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miércoles, 29 de marzo de 2023

Roger Waters, ¿Por qué no te callas?

 


Decir que Roger Waters es uno de los genios de la historia de la música es una verdad absoluta e irrefutable. Lastimosamente, al menos en mi opinión y la de muchos, decir que sus comentarios son detestables también lo es. Todos tenemos derecho a una opinión, sí, pero hay algo en la forma en que opina Waters y en la naturaleza de sus comentarios que resulta extremadamente hiriente para muchos. Que tenga una postura política, social, religiosa es más que justo, pero hay ciertas posturas que, en ocasiones, es mejor callar. Aquí un recuento de algunas de las controversias que el otrora bajista y cantante de Pink Floyd ha causado. 

A raíz de la invasión de Rusia a Ucrania, Waters, sin pelos en la lengua, ha dejado saber al mundo lo que piensa al respecto. Por momentos, pareciendo tomar -por alguna razón- el lado de los rusos. En julio de 2022, Pink Floyd - con David Gilmour a la cabeza- lanzó Hey Hey Rise Up, una canción en la que protesta por la invasión de Putin a Ucrania, algo que a Waters no le gustó ni un poquito. En entrevista para un periódico alemán, el músico señaló sobre el lanzamiento de la canción que "carece de humanidad. Promueve la continuidad de la guerra...es ondear la bandera azul y amarilla sin ningún contenido". 

Polly Samson, esposa de David Gilmour, salió en defensa de su pareja y su trabajo. En un tuit más que incendiario, Samson afirmó de Waters que este es "antisemita hasta su podrido centro. También un apologista de Putin, y un mentiroso, ladrón, hipócrita, evasor de impuestos, que usa pistas en concierto, misógino, enfermo de envidia, megalómano. No más de su sinsentido". Gilmour contestó al tuit en cuestión diciendo que "cada palabra es verdad". 

Además de criticar a sus excompañeros de banda, Waters le escribió una carta a Olena Zelenska, primera dama de Ucrania, en la cual culpa a los "nacionalistas radicales" de su país por "poner a Ucrania en el camino a esta desastrosa guerra". Muy cordialmente, Zelenska, le pidió a Waters vía Twitter que mejor "le pidiera la paz al presidente de otro país". Por si fuera poco, el bajista y cantante escribió otra carta a Putin, llamó a Joe Biden un "criminal de guerra", y acusó a Israel de genocidio. 

Roger, eres un genio, pero estás borrando las genialidades que haz hecho como músico con tus muy cuestionables opiniones. Sal de gira y toca The Wall o The Dark Side of the Moon, pero deja de decir cosas como que la invasión de Rusia a Ucrania es "probablemente la invasión más provocada de la historia". Estás quedando como un tarado incontrolable. 








miércoles, 29 de julio de 2020

Clare Torry: La voz de The Great Gig in the Sky, de Pink Floyd


Pensar en Pink Floyd es pensar en la genialidad de Roger Waters y David Gilmour. Es pensar en la precisión de Nick Mason en batería y en las atmósferas sónicas creadas por el teclado majestuoso de Richard Wright. Su obra maestra -con el respeto que merece The Wall- es The Dark Side of the Moon, un álbum conceptual que explora diversas facetas de la vida como la avaricia, el tiempo, la enfermedad mental, el conflicto, la muerte, entre muchas otras. Canciones como Money y Time quizás fueron las más populares del disco. Sin embargo, justo en la mitad del álbum hay una pieza que produce escalofríos cada vez que suena: The Great Gig in the Sky. Su melodía hipnótica con tintes existencialistas dan paso eventualmente a la imponente voz de Clare Torry, cuya impecable interpretación añade afán y drama a la canción. Es casi como un llanto de desespero que desemboca en un leve aire de esperanza y alivio. 

En 1972, el grupo comenzó a tocar en vivo una versión temprana del tema llamada "The Mortality Sequence". Un año más tarde, cuando la banda se acercaba a la finalización de la grabación del disco, Torry fue invitada al estudio, pues el cuarteto tenía una composición con la cual no sabían qué hacer. Cuenta la cantante que al llegar al estudio el grupo le presentó la canción y le confesaron que no sabían qué querían hacer con ella. Sus primeros intentos de hacer algo con The Great Gig in the Sky fueron fallidos, pues nada de lo que cantaba encajaba con el feeling de esta. "No estaba llegando a ningún lado. En ese momento fue cuando pensé ´tal vez debería pretender que soy un instrumento'". 

Los intentos posteriores salieron mejor. Torry cerró sus ojos y comenzó a sacar de su alma cuanto sonido pudiera. Sin embargo, según ella misma cuenta, "me di cuenta de que comenzaba a sonar repetitiva. Así que les dije que ya tenían suficiente material". La vocalista se fue del estudio sin saber si algo de lo que había grabado sería utilizado. Por su trabajo, recibió dinero de bolsillo y boletas para conciertos de la banda. Fue hasta 2004 cuando decidió demandar al grupo por las regalías de derechos de autor. El asunto no pasó a mayores y en los créditos del Dark Side of the Moon, la composición de la canción se acredita como Wright/Torry. Se hizo justicia con una cantante autora de una las melodías más impresionantes en la historia de la música. 

A lo largo de su carrera, Pink Floyd tocó The Great Gig in the Sky en varias de sus giras. Roger Waters y David Gilmour han hecho lo propio en sus presentaciones como solistas. Múltiples cantantes han tratado de replicar lo hecho por Torry, incluso algunas versiones en vivo han sido interpretadas por tres mujeres, quienes se turnaban diferentes fragmentos de la melodía. Así de difícil debe ser encontrar quién le haga justicia a la canción. 


jueves, 23 de mayo de 2013

Stone Linkin Pilots/ R.I.P Ray Manzarek


 El pasado lunes en la mañana, mientras hacía mi habitual ronda por la sección de noticias de diferentes medios de comunicación musicales, un titular en especial llamó mi atención: “Chester Bennington es el nuevo cantante de Stone Temple Pilots”. Lo primero que hice fue revisar la fecha, pues pensé que era April Fool´s (la version gringa de nuestro Día de los Inocentes). Pero no, no era ni primero de abril ni 28 de diciembre. Además, estaba en todos los medios. Tenía que ser cierto. Sin embargo, el titular se leía extraño. Tan extraño como aquel que confirmaba que Lou Reed y Metallica estaban trabajando juntos en un disco. Una vez más, dos mundos musicalmente opuestos juntaban fuerzas. Para quienes no saben, Chester Bennington es el cantante del grupo estadounidense Linkin Park. Si conocen el trabajo de la banda, sabrán que su sonido es una mezcla de nü metal, rock electrónico y algo de pop (a veces me suenan como una boyband con instrumentos, pero eso es otra historia). 

Stone Temple Pilots y Linkin Park, al menos en mis oídos, no tienen similitud alguna en su música. Mientras STP es uno de los máximos representantes del grunge/post-grunge del primer lustro de los 90, Linkin Park fue uno de los abanderados -junto a bandas como KoRn y Limp Bizkit- del nü metal de finales de la misma década.

Después de corroborar la información en diferentes medios (como me fue enseñado en la universidad), supe que no había vuelta de hoja. Chester Bennington es el nuevo cantante de Stone Temple Pilots, reemplazando al problemático pero talentoso Scott Weiland. En cuanto confirmé la noticia, una pregunta surgió: ¿Cómo sonará la música del grupo con la voz de Bennington? Sencillamente no me cuadraba. La respuesta a mi pregunta llegó en la forma de una serie de videos publicados en internet. En ellos, el grupo toca en vivo algunos de los clásicos de la banda. Al pensar en reemplazos para Weiland, mil y un nombres me parecían una buena opción. Nunca se me ocurrió el del cantante de Linkin Park, quien, dicho sea de paso, no le quedan para nada grandes los zapatos de su predecesor.

Con respecto a la nueva alineación de Stone Temple Pilots, según Bennington, la idea es grabar música juntos. Sin embargo, no es claro cuándo o cómo será lanzada. A pesar de esto, el grupo ha adelantado una muestra de lo que viene, una nueva canción: Out of Time. ¿Mi veredicto? Muy buena. Aunque siento que Bennington está tratando de sonar mucho como Weiland. ¿Cuál es su veredicto?


Unas cuantas horas más tarde de recibir la noticia del nuevo cantante de Stone Temple Pilots, me crucé con otro titular. En este caso, no se trataba del nacimiento de un nuevo proyecto musical, sino del fin de uno. Ray Manzarek, teclista de The Doors, había muerto tras una larga batalla con el cáncer. Para muchos, pensar en The Doors es pensar en Jim Morrison. Entendible. Su actitud de rock star (tal vez el primero de la historia), sus letras, pinta, puesta en escena, dejaron una de las marcas más duraderas en la historia del rock. 

Así como es imposible no pensar en el Poeta Eléctrico cuando se piensa en The Doors, creo que es imposible no pensar en Manzarek. Lo que era Richard Wright para Pink Floyd, era Ray Manzarek para The Doors: la columna vertebral del grupo, el arquitecto de las atmósferas que crearon el inconfundible sonido del cuarteto, su arma secreta. Traten de imaginar una canción de The Doors sin el teclado de Manzarek. La que quieran.  Alabama Song, L.A Woman, Break on Through, Light My Fire, Love Street, The Unknown Soldier. Lo más seguro es que no van a poder, pero si lo logran, probablemente oirán en sus mentes una canción cuya alma pareciera haber sido robada. Traten de hacer una lista de músicos cuya interpretación de un instrumento se haya vuelto icónica e indentificable con tan solo oírla. Manzarek y su interpretación del teclado deben estar en esa lista. 


El trabajo de Manzarek era tan único y vital para The Doors, que al oírlo, así fuera en una canción no muy conocida, mucha gente decía cosas como: “Eso es The Doors, ¿cierto?”. Ese tipo de músico era él. No puedo pensar en muchos músicos que lograran tal efecto con sus instrumentos.

La historia de The Doors es una de las historias del rock que más me ha intrigado. Siempre he pensado cómo habría sido verlos en vivo a finales de los 60, cómo era Jim Morrison realmente (la película de Oliver Stone lo hace ver únicamente como un borracho incontrolable, algo que sus compañeros de banda han criticado constantemente). En mis reuniones, fiestas o iPod nunca ha dejado de sonar sus canciones. Me alegra, me divierte, me hace ese sentir ese toque de rebeldía y eterna juventud con el cual está impregnado el caos sistemático que es su música. Me inspira. Por eso, hoy digo: “Thank you, Ray. Don´t forget to turn out the light”.