importa aquello que no podemos controlar

Con la llegada de nuevas tecnologías cada vez estamos más en control del contenido que consumimos. En los 90 nos tocaba recibir lo que la industria del entretenimiento nos quería dar. Si teníamos tres canales de televisión y no daban sino 3 películas a la misma hora y ninguna nos gustaba, nos tocaba ver alguna o apagar el televisor. Simple. Hoy, podemos escoger qué ver, qué oír. Incluso, podemos esperar al día siguiente y buscar en Youtube algún momento específico de una ceremonia, y sin tener que aguantarnos hasta que dicho momento suceda, casi de la misma manera en la que ya no tenemos que llamar a una emisora a pedir una canción. Ya no queremos que un grupo de ejecutivos aburridos nos digan que la mejor película es esta o aquella, que la mejor canción del año es la de Pepito o Fulanito. Lo mejor es lo que a nosotros nos gusta. Punto. Es por esto que una vez llega diciembre, millones de personas en todo el mundo, me incluyo, esperamos con ansias el Spotify Wrapped, algo así como nuestra propia entrega de premios en la que la famosa aplicación de música y podcasts nos cuenta qué fue lo que más escuchamos. Lo amamos porque lo controlamos.