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miércoles, 24 de mayo de 2023

¿Está el rock en español estancado? (Opinión)


Como melómano, oigo música todo el día. Pero quizá uno de los momentos en los que más necesito de la música es cuando salgo a correr. Los kilómetros sin música serían absolutamente tediosos e interminables. Necesito de canciones para oxigenar mis músculos y hacer que mis pies se muevan. Al menos una vez por semana, escojo la música de un artista de rock en español, pero hace poco me vi en apuros, pues no encontraba ninguno que fuera compatible con el tipo de corrida que iba a hacer, o que no hubiera escuchado hace poco. Fue entonces cuando tuve una revelación, el mundo del rock en el idioma de Cervantes es muy pequeño. Inmediatamente después, llegó a mí una oscura teoría: el rock en español está estancado y lleva estancado décadas. 

No es nada en contra de ningún artista que cante en nuestro idioma, es simplemente que son muchos. Es cierto, el idioma del rock es el inglés, e incluso artistas que no son anglosajones cantan en inglés, pero -de igual forma- siento que los artistas, al menos los grandes artistas, las leyendas del rock en español, y ni hablar de los grupos nuevos que estén pegando fuerte son MUY pocos y ya son veteranos. Soda Stereo, Café Tacuba, Caifanes, los Fabulosos Cadillacs, Draco Rosa, Miguel Mateos, Fito Páez, Enanitos Verdes, Charly García, Los Rodríguez, Andrés Calamaro, Aterciopelados, Maná, Los Prisioneros, La Ley, perdón si olvidé a alguno, son los más destacados, y algunos de ellos ya ni hacen música o están cerca de los 60 o ya pasaron por ellos.

¿Cuál es el artista de rock en español que más sensación haya causado en los últimos tiempos? Zoé, tal vez, a comienzos de siglo, pero el grupo palidece al lado de los grandes nombres que listé hace un instante. De ahí para adelante, es muy poco lo que ha salido, al menos a nivel comercial. Es decir, no veo a nadie que esté comenzando su carrera hoy que en un par de décadas podamos poner en el mismo renglón de Charly, Fito, o el maestro Spinetta (¡sabía que me olvidaba de alguien!). Seguro que hay gente haciendo cosas interesantes, pero nada que deje a nadie con la boca abierta. Todo muy normalito. 

La pregunta es: ¿por qué el rock en español parece haberse estancado? Me resulta difícil de creer que con tantos buenos artistas que han producido estas tierras -y si quieren incluimos a los españoles como Héroes del Silencio y Hombres G- no haya quien haya tomado sus influencias y se sienta capaz de ser el abanderado de una nueva generación de monstruos del rock en español. ¿Cómo puede ser posible que el gran momento del rock en nuestro idioma haya sido hace más de 30 años y nadie haya tomado el testigo? Tengo una posible teoría y un posible culpable de todo, pero a quienes me leen entre los 10 y 20 años no les va a gustar.

¡El asqueroso, abominable, monótono y musicalmente pobre reggaeton! Los jóvenes de hoy ya no quieren hacer rock, y es entendible, pues el rock no es lo que escuchan. Yo, por ejemplo, crecí en pleno apogeo del grunge y rock alternativo de los 90, y lo único que quería era colgarme una guitarra y hacer temblar a todo el vecindario. No quería hacer salsa ni vallenato. Lo mismo sucede hoy, los "pelados" quieren hacer el tipo de música que está de moda y que sienten cercana...así sea horrenda. Por otra parte, hacer reggaeton puede resultar más fácil y hasta económico que hacer rock. Una guitarra buena tiene un costo no menor, lo mismo que un bajo y una batería. Si alguien quiere ser el nuevo ídolo del reggaeton, puede comenzar a crear rimas, y solo necesita un cuaderno, un esfero, y conseguir varias palabras que rimen con culo.

Mientras esté panorama favorable a géneros urbanos continúe, es muy poco probable que una nueva gran banda de rock salga a la luz. No solo porque no haya quien quiera rockear, sino porque hay menos público para el rock, menos medios, menos todo. 






 

miércoles, 12 de octubre de 2022

Guns N' Roses la Rompió, pero tocó para un MUY frío público en Bogotá

 


*si usted es de los que tiene los brazos alzados en un concierto, no para aplaudir o hacer la señal de los cuernos sino para sostener el celular mientras graba TODO el concierto, esta columna lo va a herir. 


Tal vez la historia de Guns N' Roses con Bogotá sea de amores y odios, específicamente por aquel caótico concierto de 1992, el cual terminó antes de tiempo y tuvo todo tipo de imprevistos. Sin embargo, ayer, casi 30 años después y tras visitar al ciudad en 2010 con una alineación distinta, Axl, Slash, y Duff nos dieron un hermoso momento de reivindicación por los pecados cometidos tres décadas atrás.

La noche comenzó con la música de Aterciopelados, un grupo emblemático del rock nacional y bogotano pero que fue fuertemente criticado cuando se reveló que serían los teloneros de los Gunners. Andrea Echeverri, su carismática líder no ocultó su enfado y posiblemente se estaba desquitando con el público y con el mismo grupo al cual le abrían. Palabras como "los gringos están chéveres, pero aja, no nos dejaron ni probar sonido los hijueputas" y "canten a ver, no sean mamones", dificilmente demuestran la actitud correcta ante la oportunidad de presentarse ante 40.000 personas en un evento de tal magnitud. Eres una crack, Andrea, pero esa no era la jugada. 

No sé si Aterciopelados dejó al público caliente o, me sabrán disculpar, emputado. El caso es que a las 8 pm, con una puntualidad que no tenían en sus años mozos, Guns N' Roses saltó al escenario para encender -o por lo menos tratar de hacerlo- al estadio El Campín. El bajo de It's So Easy dio inicio a tres horas de música épica en la que el grupo estadounidense dio un repaso exquisito por toda su discografía. Uno podría discutir hasta el cansancio la lista de canciones, que faltó esta y que no hubieran toca esto y mejor hubieran metido tal otra, pero lo cierto es que no faltó un solo clásico, y sacaron una joyas hermosas como Coma y Double Talkin' Jive, por nombrar solo dos. Canciones como Welcome to the Jungle, November Rain, Patience, Don't Cry (en la que lloré, irónicamente) y Paradise City fueron las más coreadas por los asistentes al concierto. Asistentes que, hay que decirlo, estaban más fríos que el iceberg que hundió al Titanic. 

Mientras los integrantes de la banda estaban sobre el escenario partiéndose el lomo y sudándola, la gente estaba más preocupada por lograr el ángulo perfecto en un video de mala calidad y con un sonido perverso. Cada vez que Guns tocaba un clásico, todo el estadio sacaba su celular y veía el concierto a través de una pantallita. No soy nadie para decirle a la gente qué hacer o qué no, pero ¿no creen que pagar casi un millón de pesos para vivir tan apoteósico concierto por un celular es una absoluta tristeza? Antes de iniciar el concierto, tomé un par de fotos al logo de Guns N' Roses que estaba en las pantallas, pero en cuanto el grupo tomó el escenario lo guardé y me dije "voy a vivir este concierto como si estuviéramos en 1992". Muy seguramente era el más "sollado" de todo la sección VIP (excepto por personas que estaban tan alicoradas que los tuvieron que sacar en brazos). Estaba tan metido en el concierto y dando todo de mí para responder adecuadamente al derroche de energía que venía del escenario, que la gente me miraba como si estuviera haciendo algo raro. Claro, como no tenía el celular en la mano, no estaba actuando normal según su visión 2.0 de cómo vivir un concierto. 

Guns N' Roses es un grupo del que estoy literalmente enamorado desde los 11 años -y ya estoy en mis 40- y no pensaba desperdiciar la oportunidad de tenerlos tocando para mí mientras le drenaba la batería al celular grabando todo el concierto. Quería vivirlo, pero vivirlo de verdad, ahí, en el estadio, gritando, cantando, saltando, como debe ser, no con mis ojos pegados a una pantalla. 

En todo caso, Guns N' Roses se lució. !Qué pedazo de banda! Slash es un dios de las seis cuerdas, Axl -quien es considerado como un punto débil- lo hizo muy bien y le pone unas ganas y un esfuerzo que resultan conmovedores. Y ni hablemos de la personalidad y actitud punk de Duff. A diferencia de 2016, cuando la gira de reunión de ellos tres apenas arrancaba, la banda está mucho más "aceitada" y la química ha aumentado considerablemente. Solo una bandota puede llenar El Campín dos días seguidos. independientemente de la actitud del público, ellos hicieron su trabajo. Vinieron con la intención de patearnos el trasero, y cumplieron. ¡Larga vida a Guns N' Roses!









sábado, 20 de julio de 2019

Las 5 Canciones más Representativas del Rock Colombiano


Si bien el país no es musicalmente conocido por su escena roquera, pero sí por el vallenato y otros ritmos de su folclor, hay una escena rock que lleva décadas luchando por salir del inframundo y finalmente permanecer vigente por algo más que 15 minutos. ¿Cuándo pasará esto? Lo veo lejos, pues cada grupo que intenta sobresalir muere en el intento o tiene una muy corta vida. Público hay, demanda también, ¿apoyo económico? No sé. 

Mientras esperamos que la movida crezca y se consolide, estas son en mi opinión (por favor, no obvie el resaltado, negrillas ni cursivas) las canciones más representativas del rock local. 

Kraken- Vestido de Cristal

Si hay alguien que supo remar contra la corriente y medírsele a las mil y una adversidades a la hora de hacer rock en Colombia, ese fue Elkin Ramírez. Incluida en el álbum Kraken II (1989) esta canción consolidó al grupo y lo impulsó a las ondas radiales, logrando aumentar su culto y número de seguidores. Dentro del amplio número de "hits" de Kraken este siempre fue y sigue siendo el más aclamado. 


Ekhymosis- Solo

Otro que no le temía a trabajar con las uñas e incluso ensayar en lugares sucios y llenos de ratas fue Juanes, quien con su banda Ekhymosis comenzó a plantar las semillas del metal colombiano y a demostrar que, a pesar de no contar con grandes recursos, algo se podía hacer. Después de una serie de EP el grupo de Medellín lanzó Niño gigante, su primer larga duración, en el cual estaba el éxito Solo, canción que se destacaba por una gran sensibilidad lírica y que rompía la línea pesada y agresiva que caracterizaba al grupo. 


Aterciopelados- Bolero Falaz

Para algunos esta es la mejor canción del rock colombiano de todos los tiempos, y el disco en el que se lanzó -El Dorado- uno de los más importantes del rock en español. No sé si es la mejor de la historia del rock nacional, lo que sí sé es que es la canción que puso al rock local en el mapa latino, esto gracias a su video, el cual rotó fuertemente por MTV, informando a la región que en el país había talento que iba más allá de su tradicional folclor. 


Los de Adentro- Una Canción

Alguna vez un periodista los llamó irrespetuosamente "costeños con complejos de cachacos", tal vez ignorando que los integrantes de la banda dieron sus primeros pasos como músicos en Bogotá, empapándose de los sonidos y forma de hacer música de la capital. No sé si haya una canción en la historia de la escena rock colombiana que le cante con más sentimiento al desamor, casi como si de un vallenato se tratara, sin complejos, solo puro corazón. 


La Derecha- Ay qué Dolor

Mucho antes de que Mario Duarte se hiciera famoso por su papel en la telenovela Yo soy Betty, la fea, formó La Derecha a comienzos de los 90, grupo con el cual ha lanzado varios discos y ha alternado su exitosa carrera como artista, además de ser una de las figuras clave en la fundación de Rock al Parque. Esta canción, que alterna el rock con ritmos del folclor latino como la salsa, es una de las piezas esenciales del rock local.






martes, 13 de marzo de 2018

Érase una vez The Hall Effect


A mediados de la primera década del presente milenio una nueva camada de rock colombiano comenzaba a tocar la puerta. Del rock local de los 90 liderado por bandas como Aterciopelados se pasaba a un sonido más global y cantado en inglés. Varios grupos comenzaron a cantar en la lengua madre del rock, lo cual - si bien ya se había hecho antes- no dejaba de ser fresco en su momento. En la cabeza de este movimiento se encontraba The Hall Effect, la banda bogotana que dio sus primeros pasos en la escena haciendo tributos a U2. Otras bandas siguieron su ejemplo y comenzaron a cantar en inglés, Stayway -por ejemplo- cuyo cantante alguna vez me dijo que hacían fuerza por The Hall Effect, pues ellos podían abrir las puertas para muchos otros quienes, como ellos, luchaban por triunfar en la dura escena roquera colombiana. 

Después del éxito más que todo local de su primer álbum (Aim at Me), liderado por varias canciones que pegaron fuerte como la que le da nombre al disco, Unpure y Become, el grupo se puso ambicioso y viajó a Inglaterra para grabar su sucesor. De la mano de Phil Manzanera, conocido por su trabajo junto a Roxy Music, David Gilmour, Pink Floyd, entre otros grandes de la música global, el cuarteto pasó una temporada en Londres trabajando en su segundo álbum, el cual salió al mercado en el primer semestre de 2010. Con canciones como Shine y Hitman Story, el disco tal vez no dio los resultados esperados, a pesar de contar con una muy buena producción y un sonido más maduro. 

Tal vez fue el cambio en el sonido del grupo (menos brit pop y más hard rock), o quizás se pusieron muy ambiciosos muy rápido. El caso es que después de la presentación del disco en cuestión las cosas comenzaron a no funcionar tan bien. La banda perdió a un par de sus integrantes originales y empezó a experimentar sonoramente (tal vez fue eso lo que llevó al colapso de su formación original). Un poco aporreados y algo fuera de foco el grupo siguió adelante y después de ese segundo álbum ha lanzado un LP y dos EP, dejando casi totalmente de lado la idea principal de cantar en inglés para hacerlo en español e incluso en francés. Si tras sus dos primeros discos el grupo hubiera entrada en la Bolsa de Valores, hasta acciones hubiera comprado (¡carajo! Hasta los llevé a tocar en mi universidad y el rector casi me crucifica por el alto volumen), pero algo sucedió en el camino que desvalorizó al grupo dentro del panorama nacional del rock y -de ser los nuevos abanderados en la noble causa de sacar a flote el rock colombiano- pasaron a ser actores secundarios y ver cómo bandas como Diamante Eléctrico reciben el testigo. 

The Hall Effect: "Te lo digo y lo siento, cuando tu vuelvas aquí voy a estar".