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miércoles, 28 de septiembre de 2022

Melofobia: la extraña fobia a la música

 


Para la gran mayoría de personas, la música es una gran fuente de placer, ya sea porque acompañe momentos, tal como una canción en la banda sonora de una película, o por ser una actividad a la cual se le dedica un tiempo consciente y con el fin de disfrutar de una buena melodía. Sin embargo, hay un grupo de personas que sufren de melofobia y que, contrario a la melomanía, odian la música, y hasta le tienen miedo. A priori, suena como algo ridículo y tonto, pero no lo es, pues quienes padecen de esta fobia realmente la pueden pasar muy mal.

Lo primero que hay que saber es que la melofobia no es simplemente un desagrado o desaprobación a cierta canción o género musical. Por ejemplo, yo odio el reggaeton y el vallenato, tan solo escribir las palabras me produce malestar, pero si estoy en un evento, fiesta, reunión familiar o amigos y alguien pone a Maluma o algún otro representante de este estilo sonoro, puedo soportarlo sin que sea necesariamente traumático. La melofobia es un temor excesivo a exponerse a la música, el cual puede desatar una gran ansiedad y pánico que afectar a las personas en lo psicológico y físico. Sudor, taquicardia, falta de aire, son apenas algunos de los muchos sintomas que se pueden llegar a sentir. Quienes padecen de esta fobia pueden llegar a volverse asociales y distanciarse de eventos, fiestas, bares, y conciertos, dificultando así el día a día, pues prácticamente en todo lugar o momento hay música.

Si bien no se tiene mayor claridad con respecto a las causas de esta alteración, es posible que haya alguna predisposición genética o que esta tenga su raíz en algún momento traumático, tal como haber escuchado música en el momento en el que se recibió una mala noticia o algo impactante sucedió, lo cual puede llevar a generar un rechazo generalizado por cualquier melodía. Por otra parte, hay una condición llamada hiperacusia, en la cual el cerebro percibe como molesto cualquier tipo de sonido y esto conlleva a quien la sufre a sentir molestias y hasta dolor. Dicho de otra manera, el placer que puede traer escuchar cualquier pieza de Beethoven, para alguien con el ya mencionado trastorno o fobia a la música puede desatar gran malestar. Como dicen por ahí, lo que divierte a un hombre, abruma a otro. 

¿Tiene la melofobia algún tratamiento o cura? Gracias por preguntar. Sí, tratamiento hay. La terapia puede darle al paciente gran alivio, ya que puede hacer que se genere mayor control sobre los temores y la ansiedad que estos pueden desatar. Para ello, la exposición puede resultar de gran ayuda, pues al exponerse al catalizador de un temor, se puede aprender a controlarlo, o incluso erradicarlo. Siempre tuve desagrado por el papel de aluminio. Solo verlo me destemplaba los dientes, así que un buen día tomé un trozo de este y lo mordí por unos segundos. Mi aversión hacia este desapareció por completo. La pase mal mientras lo hice, sí, pero erradiqué el desagrado casi en un 100 %. Tratar la causa real de la fobia puede ser de enorme alivio. Es decir, si el miedo a la música viene de cuando alguien iba caminando por la calle mientras escuchaba música y una bomba estalló, entender que la música no fue la culpable de dicho evento puede ser muy útil. Asimismo, técnicas de relajación como yoga o meditación también pueden ser grandes aliadas a la hora de luchar contra este temor que, parece exagerado e irreal, pero que no deja de ser una fobia tan real como aquella que se puede sentir por algunos animales o la oscuridad. 







viernes, 7 de febrero de 2020

La Conexión Entre el Heavy Metal y la Música Clásica


Hace unas semanas hablaba con mi madre sobre música. Por alguna razón opiné acerca de la gran cercanía que comparten la música clásica y el heavy metal. su reacción fue de sorpresa y negación. Entendible. Mi opinión pareciera no tener sentido alguno, por ende, me permito en las siguientes líneas ampliar mi percepción con pruebas para defender mi postura, pues, en lo que a mí respecta y como dicen algunos, "la música clásica era heavy metal antes de que hubiera electricidad". 

Partamos de la base de que los seguidores de ambos estilos son/somos muy parecidos. Según un estudio realizado en 2018 por Adrian North, profesor en la universidad Heriott-Watt en Edimburgo, Reino Unido, quienes gustan del heavy metal y la música clásica buscan conseguir en la música las mismas características: drama y teatralidad, y comparten "un amor por lo grandioso". La persona que oye rock y heavy metal siempre ha sido acusada de ser un peligro para la sociedad y de ser agresiva, pero según North, "son realmente personas delicadas. Son prácticamente la misma persona que aquellas que oyen música clásica. Muchos fans del heavy metal dirán que les gusta Wagner, pues es grande, duro, y arriesgado".

Pero la conexión entre ambos géneros no pasa solo por la personalidad de quienes los oyen, también tiene un fuerte nexo musical. En una entrevista en 1985 Richie Blackmore, guitarrista de Deep Purple -una de las bandas más importantes en la historia del rock- declaró acerca de la música clásica que "es el tipo de música que me mueve, pues la encuentro muy dramática". Si analizamos la música del grupo, es clara la conexión. En los solos de guitarra de la canción Highway Star se pueden distinguir influencias de Bach en cuanto a lo que respecta a melodía y progresión armónica. (continúa después del video)....



Como Blackmore, otros famosos maestros de las seis cuerdas como Randy Rhoads y Eddie Van Halen han tomado inspiración del virtuosismo de Bach y Vivaldi. Van Halen, por ejemplo, estudio violín y piano clásico y en su estilo de abordar el instrumento hay claros movimientos influenciados por la música clásica. Muchos artistas heavy metal han hecho sus propias versiones de famosas obras clásicas. Integrantes de la banda finlandesa Children of Bodom hicieron su propia versión de una de Las cuatro estaciones de Vivaldi, todo mientras paseaban sus dedos a velocidades metaleras por el cuello de sus guitarras y sacudían sus largas melenas (continúa después del video)...

 

La hermandad entre ambos géneros es tan grande, que varios grupos de rock y heavy metal han hecho proyectos en conjunto con orquestas filarmónicas. Kiss junto a la Melbourne Symphony Orchestra, Metallica con la Orquesta Sinfónica de San Francisco, Kraken en colaboración con la Orquesta Filarmónica de Bogotá, son apenas unos de las más destacados ejemplos. Cómo no nombrar a Apolcalyptica, banda finlandesa que se ha hecho famosa tocando canciones de Metallica en versión sinfónica. Si bien la influencia de la música clásica es clarísima en el mundo del heavy metal, el cruce sonoro también se ha dado en la otra vía: intérpretes de instrumentos de música clásica se han rendido ante los encantos del heavy metal. Tal es el caso de violinista Rachel Barton Pine, quien comenzó su carrera como violinista a los 7 años y desde entonces ha tocado en importantes orquestas a nivel mundial. Barton Pine ha hecho parte de grupos de metal como Earthen Grave y lanzó su propio álbum de clásicos del rock interpretados en violín, y en sus presentaciones en vivo se cuela uno que otro clásico del rock y heavy metal como One, de Metallica (continúa después del video)...



El matrimonio entre ambos estilos musicales es absolutamente claro e innegable, y no dejo de encontrar curioso el hecho de que mi madre -a quien agradezco por inspirar este artículo- cuando era apenas un bebé me arrullara al son de la música clásica, y años más tarde haya iniciado un eterno romance con el rock y el heavy metal. 

La siguiente vez que oigan a Mozart, Vivaldi o cualquier otra grande la música clásica, tienen todo el derecho de armar un pogo o hacer el símbolo del demonio con sus manos.