miércoles, 21 de marzo de 2012

Por Fin Prestaron El Campín


Ya era hora”, fue lo primero que pensé cuando me enteré de la noticia de que, después de años de espera, por fin prestarían el estadio El Campín para el concierto de Paul McCartney. Colombia se ha perdido de varios espectáculos de primer nivel por el hecho de no tener un escenario digno. Madonna y U2, por nombrar algunos. Obviamente mi felicidad no la comparten todos, ya que los amantes del fútbol no pueden estar más en desacuerdo con que el estadio vaya a ser utilizado para fines diferentes a los deportivos. ¿Será que a dichos personajes, cuya opinión respeto aunque no comparta, no les gusta la música del Beatle?

Más allá de si les gusta o no lo que hace McCartney, lo que hay que debatir aquí es que los estadios también pueden ser para conciertos. ¿Por qué no? Claro, la grama se puede dañar, pero no será así si se protege de forma adecuada, y espero que así sea, porque si no, los que no quieren que el estadio sea prestado para este tipo de eventos tendrán todos los argumentos para pelear. Ya los oigo decir cosas como “Volvieron mierda el estadio” y “Así no se puede jugar fútbol, que no lo presten más”. Así que, quienes vayan a asistir a este apoteósico concierto, cuiden el estadio. De esto depende la organización de futuros conciertos allí.

Ahora, volviendo al tema de que el estadio no debería usarse para conciertos, no veo por qué no, si en todo el mundo los hacen. Por ejemplo, la gira 360 de U2 comenzó en el Camp Nou. ¡El Camp Nou! Donde juega Barcelona y su equipo de estrellas. Hasta donde sé, Messi no se ha quejado por el estado de la cancha después de un concierto, y si el mejor jugador del mundo no se queja, ¿por qué habría de quejarse uno de los jugadores colombianos? Los estadios los prestan para conciertos en todo el mundo, en Argentina, Brasil, en todo lado. Colombia no puede quedarse atrás y perderse el paso de grandes artistas por no tener un escenario digno y, quiéranlo o no, ese escenario se llama El Campín. Quien haya asistido al estadio para un concierto me dará la razón. Allí vi a Bon Jovi en 1995. Estaba en la tribuna occidental y veía perfectamente.

Muchos, con el fin de potencializar sus argumentos para no prestar el estadio, han traído a colación el concierto de Guns N´ Roses en 1992. No puedo discutir contra ese hecho histórico, pues El Campín quedó bastante mal, pero tengamos en cuenta que eso fue hace 20 años y que el público colombiano a estas alturas ya tiene que haber aprendido a comportarse en eventos masivos y públicos. Además, No podemos comparar el ambiente de un concierto de Guns N´ Roses con el de Paul McCartney. Públicos relativamente diferentes. Comportamientos distintos.

El gran concierto, o prueba de fuego, será este 19 de abril. Si el comportamiento del público es adecuado, las instalaciones del estadio no se ven afectadas y el escenario satisface las exigencias del artista y público, no veo por qué no se puedan seguir haciendo conciertos allí. Tal vez esto abra las puertas para U2, Madonna y los Rolling Stones. Así que, para quienes están en contra de que se lleve a cabo este magno evento: Let it Be!  





lunes, 20 de febrero de 2012

Kurt Cobain: La Última Gran Estrella de Rock



Estoy seguro de que más de uno está en desacuerdo con lo que planteo en el título. Dirán que Cobain no es la última gran estrella de rock y se les ocurrirán mil nombres para probar que estoy equivocado. Puede que lo esté, pero creo firmemente que el líder de Nirvana fue la última gran estrella de rock. Tenía todo para serlo: una banda popular, un álbum fundamental y lleno de himnos como Nevermind, la pinta, adicciones, infancia traumática y hasta una esposa controversial y odiada por miles. ¿Quién ha cumplido esos “requisitos” y características después de 1994?

Sin duda su prematura muerte ayudó a que el rótulo de “rockstar” encajara aún con más perfección, pero morir joven no hace de cualquiera una estrella, si fuera así entonces qué pasó con Shannon Hoon? Por qué él no tiene el nivel y status dentro de la realeza del rock que tiene Cobain? Es la suma de los factores mencionados previamente lo que otorga el título de “estrella de rock”.

Cuando el álbum debut de Nirvana –Bleach- fue lanzado en 1989, la escena roquera mundial estaba dominada por grupos como Guns N´ Roses, Poison y Mötley Crüe, quienes tenían la escena conquistada con sus letras sobre el sexo, drogas y Rock N´ Roll. No había espacio para la imagen desaliñada de Nirvana ni de ninguno de los grupos de Seattle, lugar donde se estaba gestando de forma silenciosa la siguiente camada de bandas que invadirían el mundo un par de años más tarde. En 1991, Nirvana lanzó Nevermind. Hoy por hoy dicho álbum es considerado uno de los que no pueden faltar en la colección de ningún roquero, y sus canciones –sobre todo Smells Like Teen Spirit- siguen vigentes en la radio y sonando tan frescas como lo hacían cuando el disco estaba recién lanzado. Sin embargo, el éxito del álbum no fue instantáneo, tuvieron que pasar varios meses para que comenzara a sonar, y un año para que fuera reconocido por su grandeza.

La gran mayoría de bandas que dejan huella suelen tener un paso fugaz pero contundente por el mundo del rock, Nirvana no fue la excepción. Con apenas tres álbumes de estudio (cuatro, si se incluye el compilado Incesticide) el trío de Seattle logró alcanzar la cima antes de la muerte de Cobain. Una de las características de Nirvana que más cautivó al mundo fue su esencia punk, la cual camuflaba de forma exquisita bajo capas de pegajosas melodías pop y riffs de metal. La agresividad de su música, su actitud punk y letras que hablaban de prácticamente cualquier adolescente, eran el empujón que necesitaba el rock en aquel entonces. El mundo ya se había cansado de los roqueros maquillados y vestidos como mujeres, y así, de la nada pero hablándole a una generación entera de adolescentes que sentían no tener un lugar en la sociedad, Kurt Cobain se convirtió en ídolo de multitudes, tanto así que cuando (supuestamente) terminó con su vida, varios de sus seguidores decidieron hacer lo mismo en su honor.

Por siempre quedará la inquietud de qué hubiera pasado si Cobain no hubiera muerto. Seguiría haciendo música con Nirvana, se habría lanzado como solista o, por el contrario, haría parte de la lista de rockstars que el tiempo se llevó, un elemento de nostalgia pero de poca relevancia y vigencia. Nirvana era una banda cuyos cimientos se estaban sacudiendo fuertemente y su total fractura llegaría más pronto que tarde, de hecho hay quienes afirman que el trío ya se había disuelto antes de la muerte de Cobain. La fama estaba causando grandes tensiones internas, por no mencionar que Courtney Love, esposa de Cobain, estaba poniendo su grano de arena para distanciar a su marido de sus compañeros de banda. Una especie de Yoko Ono del grunge.

 Tal vez Nirvana habría lanzado un disco más, posiblemente en 1994, ya que en enero de ese año Cobain, Grohl y Novoselic estuvieron juntos por última vez en un estudio, sesión de la cual nació You Know You ´re Right, última canción que grabaron. Un poco más de un año después de la muerte de Cobain, Dave Grohl lanzaba el disco debut de Foo Fighters, escrito e interpretado en su totalidad por él. Era claro que en Grohl- baterista de Nirvana- había un frontman que moría por salir. Muchos creen que el nacimiento de los Foo llegó como respuesta a la muerte de Nirvana. Con Cobain vivo o muerto, el grupo habría aparecido.

Si Cobain siguiera vivo, tal vez hoy habrían hecho ya una gira de reunión, pero dudo mucho que la banda hubiera seguido activa. Nunca lo sabremos realmente. Lo que sí sabemos es Cobain es uno de los íconos del rock. Pocas veces en la historia del género aparecen personajes que tienen el impulso y actitud para cambiarlo todo, afortunadamente me tocó vivirlo, por ende hoy, en el que sería su cumpleaños 45, aplaudo su legado.  


jueves, 12 de enero de 2012

Van Halen 2.0: El Regreso


Sí, el título de este texto suena a nombre de película. Tal vez es porque la historia de Van Halen es así, de película. Acción, drama, peleas, tres cantantes en 10 años y, lo que hacía falta, un desenlace feliz.

Dicho desenlace feliz llegó el lunes con el estreno a nivel mundial de Tattoo, nuevo video y sencillo de la banda, el cual hace parte de su álbum número 12. El primero desde 1984 con David Lee Roth como cantante, y el primero desde Van Halen III de 1998, cuando Gary Cherone de Extreme era la voz del grupo. Antes del lanzamiento de la canción, además de voces de emoción, no se hicieron esperar algunas cargadas de controversia, entre ellas la de Sammy Hagar, antiguo cantante del cuarteto, quien aseguró que las canciones que hacen parte de la nueva producción de Van Halen -A Different Kind of Truth- fueron compuestas mucho antes de su llegada a la banda en 1985. Al leer las declaraciones de Hagar, lo primero que pensé era que éstas no tenían otra intensión que aguarle la fiesta a sus ex compañeros y estaban cargadas de envidia y veneno. Tal vez sea así, sin embargo parece haber verdad en sus palabras, ya que diferentes medios lograron confirmar que una de las canciones del disco- She´s the Woman- fue grabada a manera de demo en 1976.

Algo parecido han dicho los fans de Van Halen con respecto a Tattoo. Según estos, el sencillo no es más que un “retoque” de Down in Flames, canción inédita que fue tocada en vivo durante las etapas de gestación del grupo. La verdad es que, al menos en mi caso particular, no me importa si las canciones fueron compuestas en los 70 o si son armadas con retazos de tracks inéditos. Lo único que me importa es que sean buenas y que en ellas toca el mejor guitarrista de todos los tiempos: Eddie Van Halen (¿Fan de Hendrix? Ya puede comenzar a insultarme). 

Ahora, el hecho de que la banda esté haciendo tan esperado regreso, no quiere decir que ya lo tenga todo ganado. Me explico. Eddie debe demostrar que aún tiene su técnica intacta. David Lee Roth, por su parte, tiene que dejar claro por qué es considerado uno de los mejores frontman del Rock, sobre todo después de tantos años de quietud y por fuera de la alineación del grupo. Tal vez uno de los más importantes aspectos que tiene Van Halen por demostrar, es que Wolfgang Van Halen, hijo de Eddie, tiene el talento necesario para reemplazar a Michael Anthony, actualmente en Chickenfoot, en el bajo y que no está ahí por “rosca”. La no presencia de Anthony, para mí, es el lunar blanco en el comeback de Eddie y compañía. Espero que el trabajo de Wolfgang en A Different Kind of Truth haga justicia al famoso dicho “de tal palo, tal astilla”.

Marquen la fecha del 7 de febrero en sus calendarios, pues ese día llegará el nuevo disco de uno de los más grandes grupos en la historia del Rock: Van Halen.