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miércoles, 9 de diciembre de 2020

Cuando U2 enloqueció con su proyecto Passengers

 


Si bien U2 pasó la década de los 90 probando fórmulas exóticas y extravagantes, tal vez su proyecto Passengers sea la cúspide de su locura musical. 

Cuando los 80 finalizaron, la banda irlandesa señaló ante un público confundido que tenían que "soñarlo todo de nuevo". Muchos temieron que Bono se estaba refiriendo al final del grupo, pero afortunadamente hacía alusión a la dirección musical del cuarteto. La primera prueba de que todo estaba cambiando fue Achtung Baby, álbum que fue grabado en Alemania y bajo una crisis interna que amenazó con acabar su carrera. En 1993, llegó Zooropa, el cual ahondó más en la experimentación y trajo consigo más intensos tintes electrónicos. La década concluyó con Pop, la entrega total a la música electrónica. Pero quizás el lanzamiento más extraño de lo 90, ocurrió justo en el ombligo del decenio: Original Soundtracks 1, lanzado en 1995 bajo el pseudónimo Passengers.  

El álbum, hecho con la ayuda de Brian Eno como el quinto integrante de la banda y con invitados especiales como Luciano Pavarotti y el DJ Howie B, es una colección de 14 canciones escritas en su mayoría para películas imaginarias (¿hay algo más experimental que esto?). Debido a la participación de Eno y la extraña naturaleza de la música, los integrantes de U2 decidieron lanzaron bajo otro nombre, lo cual hizo que el recibimiento del mismo por parte de fans y críticos fuera aún más frío. 

Una vez finalizada la gira Zoo TV en diciembre de 1993, el grupo comenzó a componer para un nuevo álbum, pero las ideas no fluían y según Eno "tocaron un muro" creativo. La idea inicial era componer la banda sonora para una película llama The Pillow Book, del director Peter Greenaway, pero eso no funcionó, razón por la cual la banda decidió seguir por la onda de escribir música para películas y, casi que burlándose de ellos mismos, crearon varias imaginarias. Lo más curioso de todo es que en el librillo del CD incluyeron explicaciones de las películas para las cuales fueron escritas los temas. 

Las canciones de la producción pasaron por fuera del radar, excepto por Miss Sarajevo, primer sencillo y una de las pocas canciones que sí fue hecha para una película real. Your Blue Room, canción que sonaba muy parecido a lo que U2 hacía habitualmente, iba a ser el segundo sencillo, pero dicho plan fue cancelado debido al poco éxito comercial del proyecto. Al parecer, ni a los propios miembros del grupo pareció gustarles el álbum. Larry Mullen, baterista, ha señalado en varias ocasiones su desprecio por el mismo, afirmando que "hay una línea delgada entre música interesante y autocomplacencia. La cruzamos con Passengers". 





viernes, 30 de octubre de 2020

U2 celebra los 20 años de All That You Can't Leave Behind

 


Cada final de década parecía traer una especie de crisis de identidad musical a U2. A finales de los 80, en un concierto en vísperas de Año Nuevo, Bono señalaba que el grupo debería alejarse para soñar todo de nuevo. El extraño mensaje fue tomado por muchos como un anuncio de separación del cuarteto irlandés. Pero fue solo un susto, pues realmente el mensaje hablaba de buscar un nuevo sueño musical, en el cual la banda estuvo sumergida durante toda la década de los 90. Experimentando fuertemente con sonidos electrónicos y haciendo giras masivas con espectáculos extravagantes a la vista. Una vez llegó 1999, el grupo se encontraba de nuevo en esa rara encrucijada musical. La época de coquetear con otras tendencias musicales parecía haber pasada y, de hecho, no haber funcionado del todo bien. Sobre todo con el álbum Pop, en el que, para muchos, U2 exageró en todo sentido, haciendo de este uno de los menos aclamados de su catalogo. 

All That You Can't Leave Behind, décima producción del grupo, fue un regreso relativamente cercano a sus raíces y todo un acierto a nivel comercial. Canciones como Beautiful Day, Walk On y Elevation fueron grandes éxitos radiales y ayudaron a impulsar al álbum al número 1 en más de 30 países y a vender alrededor de 12 millones de copias a nivel mundial. Su gira promocional fue a mucho menor escala y bastante más íntima que Popmart, tour con el que promocionaron Pop. 

Dos décadas después de su lanzamiento, es fácil ver (y oír) la importancia de este disco en el repertorio de U2. Temas como Beautiful Day, primer sencillo del álbum, y Stuck in a Moment you Can't Get out of se han convertido en insignias de la banda y favoritas de los fans. Para muchos, All That You Can't Leave Behind es la tercera obra maestra del grupo, solo por detrás de los legendarios Achtung Baby y The Joshua Tree. ¿Cómo llegó a ganarse un lugar en el podio de álbumes de un grupo que tiene ya una carrera de más 40 años? Fácil: es un lanzamiento tremendamente bien condensado. Al que no le hace falta nada ni mucho menos le sobra. Por otra parte, está cargado de canciones pegajosas que van directo al grano, sin importar tanto los adornos ni arreglos. Siendo un fan de la época experimental de U2, las canciones de este álbum tienen todo lo que nos hizo amar al cuarteto en primer lugar. Es fresco, es puro, es U2 sin disfraces. 

Para conmemorar los 20 años de esta obra maestra, el grupo lanzó una edición especial con canciones en vivo, versiones, alternas y varias canciones grabadas en la época pero que no tuvieron lugar en el listado final de canciones. Siendo la más destacada de esta The Ground Beneath Her Feet, la única canción en la historia de U2 que no fue escrita por ninguno de sus integrantes, sino por el escritor Salman Rushdie. ¡Tan bueno es este disco que una señora canción como esta no tuvo espacio!






lunes, 4 de marzo de 2019

In Memoriam: Keith Flint


Cada cierto tiempo aparece un grupo que me saca de mi roquera zona de comodidad. The Prodigy ha sido uno de esos grupos. Era el año 1997 cuando la banda británica lanzó su tercer álbum: The Fat of the Land. Por esa época estaba muy ocupado con lo que acontecía en el mundo del rock. Metallica, Marilyn Manson, U2, entre otros, tenían mis oídos llenos, pero de repente MTV empezó a rotar los videos de Firestarter y Breathe. Algo en estos me llamó la atención, a pesar de que no se tratará de rock o metal. Sí, era música electrónica, pero con una actitud muy rock. Keith Flint parecía un cantante de un grupo punk, lleno de piercings y pelo pintado, casi como si Johnny Rotten de los Sex Pistols hubiera rejuvenecido para ser el frontman de un grupo de electrónica.

Tras caer en lar redes del grupo terminé comprando un par de sus álbumes. Uno que no me gustó -Experience, su álbum debut- pues era electrónica al 1000 %, y The Fat of the Land, el cual, a propósito, empezó a pegar fuerte dentro de mi círculo de amigos. Supongo que todos entendimos la energía rock detrás de los beats. Además, fue un disco lanzado en el momento perfecto, pues había un  apetito e interés grandes por sonidos electrónicos, si no pregúntele a Bono, quien con U2 sacó ese mismo año un disco (Pop) que era prácticamente uno de música electrónica. 

La puesta en escena de Flint, al igual que su voz e imagen, era muy punk: peligrosa e impredecible. En 2015 en entrevista con The Guardian señaló: " Éramos peligrosos y excitantes. Ahora nadie quiere serlo". Su aura de peligrosidad era tan grande que la BBC sacó de rotación el video de Firestarter, pues más de un padre se quejó de este diciendo que los movimientos y gestos del cantante asustaban a sus niños.

Una de las misiones del rock y de sonidos extremos que navegan en las aguas de la contracultura es asustar a los padres. Lo hiciste bien, Keith.